¿Qué hacer con los refugiados?

Por Benito Sacaluga

Cada día que pasa tengo más claro que nuestros «lideres» europeos son autenticas marionetas en manos de los poderes económicos. Para ellos el drama de las personas que huyen de la guerra, de una muerte más que probable, solo se soluciona con dinero y ahí andan enredados mientras que millones de seres humanos vagan sin rumbo y cientos de ellos mueren cada semana, un gota a gota implacable de muertes anónimas al que nadie está dispuesto a poner fin de forma determinante. Una patata caliente que todos sueltan con justificaciones que hacen sonrojar al más indiferente.

Entre todos estos líderes de pacotilla adoptaron la postura de que el asunto debía solucionarse entre todos los países de la UE, una cruel justificación para que cada país miembro se lavase las manos cual Pilatos acorralado. Unos líderes que haciendo gala de su completa falta de escrúpulos proponen que lo mejor es que los refugiados se queden en Turquía, es decir fuera de la UE, y a cambio ponen encima de la mesa miles de millones de euros. Unos miles de millones de euros que irán a parar a las manos de los gobernantes turcos a cambio de unos cuantos campos de concentración. A Rajoy le hemos tenido que parar los pies y obligarle a rechazar esta propuesta. Sin menor atisbo de vergüenza acaba de declarar que a los refugiados hay que concederles asilo y que estos asilos debe ser estudiados uno por uno. Lo malo es que para que se pueda solicitar el asilo hay que llegar al país de acogida, tránsito al que la UE está poniendo todas las barreras imaginables y además se opone a que dichos asilos puedan ser solicitados a través de países cercanos a Siria, evitando así el rosario de muertes que cada día se producen entre los que se arrastran para llegar a tener la oportunidad de efectuar esa solicitud de asilo a la que todos tienen perfecto derecho. La cosa está clara: Europa no quiere en su suelo a los refugiados sirios y como no se atreve a decirlo alto y claro, falsamente lo reduce todo a un problema administrativo de imposible solución.

Así tenemos al pueblo sirio, un pueblo que nació como tal 2000 años a.C y que se ha visto invadido y dominado por toda una suerte de países, desde el antiguo Egipto hasta Francia, pasando por Bizancio y Turquía. Un pueblo que lleva padeciendo una guerra civil desde que esta se gestó a raíz de la Primavera Árabe (2010) hasta nuestros días. Una guerra en la que han participado y participan los integristas del Dáesh (Estado Islámico), USA y Rusia, y como todas las guerras sin que la población siria tenga ninguna responsabilidad. Un conflicto cuyo fin supondría el fin de la huida de los ciudadanos sirios y que parece ser ni la UE, ni Rusia, ni USA están dispuestos a solucionar.

Pues bien, con los refugiados sirios solo se puede hacer una cosa: acogerlos, así sin más. En su inmensa mayoría se trata de familias que estarían dispuestas a volver a su país si ello no significase poner sus vidas en grave peligro. No pretenden quedarse en Europa definitivamente, su ilusión es poder volver a sus pueblos, a sus casas, con los suyos y retomar sus vidas donde las dejaron huyendo de la miseria y de la muerte.

En definitivas cuentas a los sirios les está pasando lo mismo que a los republicanos españoles en 1939, nadie les ayuda decididamente desde el exterior para poner fin a una guerra como todas injusta, con la diferencia, eso si, de que en mejores o peores condiciones, los refugiados republicanos fueron acogidos de buen grado en numerosos países y lo fueron por el mismo motivo que hoy tienen los sirios: Huir de la muerte.
Benito Sacaluga.

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS