Primera vigilia feminista y antiespecista a las puertas de un matadero

La lucha por la liberación animal está íntimamente unida a la lucha feminista, puesto que en ambos casos hay un grupo oprimido por otro. Una lucha no debe dejar de lado la otra, y menos, teniendo en cuenta que la mayoría de las personas que realizan algún tipo de activismo por los animales son mujeres.

Por este motivo, un grupo de unas treinta mujeres y alguna persona no binaria, ha realizado este lunes un emotivo acto símbólico a las puertas de un matadero de Madrid.

Todas vestidas de morado, el color del feminismo, han parado uno de los camiones de cerdos que han llegado al matadero situado en un polígono de la localidad madrileña de Getafe, se han acercado a los animales para darles unos segundos de cariño y, después, dadas de la mano han rodeado el camión, simbolizando un abrazo de amor infinito a esos cerdos que ya tenían la sentencia de muerte firmada.

“Ojalá pudiéramos liberarlos a todos”, decían las activistas tras la acción, que apenas ha durado unos segundos.

Sin embargo, cumpliendo con lo acordado con el personal del matadero y con la legalidad que permite el Estados Español, era el momento de retirarse y difundir en vídeos y fotos el acto para que otras personas tomen conciencia de “cómo llegan los animales al matadero y lo injusto que es que tengan que morir”, explica una activista. “Las mujeres suponemos que lo entenderán mucho mejor, puesto que a nosotras también se nos trata muchas veces como un objeto de consumo”, remarca otra.

Esta es la primera vez que se simboliza la lucha antiespecista con la feminista a las puertas de un matadero, si bien desde septiembe de 2017 ya hay un grupo encargado en Madrid de realizar vigilias veganas en mataderos de toda la comunidad. Así, este grupo, también fundado por mujeres, se reúne cada dos semanas, para dar su último adiós a los animales que llegan al matadero y documentar lo que ven para que otras personas se planteen dejar de consumir animales y optar por hacerse veganos y veganas. Asimismo, ya hay grupos de este tipo en muchas ciudades españolas y de otros países. Es un movimiento imparable.

Volviendo al matadero donde se ha realizado hoy la acción, hay que recordar que hace cuatro años, un grupo formado en su mayor parte por mujeres, pero esta vez encadenándose a los camiones, consiguieron salvar la vida de un cerdito, quien hoy vive feliz en un santuario de animales.

Aún queda un largo camino por recorrer para que los animales dejen de ser utilizados para su consumo y para que las mujeres tengan la plena igualdad, sin embargo, el camino será menos empedrado con mujeres como las que hoy estaban a las puertas de este matadero.

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