Portugal. Seis notas sobre el resultado de las presidenciales

Los tiempos que quedan por delante serán más duros, los efectos de la pandemia alcanzarán su apogeo en una crisis social violenta y sin cuartel sobre las personas que viven de su trabajo, los precarios, los pensionistas, los migrantes, los más pobres y que suman la mayoría de la población

La victoria de Marcelo Rebelo de Sousa se benefició de un ajuste al centro, con el apoyo de Rui Rio y António Costa, que movilizaron el grueso del electorado, pero también con la apelación a una victoria en la primera vuelta, impulsada por el mismo Marcelo ante el crecimiento de la amenaza a su derecha.

1. La participación electoral no confirmó los peores escenarios de la abstención, a pesar de las decenas de miles de personas que no pudieron ejercer tal derecho por haber sido confinadas después del plazo legal para el voto por correo. Hay quien intentó llamar a un aplazamiento de las elecciones en la recta final de los debates, pero los números prueban que la movilización democrática existió y debe ser señalada.

2. La victoria de Marcelo Rebelo de Sousa se benefició de un ajuste al centro, con el apoyo de Rui Rio y António Costa, que movilizaron al grueso del electorado, pero también del llamamiento a una victoria en la primera vuelta lanzada por el mismo Marcelo ante el crecimiento de la amenaza a su derecha. El eco de ese llamamiento influyó en un variado número de electores, de la izquierda a la derecha. El resultado será la continuidad de los bloqueos en áreas fundamentales de respuesta a la crisis –en el SNS, en el empleo, en las ayudas de emergencia. La dirección del PS quería una victoria de Marcelo leída como un refuerzo de su inclinación al centro. Y tuvo esa victoria.

3. Ana Gomes consigue la segunda posición, con una razonable movilización en las áreas metropolitanas de Porto (donde tuvo el apoyo de la máquina socialista) y Lisboa, pero quedó a casi 50 puntos porcentuales de Marcelo. Los análisis concluirán, pero parece intuitivo que sus votos vinieron más del Bloco, del PAN y del PCP que del electorado socialista. Es por esa razón por lo que la misiva de Ana Gomes en la noche electoral entra en los anales del resentimiento y del engaño: no fue precisamente por culpa de los que estaban en la contienda (los candidatos con pecaminosa agenda partidista) por lo que Gomes no consiguió acceder a la segunda vuelta.

En cuanto a la anunciada dimisión de Ventura debido a la tercera posición fue el gamusino de estas elecciones, con una re-entronización garantizada dentro de poco tiempo. Chega es quien da nueva expresión –racista y misógina– a una ultraderecha que siempre existió dentro del CDS y del PSD. Con esta violencia, busca atraer el descontento social cara un proyecto de poder.

4. João Ferreira hizo una campaña de movilización del electorado del PCP sin confrontación con las opciones del gobierno, buscando el premio de llegar a algún sector del electorado socialista al hacer, los comunistas, viables los presupuestos del Estado. Los similares resultados obtenidos por Marisa Matias y João Ferreira prueban de forma clara que esta lectura, consecuencia del voto a los presupuestos, es un error.

El sondeo de Católica para las legislativas, realizado a pie de urna, confirma, por lo demás, las diferentes opciones de los mismos electores en distintas elecciones.

5. André Ventura puso las cartas sobre la mesa y mostró lo que buscaba a lo largo de toda la campaña. Una derecha provocadora, xenófoba y machista que moviliza el odio social contra los más pobres y que alimenta un proyecto ultraliberal de destrucción de los servicios públicos y derechos laborales, consiguió medio millón de votos. Lo que ya había pasado en Europa y en el Mundo, ocurre ahora también en Portugal. Tenemos prisa por analizar el fenómeno para enfrentarlo mejor, pero no debemos caer en la precipitación de las lecturas regionales (más del 70% del voto total de Ventura está concentrado en el litoral del País).

La reconfiguración de la derecha, que vino para quedarse, tiene muchos padres y muchas madres. Passos Coelho lo impulsa y le crea un ambiente, Rui Rio rechazó el cordón sanitario, ensayando en las Azores un futuro gobierno dependiente de la extrema-derecha y le proporciona fuerza. Pero también Marcelo e António Costa ocupan un lugar en esta historia. En el actual contexto (muy distinto al que se enfrentó Soares en 1991) una reelección en que el Presidente es apoyado por el líder del mayor partido de la oposición y por el primer ministro, la sacudida del mapa político es evidente. Marcelo se rindió a la tentación, abrazando el apoyo del PS pero sin querer imponer líneas rojas a la derecha, hablando incluso de la necesidad de acuerdos escritos entre el PSD y Chega, ya en los últimos días de campaña. La verdadera campaña de André Ventura comienza ahora y ya veremos quién la confronta.

6. La campaña da Marisa Matias no alcanzó sus objetivos. En un contexto difícil, de ausencia de contacto en la calle y de movilización presencial, Marisa supo reinventar su campaña, con inventiva para sobrepasar la barrera del confinamiento y ejemplar en el respeto por la seguridad sanitaria. Los mítines virtuales en la última semana fueron pioneros en las nuevas formas de hacer campaña, llegando a miles de personas. Los ejemplos personales de gente que participó en luchas concretas, que Marisa mostró en la campaña, también fueron un esfuerzo de comunicación con el país real, que sufre los efectos de la pandemia y del modelo de explotación y atraso de décadas. La movilización de temas fundamentales como la emergencia climática y la urgencia en la respuesta a la crisis social fue un distintivo singular de la campaña de Marisa, y era fundamental que lo fuese. La ola de solidaridad contra la agresividad machista, con la fuerza del #VermelhoEmBelem marcó una campaña valiente y que deja enseñanzas valiosas.

Nosotros hicimos esta campaña con Marisa y estamos orgullosos de cada día y de cada lucha que trabamos. Sabemos que podemos contar con ella, como ella sabe que estaremos a su lado. Los tiempos que quedan por delante serán más duros, los efectos de la pandemia alcanzarán su apogeo en una crisis social violenta y sin cuartel sobre las personas que viven de su trabajo, los precarios, los pensionistas, los emigrantes, los más pobres y que suman la mayoría de la población. Las formas de articulación política y de acción de base de la izquierda tendrán también que ser reforzadas y repensadas. Contra el odio social y para dar respuestas firmes a la crisis social y económica, se requiere la movilización de la solidaridad, propuestas concretas y creíbles y la organización social contra el miedo.

Adriano Campos es sociólogo, dirigente del Bloco de Esquerda y activista contra la precariedad.

original en https://www.esquerda.net/opiniao/seis-notas-sobre-os-resultados-presidenciais/72481

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