¿Protesta irreverente?

¿Protesta irreverente?

José Gregorio González Márquez
caminosaltair@hotmail.com

De nuevo se empeña un grupúsculo de estudiantes en acusar al gobierno venezolano de estar violando los derechos humanos. Nalgas al aire – por cierto sin señas de “planazos” ni perdigones – finalizaron la marcha para demostrar e informar al mundo de la “difícil” situación que se vive en Venezuela en materia de ddhh. Esos mismos estudiantes que avalan mentiras para recibir no sólo dinero de las sesgadas ONGs norteamericanas sino prebendas políticas pasan años calentando pupitres en las universidades públicas y negándole el derecho a la educación a los jóvenes del pueblo que sí quieren estudiar. Su trabajo dentro de los recintos universitarios es crear zozobra e incertidumbre en los claustros y fuera de ellos para forzar situaciones de violencia y así versionar un país donde se irrespeta los ddhh.
Llamándose irreverentes pretenden convertirse en héroes mediáticos de una oposición que hasta la fecha no ha sido capaz de formular un proyecto de país que dé bases&nbsp a su pensamiento político, si es que lo tienen. Claro está, para los dirigentes fascistas de la derecha, estos héroes de hambrunas diurnas sólo son peones de un juego que intenta&nbsp cristalizar&nbsp la esperanza de retornar al poder para acabar con la revolución bolivariana. Marchas, huelgas de hambre, llamados internacionales son eufemismos usados para esconder el verdadero sentido de sus protestas.
Quienes defienden a los responsables de la masacre cometida en los días de abril de 2002; quienes persisten en generar violencia sin importarles cuanto daño hacen a la población venezolana; quienes están detrás de la&nbsp creación de matrices de opinión para mentir en los predios internacionales; quienes son cómplices de las mafias universitarias y agreden de forma sistemática a los compañeros que no están de acuerdo con sus acciones, no buscan la sabiduría; no pueden llamarse estudiantes.
En Venezuela no existe persecución política y mucho menos se criminalizan las protestas. Los detenidos por los sucesos de abril de 2002 no se destacaron justamente por su sentido de justicia y paz; al contrario, bajo sus órdenes se asesinó a quienes defendían al proceso revolucionario legítimamente constituido. Otros sujetos detenidos y pasados a juicio se han dedicado reiteradamente subvertir el orden público; por lo tanto, no pueden excusar sus acciones con el cuento del derecho a la protesta.
Ahora que el grupúsculo de estudiantes – los mismos que engordan cuando hacen huelgas de hambre y que jamás se les alteran los valores mientras&nbsp sufren los ayunos voluntarios -&nbsp van a la OEA a quejarse, deberían portarse bien cuando sean atendidos, pues no extrañaría que si les niegan lo que piden, salgan esta vez con una irreverencia escatológica. &nbsp

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