Primera Aproximación al Programa de Desarrollo del Capitalismo Burocrático de Martinelli

La piatilevka fascista

Primera aproximación al Programa de desarrollo del capitalismo burocrático de Martinelli

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Los estrategas e ideólogos del gobierno del neoDuce Martinelli, con pomposidad y vanilocuencia, han presentado al país, como versión fascista de &nbsp los planes quinquenales de desarrollo de su odiadísimo rival histórico la Unión Soviética –la celebrísima Piatilevka staliniana, de la cual surgió, gracias al esfuerzo colectivo y conciente de la clase obrera soviética, una Rusia socialista altamente industrializada-, su “Programa de Desarrollo Económico-social” a cumplirse dentro de los años 2010-2014&nbsp de su mandato.

Un programa que, fuera de su alambicado tecnicismo econométrico, en lo esencial nada modificará la tradicional estructura económica semifeudal y neocolonial de la sociedad panameña, ni se traducirá en la transformación progresista de las relaciones sociales de producción ni un cambio sustancial en la situación de explotación y pauperismo de las clases trabajadoras. Realmente, de la lectura de dicho Plan de desarrollo, resalta que la sociedad panameña no devendrá en sociedad de los trabajadores, como tampoco se abrirá hacia la utilización del capital productivo en la industrialización integral del país. En fin, que nos desarrollaremos pero todo continuará igual. Salvo, “cambios” cosméticos en las esferas de la circulación comercial y financiera, endurecimiento de las condiciones de vida y trabajo de la clase obrera, mayor concentración de capitales y de la tierra en manos de las corporaciones monopólicas extranjeras.

Y es, precisamente, esto último lo que ha desatado el cotarro entre los diversos grupos económicos de poder. Abierta y públicamente, yendo más allá de las acostumbradas peleas y zancadillas escenificadas por los grupos políticos de gobierno y oposición oficial –entre la Coalición del “Cambio democrático” y el PRD, entre las mismas facciones conformantes de dicha coalición, entre todos los partidos burgueses oficiales y la masa burguesa + pequeño burguesas-, ha estallado&nbsp una auténtica guerra de pandillas entre las facciones proestadounidense y proeuropeas (concretamente, por ahora, aquella partidaria del imperialismo italiano en el gobierno), conformantes de la clases dominantes. Guerra hasta ahora sin derramamiento de sangre ni bombazos terroristas, pero, muy previsible en un mañana no lejano que recurran a eso para resolver sus intereses encontrados. Más aun desemboquen, finalmente, o en el enjuiciamiento del neoDuce, esto es un golpe de Estado a toda regla, o en un autogolpe de éste último para romper el nudo gordiano de las trabas institucional es que le acogotan.

El meollo de todos estos golpes y contragolpe, entre las facciones y grupos económicos de poder en pugna, consiste en cuestiones tales como ¿cuál es la mejor fórmula de aseguramiento, la menos traumática posible para los intereses colectivos de las clases dominantes, del pasaje del Capitalismo comprador hoy en crisis al capitalismo burocrático? y ¿el cómo zafarse, para asegurar dicho pasaje, de las férreas ataduras que la ligan al capitalismo monopolista de Estado norteamericano en crisis irreversible y abrirse a la afluencia de capitales de inversión provenientes de la otra orilla del Atlántico, de una Unión Europea cada vez más bajo la égida de la ultraderecha fascista? Estando, además, la cuestión ¿de qué personalidad política del patio tiene el “carisma” y la audacia ejecutiva suficiente para provocar el consenso necesario para atraer alrededor de sí y de “su” proyecto y Programa de desarrollo del Capitalismo burocrático la unidad necesaria de las clases dominantes en su conjunto, y sin que se afecten sensiblemente &nbsp sus intereses económicos y políticos como clase?

Y esto para las clases dominantes, máxime habiendo encaramado en las alturas del Ejecutivo y del gobierno al neoDuce Martinelli, &nbsp se ha convertido en la cuadratura del círculo. No únicamente por la avizorante oposición rabiosa del imperialismo yanqui, el cual nunca dejará marchar del cortil suyo a una oveja descarriada, máxime cuando a esta le corresponde desempeñar un papel estratégico clave en sus planes de subyugación de toda la América morena en esta primera mitad del siglo XXI. No únicamente porque dicha Súperpotencia imperial siempre ha considerado América Latina como la base estratégica de su hegemonía global&nbsp y de defensa contra las otras Súperpotencias rivales. Sino porque la mayoritaria facción pronorteamericana de las clases dominantes (compradores, terratenientes y una parte de la burocrática), de siempre dirigente en el pacto hegemónico en este país, teme y se opone el perder la mínima brizna de su hegemonía, y mucho más en beneficio de una advenediza facción, pese a su peso económico, no perteneciente a las históricas “cien familias” que conforman a la Oligarquía.

Así todo el Plan quinquenal “de desarrollo económico y social” del neoDuce Martinelli ha nacido folla’o. Es un aborto sin pies ni cerebro. Domina el gobierno, pero no el Estado. El Estado en Panamá, desde que fue creado y pese a las vicisitudes por la que ha pasado en su desenvolvimiento, es propiedad privada del imperialismo norteamericano y regentado, en su nombre, por las “cien familias” oligárquicas, es decir, por la facción pronorteamericana de las clases dominantes y realmente gobernantes. Públicamente es conocido, inclusive para los que deben desconocerlo, los sectores del pueblo que le dieron su voto en las elecciones pasadas, las contradicciones y convulsiones que se están dando en el seno de la Coalición gobernante y que, poco a poco, le neutralizan y vanifican en su implementación como proyecto de recambio de las relaciones de fuerza en el poder político y en la sociedad.

&nbsp En resumen, el neoDuce para aplicar su “Plan estratégico de desarrollo”, esto es para poder asegurar la viabilidad de su reaccionario y ultraderechista pasaje al Capitalismo burocrático, hoy y aquí en Panamá, deberá dotarse y organizar políticamente su propia base de apoyo de masas. Actualmente no la tiene. Para conseguir eso, deberá romper aquella que sostiene al PRD, y a la de su propio “aliado” el Partido Arnulfista, así como las fracciones de masas burguesas que siguen a los otros partidos políticos, aliados suyos o no, y ganárselas. Con el peligro de que estos, todos mayoritariamente pronorteamericanos y semifeudales como son, ante tal amenaza, superando sus diferencias y contradicciones secundarias, conformen un Frente unido antimartinellista y logren arrastrar tras de sí a las masas pequeño burguesas de mentalidad semifeudal y en estado de desesperación por los golpes de la crisis económica mundial. Viéndose forzado, o a diluir los alcances de su proyectado programa&nbsp o a desistir miserablemente al mismo.

Pero, eso no es todo. Los estrategas, ideólogos y tecnócratas elaboradores de dicho programa de desarrollo económico y social, así como el mismo neoDuce Martinelli, impregnados hasta el tuétano de su visión no-neoliberal, estatalismo neofascista europeizante y corporativismo, fuera de algunas dadivas populistas y clientelares, han olvidado y nada han concedido a las clases trabajadoras. Las que realmente deberían cargar sobre sus espaldas todo el peso de la realización de dicho plan quinquenal y el asegurar su continuidad “después de Martinelli”.

Los fascistas, torpes hasta decir no más, no han tomado en cuenta para nada a la clase obrera y demás clases trabajadoras. Como si los trabajadores no tienen derechos y conquistas laborales que defender y ampliar. Dicho programa de desarrollo económico y social echa en saco roto demandas obreras históricas, conquistadas en dura lucha, como son salario cónsono con el costo de vida, respeto a la jornada de ocho horas, Contratación Colectiva y estabilidad en los puestos de trabajo, derecho irrestricto a la sindicalización y derecho completo de huelga, derecho a la actividad sindical dentro de las empresas privadas y estatales, completa independencia del sindicato de los empresarios, del gobierno y del Estado; libertad a la clase obrera de organizarse en un propio partido obrero independiente y de actividad política sin restricción alguna; a la libertad de lucha contra la esclavitud asalariada y la explotación económica, etc. No, eso no existe para los trabajadores dentro de su plan de desarrollo.

Al contrario, según ellos, el neoDuce a la cabeza, las clases trabajadores, principalmente a la clase obrera, el único “derecho” que se les reconoce trabajar, trabajar y no protestar, ni venir con exigencias “irrazonables” (para ellos, los fascistas martinellistas). Nosotros, los obreros, campesinos, nacionalidades originarias y pequeños productores urbanos debemos darlo todo, incluso la vida y las de nuestros hijos, en aras del cumplimiento de éste malvado y desgraciado Plan de desarrollo del capitalismo burocrático.

Este mamotreto, reaccionario y antipatriótico, que Ustedes le han dado por llamar Programa de Desarrollo, como veis se cae de partida. No vale la menor gota de sudor de la clase obrera. Por ello, tengan por seguro, desarrollar la lucha de clases hasta tanto no sea tirado al canasto de la basura, hasta tanto el mismo neoDuce Martinelli no sea sacado del poder. No es amenaza, es nuestro sagrado deber de detener, utilizando todos los medios y formas de lucha para lograrlo, lo que en esencia atenta contra nuestros intereses y objetivos de un desarrollo económico por la vía de la industrialización y el progreso social real auténtico.

Olvídate Martinelli de que nosotros tendremos algo que ver con el capitalismo, mucho menos con esa forma prehistórica que es el capitalismo burocrático, Nosotros luchamos y marchamos por un régimen económico y social superior, más avanzado y racional: el Socialismo. Establecido esto entonces, y sólo entonces, sabrás lo que es una auténtica piatilevka socialista y proletaria.

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