Por unas vidas que valgan más que un cartel

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La amenaza no es un cartel, ni el feminismo, ni la libertad sexual. Desenmascaremos ese discurso anacrónico, opresor e intolerante que esconde la defensa de la libertad religiosa

Un cartel. Dos populares imágenes icónicas del catolicismo ilustradas en una ficticia actitud cariñosa lanzando un mensaje de llamada a la asistencia a la manifestación conmemorativa de la fiesta por los derechos y las libertades del colectivo LGBTI en la misma ciudad del Arzobispo estatal que más declaraciones polémicas genera los medios. Un cartel que el Arzobispo Antonio Cañizares califica de atentado a la libertad y los sentimientos religiosos y que congregará a fieles en un acto religioso de rechazo el próximo jueves. Un cartel que reza «Contra la sagrada opresión. Ama como quieras ». Un único cartel.

Ese cartel no aparece de la nada; hace dos semanas Cañizares ocupaba nuevamente la actualidad informativa en la víspera del Día Internacional contra la lesbofobia, la homofobia, la transfobia y la bifobia apelando a la versión más pasada de época de la cultura del miedo y de la discriminación. Sin tapujos, acuñaba la expresión «imperio gay» para advertir a los católicos de la nueva amenaza destructiva que se cernía contra la familia -de la mano de las insidiosas feministas radicales, amparadas por la legalidad- instando a defenderla. Unas declaraciones, que no generaron ninguna actuación de oficio de la Fiscalía, habiéndo admitido después la denuncia colectiva que varias plataformas y organizaciones sociales presentarían. Unas declaraciones desaprobadas por Bergoglio, jefe supremo de la Iglesia católica.

En otras ocasiones hubiéramos podido escribir la enésima respuesta argumentada de por qué la Iglesia en realidad no reclama la defensa de la libertad religiosa sino seguir controlando nuestros cuerpos y nuestras sexualidades y lo peligroso resulta que todavía sufrimos el lastre del dominio de unos valores culturales que oprimen. En otras ocasiones explicaríamos pedagógicamente como de necesario es aún defender sin concesiones los avances en materia de igualdad y de expresión de género y de libertad de orientación sexoafectiva.

Pero hoy estamos hartas y llenas de dolor. Un acto de homofobia sangrienta y cruel golpeó 49 personas y hirió a 50 más. Un atentado que nos explota en las manos por desmedido y salvaje pero que nos recuerda que es uno más en la cadena del sistema de dominación heteropatriarcal que gotea agresiones, odio y violencia cada día. El suicidios de jóvenes trans por acoso escolar son tantos que ya no son noticia, las condenas a muerte en muchos lugares del mundo, las palizas nocturnas y cobardes, la discriminación laboral, judicial y civil, los asesinatos, la violencia sexista y familiar, la violencia médica … el odio contra la diversidad sexual es el que atenta directamente contra nuestras vidas -al menos, las de aquellas que no somos hombres blancos, cisgènere y heterosexuales-. Nos está diciendo Cañizares que nosotros, que no sabemos encontrarnos más que en la continua vulnerabilidad, el dolor y la resistencia, somos una amenaza a cualquier tipo de libertad?

La amenaza no es un cartel, ni el feminismo, ni la libertad sexual. Desenmascaremos ese discurso anacrónico, opresor e intolerante que esconde la defensa de la libertad religiosa el que cada día más es una voluntad compartida, que queremos que se acaban sus privilegios y que queremos avanzar hacia el día en que no tengamos que lamentar más dolor . Queremos vidas dignas y, repetimos, que puedan ser vividas. Este sábado hay que llenar las calles de Valencia de lucha y de solidaridad con la comunidad LGTBIQ. La homofobia, la lesbofobia y la transfòfia nos interpelan a tod@s. Respondemos con la alegría de vivir, de respirar y de amar como queramos. Respondemos al odio y al miedo de los que quisieran que no tuviéramos derecho a hacerlo. Respondemos juntas cuidándonos más que nunca. Porque con religión o sin ella, aunque hoy en día se vulneran los derechos de todas aquellas personas que se salen del camino marcado.

Per unes vides que valguen més que un cartell

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