Publicado en: 11 diciembre, 2015

Premio a los DDHH en Siero

Por pachakuti

impresionaron las palabras de Miguel Concha, al recibir el premio internacional DDHH del ayuntamiento de Siero 2015

PALABRAS DE AGRADECIMIENTO

AL RECIBIR EL PREMIO INTERNACIONAL DE DERECHOS HUMANOS

DEl AYUNTAMIENTO DE SIERO

Por Fray Miguel Concha Malo, O.P.

10 de Diciembre de 2015.

El Centro de Derechos Humanos “Fray Francisco de Vitoria, OP”, A. C. (Centro Vitoria), fue fundado en octubre de 1984 por la Provincia de Santiago de la Orden de Predicadores de México (Frailes Dominicos). Toma su nombre del ilustre fraile dominico del siglo XVI, y nacido en España, Francisco de Vitoria, considerado en Iberoamérica por algunos especialistas como el padre del Derecho Internacional, y precursor de la defensa de los derechos humanos y de la sociedad de las naciones.

Desde entonces en el Centro Vitoria intentamos, modestamente, colaborar con las luchas organizadas poseedoras de causas legítimas, por lo cual levantamos la voz al unísono y hermanadamente con otras muchas organizaciones y movimientos sociales, pues tenemos certeza de que tejer redes de redes solidarias es una estrategia eficaz para la defensa de los derechos humanos. Hacemos explícita nuestra opción preferencial por las víctimas, sobre todo por las que se sitúan en grave situación de vulnerabilidad. No conocemos otro camino que no sea el de la vía pacífica y dialógica. No olvidamos nuestra postura crítica y firme frente al poder mal encauzado que detentan quienes olvidan que deben mandar obedeciendo. Consideramos al conflicto como una oportunidad para evidenciar lo que no funciona en las estructuras políticas, económicas y sociales injustas, y lo aprovechamos para visibilizar a las personas y colectividades que sufren las violaciones a sus derechos, para que sean ellas las que den testimonio de las arbitrariedades por las que pasan. Realizamos interlocución con las autoridades con una actitud responsable y participativa, pero jamás solapamos desvíos a la centralidad de los derechos humanos. No apostamos, cuando nos piden opinión, por programas asistencialistas o por meros paliativos para la población, pues lo que interesa, desde nuestro punto de vista, es que haya soluciones reales a problemas concretos que repercutan en la transformación de nuestra sociedad.

En sus primeros años el Centro Vitoria se ocupó de acompañar procesos de defensa de los derechos humanos sobre todo de personas provenientes de la región de Centroamérica, particularmente de El Salvador y Guatemala. Hoy, tres décadas después, podemos decir que las y los militantes, refugiados, exiliados y asilados en México promovieron y consolidaron la experiencia de la defensa de derechos encarnada, y el compromiso sólido durante nuestros primeros años. Fue a través de esa lucha compartida que se fundó el Centro Vitoria. Hoy nuestra memoria está llena de compartires en estos procesos liberadores. Desde el Cono Sur hasta Centro y Norteamérica, hemos experimentado el trabajo en redes solidarias. Pero estas redes han llegado también a extenderse hasta Europa, especialmente España, donde muchas hermanas y hermanos dieron su vida y su vocación trabajando con los pueblos de América. Es necesario traer a la memoria ahora a Gaspar García Laviana, un ejemplo concreto de la lucha y esperanza compartida con el pueblo nicaragüense. Y así muchas y muchos hermanos que desde España fueron a Latinoamérica para caminar junto a los pueblos que, en las décadas de los setentas y ochentas, estaban bajo el yugo de las dictaduras militares. Hoy día esta solidaridad la seguimos constatando, cuando sabemos que compañeras y compañeros cotidianamente desde este Continente están al tanto de las situaciones de nuestra América, y por diversos medios realizan muestras de colaboración y apoyo con nuestros pueblos.

Queremos agradecer por estos gestos de amor y fraternidad, ya que para nosotros es confirmación de que, aun en la distancia, nuestros trabajos son por la paz, la justicia y la dignidad. Y que en cada pueblo, poco a poco, trabajamos para hacer posible “un mundo donde quepan muchos mundos”. Un “Otro mundo es posible”. Desde el Sur al Norte la solidaridad se hace y rehace conforme pasan los años, y se mantiene con la firmeza de un árbol que ha sido regado por la esperanza y el compañerismo a lo largo del tiempo. Gracias por las muestra de cariño y aprecio con nuestros pueblos en América, en particular con México.

En este sentido, nuestra organización de derechos humanos es producto de combinaciones de muy diverso talante. Hemos crecido y aprendido poco a poco en la confluencia de procesos emanados, por ejemplo, del seguimiento de Jesús y la vivencia del Evangelio, pero también del trabajo con las Iglesias y experiencias espirituales de fuertes convicciones ecuménicas. Asimismo, y muy frecuentemente, también con otras organizaciones de militancias anticolonialistas, anticapitalistas y antipatriarcales, liberadoras y críticas ante un sistema de muerte y despojo como el que ahora se impone a la mayoría de los pueblos. En estas organizaciones contamos a grupos de diversas ideologías, propuestas y formas de hacer política, pero lo que sí sabemos es que con cada uno de estos espacios con los que nos acompañamos, sea cual fuere el origen, nos ayudamos para promover los derechos humanos y defender casos y causas, como la lucha contra la impunidad, la tortura, la desaparición forzada, las ejecuciones arbitrarias; contra la miseria en la que sumen a nuestros comunidades y barrios, contra el deterioro del medio ambiente, contra el despojo y privatización de los bienes comunes, la corrupción, la militarización y la criminalización de la protesta social, por mencionar algunas de las problemáticas. Es decir, la denuncia, en sentido más amplio, de este sistema de muerte que ya no aguantamos más.

Por ello el Centro Vitoria busca promover una cultura de respeto de los derechos humanos mediante la incidencia política, la educación popular, la investigación y el análisis, así como con la asesoría y defensa legal de personas y movimientos sociales que ven menoscabados sus derechos, utilizando los mecanismos jurisdiccionales y no jurisdiccionales, tanto nacionales como internacionales. Usamos pues los derechos humanos como herramientas de emancipación, combinándolos en todo momento con el pensamiento crítico y con el acompañamiento y cercanía a la construcción de alternativas que nos permitan un buen vivir. En todo nos hemos acercado también con las juventudes, de hecho, entre quienes hoy colaboran en el Centro Vitoria se cuentan mayormente personas jóvenes. Este tejido con nuevas generaciones la hacemos en el acompañamiento “sentipensante”, como decía Eduardo Galeano, que realizamos en la Escuela para Defensoras y Defensores Jóvenes, que por más de trece años ha formado a nuevos defensores de derechos humanos, que se integran a las luchas por la justicia y la dignidad.

Actualmente formamos parte de la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos “Todos los Derechos para Todas y Todos”; de la Coalición de Organizaciones Mexicanas por el Derecho al Agua (COMDA); del Frente por la Libertad de Expresión y la Protesta Social; de la Campaña Nacional Sin Maíz No Hay País; de la Alianza por la Salud Alimentaria y, en últimas fechas, y en el contexto de la reformas estructurales en México, de la Coalición de Organizaciones contra el Fracking. Asimismo de un grupo amplío de organizaciones y ciudadanos que pedimos la Consulta Popular en materia energética.

Esta labor por defender y promover los derechos humanos se torna cada vez más problemática, pues en México las cosas no son nada fáciles, y lograr que el Estado promueva, respete, proteja y garantice los derechos es un constante conflicto; incluso conlleva el riesgo de sufrir algún ataque o amenaza por realizar este tipo de labores. Es por muchas y muchos sabido que las ejecuciones extrajudiciales, hostigamientos y persecución de defensoras y defensores ha sido una constante en los últimos años. Parece ser que se ha convertido en una práctica sistemática de exterminio y obstaculización contra las personas que nos dedicamos a defender y promover los derechos humanos. Hoy en México, y lo decimos con todas sus letras, se intenta acallar la voz de quienes estamos indignados por la injusticia constante y no aceptamos la violencia venida de los de arriba. Estamos indignados, por eso nos organizamos y nos defendemos; pero quienes detentan el poder de manera legal o de facto pretenden hacernos a un lado. Es inadmisible que en medio de la crisis de derechos humanos que vivimos en México, los malos gobiernos, coludidos con intereses de particulares, estén intimidando a quienes optamos por la defensa y promoción de los derechos de los pueblos y las personas.

En este año, cuando recibimos la visita in loco de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, se pudo constatar lo que ya organizaciones, movimientos y familiares de víctimas habían dicho. La CIDH afirmó: “El efecto de la violencia y las violaciones a los derechos fundamentales es especialmente grave y desproporcionado sobre personas en situación de pobreza, las personas migrantes, solicitantes de asilo, refugiados y desplazados internos, mujeres, niños, niñas y adolescentes, defensoras y defensores de derechos humanos, periodistas, pueblos indígenas, personas lesbianas, gay, bisexuales y trans (LGBTI), entre otros. La violencia contra familiares de víctimas, defensores y defensoras de derechos humanos y contra periodistas es ejercida con el objetivo de silenciar las denuncias y el reclamo de verdad y justicia, y perpetuar la impunidad para las graves violaciones a los derechos humanos. La violencia y el amedrentamiento busca acallar las voces que más necesita México.[1]”

Más aún, días después recibimos también la visita del Alto Comisionado de Naciones Unidas, el Sr. Zeid Ra’ad Al Hussein, quien al finalizar su visita dijo que: “Para un país que no se encuentra en medio de un conflicto, las cifras calculadas son, simplemente, impactantes: 151 mil 233 personas asesinadas entre diciembre de 2006 y agosto de 2015, incluyendo a miles de migrantes en tránsito. Desde 2007 hay al menos 26 mil personas cuyo paradero se desconoce, muchas posiblemente como resultado de desapariciones forzadas. Miles de mujeres y niñas son abusadas sexualmente o se convierten en víctimas de feminicidio. Y prácticamente nadie ha sido condenado por dichos crímenes… [ya que] “Estadísticas oficiales muestran que 98 por ciento de los crímenes cometidos en México quedan sin resolver; la mayoría de ellos no son nunca propiamente investigados”.[2]

Cabe agregar que muy recientemente se han llevado a cabo las llamadas “reformas estructurales” sin consulta ni consenso alguno con el pueblo mexicano; por el contrario las cúpulas partidistas han hipotecado nuestros bienes y recursos, y ponen en riesgo los derechos de los pueblos y comunidades indígenas y campesinas, y sus libertades fundamentales, e imponen la privatización de derechos sociales que podrían garantizar una vida digna. Son estas reformas de corte neoliberal las que ahora agudizarán aún más la miseria en la que ya viven muchos hogares de México. Hoy rechazamos estas reformas, porque sabemos que son contrarias a derechos humanos, y en nada ayudan a la realización de una vida digna y en paz.

Sin embargo, con la visibilidad internacional que ahora se nos da, tenemos posibilidad también de sumar esfuerzos para hacer realidad los derechos humanos y asumir juntas y juntos la construcción de alternativas en medio de una crisis de civilización sin precedente. Nuestras esperanzas y trabajos están entre los pueblos y comunidades que resisten, los movimientos sociales, y entre organizaciones y personas defensoras de derechos humanos que cultivan un sentido crítico y emancipador. En este escenario, la lucha por la dignidad humana es más riesgosa e implica exigir al Estado un compromiso claro con los derechos humanos. De igual manera es necesaria una fuerte solidaridad con los espacios que resisten los embates del poder corrupto y luchan por crear escenarios alternativos en los que se dignifiquen los pueblos y las personas. Felizmente estos espacios siguen emergiendo, y nosotros colaboramos en su multiplicación. Nos atrevemos a afirmar que frente a la grave crisis civilizatoria a la que nos enfrentamos, con estos espacios de digna resistencia también caminamos y seguiremos urdiendo diversas propuestas que nos lleven a una transformación de nuestra realidad y a una convivencia social más digna, al facilitar el diálogo y el confluencia de personas, colectivos y pueblos. Al recibir este premio de prestigio internacional, hoy reafirmamos que queremos que nuestro trabajo, como organización defensora de derechos humanos, sea un trabajo sensible, coherente y comunitario, donde la solidaridad, la búsqueda de la justicia y el amor sean un componente básico, una mística compartida con otras y otros.

Reiteramos que para el Centro Vitoria este reconocimiento tiene su fundamento en el trabajo que realizamos desde hace tres décadas. También como organización reconocemos que es gracias al tejido de lazos solidarios entre las diversas organizaciones y movimientos sociales con los cuales colaboramos y caminamos solidariamente, y por ser un espacio modesto de encuentro y formación de nuevas generaciones de defensores de derechos humanos. Asimismo, el premio es para las víctimas de violaciones a derechos humanos que recurrentemente asistimos y acompañamos en el Centro Vitoria. Consideramos que nuestro trabajo está cimentado en la búsqueda de cambios estructurales, que sean transformaciones de raíz, y eviten las constantes violaciones a derechos humanos. Estar hoy aquí y recibir este Premio es motivación para seguir trabajando por un mundo mejor; para seguir haciéndonos cargo de la realidad, y para colaborar en la humanización del mundo; para cuidar la Madre Tierra y conservar los bienes naturales que se nos han dado. Confirmamos pues que estamos y seguiremos contribuyendo en cambios profundos en los estilos de vida, los modelos de producción y consumo y las estructuras de poder; impulsando en todo momento la vigencia real de los derechos de los pueblos y personas. Muchas gracias.

[1] Observaciones Preliminares de la Visita in Loco de la CIDH a México, disponibles en: http://www.oas.org/es/cidh/prensa/comunicados/2015/112A.asp

[2] Declaración del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, con motivo de su visita a México, disponible en: http://www.ohchr.org/SP/NewsEvents/Pages/DisplayNews.aspx?NewsID=16578&LangID=S

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