Pueblos Indígenas. Genocidio Selk´nam: Descendientes y magallánicos luchan contra el olvido

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Para algunos investigadores, “separar la cultura selk’nam de las circunstancias que fue erradicada es la reproducción del sentido colonial que justificó su exterminio a fines del siglo XIX y principios del XX”.

Este 2018, la denominada “Noche Selk’nam” tuvo a una invitada especial: Mirta Salamanca.  La integrante de la Comunidad ‘Rafaela Ishton’ es descendiente de Lola Kiepja quién fue la última persona que vivió hasta su juventud esta tradición en Tierra del Fuego.

Radio Universidad de Chile conversó con Mirta Salamanca que viajó desde Río Grande, el lado trasandino de la Isla.

“Sería muy importante el reconocimiento de la deuda histórica que tenemos todos los pueblos, tanto en Argentina y en Chile…Estamos en la lucha continuamente porque mi sangre selk’nam corre y los testimonios relacionados con mi familia son aberrantes”.

Diversos cuestionamientos rodean la memoria relacionada con este pueblo que vivió en el extremo sur del país.

«En 20 años su población fue exterminada casi por completo»planteó Alberto Harambour, profesor de la Universidad Austral de Chile.

Recordó que el proyecto de ley sobre el reconocimiento del genocidio selk´nam (2007) fracasó porque, según el argumento de algunos parlamentarios, podía tener consecuencias económicas para el Estado. Por eso defendían la idea de reemplazar la palabra genocidio.

El también investigador del Centro Fondap Ideal afirmó que “ellos adoptaron este concepto de extinción que ha sido desarrollado en la historiografía regional magallánica más tradicional, particularmente por Mateo Martinic, que deslinda las responsabilidades”. Esto, porque no se concibe un plan sistemático.

Sin embargo, el investigador cuestiona esta mirada: “la posibilidad de recomponer esa historia está por el reconocimiento de las circunstancias, a través de las cuales esta cultura fue erradicada de la Tierra del Fuego y esto tiene que ver con las cacerías humanas, deportación a las misiones y su planificación”.

En esa decisión-aseguró Harambour- “participó el Estado, la orden salesiana y las grandes compañías ganaderas”.

Reconoce un rescate patrimonial relacionado con un “imaginario de los selk´nam en los espacios públicos”, pero advirtió que “hay un pasado que no conecta con el presente”.

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Lorena López Torres es la autora del libro “Los pergaminos de la memoria. El genocidio indígena de la Patagonia austral (1880-1920)”. La académica de la Universidad Católica del Maule destacó que los poetas magallánicos no obviaron este conflicto.

“En el caso de los pueblos de la Patagonia austral falta muchísimo por hacer. Reconocer las condiciones en las que viven actualmente y las demandas o acuerdos que se han concretado con representantes de estas etnias” destacó.

Lorena López recordó un suceso de marzo pasado.

“Hace poco tuvimos un problema con una muralla que se quería poner frente a la costa para evitar secuelas de futuros maremotos, pero eso implicaba una intervención en la conexión ancestral de los yaganes con el mar. Nada de esa construcción fue consultada debidamente con el pueblo que vive en isla Navarino. Eso acusa una falta de diálogo y de escucha hacia el otro, reconocer que ese otro tiene demandas”.

FOTO CALLE

En septiembre del año pasado, una nota del sitio “El Pínguino” titulaba así:

UN INÉDITO HECHO URBANO EN LA CÉNTRICA ARTERIA DE PUNTA ARENAS: Anónimos cubrieron nombre de José Menéndez con el de la última selknam, Lola Kiepja

Personas desconocidas, pero, al parecer, vinculadas al indigenismo, pegaron carteles en la señalética de tránsito de calle José Menéndez, quien para la historia oficial un destacado pionero de origen español y, para otros, parte de un grupo responsable del llamado “genocidio de las etnias originarias en la Patagonia chileno – argentina”. Personal de la Dirección de Tránsito comenzó a retirar los carteles porque la ley obliga a mantener esa señalética en buenas condiciones”.

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“El proyecto de educación popular nace por una necesidad predominante en aportar hacia una educación más crítica y reflexiva, que nos haga cuestionar, pero a la vez que sea entretenida y dinámica, donde las y los niños sean protagonistas de una nueva educación” así se definen desde la Red Escuelas Populares Lola Kiepja. 

Agregan que está constituida por estudiantes, trabajadores, vecinos y vecinas, de los territorios en los cuales trabajan a lo largo del país. Y por esta razón: “creen en la autogestión y la autonomía económica”.

Felipe Martínez explicó las razones que los llevaron a optar por esta figura al momento de nombrar a su escuela.

“Teníamos la necesidad de recuperar un nombre histórico de una mujer indígena de Latinoamérica, vimos varias opciones, pero nos decidimos por Lola Kipeja por una necesidad: es un pueblo olvidado” destacó el fundador del proyecto.

Agregó que se recuerda al pueblo nación mapuche, pero “nos olvidamos de otros pueblos que recorren todo el territorio”.

“Nos decidimos por Lola, la última ona y un pueblo extinto recordando la masacre en su historia”

La Red Escuelas Populares Lola Kiepja comenzó a funcionar este año en Santiago Centro y Puente Alto, pero Felipe adelantó que están trabajando para instalar otra en Peñalolén y Maipú. Y no solo en el centro del país, sino que también en Río Bueno y Puerto Williams.

¿Cuál es el referente para los niños? “Trabajamos distintas etapas, el mes de julio vimos la recuperación histórica de los pueblos originarios y ahí hablamos de los selknam y los mapuche”.

El fundador de este proyecto se refirió a otro dato en medio de esta multiculturalidad. Comentó los alcances de la migración, mencionando el caso de Santiago Centro.

¿Cómo se releva este patrimonio? Mirta Salamanca reflexionaba sobre lo que costaba ver a su familiar en fotos o en Internet  desde donde se descargaban cantos de Lola Kiepja, algunos de ellos “sagrados”.

“Nos replanteamos de si nos hacíamos parte de celebraciones como el we tripantu, somos mapuche pero no estamos en nuestro territorio. No podemos tomar esos íconos porque no somos machi no somos lonko” comentó Felipe Martínez.

“Lo que pretendemos es que si tomamos esa iniciativa es con respeto, no apropiarnos como seres individuales, sino que en lo colectivo y sin pasar a llevar la historia de un pueblo.” concluyó.

radio.uchile.cl/2018/08/05/genocidio-selknam-descendientes-y-magallanicos-luchan-contra-el-olvido/

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