¿Provoca Occidente la inmigración de los africanos? II

Por Héctor Bermejo

Este artículo es la segunda de las tres partes en que la autora ha dividido el texto del taller sobre inmigración que expuso en el Foro Social Mundial, celebrado en Madrid el pasado mes de junio.

Por Rosa Moro

El sistema global liberal es causante de la falta de oportunidades dignas para los africanos y por tanto es causante de emigración. Entre las principales causas de emigración podemos enumerar algunas:

1 – Debilidad de las economías africanas e hipocresía de las naciones ricas.

La debilidad de las economías africanas no ofrece posibilidad de desarrollo al pueblo. Esto sumado a la hipocresía de los países ricos (junto con la corrupción de las élites africanas en el poder), conforma las dos caras de la misma moneda.

La Organización Mundial del Trabajo afirma que el paro en el África subsahariana es el 62%, y el paro juvenil (menores de 25 años) alcanza el 76,5%. La realidad (de nuevo, a vueltas con los agujeros negros de las estadísticas) es que la práctica totalidad de los africanos, especialmente los jóvenes, no se pueden permitir no trabajar, sufren el sub-empleo, carecen de condiciones dignas de trabajo, se mueven en el mundo del trabajo informal; o en el de los trabajos en las grandes corporaciones de extracción de recursos, petroleras, monocultivos agrícolas (famosa apropiación de tierras), explotaciones de pesca o granjas que ofrecen solamente empleos de baja cuantificación y mal remunerados, algunos rozando las condiciones de esclavitud, como muchas industrias extractivas mineras, recolectoras, textiles, etc. Todo el mundo trabaja, y mucho.

Más de la mitad de la juventud africana no tiene una formación cualificada. Los que van a la universidad se ven con una preparación que no es requerida en la mayoría de los empleos que ofrecen las compañías extranjeras en sus países (los empleos cualificados se cubren con personal extranjero) y el resto aprende un oficio sin acudir a instituciones de educación superior.

La explotación de los recursos africanos está en manos de compañías extranjeras que lo exportan en bruto, no generan industria en el interior de los países. Lo único que dejan es degeneración medioambiental, desplazamiento de las comunidades autóctonas que dejan de tener acceso a sus recursos a cambio de nada, y toda la frustración que esta esquilmación conlleva. Lo hacen creando empresas subsidiarias que no perjudiquen su imagen global, Coca cola no pone carteles en los grandes cultivos de azúcar (acaparando tierras y agua), ni Compac, Ericson, Apple, Samsumg, ni Nestlé o Uniliver. A los dueños y accionistas de las multinacionales no les preocupan los africanos, solamente desligar sus nombres de lo que nos pueda resultar inhumano a sus consumidores y obtener los máximos beneficios. Para ello, es necesario que la tierra y demás recursos empleados tengan un coste lo más cerca a cero posible, incluida la mano de obra, es el modo de maximizar los beneficios. Son las dos caras de la moneda de las grandes cifras de crecimiento macroeconómico que citan las estadísticas oficiales.

En los últimos años, se hablaba del renacer de África, debido a sus cifras macroeconómicas, una media de 4,4% (en Europa y EEUU el crecimiento era negativo) pero eso no se tradujo en mejora de las condiciones de vida de la gente, sino en todo lo contrario, en un aumento de las desigualdades, en una explotación externa más agresiva y con mayores licencias cercanas a lo inmoral. En 2015 el crecimiento se estanca, este año el crecimiento será el más bajo de las últimas dos décadas, del 4%, según el Banco Mundial, dato que, como los anteriores, a la gente de la calle le da igual, ya que estas cifras se basan en la desaceleración de la industria de China (África exporta menos materia prima hacia la única potencia industrializada que está creciendo), la bajada del precio del petróleo y esas cosas que a la gente corriente no afecta.

La situación de África es de enriquecimiento sin desarrollo. Esto es, tras la descolonización, las antiguas potencias siguieron explotando los recursos naturales con la complicidad de los gobernantes africanos. Así las potencias seguían obteniendo toda la rentabilidad del continente, pero aún mayor, puesto que no tenían los gastos de administrarlo.

A su vez, los gobernantes corruptos amasaron enormes riquezas que ocultan en los bancos europeos, hoy sigue ocurriendo en casos como la familia Obiang, en Guinea Ecuatorial, la familia Bongo en Gabón o la familia Sassou Ngueso, en Congo Brazzaville. Hay datos que demuestran que existen fortunas ocultas en los bancos europeos que son equiparables a la deuda externa de todo el continente. Por ejemplo, de los beneficios del petróleo de Guinea Ecuatorial, se calcula que un 2 % va destinado al país, el resto a las compañías y familia Obiang.

Este enriquecimiento sin desarrollo es impulsado de dos formas, políticas bilaterales de gobierno africanos en connivencia con gobierno del norte o grandes compañías, y las políticas impuestas por los grandes organismos económicos internacionales, BM, FMI, etc., como liberalizar el mercado, retirar aranceles, privatizaciones, endeudamiento obligado (Planes de Ajuste Estructural…), facilitar la entrada de grandes corporaciones llamado “atraer inversiones”, “AYUDA” con condiciones que pueden incluir hasta compra de armamento, gobiernos aliados de los intereses liberales, nunca independiente y un largo etcétera.

Un ejemplo de esta situación, es el caso de Senegal y sus recursos pesqueros. La mayor parte de la población senegalesa de la costa atlántica se dedicaba tradicionalmente a la pesca a nivel minorista, con cayucos. Desde que el gobierno firma concesiones de pesca con grandes compañías extranjeras, entre ellas muchas españolas, los pescadores senegaleses ya no pueden pescar en sus aguas. Aparte de la esquilmación que han ocasionado los grandes barcos extranjeros, el gobierno les obliga a pagar licencias que no pueden permitirse. Por descontado, el dinero que las grandes compañías han pagado por la concesión no beneficia a los pescadores, que se han visto desplazados de sus medios de vida. A esto hay que añadir que si los grandes barcos europeos pescan ilegalmente, Senegal no tiene capacidad para vigilar con eficiencia sus aguas y penalizar a los ilegales. Sí, Europa le da medios de vigilancia marítima al gobierno de Senegal, pero solo pueden ser usados para la lucha contra la “emigración ilegal” no contra la pesca ilegal.

Otro ejemplo más reciente son las plantaciones industriales del aceite de palma. Leer el informe Feronia Inc. una diosa desnuda, presentado por varias organizaciones, entre ellas Umoya. Las promesas de desarrollo que hacen las grandes compañías, los engaños a los legítimos propietarios de la tierra que se verán desplazados de su medio de vida, y el incumplimiento de todo compromiso -trabajo, escuelas, carreteras, desarrollo- por parte de las grandes compañías occidentales.

2 – La degradación del Medio ambiente por la explotación descontrolada de los recursos naturales es otra causa obvia de emigración.

La explotación descontrolada de los recursos por parte de empresas extranjeras, que no les ha generado beneficios, ni empleo, pero les ha quitado su medio de vida; el uso abusivo de pesticidas y fertilizantes químicos que envenenan las corrientes de agua cercanas y a los recolectores, más cuando son bajitos, como los niños; la esquilmación de su pesca; las plantaciones comerciales que agotan el suelo y el agua; las minas y los pozos de petróleo y sus desechos sin ningún control medioambiental; la quema de gas…. la pesca en Senegal, el petróleo en Nigeria…. provoca emigración.

A pesar de que la explotación del petróleo en Nigeria, el uranio en Níger, en cacao en Costa de Marfil, o la panga en el lago Victoria degradan el medioambiente hasta hacerlo irrecuperable, en realidad, estas explotaciones de los recursos naturales son una columna vertebral de la economía de África, ya que proporcionan el principal medio de subsistencia asalariada de sus habitantes. Lo cual es un círculo vicioso, porque a la vez agudiza más la pobreza, en la actualidad y para generaciones venideras.

Por otra parte, mientras que África, por su escasa industrialización, es la responsable de una insignificante parte de la emisión de gases causantes del cambio medioambiental, es la que más está sufriendo sus devastadoras consecuencias, porque no se le permite destinar medios para prevenir, controlar o sobrevivir a las sequías e inundaciones recurrentes y por su situación geográfica en el planeta. Estos factores hacen mucho más vulnerables a los africanos, que impotentes, se ven obligados a emigrar.

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