Prisionero de guerra colombiano pide atención médica urgente

Mientras se debate abiertamente en el país sobre la situación de militares y políticos retenidos por la insurgencia, las cárceles colombianas son centros inhumanos donde al hacinamiento, la represión a los presos políticos y de guerra y el abierto favorecimiento a los paramilitares, se suma la desatención en materia de salud, situación que constituye una forma de tortura y que hace parte de las reglas mínimas para el tratamiento de reclusos, establecidas por la Organización de Naciones Unidas.

Transcribimos a continuación la carta enviada por el prisionero de guerra Manuel Fernando García Lenis a José Fernando Castro Caycedo, en su calidad de presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Representantes.


Bogotá, febrero 8 de 2008

Doctor José Fernando Castro Caycedo

Presidente Comisión de Derechos Humanos

Honorable Cámara de Representantes

E.S.M.

Respetado señor doctor:

Manuel Fernando García Lenis, mayor de edad, de nacionalidad colombiana, identificado con la cédula de ciudadanía que aparece al pie de mi firma, por medio de este escrito me dirijo a usted para elevar una denuncia y solicitarle ayuda.

1. Mi nombre es como quedó dicho. Me encuentro recluido en la Penitenciaría Nacional de La Picota de Bogotá, a órdenes del Inpec.

2. Mi captura se produjo en esta ciudad el 23 de julio de 2007, cuando recibía atención médica por una lesión producida con arma de fuego en la pierna derecha.

3. Ante la falta de atención sanitaria por parte del Inpec, interpuse una acción de tutela que le correspondió al juzgado 16 laboral del circuito de Bogotá DC, que falló a mi favor.

4. Como no recibí atención médica, recurrí ante el mismo juzgado por el desacato en que incurría el Inpec frente a lo mandado por la acción de tutela.

5. Es el momento en que mi situación de salud no ha sido atendida y cada día empeoro, y de continuar así perderé definitivamente el miembro inferior afectado si no se me practica urgentemente una cirugía.

6. El congresista Gechen en su carta de supervivencia informa que le aplican 30 inyecciones mensuales y más de 90 pastillas (pese a las condiciones de la selva). Se dirá, claro, que él es inocente y yo un delincuente, pero por sobre todo los dos somos seres humanos. Allá tratan de cumplir con el derecho internacional humanitario para con los retenidos, pero el Inpec acá no corresponde de la misma forma.

7. La doctora Dilian Francisca Toro ofreció públicamente que traería médicos para auxiliar a los guerrilleros para que así el Estado Mayor [de las FARC-EP, nota de Prensa Rural] permitiera el ingreso de una comisión médica a los campamentos, pero todo quedó en el aire.

Sé de sus múltiples ocupaciones legislativas y además de la Comisión que preside, pero también sé que cuando se desempeñó como Defensor del Pueblo jugó un buen papel en la defensa de los derechos humanos, razón por la cual sería iluso solicitarle que cotejara usted mismo la crítica situación de salud que padezco, pero sí podría enviar a un funcionario a a un médico que corrobore lo dicho.

Respetuosamente,

Manuel Fernando García Lenis

Anexo copia de la tutela, del fallo y del desacato interpuesto.

CC. Defensoría del Pueblo, Dr. Wolman Pérez

Periódico Voz, Dr. Carlos Lozano Guillén

Prensa hablada y escrita

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