PROYECTO ZOPPA (ZOnas Protectoras de Paz)

PROYECTO ZOPPA (ZOnas Protectoras de Paz), Caracas, 18/08/2009.

Roso Grimau, COSI (Comité de Solidaridad Internacional), adscrito al Consejo Mundial de la Paz.

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Nos han dicho muchas veces que la mejor defensa es el ataque, y es así como contra el nefasto proyecto de dominación económica anexionista del Alca logramos vencerlo con la propuesta de liberación social e integración de los pueblos del ALBA; sin embargo esta victoria en el plano de las relaciones internacionales y del comercio exterior solo marca el comienzo de una lucha más feroz.

El imperialismo capitalista global, hoy económicamente herido de gravedad por sus propios errores y contradicciones internas no se quedará sentado a esperar su lenta y agónica muerte, ya comienza a mover sus piezas en un plan alterno. Es por ello que siempre debemos tener en cuenta que todo plan de expansionismo imperialista y dominación económica busca el control hegemónico de los territorios ajenos, de sus recursos naturales y energéticos, de sus materias primas, así como la libre explotación de su población económicamente activa, por la doble vía del abuso sobre la mano de obra barata y de una mayor comercialización de los productos y servicios imperiales.

El expansionismo norteamericano, busca ampliar el control total sobre las fuentes de materia prima barata indispensables para mantener su antinatural espiral de desarrollismo y crecimiento, y al mismo tiempo de saquearnos todo lo que es nuestro; necesita también de que abramos nuestros mercados de unos 600 millones de compradores al libre comercio de sus productos y sin el cobro de impuestos o aranceles, perjudicando incluso a nuestros propios productores nacionales.

Todo plan económico imperialista está precedido siempre por el despliegue de las fuerzas militares que garanticen su ejecución y control, es por ello que EE.UU. tiene desde hace muchos años minado de bases y asentamientos militares todo nuestro continente latinoamericano.

Los yanquis mantienen en la frontera de Colombia con Venezuela al menos siete Comandos de Operaciones Militares Conjuntas, cuatro Bases de Operaciones de la Cia y seis Bases de Asesores Militares Norteamericanos; de estas últimas también tienen una base en la frontera con Brasil y dos en la frontera con Ecuador. En la frontera colombo venezolana la presencia militar norteamericana es ya bastante significativa, tan solo en la ciudad de Arauca se encuentran emplazados más de 400 efectivos militares norteamericanos, además es pública la preexistencia en territorio colombiano de unas siete bases militares norteamericanas regadas por todo el país; ubicadas en Tres esquinas, en Larandia, en Villavicencio, en Palanquero, en Maruanda, en Caño Limón y en Rioacha.

Suman más de cincuenta los distintos tipos de enclaves militares norteamericanos ubicados en territorio de Colombia, a estos, y a las por lo menos ya existentes siete bases militares, se le sumarán pronto otras siete bases militares; lo que significaría una ocupación militar extranjera sin precedentes en nuestro continente, y en condiciones de “paz” la amenaza es realmente gigantesca.

Muerto ya el Alca, como sucedió definitivamente en la reciente cumbre de las Américas en Puerto Príncipe, el cruel imperio del norte vuelve a lanzar sus tentáculos contra nuestra América mestiza para apoderarse de todo cuanto precisa para su subsistencia aun al costo de acabar con el planeta Tierra; tragándose todos sus recursos naturales por un lado y contaminando todas sus fuentes vida por el otro (aire, agua y tierra, gases, líquidos y sólidos, elementos físicos, químicos y compuestos), con el inminente riesgo de acabar con toda la existencia de vida.

El despertar de nuestros pueblos latinocaribeños a la luz del alba del conocimiento y los saberes, nos conduce indeteniblemente a cerrar de una vez por todas las venas abiertas de América Latina, pero el vampiro del norte no puede contener su sed insaciable de petróleo y gas, de sangre fresca y agua, y de cualquier desvencijada muñeca que a su complejo industrial militar se le antoje.

Ante el gran despliegue de potencial bélico militar de USA en la vecina Colombia, se debe actuar sin demora con un ataque certero por vía pacífica, que impida la perpetración de cualquier intento de agresión u ocupación militar contra las demás naciones soberanas de nuestra América, con la clara intención de ponerle un efectivo freno a la actitud agresora, amenazante y hostil de la bota militar norteamericana, sumisamente aceptada por el lacayo de Uribe, fiel a su amo imperial.

Es impostergable por lo tanto la aprobación en el Alba y Unasur de un acuerdo de defensa humanitaria, que bajo la supervisión estos mismos organismos de integración subregional, permita a nuestros países amenazados por una potencial agresión extranjera el establecimiento de las Zonas Protectoras de Paz (ZOPPA), a establecerse según la necesidad de la situación durante la presencia de la amenaza, de manera de actuar preventivamente ante el riesgo e impedir a tiempo un desastre, una situación de guerra o cualquier tipo de confrontación armada, que pudieran exceder las propias capacidades de defensa de nuestras naciones con nefastas e impredecibles consecuencias.

Amparados en los mas básicos principios de derecho internacional humanitario, y en toda la legislación internacional sobre derechos humanos, en el derecho inalienable de todos los pueblos a la legítima defensa de su soberanía, libertad e independencia, en los principios de no intervención extranjera, en los más elevados valores de la paz mundial; en la lucha contra el armamentismo y la guerra, contra la ocupación militar y contra el uso de las fuerzas armadas para el sometimiento de los pueblos en contra de su voluntad, el deber patrio de nuestros gobernantes los llama a actuar.

Vacilar es perder, y perder puede dejar sobre sus conciencias la matanza y el genocidio de nuestros pueblos, la ocupación militar y todo tipo de enfermizas vejaciones inhumanas; nos acaba de suceder en Honduras por no actuar contundentemente antes de perpetrarse la amenaza avisada, y eso que se dice que guerra avisada no mata soldado, pero el pueblo hondureño está muriendo y sufriendo vejaciones que se podrían haber evitado. El riesgo es aun mayor

En el caso que nos toca hoy, la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela debe aprobar con la debida emergencia del caso, una franja fronteriza con Colombia de unos 10 kilómetros de ancho como Zona Protectora de Paz (ZOPPA), dicha franja quedaría de inmediato bajo la jurisdicción total y directa del Presidente de la República para el emplazamiento de las fuerzas cívicomilitares necesarias para la defensa ante cualquier intento de agresión, con la potestad de realizar tratados para la instalación de Misiones de Paz en dicha zona con países amigos; bajo la supervisión del Alba y de Unasur, una vez aprobados los acuerdos subregionales de las ZOPPAs.

Las Misiones de Paz con los países amigos (China, Rusia, Cuba, Vietnam, Corea del Norte, Irán, etc.), podrán instalarse en el número que se determine en cada acuerdo bilateral de Misiones de Paz con cada uno de los países amigos. Dentro de la ZOPPA estas Misiones de Paz contendrán todas las áreas e instalaciones necesarias para el desarrollo de las actividades propias de la Misión de Paz, como áreas de inteligencia y supervisión electrónica, áreas de defensa antiaérea, áreas de transporte de personal y suministros, áreas de control fronterizo, áreas de hospitalización y servicios médicos, áreas de atención a desplazados, áreas para el confinamiento temporal de transgresores fronterizos, áreas de socialización con las colectividades cercanas, etc. Las Misiones de Paz de acuerdo a los riesgos posibles podrán ser terrestres, insulares, marítimas o aéreas, según sea el caso, para la defensa integral de la nación y de su población.

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