Protestas Chile 2019: análisis desde adentro

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Queremos hacer añicos tres explicaciones que sirven para confundirnos, las tres sumamente ligadas:
1. «Todo lo provocó el gobierno»: la vieja teoría del árbol podrido no es más que una falacia de origen. Lo que sabemos es que algunos estudiantes secundarios organizaron evasiones en el Metro de Santiago, lo cual fué siendo replicado por otros, fueron reprimidos por personal de carabineros (menores de edad por personal de policía militarizada) lo que provocó que más secundarios se sumarán. Esto ya había pasado antes, en al menos 2 oportunidades en el mismo Santiago en años anteriores. Incluso, todas las manifestaciones estudiantiles han sido iniciadas a partir de la tarifa de la locomoción, sí TODAS (del 2001 hasta el 2011). El gobierno estaba en un clima comunicacional paradisíaco, pensando que eran los únicos haciendo y deshaciendo en el país, con declaraciones que se empaparon en lo absurdo. Se creyeron en la paz perpetua neoliberal y no sabían que pensaban con su güata.
Tomemos en serio está interrogante ¿qué necesidad tenía el gobierno para generarce una crisis así? Hay formas más fáciles de reducir población, hay mecanismos para descargar la tensión social mucho más eficientes (fútbol, Teletón, alcoholismo, teleadicción y un listado interminable), es más todos los mecanismos de gobernabilidad se basan en que la gente no se revele. Y es más, si el gobierno hubiera iniciado algo de todo esto la respuesta de toda la población ha sido rotunda, cada cual a su modo contribuyendo a la protesta, se podría eventualmente manipular a un grupito a toda la población imposible. Entonces, si no encontramos una razón ¿tiene sentido continuar con el «es que está todo muy raro»? Claro que no, ellos nos han humillado hasta decir basta, y tal cual hoy nos alzamos diciendo basta.
2. «Es todo un montaje»: hay quienes creen que las técnicas político-militares no se han modernizado, diganles que se equivocan, la guerra fría terminó hace ratito. Solo para explicarlo didácticamente: existe un adagio marginal que señala que «paquear» (es decir, la acción de carácter policial) ocurre cuando alguien, por medio de una acción sobre algo, genera que ya nadie más la quiera ocupar. Por ejemplo, si tú estás tomando bebida de una botellita de esas expres y alguien que aborreces llega, la toma, y bebe un sorbo ¿volverías a tomar? Esto llevado al campo político-militar es igual, si contra quienes peleas hacen exactamente las mismas cosas que tú, te empiezas a cuestionar si es lo correcto. Es más, el objetivo general de esta maniobrita es que quienes no están del todo convencidos de lo que apoyan se cambien de bando. Así es como lo hacen: IMITACIÓN. Carabineros se exponen a ser grabados haciendo barricadas, acto seguido todos creen que hacer barricadas es un contrasentido. El objetivo Político por medio de la acción militar está cumplido: un grupito de carabineros logra que cientos de adherentes a las protestas, ahora sean fervientes «anti-encapuchados». Igual lógica aplica cuando un militar se graba organizando un saqueo, una quema, etc. Transformando manifestantes enempoderados ciudadanos policiales. La táctica del Espejo: te imito para que dejes de hacerlo.
3. «Todos están de acuerdo en el fondo pero no en la forma»: el gobierno dice que está de acuerdo con el fondo, los militares y la policía dicen estar de acuerdo en el fondo. Todo ello es una rotunda mentira. Esa mentira no resiste ni la más mínima revisión, todos sabemos que se oponen a rajatabla a redistribuir, a dejar sus enormes
privilegios, además de ser corruptos y asesinos. Si hoy han aceptado que la situación es grave es porque las manifestaciones han quemado, saqueado y destruido toda la infraestructura del gran capital. Porque pedir, demandar, reclamar no tiene ningún grado de eficacia, el que no toma lo que le corresponde solo se
queda en la queja.
Los discursos de los políticos de izquierda hacen lo mismo. «¿Cual es la relación de los encapuchados con los pacos?» Preguntaba un diputado públicamente. Esa es la manera de pensar de alguien en pánico, que con generalizaciones irresponsables llega a creer que ser encapuchado es una institución educativa inclusive que tiene respresentantes, él solo quiere ver lo que quiere ver. Analizar desde nuestros propios deseos es algo recurrente, si no vean sin fines de vídeos en redes sociales encabezados con un «esto muestra que…», «esta es la
evidencia de…», uno mira el vídeo una, otra, y otra vez, y no logra encontrar lo que señala el encabezado de la publicación. Pensar es conversar, organizar de nuevo como hacer las cosas, volver a pensar conversando, con calma, con decisión y calma.
En el único lugar que todo calza es en la cabeza inundada de miedo. La frase inicial de todo paranoico por estos días: «es que justo yo ví que…», «o dicen que…» Ver que todo está conectado es re fácil, de hecho, en eso se han sustentado términos como «dionisidades», «sincronias», «todo es UNO» y una cantidad industrial de panfletos que intentan restaurar el cristianismo. El pánico, raíz de toda religión, es la contracara de su opio, pero es opio en fin, es el miedo en nuestra sangre que no sabemos de dónde proviene por qué está en todo, está en mí. El pánico es el objetivo del terrorismo, que hoy se ejecuta de la mano del Estado.
Entonces ¿qué es lo que está pasando? un golpe gigante de abajo a arriba, que les llegó en plena jeta y el presidente corrió en círculos gritando: «estamos en guerra, estamos en guerra»; y pusieron a los militares a cumplir su única función (matar a los bárbaros cuando quieren liberarse del Imperio Romano). Se sienten las ráfagas afuera…
Pretoriano renuncia!
Emperador corre!
Santiago de $hile, octubre 2019.
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