¿Qué dice la calle?

El próximo 24 de febrero tomará posesión la nueva Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento). Esta Asamblea, que legislará durante cinco años, quizás deba tomar las decisiones más importantes desde que la revolución cubana estrenó parlamento en 1976.

Raúl Castro, presidente interino, definió las circunstancias en las que comenzará a trabajar el nuevo parlamento como las de "una etapa compleja, en la que tenemos que enfrentarnos a diferentes situaciones y grandes decisiones, poco a poco".&nbsp

Pero el cubano común y corriente, ¿qué piensa y espera? Con esta pregunta recorrí calles, paradas de guagua (autobús), farmacias, mercados, barberías, el Malecón, la heladería Coppelia y la esquina de G y 23, en El Vedado.

"Nada va a pasar. Como la canción, la vida sigue igual," opina Aleida, ama de casa de 51 años, a la salida de la farmacia de 17 y J, en El Vedado. "Ya estoy cansada de esperar por lo que no llega", añade.

Pero Miguel, 53 años, jurista y militante del Partido Comunista de Cuba (PCC), piensa de manera diferente.

"Raúl asumirá formalmente la presidencia del Consejo de Estado y de Ministros. Él, como ha dicho, está en capacidad de promover gradualmente, sin prisa pero sin pausa, los cambios de todo tipo, que son de imperiosa necesidad y que demanda el pueblo", dice.

Este jurista con bolsa en mano sale del agromercado de la calle Tulipán, en Nuevo Vedado, dice con típica prosapia de abogado que "la Asamblea deberá comenzar una labor sin precedentes, verdaderamente protagonista, cumpliendo realmente su rol de depositaria de la soberanía del pueblo".

Mientras se queja de los precios en el mercado agropecuario, Rosa, técnica laboral de 45 años y militante del PCC, dice que "Raúl ocupará la presidencia del país y Fidel continuará en su actual condición, como un asesor imprescindible".

Ella espera cambios en "algunos ministerios", aunque no considera que sea suficiente. Según ella "hace falta una política distinta que resuelva la situación". Y me muestra la bolsa de la compra y después el monedero con tres monedas de un peso.

No son pocos los cubanos que como Rosa opinan que el problema es de fondo, y que no basta con cambios de figuras.

"Junto a los cambios que deberán materializarse, habrá que establecer a todos los niveles, el permanente y efectivo control por parte de los trabajadores, porque en Cuba debe construirse el socialismo mediante una dictadura del proletariado, no del funcionariado, y menos del burocrático", comentó Miguel, el jurista.

Alberto, 60 años, ingeniero, cree que la Asamblea "quiere reelegir a Fidel, pero él no lo aceptará, aunque sí se mantendrá como primer secretario del PCC hasta que haya un Congreso del Partido".

El último congreso celebrado del PCC fue en 1997.

"Esto no hay quien lo tumbe, pero tampoco quien lo arregle", me responde burlón un joven de apenas 20 años mientras pone el pie en el pedal de la bicicleta. "Hay que seguir inventando" (buscándose la vida en la economía soterrada), y le da al pedal.

Pienso que hay otro pedal, el que mueve la cadena de la producción. El gran desafío es acelerarla en términos de productividad.

"¿Cómo va a haber productividad si el dinero no alcanza y yo no tengo chavitos?" (pesos convertibles), argumenta Isidro, 42 años y técnico medio en una especialidad que no identifica. Él, junto a su hijo de 10 años, hace cola en una de las aceras de la heladería Coppelia, en la céntrica Rampa habanera.&nbsp

"Mientras haya dos monedas esto no se arregla", añade Isidro, y se lanza en un rosario de gastos, que van desde las compras en el agromercado –"porque la libreta (de racionamiento) solo alcanza para 10 días"–, el pago de los nuevos equipos electrodomésticos y el alza en los precios de la electricidad. "Solo me queda para un día venir a Coppelia y ver cómo resuelvo para comprarle zapatos a mi hijo, que es en moneda convertible, y también la pasta de dientes, la ropa…". Sin embargo, él espera que ahora sí se arregle la situación "porque si no, ¿a dónde iremos a parar?"

La esquina de 23 y G, en El Vedado, es punto de reunión de estudiantes de Periodismo. La Facultad de Comunicación está a pocos metros de esa esquina. Me enfrento a varios de esos estudiantes. Unos no quieren responder, otros sí, pero a cambio del anonimato.&nbsp

Para uno "hay demasiados problemas y en todos los sectores de la vida. Resolverlos es un reto". Para él "la economía es el nudo a zafar o a romper", dice y agrega que "si le dieran espacios a las cooperativas en el sector de la construcción y de los servicios", la situación mejoraría con mayor rapidez. Cree que Raúl "está en esa onda, pero no todos en el Partido piensan igual."

Otro estudiante fue directamente a los problemas de su futura profesión. "En Cuba hay magníficos periodistas, el problema es otro…", y lo deja en puntos suspensivos.&nbsp

Locuaz, pone dos ejemplos. "El otro día presentaron en TV una entrevista con un estudiante de la UCI (Universidad de Ciencias Informáticas), en la que responde a las manipulaciones que la prensa internacional hizo de unas preguntas y opiniones que hizo a Alarcón. Sabemos la respuesta, pero no lo que pasó. Así no se informa."

Casi sin pausa se lanza a otro ejemplo, que pone en forma de pregunta: "¿Por qué si Cuba es accionista de TeleSur, que transmite buenos programas las 24 horas, nosotros no podemos verla?".

Sentados en el muro del Malecón, una pareja conversa y acepta mi interrupción. Ella, María, 27 años, licenciada en matemáticas aplicadas; él, René, 30 años, informático. Esperan por otros compañeros para ir a una fiesta.

"Deseo y espero que Raúl asuma el control completo para que haga los cambios necesarios", dice María.

Para René, quien comparte esa opinión, hace falta que "Raúl haga sustituciones en el Consejo de Ministros y forme un equipo con más posibilidades de producir los cambios que se necesitan en el país… La práctica de años dice que hay que cambiar". Y recuerda que Raúl habló de cambios estructurales y de mentalidad. "Como estamos no se puede seguir", afirma.

Ambos opinan que Fidel no volverá a presidir el país. “Ya dijo que no se aferrará poder, y yo lo creo. Pero seguirá siendo el líder”.

Cuando me marchaba llegó una de las parejas que esperan para ir a la fiesta y también me dieron sus opiniones. Él, Jorge Luis, 24 años, graduado de Humanidades; ella, Alejandra, economista y de igual edad que su compañero.

"A Fidel no hay que pedirle más", dice Jorge Luís, para quien "el candidato fuerte es Raúl". Cree que "el trabajo tiene que ser más decidido que hasta ahora", pero que estará en correspondencia ´"con las primeras figuras que se elegirán, de lo contrario seguirá el mismo inmovilismo actual. Ah, y la Asamblea tendrá que vincularse más a las masas".

Alejandra asiente, solo adiciona la "urgencia de actuar" y que el tema de las dos monedas "hay que resolverlo, pero eso no es por decreto". A manera de resumen me explica que hay que ir emparejando el valor de ambas monedas, para lo cual hay que aumentar la productividad del trabajo.

¿Cómo motivar al productor a partir de la situación actual?, le pregunto.&nbsp

"Usted quiere una clase y yo voy para una fiesta. Solo le digo que es tremendo rollo", responde.

Pienso que Cuba, es más hermosa que esta economista, pero para que exista siempre no debemos repetir errores, sino enamorar con actos. Los cubanos todos, autoridades y pueblo, coinciden en que hay que hacer reformas, no maquillajes. Este es el reto que debe comenzar el domingo.&nbsp

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Nota de la redacción de Progreso Semanal: Estas entrevistas fueron realizadas los días 15, 16 y 17 de febrero, es decir días antes del Mensaje de Fidel Castro en el que no aceptará ser Presidente del Consejo de Estado. Creemos que las respuestas de los entrevistados tienen vigencia.

* Manuel Alberto Ramy es jefe de la corresponsalía de Radio Progreso Alternativa en La Habana, y editor de la versión en español de Progreso Weekly/Semanal.

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