Procreación

Publicidad

Por Mikel Arizaleta

Se sabe que muchos mamíferos tienen un hueso en el pene, del que el hombre carece. Hay investigadores que sostienen que los hombres en sus orígenes sí tuvieron, pero que hubo un momento en su proceso evolutivo que empezó a procrear sin ese curioso apoyo, que poseen por ejemplo los gorilas, los osos, siendo el caballo de mar con unos 60 cm. quien posee el más largo.

Un latinajo designa este fenómeno: os penis o bakulum. La pregunta que uno se hace es ¿por qué si muchos tipos de mamíferos disponen de tal hueso en su órgano  de apareamiento y cópula no lo tiene el hombre? ¿A qué se debe?

Este artilugio óseo, fenómeno curiosísimo que nos deja un tanto perplejos, no aparece en los hombres.

En los machos, dependiendo del tipo, varía la largura de su baculum, así por ejemplo el macaco tibetano, que pesa tan sólo 10 kilos, posee un os clítoris de 5 centímetros, largo en proporción a su peso. En cambio un macaco sensiblemente mayor, el macaco cercopiteco, posee un hueso en el pito claramente más corto.

Para desentrañar el misterio científicos en torno al investigador Christopher Opie de la University College de Londres han indagado en el desarrollo evolutivo biológico del famoso hueso, comparando entre sí su forma, su peso, su largura y su contorno, catalogándolo en diversos tipos y estableciendo en la distribución diversos modelos matemáticos del hueso.

En su estudio, publicado en “Proceedings of Royal Society B”, sostienen que el hueso ayuda sobre todo a vivientes a ser exitosos en la procreación, cuando estos durante la penetración tienen que estar vigilando el acecho y competencia de otros machos, vaya, cuando difícilmente pueden echar el polvo en paz. El hueso hace que el acto de la cópula sea más firme y sostenido y así pueda resultar exitosa la fecundación, el hueso estabilizaría sobre todo la punta y no tanto la base del pene.

En pro de esta hipótesis abogaría también el hecho de que el hueso aparece sobre todo en animales en los que la penetración se alarga y pasa de los 3 minutos. No así por ejemplo en los chimpancés, cuya penetración apenas dura unos segundos, en este caso el hueso es del tamaño de una uña, además las hembras se aparean con todos los machos del grupo reduciendo la competencia de los otros y el riesgo de que sus hijos sean asesinados por otros chimpancés machos.

Los investigadores suponen que el hombre a lo largo de la evolución perdió el hueso del pito al convertirse en animal monógamo, probablemente el homo erectus, hace 1´9 millones, ya carecía del os clítoris  porque había cambiado ya su comportamiento coital. El hombre se concentraba sexualmente en su compañera y eyaculaba sin molestia ni competencia alguna, sin ser acosado  por otros.

Ya en un estudio anterior habían observado algo parecido algunos investigadores del tema en un análisis del gen: por lo visto a lo largo de la evolución del hombre se perdió una determinada secuencia de control en el DNA, secuencia sin embargo presente en la herencia de chimpancés y otros mamíferos, que siguen disponiendo de baculum. Deduciendo que esta secuencia es la responsable de la formación del os clítoris. Los investigadores supusieron que la vida monógama llevó a la desaparición de este sustitutivo de la viagra actual.

También se ha sugerido alguna otra hipótesis, así por ejemplo investigadores de murciélagos en el 2015 hablaron de que el hueso también podría haber servido para proteger en el pene la sensible uretra.

Mikel Arizaleta

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More