Profesionales de la cultura brasileños relatan abandono del gobierno en la pandemia

Trabajadores del sector representan 5,7% del total de ocupados en el país: 44% son autónomos y no poseen ingreso fijo

La cultura fue un de los primeros sectores en parar en medio de la pandemia del coronavirus. Sesiones de cine, shows de música, estreno de piezas, conciertos y exposiciones de arte fueron suspendidos inmediatamente con la llegada del virus al país. Todas las actividades, que dependen de la aglomeración de gente y de la venta de entradas, fueron interrumpidas, pero no hubo un plan para suplir el ingreso de los profesionales del sector.

Un levantamiento de la conferencia musical SIM São Paulo indicó la cancelación de 8.141 eventos y un perjuicio estimado en cerca de R$ 442 millones, en 21 estados brasileños – con un público que estaba estimado en ocho millones de personas.

Según datos de la Encuesta Nacional por Muestra de Hogares, el sector cultural comprendía, en 2018, más de 5 millones de trabajadoras y trabajadores, representando 5,7% del total de ocupados en el país – 44% de esos profesionales son autónomos.

Pero la crisis de la cadena que tiene en el artista su punta más reconocida alcanza principalmente a quien actúa por detrás de las cámaras o de los escenarios. Es lo que garantiza Inti Queiroz, productora cultural y docente en gestión cultural por la Pontificia Universidad Católica de São Paulo.

“Mucha gente cree que el sector cultural es básicamente de artistas. Pero además de artistas y productores, tenemos técnicos, figurinistas, costureras, maquilladores, montadores de escenario, logística, electricistas… Existen algunas producciones donde tenemos más de mil personas trabajando, en un espectáculo como el Fantasma de la Ópera, por ejemplo. Es muy difícil decir de hecho quién trabaja con cultura o no en Brasil, justamente por ser un sector autónomo con mucha dificultad de ser reconocido como un trabajo”, explica.

Precarización

Fly actúa en el proceso de montaje de luz ambiental y en la construcción de reflectores alternativos en eventos de calle y para bandas musicales de la ciudad de São Paulo (SP). Con las paralizaciones, fue necesario reinventarse en otros oficios para pagar las cuentas.

“El trabajador de la cultura ya tiene un proceso de precarización y muchas veces doble, triple jornada, tenemos que participar en trabajos, ejercer trabajos para una remuneración, ya que nuestro trabajo principal no cubre todos nuestros gastos. Ahora en el período de pandemia, tenemos que arreglarnos para trabajar en diversas áreas para conseguir cubrir ese déficit presupuestario”, cuenta la profesional que actúa en la cultura popular y en espectáculos LGBTI, como la pieza Segunda caída, realizada en febrero en el emblemático Teatro Oficina.

La dificultad de quien diseña la luz de los espectáculos es la misma de los sonidistas, como es el caso de Gabriel Barbosa, que tuvo que adaptar el proyecto que venía construyendo – la pieza didáctica  “El vuelo sobre el océano”, inspirada en el dramaturgo alemán Bertold Brecht – para el formato virtual de podcast.

“Desde el comienzo del año, estábamos preparando esa pieza. Íbamos a comenzar a hacer boletería, porque no fue con convocatoria pública, no fue con nada. Contábamos realmente con la boletería, con el público. Entonces tuvimos que recomenzar en otro nivel, que no tiene ese encuentro. Usted tiene el material disponible y la persona tiene que dar una colaboración espontánea”, revela el trabajador de 29 años.

Adicionalmente a los cambios en la rutina de trabajo forzadas por la pandemia, Fly considera que el momento pide una transformación más profunda de las relaciones humanas, no solamente con el arte, sino de la organización social como un todo. “Necesitamos construir una sociedad nueva, con valores más justos, con valores de solidaridad, donde tengamos de hecho un modelo de producción que abarque toda la sociedad y no se base en esa explotación del uno por ciento sobre el resto de la población”, finaliza el artista de las luces.

¿Y la ministra?

En la última semana, la Secretaría Especial de Cultura del gobierno de Jair Bolsonaro (sin partido), presentó una instrucción normativa que flexibilizó la ejecución de proyectos culturales financiados por medio del Programa Nacional de Apoyo a la Cultura, implementado por la Ley Roanet.

Fue la única acción específica dirigida a los trabajadores del sector anunciada por la secretaria Regina Duarte durante la pandemia. En esa ocasión, la actriz definió la normativa como “la primera victoria de muchas que vendrán”.

La iniciativa es vista por los trabajadores de la cultura como insuficiente en medio la urgencia que la paralización completa del sector demanda. La falta de preparación de Duarte viene recibiendo críticas del propio presidente, que llegó a admitir esa semana la secretaria tiene “dificultad” para liderar la cartera.

Ingreso de emergencia

Mientras tanto, una propuesta para minimizar los efectos de la covid-19 en la economía creativa se tramita en la Cámara de Diputados y espera votación. De autoría de diputados del varios partidos de izquierda y de centro, el proyecto de ley 1089 prevé la distribución de un ingreso de emergencia para trabajadores de la cultura. La propuesta es aguardada con urgencia por la clase artística.

En el caso de São Paulo, hay dos proyectos de carácter similar que esperan aprobación. Uno de ellos a nivel estadual, el Proyecto de Ley 253, de autoría de la bancada del PSOL y del (PCdoB); y el otro dirigido a la capital paulista, el Proyecto de Ley 227 formulado el concejal Toninho Vespoli (PSOL).

Mientras que el poder público no actúa, iniciativas de solidaridad intentan ayudar a los trabajadores que ya están sufriendo por la falta de recursos. Es el caso de la plataforma Backstage Invisível, un grupo de apoyo creado para ayudar a montadores, cargadores, técnicos, guardias, equipos de limpieza, y todos los que trabajan detrás de los bastidores de los shows y espectáculos.

La iniciativa de Epah Studios, con el apoyo del grupo «Ajuda a Graxa – SP», viene distribuyendo canastas de alimentos para familias que ya están con serias dificultades. Para donar es necesario entrar en contacto con la organización de la campaña al e-mail backstageinvisivel@gmail.con o acceder a la plataforma virtual.

«Se han pensado nuevas formas, pero para que recuperemos el mercado como él era, creo que sólo el año que viene. Una cosa que agrava también la dificultad de que el grupo de nuestro mercado es que nunca fue organizado en términos de entidad de clase. Entonces las personas están medio perdidas, sin acogida. Por eso este tipo de iniciativa que estamos viendo en todo Brasil es bastante importante», afirma uno de los organizadores de la campaña, el técnico de audio Renato Carneiro, que vive en São Paulo.

Edición: Rodrigo Chagas

Traducción: Pilar Troya

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