Psicología de masas del fascismo. Wilhelm Reich. Resumen. Capítulo III. La teoría racial

Publicidad

Por Manu Maketo

Capítulo III

 

La teoría racial

 

  1.  Su contenido.

 

Parte de la hipótesis de que, el acoplamiento exclusivo de cada animal con otro de su misma especie, constituye una “ley de hierro”, en la naturaleza. Sólo circunstancias excepcionales como la cautividad, pueden permitir la transgresión de esa ley. Pero la “voluntad de naturaleza”, se venga, limitando la fecundidad de sus descendientes.

La experiencia histórica nos enseña que, de la “mezcla de la sangre” de un ario con pueblos más “débiles”, resulta siempre, la decadencia del representante de la civilización, que es el ario.

La humanidad se divide en, las razas que crean civilización y las que la destruyen. Los pueblos asiáticos, ejem.: japoneses y chinos, habrían recibido civilizaciones arias, dándoles después una forma propia. El continente americano también sería fuerte, mientras no mezclase su sangre con pueblos no germánicos. Los judíos, serían la raza destructora de las civilizaciones.

La primera civilización habría estado fundada, sobre la utilización de las razas humanas inferiores. Las civilizaciones antiguas perecieron, por la mezcla de la sangre.

Da cobertura teórica, el que los arios sean los únicos creadores de civilización, a pretender, como misión divina, la dominación del mundo, ampliando fronteras “hacia el este”, hacia territorios soviéticos.

No es el contenido racional lo que importa, ya que en lugar de partir de hechos para llegar a juicios, parte de estos para llegar a aquellos. Ante un fascista, que tiene la convicción narcisista, de la superioridad de su raza germánica, no sirven argumentos, opera con juicios de valor afectivos, se siente “superior” y eso es todo.

Sólo es posible combatirlo, descubriendo sus funciones ocultas. Esencialmente dos: objetiva, recubrir con un manto biológico las tendencias imperialistas; subjetiva, corrientes afectivas inconscientes, en los sentimientos del hombre nacionalista. Sólo nos ocuparemos de esta segunda función.

 

2.   Función objetiva y subjetiva de la ideología.

 

Objetiva: las concepciones de la clase dominante, se comprenden a partir de la base económica de la que han surgido. Esta es la relación concreta, indispensable con los objetivos imperialistas, de la teoría racial fascista y la ideología nacionalista, de cualquier tipo, pero no es la sustancia.

Subjetiva: el aparato psíquico, de las personas que están sometidas, a las condiciones económicas en cuestión, y que de este modo reproducen en la ideología, la influencia histórico-económica.

Desarrollando las ideologías, estas personas llegan a transformarse ellas mismas; en su proceso de formación, es donde puede encontrarse el núcleo material de las ideologías. Estas tienen un doble fundamento material: indirectamente, la estructura económica de la sociedad; directamente, la estructura psíquica típica, de las personas que la reproducen.

La estructura psíquica del fascista: religiosidad, creencia absoluta en ideales abstractos, misión divina del “Führer”. Creencia en una “raza de señores”. En su dependencia psíquica, cada nazi se siente un “pequeño Hitler”.

También podría gustarte

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More