Publicado en: 24 diciembre, 2015

¿Qué nos espera más allá del 20D?

Por Miguel Sebastián Martín

La Gran Coalición entre PP y PSOE aparece como la opción más posible, aparte de anticipar elecciones.

A falta de recontar los últimos votos, así es como quedará el Congreso de los Diputados a partir de ahora, sin muchas variaciones:

Pues bien, esto deja claro que hará falta una cosa: PACTOS. ¿Pero qué pactos? Los pactos “previsibles” (sea formando gobiernos de coalición o a través de abstenciones) no llegan a la mayoría absoluta (176 escaños):

  • PP+Ciudadanos se quedan en 163, y ni siquiera con el apoyo o abstención muy poco probable de los partidos pequeños de centro-derecha (PNV y CC), conseguirían llegar a los 176.
  • PSOE+Podemos se quedan en 159, y, aparte de la dificultad de coordinar a los cuatro grupos de Podemos, sería muy poco probable llegar a hacer un pacto o acuerdo de investidura de 5 con los pequeños partidos de izquierda (ERC, Bildu y UP), que aunque llegara a hacerse solo sumaría 172, también insuficiente.
  • Del mismo modo, PSOE+Ciudadanos se quedarían también muy lejos de la absoluta, con 130, y no podrían alcanzarla ni consiguiendo el apoyo/abstención de todos los partidos pequeños.

Obviamente, estos pactos parecen prácticamente imposibles de conseguir, y sólo dejan una posibilidad de pacto para gobernar: la famosa Gran Coalición (PP+PSOE), que conseguiría la mayoría absoluta con holgura (213 escaños).

Puede parecer inconcebible, pero esta Gran Coalición ya es un hecho en el Parlamento Europeo, donde están coaligados el Partido Popular Europeo y el Partido de los Socialistas Europeos. No sólo ahí es un hecho esta alianza: en País Vasco se hizo lehendakari a Patxi López con los votos de PP y PSOE en 2009, y de forma parecida, en Navarra, Yolanda Barcina consiguió la presidencia con los votos de UPN (aliado-filial del PP) y PSOE en 2011. Y curiosamente, en estos dos casos se hizo con la excusa de parar a los nacionalismos y los radicalismos: ¿no creéis que esto viene a cuento ahora más que nunca?

Evidentemente, esto no gustaría nada a los votantes y las bases del PSOE, pero: ¿y a sus dirigentes? Pues bien, Felipe González, una figura todavía enormemente influyente en el partido, lo sugirió hace un año (InfoLibre), y no ha sido el único, aunque durante la campaña Pedro Sánchez lo haya rechazado rotundamente (ElDiario). No obstante, ya está abriendo el terreno sutilmente a esta posibilidad, habiendo felicitado a Rajoy y declarado que “está dispuesto a dialogar, debatir y acordar” (LaSexta). Puede parecer remoto, pero no es para nada descartable. Además, el PP ya se ha mostrado claramente dispuesto a hacer una Gran Coalición al final de la campaña (ElMundo), e incluso desde el extranjero, los poderes financieros recomiendan esta posibilidad, como han hecho JP Morgan (ElConfidencial) o Bloomberg (Bolsamanía).

Además de la posición de los partidos (que como han demostrado PP y PSOE todos estos años puede variar e incluso llegar a ser lo opuesto), la propia situación del país pone el pacto en bandeja. Me explico: PP y PSOE se unirían con el pretexto de tener un gobierno estable que pudiera hacer frente juntos al desafío populista de Podemos y al desafío independentista catalán. ¿No es la excusa perfecta? Pues así creo yo que será, tarde o temprano, con graves consecuencias para el PSOE principalmente, aunque también para el PP, como se ha visto en Navarra y País Vasco, donde ambos han perdido apoyo.

Esta es mi apuesta y, tristemente, cada vez me veo más convencido de ello. Así que, por mucho que se diga que el bipartidismo ha muerto, quedándose en ese 50,73% de votos que han conseguido en estas elecciones, puede que el bipartidismo se quede otros cuatro años más hasta que agonice definitivamente (o no). Desgraciadamente, aquello que se decía en el 15M del “PPSOE” se puede hacer más real que nunca y ambos se pueden desenmascarar como lo que son: las dos caras de la misma moneda.

Fuente del gráfico: El País.

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