Primo Levi, novelista

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Por Iñaki Urdanibia

«Ahora hemos aprendido los senderos del bosque,

hemos aprendido a disparar, y damos en el blanco.

Si no soy yo por mí mismo , quién será por mí?

¿Si no es así, cómo? Y, si ahora no, ¿cuándo? »

Solía decir Primo Levi ( 1919 – 1987) que fue su experiencia en Auschwitz lo que le convirtió en escritor. Qué duda cabe de que sus obras testimoniales de su experiencia ( Si esto es un hombre), de su periplo tras la liberación del siniestro lager ( La tregua) y del recuerdo de lo vivido años después ( Los hundidos y los salvados) que componen su Trilogía de Auschwitz son sus obras más célebres y leídas, y hay muchos lectores que únicamente le conocen por tal faceta de su obra.

Pues bien, además de las nombradas, el turinés escribió relatos ( El sistema periódico, Lilit y otros relatos…), en no pocos de los cuales se veía una tendencia a cierto parentesco con la ciencia ficción y la huella de su profesión de químico ( que fue por otra parte lo que le hizo más llevadera su estancia en el campo de concentración y exterminio), « el hábito de penetrar en la materia, de querer descubrir su composición y estructura, de prever sus propiedades y su comportamiento, conduce a un insight, a un hábito mental de concreción y concisión, al deseo constante de no detenerse en la superficie de las cosas. La química es el arte de separar, pesar y distinguir: tres ejercicios que también resultan útiles a quien pretende describir hechos o dar cuerpo a su fantasía», se lee en Exquímico; del mismo modo que escribió algunas introducciones a otros escritores (así a El proceso de Kafka…)y críticas con respecto a algunos que le influyeron ( El oficio ajeno) y alguna novela que es la que ahora se recupera ( había sido publicada en 2008 por El Aleph Ediciones) de la mano de Ediciones Península: « Si ahora no , ¿ cuando? ». La novela se publicó originalmente en 1982 y ciertamente habla, basándose en hechos reales, de un ambiente partisano en 1945, situación que él conocía bien ya que en 1943 se unió a la resistencia al fascismo en el Valle de Aosta, siendo detenido con todos sus compañeros el 23 de diciembre siendo trasladado a la prisión de Fossoli, lugar en el que permaneció hasta el 22 de febrero del año siguiente, fecha en el que fue embarcado , con otros seiscientos cincuenta judíos en los vagones del tren utilizados para el ganado.

La novela se inicia en julio de 1943 y los lleva hasta julio-agosto de 1945. Desde el principio nos encontramos con unos dispersados, que se unen, o tratan de hacerlo, con algunos emboscados, huidos, resistentes…Dos soldados rusos, descolgados, judíos ellos, el artillero Mendel y el paracaidista Leonid, se encuentran casualmente y parten en busca de algún grupo al que unirse a la lucha , mas su condición de judíos no les pone las cosas fáciles ya que en algunos medios no es que sea muy bien vistos que digamos, como tampoco se lo pone el tener que esquivar a los nazis o a posibles colaboradores de ellos; de ambos conoceremos las vicisitudes de su pasado: el primero ha quedado aislado, en tierra enemiga, del ejército rojo, el otro ha sido apresado por los nazis, pero ha logrado escapara del campo de Smornek. El primero más decidido , el segundo más reservado e indeciso, vagan por los bosques y hunden sus pies en las aguas de las tierras pantanosas de la marisma [ no está de más decir que la condición judía de los protagonistas hace que las referencias al Talmud o a los personajes de la Torá afloren como metáforas o analogías de ciertos comportamientos ] . El escenario en el que se mueve una banda de partisanos se localiza en los pantanos de Polesia, en manos de los blancos rusos…unos por un motivo, los otros por otro, el caso es que van en busca de una tierra que les acoja y en la que puedan vivir lejos de las múltiples penalidades sufridas ( bajo la bota del invasor germano y el creciente carácter represivo que iba adoptando el régimen soviético en su paranoica detección de traidores y enemigos). Un viaje de dos años por las desoladas tierras europeas, su estrella se halla en el Oeste, con uniones coyunturales con otros desarraigados partisanos que participan en actos de sabotaje y diversión y despiste con el enemigo; el encuentro con una banda inicial, la errabunda de Veniamin, no les dura mucho ya que no son aceptados, más adelante tras algunos negocios con algunos paisanos, se encuentran y unen con un grupo de partisanos, en la república de los pantanos, que tienen su sede en un monasterio en ruinas, les recibe un tal es Adam, y aquellos parece un albergue en el que se mueven mujeres y niños y visitantes esporádicos, son conducidos ante el jefe Dov – que había sido despedido de la partisanka por viejo- y les explican que en aquella zona había pocas guarniciones alemanas pero que el peligro eran los ucranianos adoctrinados por los nazis y también les ponen al corriente de que « las bandas de la zona son como gotas de mercurio; se funden, se dividen, se unen; quedan destruidas y se forman otras nuevas» . Participan en un descarrilamiento de un tren de las tropas alemanas, no saliendo la operación todo lo bien que se hubiese deseado pero es los medios utilizados eran realmente rudimentarios. Un aviso del cabecilla de una banda bien organizada, Gedale, les indica que va a haber una cacería en la que van a participar algunos oficiales alemanes y que puede ser una magnífica ocasión para cazarles y con ello realizar un acto de propaganda que subiese el ánimo…la operación dio lugar a un alocado cruce de disparos entre los asaltantes, los alemanes y su lacayos ucranianos y húngaros, con muertes a ambos lados, pero con el desastre de que los alemanes se pusieran en la pista del refugio-monasterio, dirigiéndose al, hasta entonces desconocido lugar, con el fin de acabar con aquel foco de resistencia …cincuenta soldados alemanes con un vehículo oruga cubrió la empresa represiva , hiriendo a varios refugiados, y…escarmentando a mujeres y hombres que allá encontraron. Tras ver el rostro de la muerte, reflejado en los mismos compañeros, y las ruinas, surge la desesperación y el temor de que vuelvan los alemanes a poner fin al trabajo que habían comenzado…la única solución se vislumbra en hallar, y unirse, al grupo de partisanos dirigido por un violinista, Gedale, que – según se contaba – iban por libre desoyendo las órdenes emanadas de las alturas con el fin de alcanzar la unión entre los distintos grupos diseminados; tras una marcha-emprendida solamente por diez de los cincuenta que habían habitado en el monasterio- por la nieve blanda , el agua, y acompañados del hambre, la sed, la sangre, el sudor y las lágrimas…en tal búsqueda con quienes se encuentran es con la muy organizada banda de Ulibin, dependiente del NKVD ( Comisariado Popular para Asuntos Internos), ejemplo de disciplina ( en tal lugar Mendel intercambia con Piotr opiniones sobre la ideología genocida que guía a los germanos en sus intentos de aniquilar a todos los judíos, y de la singularidad de éstos con respecto a otros…sin obviar algunos aspectos morales sobre el matar, y la perentoria necesidad de hacerlo en aquella coyuntura), enterándose a su vez de que el tal Gedale pertenece a su grupo pero que se ha ausentado para cumplir alguna misión, aunque da toda la impresión de que ha sido purgado por discrepancias con las órdenes que venían de arriba…sin embargo más tarde reaparecerá. Allá organizan algunas interferencias en le telégrafo germano con el fin de desorientarles, del mismo modo que organizan alguna falsa pista de aterrizaje para despistar a los aviones alemanes, hasta que estos se dan cuenta del engaño…y son testigos de ciertas divergencias y comportamientos autoritarios, y son protagonistas de ciertos escarceos amorosos en un conjunto en el que hay dos mujeres – Line y Sissl, la hija del desaparecido Adam- entre cincuenta hombres, al igual que son testigos de los lazos que mantienen con los campesinos del lugar que, aun mostrando cierta desconfianza con la colectivización, se sienten protegidos contra los alemanes…minas, patrullas con perros, constantes peligros que sortear, para poder huir del cerco que se aproxima; al final , reunidos los grupos de Ulibir y Gedale que había llegado con su banda de judíos, supervivientes de diferentes comunidades, a la que, por cierto se había unido el ya repuesto Dov, ambos líderes deciden marchar por separado: el del primero hacie el Este, el gedalista hacia el Oeste…entonces se inicia la larga, y sinuosa, marcha hacia Polonia y Alemania que les ven pasar hasta que alcanzan su descanso en Italia país en el que sí que son acogidos. Podría aplicarse a su accidentado avance aquello que dijese Lao-Tsé: « el fin no es solamente el fin, sino el camino que conduce a él» ( y que, por cierto resuena en las aseveraciones de José Bergamín: si solo buscas la salida del laberinto no llegarás a conocer éste , y cito de memoria), y lo digo ya que en este peregrinar conocen una forma de vida, plena de dificultades y obstáculos, pero que a la vez contiene una particular forma de libertad que no habían conocido sus antepasados y un estrecho « contacto con amigos y enemigos, con la naturaleza y la acción que les intoxicaba como el vino de Pirum»; y desde luego el camino va a estar perlado de situaciones problemáticas, como cuando el Ejército Rojo en avance hacia Berlín le supera, también conocerán algunas dudas y deserciones, mas la brújula está guiada por el irrefrenable deseo de halla un verdadero hogar, unidad entre los miembros de grupo reforzada por los combates en los que han participado.

En las obras testimoniales del escritor italiano, nombradas, siempre llama la atención las descripciones distantes, hasta la frialdad, sin implicaciones emocionales ni el recurso a los detalles morbosos, similares a las de un fiel notario – aspecto que generalmente es atribuido a la profesión del escritor y que hiciese que alguien, Jean Améry, llegase a nombrar a Levi como “el hombre que perdona” , pues bien, en esta ocasión mantiene el mismo tono, huyendo de los detalles escabrosos y evitando el chapoteo en los episodios macabros ( « aquí no se va a detallar lo ocurrido…Esta historia no se está relatando para describir masacres»).

La novela mantiene la atención lectora por la espera de las posibles, seguras, sorpresas que depararán las páginas siguientes en esta marcha hacia una casa…travesía que en su momento tocó realizar, en sentido inverso, al propio escritor por tierras del Este europeo – viaje accidentado relatado en La tregua – hasta finalizar en su Turín natal.

Concluiré diciendo que no hace falta rizar rizo alguno, interpretativo, para ver un par de aspectos que planean a lo largo de toda la narración: una, la de la figura del judío errante en busca de un hogar que le acoja, a modo de Tierra Prometida; y dos una contrafigura que niega la imagen típica, que siempre se ha vendido, de los judíos yendo como mansos corderos al matadero, aquí nos las vemos con unos judíos en combate contra el fascismo ( que en algún momento reivindican a los sublevados del gueto de Varsovia), del mismo modo que al propio Levi le detuvieron por estar implicado en la resistencia y no por su condición de judío, que luego más tarde, y casi casualmente, jugó en su contra a la hora de ser conducido a Auschwitz…« Eran cien hombres en armas./ Cuando el sol surgió en el cielo/ Todos dieron un paso al frente./ Las horas pasaron, sin sonido; / Sus ojos no parpadeaban. / Cuando tocaron las campanas / Todos dieron un paso al frente. / Así pasó el día y llegó la noche. / Pero cuando en el firmamento floreció la primera estrella/ Todos a la vez dieron un paso al frente. / “ Atrás, fuera de aquí, fantasmas inmundos, / Regresad a vuestra vieja noche”./ Pero nadie respondió y, en cambio, / Todos, en círculo, dieron un paso al frente» ( Defecto de forma ).

 

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