Puigdemont como Primer Ministro Español. La descabellada política española. Parlamento Español, una bolsa de gatos e inútiles. Mercenarios ideológicos

Por Nacho Ezquerro

Hartos de Votar

Harto de votar falsos pijoprogres, falsos socialistas; harto de votar patriotas, harto de votar neo-comunistas de última hora que viven en chalets, harto de votar sindicalistas financiados por el estado, harto de votar representantes de trabajadores que no trabajaron en su vida, harto de que me pidan el voto señores que solo buscan su propio beneficio y el de sus colegas de partido. Harto de escuchar amenazas y promesas que no cumplen, harto de la cobardía y la ambigüedad en la que se mueven con el solo objeto de poder cambiar el argumento a posteriori. Cobardes, tramposos y faltos de convicción, que además dicen representar a alguien que en su momento los ha votado para que trabajen de una puñetera vez. Harto de ver políticos que lo hacen solo por fardar entre sus familiares y colgar un cuadro con el Rey en su pared de las vanidades. Harto de ver como 350 personas y asesores, se tocan la hueva, mientras en España, la banca desahucia a sus anchas, y los egoístas empresarios se suben sus salarios y pagan salarios de miseria mas contratos temporales. Hartos, ya estamos hartos de sus estúpidas negociaciones para luego, tampoco hacer nada por el país.

Puigdemont, vive como un Dandi en Waterloo, P.Sanchez con su nuevo colchón y su Falcon. Casado enriqueciendo su Currículo con Másteres de mentirijilla. Rivera con su plasticidad ideológica y sus veleidades de oposición. P.Iglesias y señora, con su chalet en la sierra y sus ovejas que ciegamente lo apoyan en todo. Garzón y la desaparición de IU. Abascal y la vidorria que se dio colaborando con la nueva tertuliana de La Sexta Noche; -Esperanza Aguirre- otra apuesta de la Sexta por el cutre-show político, en detrimento del periodismo. El show político, acompañado del Ibex 35 y sus tandas publicitarias que paga a los tertulianos con cache en Radio y televisión.

Niños bien para Gobernar

¿En verdad, cómo es posible que esta camada de pijos, se presenten como presidenciables? De verdad, no lo estamos haciendo bien. La política española ha caído en la miserabilidad de unos políticos que mienten a la gente, y la gente se deja engañar. Obreros que solo ven en la derecha una posible solución a sus problemas, porque en la izquierda no hay cabida sino para pijos universitarios de manos de princesa. Sindicatos financiados por el gobierno. En realidad, la política española está repleta de trileros y estafadores.

Todos ellos, son la caricatura cutre de la realidad política española. Es difícil encajarlo, pero sino asumimos nuestros problemas, como en terapia, no llegaremos a solucionar este gran problema. El vivir la política española, hacer un seguimiento cotidiano de la misma, resulta ser intoxicante. Los partidos políticos son, más una sociedad con fines económicos que una herramienta para mejorar la vida de los españoles. Bailan la danza del poder y cambian de parecer de forma permanente. Dicen, -todos ellos- y se desdicen tiempo después sin mostrar ningún tipo de rubor emocional. Toman al votante por idiota con la anuencia especulativa y voluntaria de los medios, que a su vez participan del de esta fiesta, traducida en tandas publicitaria. Si antes no se analizaba o investigaba por falta de medios, ahora no se hace por decadencia moral. Todos ellos se reparten la tarta publicitaria, con salarios de algunos periodistas que dejarían con la boca abierta a su propia audiencia. Habría que ver los tipos de contratos y salarios que les pagan a los periodistas que no son estrellas.

En verdad, los nuevos políticos, se comportan como una verdadera clase. Son ajenos al sufrir cotidiano de millones de españoles, son capaces, ahora lo estamos viendo, de asumir el poder, y al día siguiente votar un aumento de sus salarios y dietas, en lugar de abordar los bajos salarios de los obreros, o las inmensas dietas y salariazos de los empresarios. Los políticos cotizan en otra bolsa para jubilarse, no es la misma de los españoles de a pie, y por eso, algunos de ellos en ocasiones proponen jubilaciones privadas, porque ellos ya tienen la suya y juegan en otra liga.

Diputados y lobbistas

Lobbies representados por los mismos diputados y funcionarios, ya que como no se dedican en exclusiva a su labor de diputados participan de negocios, bufetes, aprovechándose de información que indefectiblemente es privilegiada. Grupos económicos extranjeros que dominan los medios de información, grupos extranjeros que financian elípticamente partidos políticos, con el caso de Podemos y Vox, donde confluyen intereses iraníes.

Falta de carisma de los líderes a quienes les sobra enfermiza ambición y despecho, se toman todo el tiempo de mundo para jugar a alianzas o cordones políticos. Si ayer decían no a una formación de gobierno, hoy quieren una coalición con los mismos a los que hace un tiempo hundían en el desprecio. Hablo de Pablo Iglesias y sus ovejas podemitas. Si ayer, pretendían ser socios de gobierno socialista, hoy aducen que no se fían de ellos, y complican la vida ya no solo del gobierno español sino de millones de españoles de derecha e izquierda, sin olvidar el centro. Hablo de Rivera y sus cambios de paso en el baile del poder.

Si hace unos días Pedro Sanchez, jugaba a dejarse querer, con ese toque de chulería que le caracteriza, hoy clama porque no lo aprecia nadie y le entra la disimulada desesperación. Es el juego, ya no del poder, sino de la vida. Si te comportas con altanería para con los demás, llegará un momento en que eso te pase factura.

Histeria española

La política española tiene serias incongruencias, que sumen a los votantes en las mismas contradicciones que los políticos. Natural, formamos todos parte de esta sociedad, y ese histerismo es resultado la aceptación social de movimientos independentistas en el seno de un estado, que luego por su propia razón de ser, estos movimientos buscan la independencia.

No es lo mismo aceptar como natural el principio de identidad de los pueblos, a que cada pueblo quiera formar su propio paisito. Es lo que está pasando. Y para que, se calmen esos ánimos de montar un paisito, el estado compra con dinero voluntades de aquellos que se presentan como líderes de esas facciones nacionalistas.

Porque en ocasiones, es tan poca su representatividad, que mas que partidos son facciones. Sin embargo, esos pocos votos con los que cuentan sirven para chantajear al presidenciable de turno a cambio de contraprestaciones. Desde los tiempos de Felipe González, Aznar, Zapatero, Rajoy, se viene haciendo. Sin embargo, todos ellos, los expresidentes, dan clases de lo que se debe y no hacer. Deberían tener un poquito más de pudor, y recordar que de aquellos polvos…

Ver a Zapatero, diciendo que los presidentes son los mejor informados, cuando él adujo no tener ni pajolera idea de porque los brotes verdes no crecían, produce arcadas.

El nacionalismo e independentismo son palabras integradas en una misma burbuja. Algunos hacen de ella una razón de vida y le profesan extraordinario valor, generando desprecio e intolerancia por los no nacionalistas o independentistas. Eso, alentado por parte de unos líderes que se benefician de forma personal y económica, insuflando la diferencia, y sin embargo beneficiándose de la diferencia y en el caso de que salgan malas, no se verán perjudicados. Prensa, empresas, inmobiliarias, advenedizos, hacen buenos negocios con los líderes independentistas, los apoyan hoy, para mañana gozar de las prebendas. Idéntico a los negocios que se montan a nivel estatal, tampoco seamos ingenuos. Hay una importante cantidad de empresas que financian la vida de los partidos nacionales a través de donaciones y maletines, para luego, beneficiarse de la prebendas de las instituciones gubernamentales.

Mercenarios ideológicos

Se juega en un partido político, como se juega en otro. Hoy puedes ser ministro de economía y mañana ser abogado de los independentistas del Proces. Hoy, puedes denunciar el chalet de un ministro y mañana te compras tú mismo otro chalet, luego de haber engañado a tus propios votantes. Digamos que la posición en el parlamento, izquierda, derecha, centro o extremos, para lo único que sirve es para representar un papel en un teatro que sirve de tapadera y que se llama Democracia. Afortunadamente, los ciudadanos son sabios, y progresivamente cada vez hacen menos caso a estos corruptos ideológicos, sino,  el país no funcionaria. Pero si nuestro país dependiera realmente de ellos, sería un desastre.  Son actores, -perdón al mundo del teatro-, que encontraron un filón profesional para rentabilizar sus ambiciones, erigiéndose en líderes que representan, -big data de por medio- a tendencias y necesidades populares. Por ello, son capaces como en el caso del Proces, de insuflar movimientos populares aprovechándose de liderazgo, invitar y alentar a la gente a salir a las calles y ellos no correr ningún riesgo personal ni económico. En el caso de los políticos presos, les salió mal la jugada, pero con la procrastinación y la cobardía de Rajoy, casi estuvo a punto de montarse una Republiquita bananera, inspirada por el pijerio catalán. Quizás la ignorancia sumada a la falta de incentivos vitales genera un espíritu tan fuerte de montar repúblicas a troche y moche. En otros países, un movimiento así supone una fusilamiento en toda regla por traición a la patria. Aquí, les damos micrófono y además los alentamos a seguir reconociéndolos con financiación o el tractor de Aitor. Si a eso le sumamos, el buen nivel de vida que llevan los nacionalistas e independentistas, tenemos la respuesta.

Los políticos son gente honrada

Qué Junqueras y Puigdemont, hayan sido votados en elecciones libres, demuestra con claridad el confuso panorama político español. Dos tipos que proponen la separación de España, y que a su vez se aprovechan de ello para ser Diputados Europeos. Un Rufián que cobra un salariazo español, como todos los nacionalistas, pero que quiere montar su republiquita.

Lo de ser independentista o facho, casi se está poniendo de moda en un país donde la ideología se imponía a fuerza de garrotazos y parece que seguimos guardando las mismas costumbres. Digamos que todos ellos son mercenarios ideológicos que saben que, con un poco de manipulación y buena prensa, pueden arrancar el brazo que les da de comer, y a su vez, reclamar indemnizaciones y reconocimientos. Inventar un relato al estilo identitario germánico nazi, y reclamar superioridad racial. Está en su razón de ser, la mentira y la manipulación. Se presentan como héroes

independentistas o de izquierda y derecha, pero el pecho, las consecuencias y la vida, lo ponen otros.

El día que el pueblo, cuelgue a alguno de ellos en la Plaza Pública, como hicieron los italianos con Mussolini, quizás aprendan que no se puede engañar al pueblo, a pesar de que, por ahora, le salga rentable presentarse como líderes, de cualquier color, y que las consecuencias las pague siempre el pueblo.

Mientras tanto, España, con sus aforados e intocables, sigue hundida en la falta de proyecto a largo plazo, deambulando a trompicones, en ser una e especie de Habana Europea, sin proyectos industriales, sin proyectos tecnológicos, donde se cambian los proyectos educacionales y climáticos según la cadencia del poder, por despecho, ideología o prebendas empresariales, impuesto al Sol de por medio.

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