¿Quién puede matar a un árbol?

En Salamanca, allá en el Campo Charro, junto a dehesas, balnearios y toros que pastan libres entre caballos y caballistas. Allá, no tan lejos de una frontera, la de Portugal, que no es tal para los habitantes de ambos lados de la raya. Allá, por el Camino de la Plata, allá donde muchos se empeñan en recuperar el trazado de un tren que cruzabas puentes, atravesaba túneles y entraba y salía de la Lusitania, la sucursal española de la compañía australiana Berkeley Energy quiere abrir una mina de uranio a campo abierto entre los pueblos de Retortillo y Villavieja de Yeltes. Los habitantes de la zona, ribereños y serranos se debaten como suele pasar siempre en estos casos entre la esperanza de que esta explotación cree puestos de trabajo y genere riqueza y negocio y quienes temen, intuyen y se duelen porque un paraíso de arroyos, cerezos, castaños, jaras, ovejas merinas, cerdos de hermosos andares y suculentos jamones y reses bravas está en peligro de desaparición y muerte.

Mentiras, cruces de acusaciones, actuaciones precipitadas y muchas sin permisos, corrupción, lo habitual en estos casos de controversia y rabia. Pero hay algo incontestable, la muerte lenta, fatídica, salvaje de cientos de hermosísimas encinas centenarias a través de las cuales el sol se filtraba al atardecer y a cuya sombra la gente descansaba de sus tareas y el senderista comía pan, queso y vino. La encina, dicha en latín Quercus ilexy por los campos carrasca, o chaparro. La encina. Dicen que de su madera era la cruz del Calvario. Símbolo de fuerza y longevidad consagrada estuvo en la Antigüedad a Zeus y a los dioses eslavos. En Zeanuri baila el pueblo en San Valentín en torno a una bien amada.

¿Quién puede matar a un árbol?

La encina que vive en paz por los siglos entre cantuesos, brezos, madroños, cornicabras y retamas. La encina cuya madera convertida en leña y carbón dio lumbre a tantos hogares. La encina de las nutrientes bellotas. Por cientos están siendo arrancadas en el campo charro. Ni siquiera cortadas: arrancadas con furia,. Caen por decenas. Se cree que desaparecerán unas 30.000. Por la mina. Lucha mucha gente por salvarlas. Por salvar esas encinas hermanas en peligro de la impresionante Encina de las Tres Patas que se encuentra en la ladera Este del monte Dos Hermanas en Mendaza, Navarra. Se cree que ha vivido 1200 años…

Están arrancando encinas en el Campo Charro. Por una mina de uranio a cielo abierto. Hay una campaña en change.org para detener tanta muerte. Y una plataforma, Stop Uranio. Y una lucha intensa por universidades, diputaciones y tribunales. Quieren salvar las encinas. Porque todos lo saben, la encina es vida, historia, herencia y futuro.

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