Protesta en el hall de la Estación de Atocha “Ninguna agresión racista (en el transporte público), sin respuesta”

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Decenas de personas, en su mayoría pertenecientes a colectivos antirracistas  efectuaron ayer una acción de protesta  en las instalaciones de cercanías de la estación de Atocha.

La protesta ha surgido como una “acción directa antirracista” y ha buscado denunciar el racismo sufrido por Jesús el pasado 11 de octubre en un tren de cercanías cuando los vigilantes le expulsaron e inmovilizaron al negarse a entregar su abono, mientras le gritaban «eres una puta mierda». Jesús se negó a mostrar el título de viaje —con el que en efecto contaba— argumentando que no es en absoluto competencia del personal de seguridad pedir los billetes.  Muchas de las personas que presenciaron los hechos criticaron la acción de los guardias de seguridad considerándola de abusiva y racista. La indignación se trasladó posteriormente a las redes sociales cuando el video se hizo viral.

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“La agresión de varios agentes de seguridad de Renfe a un chico negro es solo uno de los numerosos abusos racistas que se producen diariamente en la red de transportes”, explican en unas octavillas que han repartido y esparcido por el suelo.

Para denunciar esta violencia estructural, han protestado esta tarde en Atocha, porque “no es un caso aislado sino la cotidianidad de las personas migrantes y racializadas que usan el transporte público a diario”, han expresado mediante un megáfono dentro de las inmediaciones de la red ferroviaria.

También han remarcado, en una protesta que ha mantenido un talante pacífico desde su inicio, que están hartos de la criminalización sistemática, “hartos de que se nos pida la documentación utilizando identificaciones por perfil racial y se nos maltrate constantemente”, aludiendo a los cuerpos policiales del Estado.

Tras media hora de protesta, las autoridades policiales presentes desde el inicio han identificado a una persona y le ha comunicado una denuncia con sanción administrativa por “protesta ilegal”, poco después se han marchado. Los vigilantes de seguridad, que eran el foco de la protesta, se han mantenido al margen.

Media hora después, las decenas de personas que protestaban, a las que se les unían personas que utilizaban el transporte a esas horas, han abandonado el lugar, pero no sin antes avisar que “ninguna agresión racista quedará sin respuesta”. También han señalado que volverán, porque el “poder racializado está organizado, cansados de ser objetos sin respuesta de la violencia racista cotidiana”. Finalmente han recordado que ante el racismo institucional, hay que actuar, como señala la octavilla repartida.

Esta acción buscaba no sólo denunciar la actuación racista de los vigilantes, sino también el apoyo que Renfe dió a estos, en un tuit que subió el 12 de Octubre en un intento de dejar cerrado el tema: «Ayer se desalojó de un tren a un viajero que alteraba el orden público con un comportamiento que provoca el retraso del tren perjudicando a cientos de viajeros. No hay razones racistas ni xenófobas en el desalojo”

Fuente: SOS Racismo, Agencias

 

 

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