Precariedad extrema: las horas extras no abonadas ya superan a las cobradas en sectores como la hostelería

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La hostelería, el sector estrella en la creación de empleo y con un negocio jalonado de cifras récord, destaca por el volumen de las horas extraordinarias no pagadas y, sobre todo, porque durante los últimos cinco años estas incluso han superado a las remuneradas.  

 

La hostelería, a la cabeza de las horas extraordinarias sin pagar: Pese al boom turístico, las extras no abonadas superan a las cobradas

El boom del turismo de estos años no ha implicado automáticamente mejoras en las condiciones laborales para los trabajadores de la hostelería. Este sector estrella en la creación de empleo y con un negocio jalonado de cifras récord destaca por el volumen de las horas extraordinarias no pagadas y, sobre todo, porque durante los últimos cinco años estas incluso han superado a las remuneradas. Según los datos más recientes de la Encuesta de Población Activa (EPA), entre abril y junio de este año las plantillas de bares, restaurantes y hoteles hicieron 418.200 horas a la semana fuera de su jornada por las que no cobraron (frente a las 356.000 que sí recibieron una compensación económica). Se trata de un 60% más de las declaradas una década antes, cuando la crisis comenzaba a despuntar.

Esta bolsa de horas sin remuneración en la hostelería superó así otras actividades como el comercio (344.500), educación (340.000), la industria manufacturera (318.300). Estos cuatro sectores –incluido el hostelero– acumulan prácticamente la mitad de las casi tres millones de horas que no se pagan, tal y como recoge la última EPA.

De los 16,2 millones de ocupados, 825.500 aseguran que realizan horas extraordinarias. La mitad de ellos no cobra por al menos parte de la prolongación de su jornada laboral. En el caso de las mujeres, preponderantes en algunos de los sectores más afectados y con más contratadas a tiempo parcial, esa proporción alcanza el 60%.

 

Horas extraordinarias

Entre el 2014 y el 2018, cuando la actividad económica ha estado marcada por una fase expansiva, las extra no remuneradas han permanecido a un nivel muy similar –en torno a los tres millones de horas a la semana–, aunque va cambiando su distribución en los distintos sectores. En el segundo trimestre del 2008 rozaban los cuatro millones. En estos cuatro años, las horas pagadas en cambio han pasado de 2,5 millones semanales a los 3,8 millones. Aunque aún muy lejos de los datos de hace una década, cuando se estuvo a punto de franquear la barrera de los diez millones de horas extraordinarias retribuidas.

La hostelería no es el único sector en el que las extras sin pagar superan a las remuneradas. También se da, por ejemplo, en el ámbito educativo (340.000 horas semanales frente a 83.000), científicos y técnicos (280.000/47.000), empleados de banca (242.000/15.000) o el sector de la información y la comunicación (136.000/81.000).

 

Gobierno y agentes sociales tratarán de llegar a un acuerdo para extender el registro diario de la jornada

Desde la llegada al Ministerio de Trabajo, Magdalena Valerio ha hecho bandera de la lucha contra las irregularidades en el mercado laboral como las horas extras no remuneradas y, en general, cualquier extensión fraudulenta de la jornada laboral más allá de los estipulado por contrato. La ministra Valerio ha insistido en que este tipo de prácticas, además de ir contra los derechos de los trabajadores, supone un foco de fraude que impacta también en las arcas de la Seguridad Social y de la Agencia Tributaria. La detección por parte de los inspectores de Trabajo de bolsas de horas sin remunerar está entre las prioridades del plan para combatir el empleo irregular, que arrancó a inicios de agosto y se desarrollará hasta finales de año.

Mientras, la implantación generalizada del registro horario de jornada ha vuelto al diálogo social, desde una de las cinco mesas de negociación que ha abierto Trabajo con la patronal y los sindicatos. La medida, apoyada por los sindicatos y los inspectores, pondría serias trabas a la alargar irregularmente la jornada de trabajo. Valerio tiene un espejo en que mirarse para esta negociación con los agentes sociales: en octubre del 2017, el Congreso aprobó una iniciativa del PSOE para obligar a las empresas a tener un registro de las horas trabajadas, que deberían conservar durante cuatro años.

 

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