Programa del PCPE para las elecciones europeas

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La Unión Europea es un instrumento de la oligarquía en beneficio del capital.

Lo que hoy conocemos como Unión Europea es el resultado de un proceso iniciado hace ya más de cincuenta años por los dirigentes de las economías más importantes de la Europa capitalista.

Al finalizar la II Guerra Mundial, con una Europa devastada tras la guerra contra el nazifascismo, los sectores oligárquicos de Europa Occidental decidieron poner en marcha un proceso de unificación de mercados; lo que inicialmente era una la eliminación de las restricciones al comercio de carbón, acero y energía atómica entre los países miembros, fue ampliándose hasta convertirse en la apertura de mercados a todos los ámbitos de la economía tal y como la conocemos hoy, comprendiendo el libre tránsito de trabajadores, capitales, mercancías y servicios.

Con la antigua CEE y la actual Unión Europea, el capital monopolista europeo ha hallado la vía para expandirse sin trabas, ha logrado la eliminación de las barreras económicas entre los estados miembro y ha desarrollado un alto grado de concentración con veleidades imperialistas. Gracias a la Unión Europea el capitalismo europeo ha superado las barreras estatales, las ha desbordado y comienza a configurar un bloque imperialista con intereses propios en la escena internacional.

Con la Unión Europea, el capitalismo monopolista europeo ha logrado encadenar a los trabajadores y los pueblos de Europa, planteándonos que no hay más alternativa que esas cadenas, que no hay futuro ni posibilidad de desarrollo si no es dentro de la UE y como quiere la UE.

La Unión Europea es un instrumento de la oligarquía contra los trabajadores y los sectores populares.

La Unión Europea es un mecanismo genuinamente capitalista. La unificación de mercados, la eliminación de trabas comerciales, la moneda única, el sistema bancario unificado, todas ellas constituyen un entramado burocrático cuyos principales beneficiarios son las grandes empresas y las multinacionales que han visto cómo sus posibilidades de negocio se ampliaban enormemente.

Al mismo tiempo, los grandes capitalistas han encontrado en la entrada de los antiguos países socialistas del este la gran oportunidad de paliar los elevados costes salariales que agravan la tendencia decreciente de la tasa de ganancia que sufre el capitalismo. La competitiva y cualificada fuerza de trabajo existente en esos países, herencia del socialismo, es hoy utilizada por los capitalistas europeos para rebajar los derechos salariales y laborales de la clase trabjadora de los países de Europa Occidental.

La UE ataca sin piedad los restos del denominado estado del bienestar, creado como contrapeso capitalista frente al empuje del ejemplo socialista de Europa central y oriental en la segunda mitad del siglo XX. Gran parte de las conquistas históricas del movimiento obrero, tales como la educación y la sanidad públicas, gratuitas y universales, los sistemas públicos de pensiones, así como un amplio abanico de servicios sociales, están hoy en el punto de mira de la Unión Europea para su completa mercantilización y privatización. La voracidad del capital y sus gestores de Bruselas y el resto de capitales europeas puede con todo, y utiliza todos los mecanismos a su alcance, incluyendo la mentira, la manipulación y la compra de voluntades en los ámbitos políticos, sindicales, culturales y periodísticos.

La Unión Europea a día de hoy tiene un gran objetivo, convertirse en la zona económica más competitiva del mundo, y para ello necesita fundamentalmente dos cosas: rebajar las condiciones salariales globales de los trabajadores y no tener ninguna esfera económica al margen de la competencia capitalista. Los grandes perdedores seremos, pues, los trabajadores y trabajadoras.

La Unión Europea es el instrumento de la oligarquía contra la soberanía de los pueblos.

A medida que se ha ido profundizando en el proceso de construcción de la UE, los estados miembros han ido abandonando una tras otra las competencias que formalmente mantenían para poder organizar hasta cierto punto su economía y su modelo de desarrollo. Las cadenas de la Unión Europea han ido estrechándose cada vez más. La progresiva concentración de las instancias de decisión en las instituciones europeas se torna en una incapacidad total de los pueblos de Europa para decidir su futuro, ligados inevitablemente a las decisiones que la oligarquía toma en su propio beneficio. En nombre de la competencia y el libre mercado, los estados miembros de la UE son incapaces de recurrir a medidas económicas como el control de precios, las fluctuaciones de la divisa, e incluso el control de sus propios recursos naturales. Sectores industriales, agrícolas y pesqueros enteros han desaparecido en nombre de las “políticas comunitarias”.

En el caso del estado español, sectores estratégicos de la producción se han perdido para favorecer la competencia y la competitividad europeas, y una gran parte de los recursos se han trasvasado a la especulación inmobiliaria y al sector servicios, a costa de la destrucción de gran parte del tejido industrial y productivo, con importantes consecuencias a nivel humano y ecológico, entre otros.

La soberanía de los pueblos es una quimera en el marco de la Unión Europea: las decisiones económicas se toman en Bruselas, las decisiones políticas se toman en Bruselas, la voluntad de los pueblos es negada e ignorada sistemáticamente, y los estados europeos envían tropas al extranjero para defender militarmente intereses “europeos” ajenos, como es el caso de las tropas españolas en el Líbano.

Pero los gestores de estas políticas, los que deciden contra los intereses de la clase trabajadora y los pueblos, no están sólo en Bruselas. También están en Madrid, en París, en Londres y en Berlín; están allí donde se ejecutan las políticas decididas en los órganos de la UE. En el caso español, desde 1986 gran parte de las medidas legislativas adoptadas en el Congreso no son más que transposiciones de las directivas europeas, adaptaciones de la legislación española a las directrices emanadas del Consejo Europeo o de la Comisión Europea, y lo mismo ocurre con una gran parte de la normativa autonómica. Los pueblos ya no se gobiernan a sí mismos, ni siquiera bajo la máscara formalmente democrática del sistema parlamentario burgués. Para qué van a decidir los pueblos si ello puede contravenir los intereses oligárquicos.

La construcción de la Unión Europea tiene como fundamento la necesidad de facilitar el acceso a los mercados del capital monopolista, lo cual va acompañado por una serie de medidas superestructurales que tiñen de “democrático” todo el proceso, que justifican la militarización creciente de la Unión Europea sobre la base de un hipotético contrapeso al poderío imperialista norteamericano, defendiendo un supuesto modelo “alternativo” que pone el acento en las políticas sociales, pagadas con dinero público pero gestionadas y aprovechadas por entidades privadas.

Toda esta justificación ideológica es falsa, se basa en una mentira. Todo modelo capitalista de unificación económica y monetaria, todo proceso de fusión de capitales y mercados que se dé bajo los presupuestos ideológicos y económicos del capitalismo, conduce a la generación de intereses imperialistas. Ahí reside la mentira principal de la Unión Europea, los conflictos y las diferencias con los EEUU no son por el contrapeso de un modelo económico con otro, sino de dos potencias con la misma orientación y vocación imperialista, a saber, controlar al resto del mundo para beneficio de los monopolios vinculados a sus estados. Todo conflicto o disputa entre la UE y EEUU es expresión de una contradicción interimperialista subyacente, a veces más aguda pero siempre presente, puesto que los objetivos que persiguen son los mismos.

Es necesario que rompamos las cadenas que nos unen a la Unión Europea y al capitalismo.

Podemos afirmar que la Unión Europea tiene hoy cuatro grandes valedores: los grandes empresarios, los banqueros, las multinacionales y el sector militar industrial.

Podemos afirmar que la Unión Europea ataca directamente a los trabajadores y trabajadoras, la juventud estudiante, los pensionistas, los trabajadores del campo y el mar y los autónomos.

El conjunto de los sectores populares son OBJETIVAMENTE perjudicados por las políticas aprobadas por los órganos de la UE y aplicadas por cada uno de los Estados miembros, sean sus gobiernos socialdemócratas o conservadores.

Los trabajadores y los pueblos debemos librarnos del yugo doblemente explotador de las políticas europeas y estatales, coordinadas para el desarrollo de los intereses del capital frente a los intereses obreros y populares. Debemos librarnos de las cadenas que nos impone la Unión Europea.

Los y las comunistas del PCPE, junto con otros partidos comunistas y obreros hermanos de países de la UE, podemos analizar correctamente cuál es la naturaleza de la Unión Europea y la situación en la que se encuentran nuestros pueblos porque no conciliamos con el capitalismo. Hay otras organizaciones de izquierda, principalmente las fuerzas que componen el PIE, entre ellas Izquierda Unida, que hablan a menudo de “otra Europa”, de una serie de cambios en base a un supuesto “socialismo democrático” que no son sino maquillajes que no ponen en duda la naturaleza de clase de las políticas emanadas de la UE.

La pérdida de la soberanía lleva aparejada la pérdida de la posibilidad de hacer políticas a favor del pueblo y la clase trabajadora. El abandono de las funciones estatales en la economía en beneficio de las políticas europeas de apertura de nuevos mercados al capital monopolista supone la pérdida de las herramientas que, a pesar de no utilizarse durante años, tenía el estado para mejorar las condiciones de vida y trabajo de sí misma, de la clase obrera y los sectores populares..

Por eso nuestra consigna principal es que hay que romper con las cadenas de la UE y el capitalismo, y que debemos romperlas planteando la alternativa de la soberanía y el socialismo. El socialismo es la única alternativa al imperialismo. El socialismo es la única salida que tienen los pueblos de Europa y la única posibilidad de cumplir sus aspiraciones de plena emancipación, de plena disposición de sus recursos y satisfacción de las necesidades de la mayoría. El ejercicio pleno de la soberanía, el verdadero derecho de autodeterminación de los pueblos, es el único camino para alcanzar esa salida socialista, organizándose cada pueblo de la manera que considere oportuna, desligándose de las organizaciones imperialistas y militaristas, así como de las políticas económicas que sólo benefician a unos pocos.

No hay otra alternativa para los trabajadores y los pueblos que el Socialismo. No hay socialismo sin el pleno ejercicio de la soberanía.

Rompe las cadenas

Frente a la Europa del Capital y la Guerra

Vota PCPE

Programa Político

Ante las elecciones europeas del 7 de junio de 2009, el PCPE plantea a la clase obrera y al conjunto de los sectores populares de los pueblos de España una propuesta política que se articula sobre seis ejes:

Democracia

Luchamos por la democracia frente a la dictadura del capital

La Unión Europea del capital y la guerra no es democrática. No puede haber verdadera democracia bajo el capitalismo, pues los intereses de los trabajadores y los pueblos no coinciden con los intereses del capital. No hay arreglo entre posiciones antagónicas, y esto lo saben bien los burócratas de Bruselas y los gestores del capitalismo en los distintos estados miembro.

En la Unión Europea se han dado y se dan múltiples situaciones en que la voluntad democrática de los pueblos se ve cercenada, como en el caso de Irlanda, donde el referéndum que dijo NO al Tratado de Lisboa será repetido a lo largo de 2009 para tratar de doblegar la voluntad del pueblo irlandés.

La Unión Europea plantea una campaña ideológica que trata por todas las vías de laminar aquellos planteamientos que supongan su puesta en duda o simplemente un cambio en el status quo. En el Estado Español se ilegalizan organizaciones políticas independentistas vascas, en la República Checa se ilegaliza a la Unión de la Juventud Comunista por defender el socialismo, en los países bálticos los partidos comunistas son directamente ilegales, se persigue a toda organización de liberación nacional de terceros países con la llamada “lista de organizaciones terroristas”, se aprueban en el Parlamento Europeo resoluciones equiparando comunismo y nazismo; y todo ello para lograr acallar las voces críticas, las que plantean una alternativa.

La Unión Europea y sus estructuras políticas no son democráticas porque no pueden serlo. El papel del Parlamento Europeo, supuesta sede de la soberanía popular, es el de comparsa de la institución intergubernamental que es el Consejo Europeo y el supuesto “gobierno” europeo que forma la Comisión Europea. No hay vinculación entre el Parlamento y estos órganos, los gobernantes europeos no se someten a ningún control parlamentario, ni siquiera al de los parlamentos burgueses estatales.

La Unión Europea es una expresión superior de la dictadura del capital. Ya no hace falta mantener la formalidad democrática para adoptar medidas antiobreras y antipopulares.

Frente a esta situación, los y las comunistas del PCPE rechazamos todo intento de criminalización de las ideas políticas y, concretamente, del comunismo. Nos oponemos firmemente a las ilegalizaciones de organizaciones populares, a

Trabajo

Defendemos el trabajo frente al capital

Las estructuras de la Unión Europea y los gobiernos de los países miembro siguen propugnando un incremento de la jornada laboral hasta las 65 horas semanales, plantean reestructurar el mercado laboral favoreciendo el despido libre y la pérdida de derechos de los trabajadores, ponen en tela de juicio el sistema entero de las relaciones laborales, en muchas ocasiones con el apoyo consciente de las cúpulas sindicales, profundizan en la pérdida de peso del trabajo frente al capital en el PIB, favorecen el dumping social y las deslocalizaciones, promueven la flexiseguridad como nueva forma de precariedad laboral. La Estrategia de Lisboa, el Tratado de Lisboa, la Constitución Europea, la elevación a nivel legal del capitalismo y la libre competencia, todo ello ha de ser combatido con la mayor firmeza y unidad por los sectores populares y la clase obrera.

Frente a esto, los y las comunistas del PCPE nos reafirmamos en nuestra defensa de los más amplios derechos laborales y sindicales para los trabajadores, la prohibición de las deslocalizaciones, la causalidad en el puesto de trabajo y la exigencia de las 35 horas semanales de jornada máxima para cualquier trabajador o trabajadora.

Justicia social

Luchamos por la justicia social frente a las elites y los privilegios

El pueblo trabajador y la clase obrera no pueden dejarse engañar ante una situación en la que, gradualmente, los sistemas públicos y universales de educación y sanidad están siendo desmontados, los servicios sociales y las pensiones están siendo privatizados y sometidos a los designios del mercado.

El desmontaje de lo que queda del llamado “Estado del bienestar” es un ataque directo a los trabajadores y trabajadoras, así como al conjunto de los sectores populares. Los derechos sociales conquistados tras años de luchas del movimiento obrero y popular están siendo eliminados y convertidos en servicios a prestar por las empresas y regulados por el mercado.

El proceso de Bolonia, las fundaciones hospitalarias, la doble jornada legal del personal sanitario, la ley de dependencia que da preferencia a las empresas en la gestión de los servicios costeados con dinero público, todo ello son ejemplos de que se persigue el objetivo final de NO DEJAR NINGÚN ESPACIO VEDADO A LA VORACIDAD DEL CAPITAL.

Frente a esto, los y las comunistas del PCPE planteamos que la existencia de sistemas de sanidad y educación públicos, universales y gratuitos, no son quimeras, que la reversión de todo servicio público privatizado, bien en la gestión, bien en la financiación, es posible si hay lucha y resistencia de la gente a las medidas privatizadoras, que la paralización de la reforma educativa amparada en el proceso de Bolonia y la recuperación del control y gestión de los recursos sociales, económicos y naturales para ponerlos a disposición del pueblo trabajador son objetivos viables, siempre y cuando la mayoría social, la mayoría que genera la riqueza, plantee su voluntad de resistencia, su voluntad de romper las cadenas que la Unión Europea y el capitalismo nos han impuesto a los pueblos.

Solidaridad

Practicamos la solidaridad frente a la Europa de los muros

El capitalismo europeo, al igual que el norteamericano, es especialista en el saqueo de otros países, reeditando el colonialismo de otros siglos. En el caso concreto de los países miembros de la Unión Europea, la necesidad de obtener recursos de otros países se incrementa por la ausencia de suficientes recursos naturales en el propio territorio y a la voracidad de la maquinaria capitalista, despilfarradora y autodestructiva.

El sostenimiento del nivel de crecimiento económico del sistema capitalista en Europa exige el sometimiento de países enteros y la entrega de sus recursos naturales, impidiéndose por tanto el desarrollo económico de estos pueblos. A nadie le puede extrañar entonces que haya una enorme cantidad de trabajadores y trabajadoras que optan por arriesgar la vida, abandonar esos países y tratar de llegar a los países europeos, donde resulta que son criminalizados, encarcelados y, finalmente, expulsados, si han logrado llegar con vida.

La idea de la Europa fortaleza, que reprime y encarcela a quienes salen de sus países, asolados y saqueados por el capitalismo europeo y norteamericano buscando trabajo y dignidad, debe ser destruida. Frente a las directivas xenófobas y racistas, como la directiva de retorno, frente a los centros de internamiento y las cárceles para inmigrantes, planteamos el reconocimento de plenos derechos para quien viva y trabaje en cualquier país europeo. Rechazamos el Tratado de Schengen y demás medidas para impedir el tránsito entre países de la UE y luchamos por la libre circulación de trabajadores.

En una situación de crisis como la actual, combinada con la voluntad de acabar con los servicios públicos, combatimos todo intento de culpar a los trabajadores y trabajadoras inmigrantes de la crisis, todo intento racista de establecer preferencias o prioridades entre nacionales y extranjeros, así como la utilización manipuladora de las cifras económicas de los servicios públicos.

Internacionalismo

Defendemos el internacionalismo proletario frente a guerra imperialista

La Unión Europea actúa internacionalmente defendiendo sus intereses económicos. El papel de la UE en América Latina busca ganar posiciones ante el retroceso de EEUU en la zona, pretendiendo dar una imagen distinta, tiñendo de cooperación lo que no es más que neocolonialismo y paternalismo. Se pretende garantizar un “espacio de seguridad” en el Mediterráneo mediante la Unión Mediterránea (UM), a cambio de beneficios para los países que utilizan como moneda de cambio y mecanismo de presión el sufrimiento de miles de inmigrantes africanos y de otras zonas.

Los intereses económicos de la UE en el mundo actual se extienden a gran parte del mundo, no sólo a sus zonas limítrofes. Los contingentes militares europeos en Afganistán, Somalia, Irak, Líbano, Haití, Congo, etc., garantizan el saqueo y el expolio cometido por empresas europeas en esos países.

Los y las comunistas del PCPE hablamos de internacionalismo proletario, y lo ponemos en práctica. Nos oponemos a toda aventura militar en el extranjero bajo cualquier paraguas (UE, OTAN, OSCE u otros), nos oponemos a toda práctica neocolonial de saqueo, defendemos ante todo y ante todos el derecho de todo pueblo a establecer sus relaciones económicas en beneficio propio, a establecer su propio camino de desarrollo sin necesidad de contar con la aprobación de la UE o de EEUU.

Luchamos, por tanto, contra la posición común de la UE frente a la República de Cuba, contra los intentos de desestabilización de las democracias antiimperialistas de América Latina, así como contra la posición ambivalente y tibia de la UE frente al terrorismo sionista contra el pueblo palestino y el resto de pueblos de Oriente Medio.

Soberanía nacional

Defendemos la soberanía nacional frente a imperialismo

Ante la UE imperialista, sus políticas y su militarismo, proponemos la recuperación de la plena soberanía nacional, el ejercicio pleno del derecho de autodeterminación, que en el caso del Estado español implica también el ejercicio pleno del mismo por parte de los pueblos y naciones que forman parte del mismo, que implica la desvinculación de las instituciones imperialistas y capitalistas internacionales, de la propia UE y la OTAN.

Así, sólo así, sin vínculo ninguno con el imperialismo, podremos los pueblos y naciones de España forjar ese futuro republicano y socialista por el que lucha el PCPE, construyendo esa República Socialista de carácter Confederal donde podamos, ejercitando libremente nuestro derecho a decidir, forjar las relaciones con el resto de pueblos hermanos del mundo en base al respeto, a la igualdad y al beneficio mutuo, en la senda del socialismo y el comunismo.

Trabajador, trabajadora, estudiante, pensionista, parado, autónomo, el 7 de junio tienes la opción de decir NO a las cadenas que nos impone la Unión Europea. Vota PCPE y estarás votando por:

-Trabajo fijo decente con plenos derechos laborales con aumentos reales de los salarios y las pensiones.

-Que los pueblos sean los dueños de los recursos de riqueza y de los sectores estratégicos de las economías de sus respectivos países.

-Sistemas públicos y gratuitos de salud y seguridad social. Por la rebaja de la edad de jubilación e incrementos reales en las pensiones. Por una educación mejor, unificada y pública para todos.

-Plenos derechos para los trabajadores inmigrantes.

-Apoyo al pequeño y mediano campesino y seguridad alimentaria. Por la protección real del medio ambiente, que se sacrifica en beneficio del gran capital.

-Derecho de todo pueblo a elegir su propia vía de desarrollo. Este derecho incluye el derecho de desvinculación de las múltiples ataduras con la UE y la OTAN, así como la opción socialista y el reconocimiento del derecho de autodeterminación de los pueblos de España.

-Paz, retirada de todas las bases de EEUU-OTAN y desmantelamiento de la OTAN. Contra el “Partenariado por la Paz” y el Euroejército. Ninguna participación en guerras e intervenciones imperialistas.

-Solidaridad con todos los pueblos que luchan. Por un estado palestino independiente con capital en Jerusalén Este. Por la defensa de Cuba Socialista y la abolición de la posición común de la UE hacia la misma.

Rompe las cadenas

Frente a la Europa del Capital y la Guerra

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