Portugal: El gobierno negocia ante Bruselas más austeridad a espaldas de la gente

Fuentes: Agencias/ Esquerda.net

La Confederación General de Trabajadores Portugueses (CGTP) prepara una nueva huelga general antes de que termine el año, en protesta por las medidas de austeridad que serán incluidas en los Presupuestos Generales de 2013.

Los Presupuestos Generales de 2013 serán votados en el parlamento portugués el próximo 15 de octubre.

La protesta del sábado estuvo marcada por una crisis política y social, provocada tras el anuncio del primer ministro portugués Pedro Passos Coelho de una polémica medida que propone alteraciones en el sistema de cotizaciones de los trabajadores.

En concreto, la medida del gobierno de Lisboa pretende subir de 11 a 18 por ciento las aportaciones económicas de los trabajadores al sistema de seguridad social, que en Portugal se conoce como Tasa Social Unica (TSU).

Al mismo tiempo, el gobierno plantea bajar de 23,75 a 18 por ciento las cotizaciones de las empresas al TSU.

Passos Coelho compareció de manera sorpresiva en una conferencia de prensa a principios de septiembre, un viernes por la noche, minutos antes de un partido de la selección portuguesa de fútbol, para anunciar esta medida en una corta declaración, sin derecho a preguntas.

A partir de ese momento comenzaron a llover las críticas procedentes de varios sectores de la sociedad y la economía, antes y después de que el ministro de Finanzas, Vítor Gaspar, compareciera en una rueda de prensa mucho más larga para explicar los detalles de la medida.

La reducción de la TSU para aumentar la competitividad de las empresas ya era una exigencia de la «troika» conformada por el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea, desde que Portugal firmó el memorando de entendimiento sobre el programa de ayuda externa.

El programa de ayuda externa a Portugal por 78.000 millones de euros (unos 102.000 millones de dólares) se firmó en mayo del año pasado.

Hace un año y medio el anterior gobierno encabezado entonces por el primer ministro José Sócrates, se opuso a implantar esa medida, al alegar ante los representantes de la «troika» que no existían la condiciones en el sistema de seguridad social de Portugal para llevarla a cabo.

De hecho, hace un año, poco después de llegar al gobierno, Passos Coelho optó por subir nuevamente el impuesto al valor agregado (IVA), que ahora se sitúa en 23 por ciento, en lugar de reducir la TSU a las empresas.

Sin embargo, esta vez el primer ministro explicó que no se puede aplicar un nuevo aumento al IVA, por lo tanto la alternativa que encontraron para cumplir los objetivos de reducción presupuestaria para el próximo año son las alteraciones en la TSU.

Muchas de las personas que se han manifestado en contra de la medida rechazan que la rebaja de las cotizaciones a la seguridad social de las empresas se haga a costa de aumentar esas mismas cotizaciones a los trabajadores.

Incluso varios grandes empresarios portugueses, como es el caso de Belmiro de Azevedo, propietario de una cadena de distribución alimentaria, se opusieron a la medida, aunque en este caso salieran beneficiados en cuanto al ahorro de la seguridad social que tendría que pagar por sus trabajadores.

Belmiro de Azevedo y algunos otros empresarios argumentaron que subir las mismas cotizaciones a los trabajadores tienen un efecto contrario al que buscaba el gobierno, que defendía su medida con una apuesta en la contratación y en la creación de empleos.

Por el contrario, los empresarios temen que la aplicación de la medida genere una caída del consumo interno, que se encuentra bastante perjudicado por la crisis, lo cual puede ocasionar mayor desempleo.
Pero no fueron solo los empresarios quienes se opusieron a la alteración sino, sobre todo losmiles de trabajadores portugueses que se oponen a ver sus sueldos recortados una vez más.

El pasado 15 de septiembre un grupo de ciudadanos se organizó a través de las redes sociales en internet para convocar una gran manifestación, no partidaria y pacífica, para dejarle claro al gobierno que no apoyarían la medida.

En Lisboa se juntaron más de 500.000 personas que desfilaron ante la sede del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Portugal, donde arrojaron tomates y algunas botellas y petardos, a pesar de la presencia de policías.

En todo el país se calculó que salieron a las calles un millón de personas, en la mayor manifestación de toda la democracia desde la Revolución de los Claveles que puso fin a la dictadura en abril de 1974.

Por último, desde el seno de la propia coalición de gobierno también llegaron las críticas.

El ministro portugués de Asuntos Exteriores, Paulo Portas, líder del Partido Cristianodemócrata, expresó públicamente que no apoyaba la iniciativa del primer ministro Passos Coelho.

Al conocerse lo que puede dar inicio a una crisis política, las comisiones nacionales de ambos partidos se apresuraron a reunirse para evitar una ruptura mayor que pudiera terminar en elecciones anticipadas.

También se dio prisa el presidente de Portugal, el conservador Aníbal Cavaco Silva, para convocar el Consejo de Estado que durante ocho horas debatió la medida, después de escuchar las explicaciones del ministro de Finanzas, Vítor Gaspar.

Una vez más, fuera, a las puertas del Palacio Presidencial en el que estaban reunidos los consejeros de Estado, unas 15.000 personas protestaron contra la medida y repitieron el que ha sido el insulto más recurrente durante las protestas de este mes: «gatunos», como le lleman en Portugal a los ladrones.
Ante tantas críticas, procedentes de diferentes sectores de la población, el primer ministro no tuvo más remedio que anunciar su disponibilidad para dar marcha atrás en la medida, a cambio de buscar alternativas que tengan el mismo impacto en la reducción del déficit público.

El gobierno tiene previsto cerrar este año con déficit público de 5 por ciento del producto interno bruto (PIB) y el año que viene en 4,5 por ciento.

Pero con una recesión en torno a 1 por ciento para 2013, según las últimas previsiones gubernamentales, una estimativa más negativa que en los anteriores cálculos del gobierno, el Ejecutivo de Lisboa sigue apostando en la austeridad, sobre todo por vía del aumento de impuestos, para cumplir sus compromisos internacionales.

Por eso, tras la reunión que ha mantenido el gobierno con sindicatos y patronales, ya se anunció un aumento de impuestos a través de la declaración de la renta.

Esta medida se incluirá en los Presupuestos Generales para 2013 y por ello, el secretario general del opositor Partido Socialista, Antonio José Seguro, ha dicho que votará en contra de estos presupuestos, algo que también harán el Partido Comunista Portugués (PCP) y Bloque de Izquierda (BE, en portugués).

Los partidos de izquierda preparan una moción de censura conjunta al gobierno.

A esto se suma que la CGTP) invitará a la huelga general al otro gran sindicato, la Unión General de Trabajadores (UGT), de ideología socialista.

La CGTP presentó cuatro medidas alternativas a la austeridad que proponen tasar el capital, a semejanza de lo que ha hecho en Francia el gobierno de Francois Hollande, quien asumió la presidencia de ese país en mayo pasado.

El gobierno conservador en Portugal cuenta con mayoría parlamentaria, además de tener el respaldo de los socios europeos que de momento siguen considerándolo como un «alumno modelo» en la impantación del programa de ayuda externa, por lo cual es posible lograr la aprobación de los Presupuestos Generales sin problemas.

Sin embargo, a nivel interno, ese empeño por cumplir con los compromisos internacionales a Pedro Passos Coelho le cuesta cada vez más caro, porque los portugueses, agobiados por una austeridad, están cada vez más activos y durante el último mes lo que más se ha oído en las calles es la solicitud de dimisión del gobierno.


Gobierno negocia de espaldas a sus ciudadanos

Esquerda. Net

O Governo enviou para Bruxelas um novo pacote de austeridade, sem consultar parceiros sociais, partidos ou dar conta das suas medidas aos cidadãos. O facto consumado foi apresentado por Durão Barroso. Francisco Louçã desafia Pedro Passos Coelho a revelar os “impostos que já negociou” com Bruxelas.

O Governo já tem preparado um pacote de novas medidas de austeridade para substituir a sua derrota nas alterações à taxa social única (TSU). Quem o anunciou não foi Passos Coelho, ou Vítor Gaspar, mas Durão Barroso à saída de uma cerimónia na fundação Gulbenkian. «Nós, Comissão, já demos a nossa aprovação a medidas alternativas que foram apresentadas pelo Governo», disse o Presidente da Comissão Europeia.

O Governo PSD-CDS enviou para Bruxelas, na passada quinta-feira, uma alternativa à desvalorização salarial imposta pela alteração na TSU. A nova medida de austeridade, que deverá passar por um significativo aumento da carga fiscal para os trabalhadores do setor público e privado, foi imediatamente aceite pela troika. A proposta foi trabalhada, fechada e enviada para a Comissão Europeia sem que o Governo tivesse consultado os partidos da oposição, parceiros sociais ou anunciado as suas pretensões aos cidadãos.

O facto consumado foi exposto pelo anúncio de Durão Barroso. ”Estou absolutamente esperançado de que os governos da Zona Euro vão seguir a recomendação da Comissão, que é a de libertar a tranche para Portugal, já no próximo dia 8 de outubro”. Para o Presidente da Comissão Europeia, as novas medidas de austeridade garantem que “não vai haver entrave por causa daquilo que foi em Portugal a alteração de uma das medidas apresentadas pelo Governo”. 

Francisco Louçã, reagindo à notícia de mais impostos acordados entre o Governo e Bruxelas, desafiou Pedro Passos Coelho a comunicar imediatamente ao país “o enorme agravamento de impostos que já negociou perante alguns” e que “mantém escondido dos portugueses”. 

Para o coordenador da comissão política do Bloco, o primeiro-ministro deve apresentar-se “hoje ou amanhã perante o país e a apresentar a todos aquilo que já negociou perante alguns, a dizer às vítimas o que já disse aos credores, a dizer a toda a gente, porque é assim a democracia”.

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