Puerto Rico. ¿Qué haremos con nuestro problema mayor: el colonialismo?

*Ponencia leída el 23 de febrero de 2020 en el Colectivo Todos Somos Pueblo en Caguas.

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Al poco tiempo de lograrse la salida de la Marina de Estados Unidos de la isla de Vieques dediqué buen tiempo a leer libros sobre la futurología. Los especialistas en este campo utilizan diferentes ramas de las ciencias para adelantarse a lo que en el mundo podría ocurrir, incluso en el campo de la tecnología. En este pasado siglo y en el actual se destacaron futurólogos como George Orwell con su famosa obra 1984, Alvin Toffler con el Schock del futuro, James Canton con The Extreme Future y John Naisbitt con La paradoja mundial, entre muchos otros.[1]

¿Por qué comenzar hablando* de este tema como un preámbulo a la charla con ustedes hoy? Estamos acostumbrados hablar del pasado y del presente y el futuro lo rehuimos, como si no fuese probable que pueda ocurrir, que nos pueda llegar. O, lo vemos como algo incierto y hasta con pesimismo. Sabemos que hoy existe y estamos seguros de la hora que es en este instante.

Uno de estos futurólogos, uno de mis favoritos o el favorito, es Naisbitt, a quien en una ocasión intentamos invitar a Puerto Rico. No lo logramos por lo costoso de lo que hubiese sido esa gran actividad con este prestigioso autor. Sin embargo, Naisbitt nos puede poner a reflexionar. En su libro La paradoja mundial publicado en 1994, el eje central de su posición es que ser pequeño es beneficio. Sostiene este autor que “Cuanto más grande es la economía mundial, más poderoso serán sus jugadores más pequeños”.[2] Esto nos ayuda a reflexionar sobre lo que ha sido el mito de la pequeñez para nosotros los puertorriqueños. Cuando se publicó su primera edición sostenía que el mundo iba a tener más países soberanos. Que de unos 175 llegaría a aumentar a unos 220 antes de finalizar el siglo 21. Como sabemos, hoy hay 193 países soberanos reconocidos por la Organización de las Naciones Unidas-ONU. Fueron 50 países independientes quienes fundaron esta organización en 1945 y desde entonces el movimiento descolonizador en el mundo ha tomado gran fuerza y casi el número de países independientes está por llegar a los 200.

Hoy se habla de independencia en muchas naciones del mundo. Algunos ejemplos son Escocia y Gales en Gran Bretaña; Cataluña, el País Vasco, Las Canaria, Andalucía y Galicia, entre otras provincias en España; Quebec, en Canadá; Nueva Caledonia en Oceanía (Francia); Flandes, en Bélgica; y hasta en Estados Unidos en Hawai, Guam, California, Vermont, Texas, el territorio de las Lakotas (Dakota del Norte, Dakota del Sur, Nebraska, Wyoming y Montana), también la zona de Nueva Inglaterra. Solo por mencionar algunos casos en diferentes zonas del mundo. Por lo que vemos, Naisbitt no se equivocó. Pequeñas naciones obtuvieron su independencia luego de la Guerra Fría y muchas otras están en su camino.

A esto hay que agregar que ya estamos en la tercera década en que la ONU declaró que el colonialismo tiene que dejar de existir. Por lo que debe verse mayor presión de esta organización mundial en cuanto a los procesos de descolonización.

Cuando padre Pedro me invitó para estar con ustedes hoy y dictar una ponencia sobre los movimientos sociales en Puerto Rico, pasé mucho tiempo pensando qué exponer, qué investigar. Llegué, luego de largo tiempo, a concluir lo que debía hacerse hoy como una introspección. Paso a leerles una muy buena definición sobre este importante concepto filosófico el cual nos servirá de base:

El vocablo latino puede traducirse como “mirar adentro”… De allí procede el concepto de introspección, que alude a la mirada que un individuo dirige hacia su interior.

A través de la introspección, por lo tanto, una persona se orienta a su estado anímico, sus pensamientos o sus acciones. Se trata de una inspección interna que le permite al sujeto conocerse mejor, analizándose así mismo para interpretar sus propias emociones o ideas.

La introspección está vinculada a la reflexión… A nivel general puede decirse que la introspección, surge por la capacidad reflexiva de la mente, que permite tener consciencia de sus propios estados. El pasado y el presente pueden ser protagonistas del acto introspectivo, que ayuda a comprender las vivencias y a incidir en la realidad individual…

La introspección debe servirnos para liberarnos, y por eso debemos alejarnos de toda opresión para ponerla en práctica. Además, es importante resaltar que si no parte de una iniciativa genuina, no funciona. Otro punto fundamental es mirar hacia atrás para poder avanzar. En otras palabras, debemos estudiar nuestro pasado por medio de preguntas que nos ayuden a entender las causas de nuestros errores, a detectar las decisiones que nos han conducido al éxito, el grado de satisfacción que nos han producido nuestros logros y los defectos de nuestro carácter que deseamos cambiar.

Identificar nuestros vacíos es otro gran consejo para conseguir una adecuada introspección. En este caso hablamos de aquellas necesidades que hayamos podido satisfacer, de las preguntas importantes que nos hayan quedado sin responder y de la dificultad para establecer objetivos bien definidos…[3]

Luego de que padre Pedro Ortiz me invitara para formar parte de esta actividad me hice varias preguntas sobre mi participación hoy. Pasé mucho rato pensando, primero, por qué fui invitado y, segundo, luego de aceptar ser parte de este encuentro, me dije a mi mismo, que es un privilegio que se me ha concedido poder conversar con personas tan comprometidas con el país en tan importantes momentos en nuestra historia.

Me preguntaba antes de redactar si debía dictar una conferencia sobre un análisis histórico-político de Puerto Rico, sobre lo que nos ha arrastrado a lo que estamos viviendo hoy en nuestra patria y con nuestros compatriotas. No tardé mucho para llegar a la conclusión de que con toda probabilidad lo más aceptable y propio sería – y es – hacer una reflexión sobre lo que hemos hecho o no hemos hecho, y si esta reflexión nos puede llevar a algún punto; que, a fin de cuentas, es a donde queremos llegar, a algún punto, y no quedarnos en el espacio y en la inercia. Debo hacer énfasis en llegar, porque nadie desea quedarse en el pasado y recordando el ayer. El pasado es para reflexionar y para que nos ayude en algo en el presente y nos lleve a un fin en un lapso.

Con la reflexión intentamos formar un mapa de la realidad que nos rodea. El reflexionar nos puede llevar a comprender diversas situaciones de nuestro ser individual y colectivo, de nuestro propio mundo. Al hablar de realidad tenemos que dirigirnos a lo que es la verdad, a aquello que existe independientemente de lo que se piensa. La realidad no es la idea, no es lo que a uno o a otros le parece. La realidad es lo que es. Es lo que existe. Por lo tanto, debemos o tenemos que decidir qué hacemos ante lo que existe y es; porque lo que existe y es no es una fantasía, ni una ilusión, ni imaginación. Es lo que es.

Tenemos muchas preguntas ocultas en nuestras mentes. Nos hacemos muchas preguntas unos a otros y nosotros mismos individualmente. ¿Nos puede llevar a algún lugar el método de hacernos preguntas con la idea de llegar a algún fin? Nos preguntamos ¿por qué, ¿para qué?, ¿encontraremos respuestas a tal situación?, ¿se logró ya el objetivo?, ¿se logró una victoria?, ¿hemos fracasado?, ¿es esa respuesta la solución verdadera?, ¿estamos en una crisis y saldremos de ella?, ¿después, qué?

Además, hay que preguntarnos si para solucionar o aliviar la crisis o las crisis es necesario la unidad o se necesitan alianzas, ¿se podrá lograr salir adelante, obtener éxitos, siendo minoría, sin unidad, sin alianzas?

Creo que no nos viene mal reflexionar si haciéndonos preguntas podemos llegar a un fin. No es algo nuevo usar este método. Fue usado por los griegos siglos antes de Cristo. Se le conoce como la mayéutica. Se utilizaba y se utiliza para intentar descubrir las verdades uno mismo o en un grupo. La verdad se encuentra oculta en la mente de cada persona. Con las dudas e inquietudes que se tiene se reflexiona para intentar obtener una solución porque se han visto todos los aspectos.

¿Cuánto tiempo llevamos nosotros los puertorriqueños haciéndonos preguntas? ¿Hemos tenido las respuestas a todas ellas, a algunas, a las principales? ¿Tenemos que continuar haciéndonos preguntas, las mismas, u otras nuevas y así tomar el camino de la mayéutica para entre un diálogo o conversatorio obtener el resultado verdadero?

¿Con quién o entre quiénes vamos a conversar mayeúticamente para llegar a un resultado final? ¿Es necesario hacernos preguntas para, como una manera de método, resolver nuestros problemas? ¿O, tal vez, alguien tenga las respuestas y no haya que llevar a cabo el ejercicio mayéutico ya que ese alguien puede resolver los problemas?

¿Tenemos todo el tiempo del mundo para seguir discutiendo, para continuar haciéndonos preguntas? ¿Hemos oído o escuchado alguna respuesta y no le hemos hecho caso?  ¿Qué consecuencias ha acarreado esto?

La realidad es lo que existe, independientemente de lo que se piense. La realidad no es lo que a uno o a otro le parece ser, es lo que es.

Al ser invitado para conversar con ustedes hoy comencé a buscar hechos. Eso que podría llamar que fue realidad porque existió o existe y que, quizás, nos ayude a responder algunas de las preguntas que nos hacemos, y de tal manera llegar a una idea de tener alguna solución, de ser posible. Me dio por revisar eso que llamamos tiempo y fui a la primera década de este siglo para luego dar un salto al tiempo y llegar al ahora, a hoy.

Comenzamos el siglo 21 con muchas luchas en nuestras espaldas. Debo aclarar que hablar en primera persona plural no es del todo correcto. Hablamos en plural como si fuese un todo y ello no es una realidad. Son muchas las luchas que se han llevado a cabo por pequeños grupos y dentro de ellos personas muy diversas. Por lo tanto, hay que ser cuidadoso cuando se hable de todos, cuando se hable del pueblo, cuando se hable de nosotros, porque no es una realidad. ¿O lo es?

Antes del inicio del siglo 21 hubo otras luchas. Durante la última década del siglo 20 se llevaron a cabo muchas actividades multitudinarias y pequeñas, y muchas luchas por causas sociales, comunitarias, anticolonialistas, ambientales, por la paz, entre otras. A mi entender toda esta experiencia de dicho período fue acumulativa para cuando se entró a luchar por una muy difícil causa como fue sacar la Marina de Estados Unidos de la isla de Vieques. Lucha que se llevaba desde la década de 1940.

Durante la última década de 1990 se celebró el centenario del natalicio del prócer Pedro Albizu Campos, que fue un gran éxito que un pequeño sector obtuvo al lograrse además que en un sinnúmero de municipios calles, avenidas y edificios públicos fuesen designados con el nombre del denominado padre de la patria puertorriqueña del siglo 20.

En 1993 otro sector convocó a la Marcha del Idioma para protestar contra la Ley número 1 del gobernador Pedro Rosselló para imponernos el inglés al mismo nivel de nuestro vernáculo. Una marcha multitudinaria y de diversos sectores. No se logró la victoria, ni en ese momento ni luego, ya que el Partido Popular Democrático –PPD– teniendo la oportunidad de cambiarla estando en el poder luego no lo hizo.

En 1995 se conmemoró en casi todo el país el centenario de la bandera de Puerto Rico. Fueron muchas las actividades que se efectuaron que ayudaron a ampliar el amor que se sigue teniendo a nuestro emblema nacional.

En 1998 en lucha contra la privatización de la Compañía Telefónica de Puerto Rico varios sectores e individuos se enfrascaron en una gran lucha para evitar la venta de dicho patrimonio social. Se demostró mucha firmeza, sacrificio y desprendimiento de varios grupos, aunque no se logró el objetivo. Ese mismo año el independentismo coincidió en actividades muy concurridas en la condena de la invasión de Estados Unidos a Puerto Rico en su centenario.

En 1999, como ustedes deben recordar, ocurrió la muerte de David Sanes Rodríguez en Vieques mientras se llevaban a cabo unos ejercicios bélicos por parte de la Marina de Estados Unidos. Esta tragedia significó una gran unión de muchos sectores en el país y fuera de Puerto Rico para exigir la salida de la Marina, lo que se logró, finalmente, el 1 de mayo de 2003.

En 1999 pudimos ver la salida de los presos políticos y de guerra puertorriqueños en prisiones de Estados Unidos desde principios de la década de 1980 gracias a una amplia y diversa solidaridad, aun siendo la cabeza convocante el sector independentista.[4]

Con estos ejemplos, y muchos otros que he dejado, vemos la década de 1990 una en que numerosos sectores con ideologías políticas distintas lograron unir fuerzas para un mismo propósito o para defender alguna causa, o alguna convocatoria que se entendía era de índole nacional, como también la hubo de alcance regional.

He expresado en otros foros que lo anterior fue como una preparatoria no planificada para entrar a lo que fue la lucha por la salida de la Marina de Estados Unidos de Vieques. A esta lucha de Vieques – de la cual algunos de ustedes formaron parte – fue muy significativa y nos dio muchas lecciones. Demos un breve repaso.

  • Se logró la confianza y ampliar la autoestima nacional.
  • Se logró utilizar la época preelectoral comprometiendo a todos los partidos políticos a incluir el tema en sus respectivas campañas y en sus programas.
  • Se supo presionar lo suficiente para que el partido político cumpliera con lo prometido una vez llegara a dirigir el gobierno.
  • Se trabajó muy a tiempo y de manera estudiada la participación en Estados Unidos a muchos niveles, desde el comunitario, universitario, en alcaldías, en el Congreso y la Casa Blanca, en varias ciudades, con los partidos políticos, con organizaciones no gubernamentales, con líderes religiosos y sindicales, con los sectores de la población negra y con latinoamericanos, entre otros.
  • Se participó en las campañas electorales y en la inscripción de votantes en Estados Unidos.
  • Se reconoció la importancia de trabajar en Estados Unidos y darle el verdadero reconocimiento al liderato político puertorriqueño y latinoamericano.
  • Se reconoció la unión de la nación puertorriqueña: los de aquí con los de allá, con la ahora llamada diáspora.
  • Se logró un buen manejo de medios de comunicación.
  • Se presentó siempre una gran firmeza de lucha- no ceder: ni aun el 30 de enero de 2000 con las directrices del presidente Bill Clinton que aprobaba la salida de la Marina en 2003, ni por el 11 de septiembre de 2001 cuando el ataque a las Torres Gemelas en NY que llevó a una situación muy delicada y a la posterior firma de una ley antiterrorista.[5]
  • Se supo llevar a cabo el significado del sacrificio y el altruismo con los campamentos de desobediencia civil, con ir a la cárcel, con la dedicación de tiempo voluntario, con la aportación de dinero, etc.
  • Se supo tener humildad: callar ante la prepotencia de algunos, ceder el espacio ante el deseo de protagonismos, saber estar en última fila para que otras personas que convocaban y que eran representantes de otros sectores estuviesen al frente y así se involucraran más.
  • Se supo no desesperarse si los medios de comunicación no cubrían; y, por otro lado, saber tender lazos para lograr que estos cubrieran.
  • Desde el principio se fue positivo con la probabilidad de la victoria ante el fuerte adversario. Se rompió con el pesimismo y con la pequeñez. Se pensó en grande.
  • Se fue bien creativo. Se llevaron a cabo actividades diferentes a lo acostumbrado.

Por otro lado, fueron muchos los obstáculos que hubo que vencer:

  • Intento de sectores de dirigir el proceso.
  • Intereses particulares.
  • Intereses partidistas y políticos (con intención de obtener ventajas electorales y dominio del espacio).
  • Falta de humildad.
  • Prepotencia de algunos sectores, de personas y de algunos funcionarios gubernamentales y electos.
  • Imposición de líneas políticas.
  • Imposición de tácticas.
  • Insistencia en imponer la línea internacional.
  • Arrogancia de mayoría por las minorías.
  • Oposición a aceptar a una clase social.
  • Aceptación de nuevas tácticas.
  • Aceptación de la importancia de trabajar en Estados Unidos y romper el discrimen hacia los mismos puertorriqueños.
  • Romper con el complejo de la insularidad.[6]

No fue fácil, pero esta experiencia podría darnos algo de luz. Ya de todo esto ha pasado casi 20 años.  ¿Qué ha sucedido en Puerto Rico desde entonces? ¿Estamos conformes con algunos logros? ¿Tenemos la fuerza y el ingenio para continuar? ¿Hemos detectado cuál es la más importante de las luchas, de las causas que tenemos hoy? ¿Podemos continuar? ¿Cuántas causas y luchas podemos atender a la vez? ¿Qué hemos adelantado?, ¿Nos hemos atrasado?

¿Estaremos cayendo en algunas o muchas ocasiones en lo que la filosofía denomina “falso dilema”? – para resolver un mal optamos por un mal menor, creyendo quizás que es menos dañino, aunque sigue siendo un mal. Lo hemos visto, por ejemplo, desde la década de 1970 en que electoralmente se vota por un partido sin tener simpatía por este, para que no gane el peor, y hasta se le da el nombre de “voto útil”. Hoy vivimos las consecuencias y se dice que son los dos iguales y que ninguno merece el voto. Vamos a ver qué pasa en las próximas elecciones, a pocos meses de hoy. ¿Están seguros de que no se repetirá? ¿Y si se repite, qué excusa esperan?, ¿qué haríamos para hacer un detente definitivo? ¿O seguiremos aceptando ser gobernados por el menos malo?

Y, mientras tanto, se continúa dejando o aflojando la lucha anticolonial. El colonialismo claramente es un mal – es muy maligno – reconocido internacionalmente como violatorio a los derechos humanos de cualquier nación del mundo. No podemos entrar en el falso dilema. La colonia es real. Aquí no se puede estar con si es sí o no Puerto Rico una colonia. La colonia es ilegal e inmoral, es algo perverso. Sin embargo, para una gran mayoría de nuestro pueblo es otra cosa, que lleva hasta a aceptarla o ignorar que existe. ¿Qué vamos a hacer con este mal que tanto daño nos ha hecho y nos hace, que nos deshumaniza?

Desde hace más de 40 años se está diciendo y escribiendo por parte de economistas, intelectuales y algunos líderes independentistas, por ejemplo, que el Estado Libre Asociado (ELA) – la colonia – entró en su período declinante y que desde entonces la curva ha sido y continúa descendente. En 1977, por ejemplo, para solo mostrar uno, fue de mucho resonar un artículo publicado por Rubén Berríos Martínez, presidente del Partido Independentista Puertorriqueño – PIP- en la prestigiosa revista Foreing Affairs. Berríos Martínez exponía una realidad entonces al mostrar que la economía estaba deteriorada, que había una decadencia social, que el ELA era un descalabro, que la anexión a Estados Unidos era imposible y que el colonialismo era inaceptable para la comunidad mundial, entre otros puntos. Era una realidad y hoy somos testigos de que continúa y es peor a hace 40 años. Somos todos testigos de esta realidad.

A esta realidad expresada sobre la década de 1970 es imprescindible agregar que fueron años de fuerte represión contra aquellos que propagaban la ideología independentista. El ejemplo, del dato más crudo fue el asesinato de 13 independentistas en un período de nueve años, decenas de encarcelamientos y una gran persecución de toda índole por solo estar vinculado de alguna manera a la idea de la independencia patria. Esto ocurrió tanto bajo gobiernos del PPD y del PNP y, obviamente, bajo políticas y acciones coloniales de la metrópoli, Estados Unidos y del gobierno colonial del ELA. Les recomiendo la lectura de por lo menos uno de mis libros, La represión contra el independentismo: 1960-2010. También, tengo que decirles como académico, que hay muy buenas tesis de maestrías y doctorales de varias universidades que han trabajado y están investigando este tema de la represión y la persecución contra el independentismo puertorriqueño.

La conocida escritora canadiense Naomi Klein, luego de venir a Puerto Rico para ver los estragos que el huracán María ocasionó al país, publicó un pequeño libro testimoniando lo visto por ella con el título La batalla por el paraíso[7]Los miembros de PAReS, (Profesores Autoconvocados en Resistencia Solidaria) organización auspiciadora de su visita, escribieron en el prefacio de la obra: “Sabíamos que el verdadero desastre no era el huracán, sino la terrible vulnerabilidad en la que nos han dejado las décadas de relación colonial con Estados Unidos, la imposición de políticas de privatización de la salud y de otros servicios, los despidos masivos, el cierre de escuelas, los recortes en derechos sociales y en inversión para el bienestar colectivo, el abandono de la infraestructura física y social y los altos niveles de corrupción e ineptitud gubernamental. La imposición de una Junta de Control Fiscal  para pagarle a los bonistas una deuda de $73 mil millones- (con la de las agencias públicas sobrepasa los $120 mil millones) que a todas luces es impagable, ilegal e ilegítima- mediante la privatización de la electricidad y de las escuelas, el aumento en los costos de servicios básicos, los recortes masivos a la educación pública, a las pensiones, a los días de vacaciones, y a otros derechos, incrementaba esta vulnerabilidad, dejando a la gran mayoría de la gente en Puerto Rico sin un futuro esperanzador; y todo esto fue antes de que el huracán María llegara a nuestras costas”.[8] Hoy podemos agregar el agravante de los terremotos de inicio del 2020.

¿Qué ha pasado luego de estos casi 40 años? ¿Somos capaces de manera honesta preguntarnos, ¿cuánto se ha avanzado desde esa década, si algo? ¿Qué errores hemos cometido? ¿Por qué?  ¿Es algo de ahora únicamente? ¿Nos puede ayudar revisando el pasado? Tan temprano como en 2000 en plena lucha por sacar la Marina de Estados Unidos de Vieques en una actividad invitado por Acción Comunitaria para analizar el papel de la llamada “sociedad civil” me adelanté y expresé: “… que una de las consecuencias que iba traer esta lucha era que se intentaría copiar el modelo para aplicarlo a cualquier otra lucha o propósito. Me adelanté a decir -en aquel entonces- que la denominada sociedad civil se adjudicaría la victoria y que grupos utilizarían el concepto para propósitos particulares. Creo no haberme equivocado”. Luego dicté una conferencia sobre este tema en 2007 en el Encuentro Internacional de Educación y Pensamiento que se celebró en Ponce.

Sobre el tema de la sociedad civil, continuaba exponiendo: “Puedo añadir que unir grupos antagónicos, con intereses divergentes y encontrados, solo es posible en casos extraordinarios. No podemos partir, a prima facie, por lo sucedido en Vieques, que trabajar con la diversidad es ya algo entronizado en nuestra sociedad, como tampoco podemos partir que es fácil lograr la unidad nacional.

Veamos y analicemos lo siguiente según expuse en la fecha mencionada:

  • La victoria de Vieques se la han querido achacar muchos grupos y sectores.
  • Se ha querido utilizar el concepto de la sociedad civil vinculándolo con Vieques para tomar prestado el éxito viequense y transportarlo a grupos con propósitos particulares.
  • Se convoca a nombre de la sociedad civil como si ese nombre fuese una marca de éxito registrada y un imán de convocatoria que atrae amplios sectores de manera automática.
  • La llamada sociedad civil ha actuado, o no actuado – sin poder disfrazarlo totalmente – a favor de posturas que benefician, directa o indirectamente, al PPD, por lo cual cada vez más mancha el nombre y alcanza opositores.
  • Surgen nuevos proyectos electorales basados en la captación de miembros de la sociedad civil. Se ha desatado un mar de proyectos electorales (nacionales y regionales) desde 2004.
  • Por otro lado, la llamada sociedad civil parece estar inactiva al no tener un proyecto nacional… Durante el gobierno de Aníbal Acevedo Vilá ha estado muy silente, mientras el mismo cada vez más se parece al gobierno neoliberal de Pedro Rosselló, al que tanto combatió. Se activaron para apoyar la Marcha de la Dignidad inmediatamente luego de las elecciones de 2004 (indirectamente a favor de Acevedo Vilá) – parte del independentismo (no pipiolo) identificado con los grupos de la sociedad civil la apoyó porque el interés era el ataque al tribunal federal. Se llegaba a un “acuerdo” implícito de un “te apoyo” porque se coincidía en criticar la intervención federal en el llamado caso de “los pivazos”. Sin embargo, a pocos minutos antes de salir a marchar, Acevedo Vilá aceptó la jurisdicción federal sin los que estaban en la marcha lo supieran.[9]
  • Por estar al lado de la sociedad civil, y aprovechar a estar al lado del “pueblo”, un sector del independentismo, y muchos grupos de nuestra sociedad, incluyendo al sector pobre, apoyó la marcha Puerto Rico Grita, ante la consigna “pónganse de acuerdo”, en referencia a los legisladores y al ejecutivo (¿quiénes?, ¿el PPD y el PNP?, uno para imponer el 5 ½ y el otro el 7 % de impuestos sobre consumo). ¿Cuándo se ha visto a la sociedad civil clamando a favor de la imposición de impuestos y al lado de los partidos mayoritarios y apoyando lineamientos gubernamentales que afectan adversamente al pueblo?
  • La llamada sociedad civil está también inactiva ante el alza de las tarifas del agua, la luz, los peajes, la transportación (AMA), la matrícula universitaria, la leche y el pan, entre otras alzas de precios; como también en los impuestos por el consumo, el pago por el deducible del seguro de salud del gobierno, del despido de empleados del gobierno con el eufemismo de “retiro o separación voluntaria”, de la poca creación de nuevos empleos, de la no firma de los convenios sindicales, de nombramientos antipáticos de juntas, de la venta de las acciones de la Telefónica, de la posible venta de la Lotería y la Loto, de la privatización de la administración del sistema de peajes en las autopistas, en la política neoliberal y de la privatización del gobierno actual y de la amenaza de utilizar la Fuerza de Choque en conflictos laborales, entre muchos otros casos”.

Analizaba luego que, de existir una fuerte sociedad civil, esta define las fronteras con relación a los límites del Estado. Y preguntaba si se había logrado. Respondí que no, para expresar que, con el gobierno de entonces, del PPD, el pueblo se estaba haciendo más pobre. También citaba a estudiosos del tema que llegaban a la conclusión de que con el sistema neoliberal los ricos se estaban haciendo más ricos y los pobres más pobres. Aumentado así la desigualdad social. Para finalizar citaba a un intelectual colombiano quien hacía referencia sobre la falta de un nuevo movimiento social para enfrentarse y luchar contra el neoliberalismo. Para el colombiano Jaime Osorio ese nuevo movimiento social sería una especie de “ecumenismo de pueblo” el cual podría multiplicar las convocatorias y podría dar paso a nuevos convocantes.

¿Qué les parece todo esto hoy? Quizá alguno de ustedes de inmediato en su subconsciencia se esté respondiendo, sí, se está dando ese ecumenismo social que analizó podría surgir el colombiano Osorio, con lo sucedido aquí durante el verano de 2019. ¿Comenzaremos ahora, como pasó en la época de Vieques, a copiar y a esperar que todo sea igual, como arte de magia, a como ocurrió en el verano de 2019? ¿esperaremos a que nos convoquen los mismos para lograr los mismos resultados?

¿Qué retos enfrentamos? ¿Cómo resolveremos el problema de la deuda, de las pensiones, de la Universidad de Puerto Rico, los problemas ambientales, el ataque feroz del neoliberalismo, la alta corrupción gubernamental y privada, las consecuencias que nos han dejado los huracanes y los terremotos, la grave situación de la despoblación, el alto por ciento de pobreza, especialmente en los jóvenes, el alto por ciento de desempleo y la gran baja de participación laboral, una de las peores en el mundo y otros males más?

¿Tenemos la capacidad para bregar con todos estos difíciles problemas a la vez? ¿vamos a dejar a un lado el más grave de los daños causados al país, el del colonialismo por atender los otros? ¿Qué haremos para vencer al “dios del miedo” que nos arropa desde la época colonial de España?

Sobre el miedo colonial, existe y fue sembrado para que diera frutos para las metrópolis, España y Estados Unidos, y para una clase privilegiada económicamente. Es muy duro vencer el miedo. Sicológicamente estamos más vulnerables por seguir siendo una colonia. Un miedo colonial que es entronizado individual y colectivamente.

Sobre este tema del miedo el historiador Amílcar Cintrón Aguilú en una de sus obras[10] nos deja claro la participación del exgobernador Luis Muñoz Marín con su política de insuflar miedo al pueblo de Puerto Rico con la independencia patria, y así dejar como mantener el sistema colonial que aún cargamos. Dice Cintrón Aguilú:

Como es de esperarse, Luis Muñoz Marín y el Partido Popular Democrático fueron piezas claves en este juego imperialista de la nación que lograba la hegemonía mundial gracias a las consecuencias de la guerra y las condiciones mundiales de esos años.  Muñoz Marín, ya apartado definitivamente del ideal de la independencia, se une a la política reformista para ayudar a construir el camino que buscaba Estados Unidos para legitimar el régimen con vestigios de democracia. Y más aún, convertir a Puerto Rico en una famosa vitrina que muchos mirarían como paradigma. Así se fueron dando los pasos reformistas desde 1947 hasta 1952: el nombramiento de un puertorriqueño a gobernador, la ley del gobernador electivo, la ley autorizando la redacción de una constitución y, finalmente, el establecimiento del Estado Libre Asociado con la aprobación del pueblo por medio de un referéndum.[11]

Sin embargo, –y aquí lo central de la obra de Cintrón Aguilú– había que evitar a toda costa todo tipo de interferencia que pudiese dañar el proyecto que tenía con Puerto Rico y la imagen de democracia de Estados Unidos en el mundo. Además, era imperativo poner un muro a lo que sonara a comunismo o a política antiestadounidense.

Vino al país un panorama de mano dura y de una gran propaganda contra todo lo que oliera a independentismo. Muñoz Marín contrata compañías de relaciones públicas estadounidenses a altos costos. El primer gobernador electo en Puerto Rico desató una campaña en contra del independentismo a base de miedo, haciendo analogías de las dictaduras y la pobreza con la independencia. En su campaña propagandística Puerto Rico con su independencia se asemejaría a los países pobres de la América Latina y de otras regiones subdesarrolladas, según la política muñocista. Se llegó al colmo, como presenta Cintrón Aguilú, de que asesores del gobernador le aconsejaran evitar mencionar el nombre de una persona llamada “Patria”. Era mejor ignorarla que mencionar su “peligroso” nombre.

Hubo mano dura de verdad en el período cubierto por el autor. Comenzando con la fuerte reprimenda contra los estudiantes y profesores por la huelga de 1948, continuando con la imposición de la Ley 53 de 1948, conocida como la de “la mordaza”, con la imposición del Servicio Militar Obligatorio en época de paz por primera vez en la historia de Estados Unidos y su aplicación en Puerto Rico a jóvenes nacionalistas e independentistas que se opusieron a ella, con las torturas a nacionalistas e independentistas encarcelados durante la década de 1950, con las torturas emocionales a familiares de nacionalistas e independentistas en general, con la falta de libertad de prensa, como también de expresión y de asociación, entre otras acciones represivas.

No dudo que todos aquí estemos convencidos que vivimos momentos espinosos y de una gran crisis. Un amigo los otros días me decía que había escuchado por radio a alguien decir que no se podían hacer cosas ordinarias en momentos extraordinarios. El científico y premio Nobel alemán Albert Einstein dejó una frase muy conocida por nosotros:

La crisis, es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado.

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia.

El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos.

Dentro de esta crisis hemos visto luz en las luchas contra las cenizas en el sur, por rescatar los terrenos en el balneario de Carolina, la solidaridad de mucha gente durante y después de los huracanes y terremotos, las grandes marchas y demostraciones de lucha del verano de 2019 y algunas otras más. Sin embargo, el panorama es muy lúgubre. ¿Qué vamos a hacer?

 

*Ponencia leída el 23 de febrero de 2020 en el Colectivo Todos Somos Pueblo en Caguas.

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[1] Se considera a Leonardo Da Vinci uno de los primeros futurólogos de la historia, sino el primero.DE igual manera a Julio Verne siglos más tarde.  De los más conocidos y con publicaciones de libros luego de Orwell, se puede incluir además de Canton, a George Friedman, Marian Salzman e Ira Matathia, Laurance C. Smith, Richard Watson, Thomas Friedman, Oona Strathern, entre otros.

[2] John Naisbitt. Global Paradox. William Morrow and Company, Inc. NY, 1994, en portada de su libro. La obra que primero le dio renombre a Naisbitt en este campo fue Megatrends. Algunos de sus otros libros son:  Megatrends 2000, Mindset, China Megatrends y Megatrends Asia.

[3] www.https://definicion.de/introspecció/

[4] Ché Paralitici. “¿Sociedad civil o unidad nacional? El caso de la victoria de Vieques”. Ver Artículos en www.cheparalitici.com.

[5] Ibid. Ver también de Ché Paralitici: “¿Cómo se enfrentó Vieques al 11 de septiembre? Claridad, 17-23 de junio de 2003.

[6] Ibid., “Sociedad civil o unidad nacional?

[7] Naomi Klein. La batalla por el paraíso – Puerto Rico y el capitalismo del desastre. Heymarket Books. Chicago, 2018.

[8] Ibid., pp. VII-VIII.

[9] Tengo que admitir que fui uno de los que estuvo en esta marcha, en la denominada de “La dignidad”.

[10] Amílcar Cintrón Aguilú: Posicionamiento de una mentira. San Juan, 2011. Otras obras: El temor de los imperios – 1954 (Parte I y II), 2016 y 2019.

[11] Ibid. El posicionamiento de una mentira. San Juan, 2012., pp. 405 y 414.

 

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¿Qué haremos con nuestro problema mayor: el colonialismo?

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