Protestas y expresiones de repudio en Lisboa recibieron a Merkel a su llegada a Portugal

Fuentes: Agencias/ Prensa Latina

En escuelas, oficinas y fábricas, muchos portugueses se vistieron de negro en protesta contra las políticas de austeridad defendidas por Berlín y la creciente pobreza en Portugal. «Estamos indignados, no tenemos nada y para la visita se tira dinero por la ventana», afirmó una jubilada en la televisión.

Cientos de protestantes recibieron hoy a la canciller federal, Angela Markel, en esta capital, donde analizó con la dirección portuguesa la aplicación de medidas de ajustes y recortes sociales. Esculturas públicas tapadas de negro como muestra del luto que vive esta nación por la difícil situación socioeconómica y enormes carteles que muestran a Merkel como titiritera de otras naciones europeas, acompañaron a la gobernante germana al visitar esta urbe.

Para el primer ministro conservador portugués, Pedro Passo Coelho, el gobierno aplica un paquete radical de medidas de austeridad para regresar a esta nación al mercado.

Sin embargo, en las calles es muy diferente la opinión de los participantes en las protestas, quienes muestran un cartel con un casino en el cual juegan Merkel, Coelho y el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Dragui, con la inscripción: «Nosotros pagamos, ellos juegan y la banca gana».

El Diario Económico consideró las políticas de recortes sociales y otras reducciones impulsadas por la canciller federal alemana y otros dirigentes europeos como un Frankestein económico.

Durante una conferencia de prensa, Coelho, cuyo gobierno debió realizar un gran despliegue policial ante las demostraciones convocadas para esta jornada, opinó que la puesta en práctica de las medidas de emergencia se efectuó de forma más intensa que lo previsto.

En escuelas, oficinas y fábricas, muchas personas vistieron de negro esta jornada para reafirmar su oposición al draconiano plan del gobierno que, según Coalho, puso en práctica todas las exigencias de la Unión Europea en dos años, en lugar de en 2016, como estaba previsto.

A cambio de llevar el déficit fiscal por debajo del tres por ciento antes de 2014, Portugal recibió de la UE, el BCE y el Fondo Monetario Internacional un crédito de 78 mil millones de dólares.

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