¿Quién tiene miedo a la filosofía?

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Por Iñaki Urdanibia

« Que nadie, mientras sea joven, se muestre remiso en filosofar, ni, al llegar a viejo, de filosofar se canse. Porque, para alcanzar la salud del alma, nunca se es demasiado viejo ni demasiado joven »

                                             ( Epicuro, Carta a Meneceo )

«Cuando alguien pregunta para qué sirve la filosofía, la respuesta debe ser agresiva, ya que la pregunta se tiene por irónica y mordaz. La filosofía no sirve ni al Estado, ni a la Iglesia, que tiene otras preocupaciones. No sirve a ningún poder establecido. La filosofía sirve para entristecer. Una filosofía que no entristece o no contraria a nadie no es filosofía. Sirve para detestar la estupidez, hace de la estupidez una cosa vergonzosa. Sólo tiene éste uso: denunciar la bajeza del pensamiento en todas sus formas.»

                                             ( Gilles Deleuze , Nietzsche et la philosophie)

Hace ya unos añitos, en 1977, se publicó un libro con el título, en francés, con el que titulo estas líneas, el libro iba firmado por el GREPH( Groupe de Recherche de l´ Enseignement de la Philosophie) ; eran tiempos en los que en los planes educativos hexagonales- de los de aquí para qué hablar- se proponían recortes sin cuento en lo que hace a la presencia de dicha signatura en las aulas, de inmediato se alzaron voces y se organizaron unas combativas reuniones, bajo el sintomático nombre de Etats Généraux de la Philosophie, que se celebraron el 16 y 17 de junio de 1979 en la Sorbona. Allá se reunieron en torno a la convocatoria de veintiún profesores, más de mil doscientas personas, que hicieron público un llamamiento que fue firmado rápidamente por más de dos mil quinientas personas; las ideas que allá se defendían no se quedaban, de ninguna de las maneras, en una defensa corporativista y laboral, sino que trataban de mostrar la importancia de la filosofía en los planes educativos. Como dijese uno de los impulsores, Vladimir Jankélevitch no se trataba de un debate sino de un combate, ya que según su visión los recortes crecientes venían a conducir a una situación en la que « no habrá más filosofía, luego se acabaron los contestatarios; no se verá ya en los alrededores de las facultades grupos bulliciosos que provocan las pesadillas de los jefes de empresa. Los jefes de empresa podrán dormir tranquilos ». Esto pasaba en el país vecino en donde la figura de los philosophes había gozado de un indudable prestigio, amén de haber jugado, estos, un indiscutible papel en los cambios sociales y culturales; de Pirineos abajo siempre ha dominado la tendencia a proponer que…piensen ellos.

De hace unos años a esta parte, las limitaciones y la presencia de la filosofía, un tanto en plan adorno, decrece a ojos vista, siendo obligatoria, al menos por acá, en primero de bachillerato –Filosofía y ciudadanía– ( en ese popurrí que habla de lo divino y lo humano) y su presencia, endeble convertida prácticamente en una superflua maría en todas las modalidades en segundo –Historia de la filosofía– sin obligatoriedad en el examen de la selectividad( y hasta quizá desaparezca si no hay nueva orden); y hablo de este país en el que el espíritu técnico , y ligado con la producción y la empresa , siempre ha gozado de excelente salud, alcanzando en estos últimos tiempos, de neoliberalismo en auge, dimensiones apabullantes.

Tanto por acá como por allá se han alzado voces que reclaman que las humanidades ( obviamente se incluye la filosofía) conserven un papel importante en los planes de enseñanza ( ahí están Francisco Rodríguez-Adrados, Martha Nissbaum, George Steiner, Edgar Morin, Danièle Sallenave, Umberto Eco, Nuccio Ordine, etc.), evitando que la enseñanza se enfoque con criterios mercantiles, de eficacia económica, etc. , huyendo del negocio de la enseñanza-que dijese Nico Hirtt-, subrayando que la educación no es una empresa que afirmaba Christian Lavel, o preguntándose, como Maurice T. Maschino, si se deseaba que nuestros hijos fueran unos idiotas. De los planes a la boloñesa …hoy no toca , con permiso de Luis Alegre, Victor Moreno, Carlos Fernández Liria, Clara Serrano García y otros que han desvelado con puntería fina la burocratización creciente que se imponen y otras monsergas ligadas con la Qalidad, imprescindible cuaderno bobo incluido, y…otras yerbas. Estos recortes de los que hablo están en franca contradicción con todas las jaculatorias sobre la necesidad de crear sujetos autónomos y críticos y demás gaitas que se entonan en cualquier BO( ya sea E o PV, o…) que se precie. En el fondo la orientación de los currícula no es otro que la creación de zoquetes para la producción, idiotas con trabajo –que según Gottfield Benn era en lo que consiste la felicidad- o cerdos satisfechos en vez de Sócrates atormentados por decirlo con John Stuar Mill; cuatro habilidades-en teclados e inglés, y versatilidad, mucha versatilidad, traducida en estar dispuesto en ser chico o chica para todo.

¿ “Filosofía” ha dicho?

Esa cosa llamada filosofía resulta un tanto inasible, como lo demuestra la ingente cantidad de obras que se han dedicado a explicar qué es, introducirla, presentarla, elogiarla o denostarla ( * ); no resultaría exagerado mantener que la filosofía es aquella materia que se empeña, a lo largo de la historia, en definir su propia materia, sus propios límites; ha de añadirse para presentar la mayor complejidad de la cosa que con el paso del tiempo ha aumentado la especialización plasmada en diferentes ramas, haciendo que poco, o nada, tenga que ver quien se dedica a la metafísica u ontología, con quien se centra en la estética, la ética, la epistemología o en la filosofía política, o…del lenguaje, de la ciencia o de la lógica, etc. , nada digamos lo que puede marcar la pertenencia a una u otra corriente / escuela del campo filosófico.

Esta oscuridad que señalo no se da ateniéndose a la definición etimológica, ya que ésta deja claro, en su oscuridad, que la filosofía no es un saber sino un deseo de ( sofía = sabiduría / filos = amigo), deseo o impulso que podría ser completado -y lo fue- con la búsqueda de la felicidad de manera especial entre las escuelas del helenismo, post-aristotélicas. Así, en origen, la filosofía era a un tiempo una forma de vida, de ahí que los seguidores de distintas corrientes se agruparan en comunidades. Si esto era así , con el paso del tiempo las cosas han ido cambiando y , en no pocas, ocasiones la filosofía ha adoptado un lenguaje, una jerga , propia para iniciados que poco tiene que ver con la vida y con la felicidad. Esta auto-referencialidad ha sido señalada de manera especial por Michel Onfray que pretende poner la filosofía al alcance de todos recuperando su espíritu original, y no dejarla en la de los especialistas que en los pagos académicos no hacen sino repetir una y otra vez el panteón de los célebres filósofos; por el mismo camino , que afea el alejamiento de la filosofía de la vida y de los ciudadanos -actitud que rompe de manera absoluta con sus orígenes griegos- se muestra Maschino cuando propone olvidar a los filósofos. De muy diferente estilo son las embestidas emprendidas en su momento por Jean-François Revel, quien en 1957 se inauguró en el mundo de la escritura con su intempestivo Pour finir avec les philosophes, libro por cierto elogiado hace no mucho por don Mario Vargas-Llosa, que aplaudía la tarea de su colega, en liberalismos, haciendo hincapié en la inutilidad de la filosofía, al menos de las tendencias à la mode…El hispano-peruano(tanto monta, monta tanto) siempre ha mostrado un ejemplar rigor en estos asuntos, como lo dejaba ver en su lección inaugural en la universidad de Princenton, en 2010, cuando hablaba de «los adoradores de Foucault y de mayo del 68, revolución de niños bien o divertido carnaval» para añadir a continuación sandeces -de tamaño sandía-en las que se mezclaban la supina ignorancia y la guarra mala fe: al afirmar que el pensador nombrado lo único que había hecho es enseñar a los jóvenes a ser homosexuales y a arrojar piedras a la policía . ¡ Vaya por dios! Con lectores así…la historia de la filosofía resulta absolutamente inútil, ya que tales no hacen sino poner en boca de otros lo que ellos piensan que han de poner con el fin de mantener el orden establecido en este el leibniziano mejor de los mundos posibles. No es preciso entrar en la chirriante frivolidad que supone rechazar de plano la filosofía en general sin tener en cuenta el innegable papel que ha jugado a lo largo de la historia de Occidente, por extensión en todo el mundo…

Resulta indiscutible la singularidad de esa cosa llamada filosofía, si ya a la hora de explicar su nacimiento se ha solido hablar de “milagro griego”, para dar a entender el surgimiento de este nuevo modo de pensar en un tiempo y lugar determinados el milagro parece perdurar en el sentido de que si nos atenemos a lo afirmado por Witehead la filosofía no es más que Platón con notas a pie de página, permanencia que algunos, por ejemplo Kolakowski, atribuirán a la neurosis del género humano, u otros, Mosterín, incidirán en su inevitabilidad si se tiene en cuenta que ese animal dotado de lenguaje se ve impulsado, velis nolis, a traspasar los meros límites de lo real, creando mundos con palabras, ideas, conceptos, etc. Mantenía Max Weber, en El político y el científico, que « por la primera vez surgía la conciencia del sentido de uno de los grandes medios de todo conocimiento científico, es decir, el concepto. Se ha de atribuir a Sócrates el haber descubierto en toda su amplitud un medio de arrinconar a alguien en un cerco lógico, de manera que él no pudiera salir sin confesar, sea que no sabe nada, sea que la verdad es tal y no otra …», e indudablemente en esta ironía mayéutica reside el mordiente crítico de la filosofía, o debería …hasta hoy.

La filosofía en clase

« Se pretende formar hombres libres, se fabrica siervos. Cada comienzo de curso escolar, el destino de Sócrates es el matadero»

                                                   ( Michel Onfray )

« Los filósofos no salen de la tierra como los champiñones, son fruto de su época, de su pueblo, cuyos jugos más sutiles, más preciosos y los menos visibles se expresan en las ideas filosóficas…La filosofía no es exterior al mundo, lo mismo que el cerebro o el estómago que tampoco son exteriores al hombre »

                                                     ( Karl Marx )

En el terreno de la presencia de la filosofía en las aulas, hay veces que puede sentirse que algunos profesores, basándose en algunos libros de texto, tienen tendencia a considerar la filosofía como una especie de meta-saber, como una ciencia de las ciencias, situándola así por encima de los saberes particulares a modo de cubridor paraguas. Esta posición de orgullo auto-valorativo, amén de un exceso que desborda por todas los costados, supone una usurpación a la hora de valorar otras asignaturas como si fuesen dependientes de la visión global que es la de la filosofía. Esta tendencia que señalo no tiene en cuenta el carácter abierto e inacabado de la filosofía y viene a suponer una monopolización, aunque no sea a propósito, del pensamiento, es decir, que a veces da la impresión de que el único pensamiento existente es el filosófico, cuando es obvio que el pensamiento está presente en las demás disciplinas, asignaturas y hasta en esferas absolutamente distantes del campo intelectual; si un filósofo en tautológica tautología afirmaba que la tarea del pensar es pensar, cierto es que hasta Messi, pongamos por caso, piensa cuando dribla…pensar, pensar lo que se dice pensar: todo dios, pues como decía el Cartesio la razón es lo mejor repartido del mundo, todo dios está dotado de ella…otras cosa es para qué se use…

En paralelo se pone el acento del carácter crítico de la filosofía como si éste se diese per se, en sintonía con lo que digo estaría la postura que afirmaría que «pensar, es siempre también pensar contra su lugar y contra su tiempo: el pensamiento es por destino utópico e intempestivo » como afirmase alguien, Bernard Bourgeois , en disputa contra Jacques Derrida y Jacques Bouveresse quienes en su Rapport de la mission de réféxion sur l´enseignement de la Philosophie, venían a mantener que en el colectivo de profesores de filosofía dominaban los aires conservadores. Complacencia ombliguista que a algún tío gilito, de nombre Marinoff, le llevaba a defender que hacía falta más Platón y menos Prozac, con lo que , de una tacada, borraba del mapa a toda la galaxia psi ( que no quería -según dicho individuo- sino mantener la enfermedad para seguir chupando del bote) para otorgar a la, limpia de polvo y paja, filosofía la tarea de sanar las enfermedades mentales. Un poco de por favor.

El espíritu crítico reivindicado , como digo, no va incluido en la pack sin más, no es intrínseco a dicho quehacer, ya que el terreno filosófico, como otros, es un campo de batalla, y no se ha de pensar que tal afirmación es cosa de Louis Althusser ( lucha de clases) o Michel Onfray ( lucha entre idealismo y materialismo), sino que la idea fue expresada ya explícitamente por Kant y su kampfplatz y en los inicios ya Platón elaboró su doctrina en lucha contra, y gracias a, los sofistas y otras corrientes, como señalase con tino Alain Badiou. Pues bien esta lucha / diferencia puede traducirse en la docencia, ya que aun partiendo del mismo programa, unos no harán sino repetir el santoral que en él consta ( los primeros filósofos, Sócrates y los sofistas, Platón y Aristóteles, Agustín de Hipona y Tomás de Aquino, Descartes, Kant, Marx, Nietzsche, filósofos analíticos, Wittgenstein, Ortega y Gasset) en una « rumia de los filósofos del pasado…en un bricolage de pensamientos tomados ( a Platón, Descartes, Kant…), exposición inspirado en las arengas parlamentarias, los discursos judiciales o de la rúbrica periodística, sobre el fondo de retórica disertativa…reduciendo así la enseñanza de la filo en fraseología vacía de todo contenido, incapaz de asegurar en los alumnos un mayor dominio teórico y práctico de la realidad en la que viven » ( que dijese Pierre Macherey). Tal tipo de labor, llevada adelante en clases magistrales, no se ve cómo hará que brote espíritu crítico alguno. Habrá otra manera de encarar la discusión filosófica en el aula-y fuera de ella-, pues la filosofía exige diálogo desde sus inicios, que mantendrán quienes partan del aserto nietzscheano de que la filosofía ha de servir para dañar a la estupidez , y esta sí que conducirá a una apertura crítica de las mentes, al mantener que el « medio filosófico, por definición, debería ser crítico, subversivo y preocupado del cambio»-según Jacques Bouveresse- , a ampliar los pensamientos visitados, reavivándolos pues la circulación de ideas es eso sin lo que el pensamiento no existe sino como mero archivo o panteón. Una idea se queda en letra muerta si no se reactualiza, si las ideas expuestas no se vuelven a pensar y relacionar con el presente, con la vida, . Ese campo de batalla-como señalo- se plasma en las diferentes maneras de enfocar la enseñanza ( ¿ se enseña la filosofía o se enseña a filosofar, que diría Kant?), y en ello no juega un papel menor el talante y los posicionamientos ideológicos de cada profesor…más no seguiré por ahí ya que nunca he pertenecido al conjunto de renovadores pedagógicos, programadores y menos al de inspectores…y a estas alturas qué voy a decir ( doctores tiene la cosa: desde Izuzquiza al hermano mayor de los Cohn Bendit, pasando por Louis Pinto, Jean-Louis Fabián, Philippe Granardo, Christian Leval, Henri Pena Ruiz,….), sí que me permitiré, no obstante, un par de anotaciones finales: 1) no estaría de más que la enseñanza de la filosofía fuese entroncada con la historia de las mentalidades, de las ideologías y con la de la ciencia, para lo cual obviamente haría falta recomponer los programas con dichos aspectos adosados que indico ( si es que de hecho quedan en activo ), ya que aunque un profesor trate de retratar la época de los filósofos presentados comme il faut, con el actual programa, o bien no le dará tiempo, o bien se verá desbordado o…ambas a la vez; y 2) el tema de los dichosos libros de texto -a mi modo de ver- clama al cielo celestial, he ojeado muchos a lo largo de mi práctica docente y la verdad…no es descabellado llegar a la conclusión de que tales manuales están hechos para los profesores-en muchos casos como tabla de salvación– ya que cualquier alumno a solas con el libro se hallará ante un idioma extraño, intratable, poco menos que…arameo. Permítaseme una anécdota realmente significativa: tratando de iluminar a un chaval , familiar, que anda absolutamente perdido con la filosofía he tenido la ocasión de leer su libro de texto y puedo decir que, limitándome a las definiciones que en él se dan, por ejemplo, de los métodos inductivo e deductivo el jeroglífico es de órdago, si a esto se añaden los exámenes tipo-test…apaga y vámonos ¿ Hay algo más antifilosófico que tal tipo de preguntas-trampa?

Concluiré diciendo aquello que decía Aristóteles en su Protéptico: «si hay que filosofar o si no se debe filosofar, hay que filosofar. Tanto si en verdad se debe filosofar, como si no se debe filosofar, de todas las maneras hay que filosofar», ya que si se filosofa se filosofa y si no se habrá de explicar por qué no se filosofa.

Mas esto lo decía el Estagirita siglos ha…¿y en la actualidad? Dejo la palabra a Theodor W. Adorno : « si ¿ la filosofía es necesaria todavía?..lo es entonces más que nunca como crítica, como resistencia contra la heteronomía, que se extiende como si fuese impotente intento del pensamiento permanecer dueño de sí mismo y convencer de error a la mitología tramada y a la parpadeante acomodación resignada a su medida. Propio de ella sería, mientras no se declarase prohibida como en Atenas cristianizada de la Antigüedad tardía, crear asilo para la libertad » (« Filosofía y superstición » )

( * ) La lista de libros titulados Qué es la filosofía o similares resultaría enormemente larga; me conformaré con nombrar, en proverbial desorden, distintos autores que han emprendido la tarea que señalo; y me quedo corto: Roland Jaccard, Víctor Gómez Pin, Xavier Rubert de Ventós, Carlos Thienaut, Javier Sádaba, Kambouchner, Jean-Pierre Faye, Jenny Teichman y Catherine C. Evans, Roger Pol-Droit, Comte-Sponville, Bertand Russell, Michel Gourinat, Ortega y Gasset, Martin Heidegger, Maurice Merleau-Ponty, Jean-François Lyotard, Gilles Deleuze& Félix Guattari, Jean-Luc Nancy, Pierre Hadot, Stephan Körner, François Dagognet, Juan Pedro García del Campo y Manuel Montalbán García, Emilio Lledó, Christian Delacampagne y Robert Maggiori, Karl Jaspers, Miguel Ángel Quintanilla, Jeanne Hersch, Martin Hollis, Michel Onfray, Dominique Janicaud, Kasimires Ajdukiwicz, José Echeverría, Felipe Martínez Marzoa, Dave Robinson y Judy Groves, Alain, Manuel Güell y Joseph Muñoz, Julián Marías, Antonio Millán Puelles, Neil Turnbull, Ricardo Yepes Stork, Danto, Thomas Ángel, Denis Huissman, Nigel Warburton, Jacques Schlanger, Anzenbacher, Alain Reanut,…sin contar historias ( Copleston, Châtelet, Bréhier, Hirscherberger, Abbagnano, Hottois, Huissman, Störig, Jesús Mosterín, Gustavo Bueno, Christian Descamps, Delacampagne, Jean-Marie Besnier, Yvon Belaval, D.J.O´Connor, …) diccionarios y léxicos varios ( Miguel Ángel Quintanilla, Ferrater Mora, Jacobo Muñoz, la Enciclopedia de Oxford, le vocabulaire de Barbara Cassin, Jacqueline Russ, Lalande, …)

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