Por un bloque politico del PO-PTS-MAS

Hace 20 años cuando triunfaba la restauración capitalista, la transformación de los estados obreros burocráticos en estados capitalistas significó una derrota de la clase obrera mundial, un gran retroceso en la conciencia de los trabajadores, la bancarrota de las principales corrientes que se reivindicaban de&nbsp la IV Internacional, y la dispersión de la vanguardia revolucionaria.
Ahora estamos ante una crisis histórica del capitalismo imperialista. No se trata de una crisis más, sino de una crisis de magnitud comparable con la de los años ‘30 del siglo pasado.
Para este año 2010, los gobiernos y economistas imperialistas pronosticaban una recuperación de la economía mundial. Sin embargo, en estos últimos meses y semanas, la situación en Dubai primero y el enorme endeudamiento de varios países europeos, en particular Grecia y España, volvieron a provocar el temblor de las bolsas en todo el mundo ante el riesgo de nuevos desbarranques en la economía internacional. Esto indica claramente que la crisis no ha terminado, ni mucho menos. El propio FMI ha pronosticado que su duración afectará, por lo menos, los próximos 7 años, es decir, un largo “estancamiento decadente”. Pero la posibilidad de la recaída en una depresión profunda no está descartada.
Esta crisis, cuya primera gran manifestación fue la crisis en EE-UU del 2000-2002,&nbsp &nbsp ya abrió un nuevo período de grandes tensiones en la lucha de clases y de contradicciones crecientes entre los estados.
Basta mencionar la invasión a Irak, las amenazas militares de EEUU e Israel para que Irán desista de su desarrollo nuclear. Los roces de EE-UU con Rusia por el control del Cáucaso y por la instalación de misiles que amenazan su territorio. La agria protesta de China ante la venta de armas de EE-UU a Taiwán. O el recrudecimiento de la lucha en Afganistán donde Obama ha desplegado 30 mil nuevos soldados. En Latinoamérica se han sucedido el golpe militar en Honduras, la instalación de bases militares yankis en Colombia, el restablecimiento de&nbsp la IV&nbsp flota que navega el Atlántico Sur y la ocupación de Haití por parte de lasexplica su política de garantizar el pago de la deuda externa para “volver a insertarse en los mercados internacionales”.
Las otras facciones de la burguesía (Mesa de Enlace, AEA, UIA y cía) y sus representantes políticos como Cobos, Carrió, Macri y Duhalde buscan disputar el poder a los Kirchner, por ahora por la vía parlamentaria y electoral, aunque no se puede excluir la “carta destituyente” antes de las elecciones, ante un agravamiento de la situación política.
Con el objetivo de descargar los costos de la crisis económica sobre las espaldas de los trabajadores, funciona un frente único de la patronal imperialista y sus socios menores de la “burguesía nacional”, el gobierno, la burocracia sindical y la oposición patronal, los cuales vienen desarrollando una ofensiva reaccionaria contra los trabajadores el pueblo pobre y sus organizaciones.
Los dirigentes sindicales pro-patronales de&nbsp la CGT&nbsp en sus distintas expresiones ( los llamados gordos, los moyanistas y los que responden a Barrionuevo) y también de&nbsp la CTA&nbsp (divididos entre los que apoyan a Kirchner como Yasky o DElía, y los que están con otros sectores patronales, como el ala de De Gennaro, que apoyó a las patronales agropecuarias) han sido un factor clave en hacer pasar los despidos y la ofensiva del gobierno y los patrones, aceptando los planes de “reducción de personal”, las suspensiones, evitando que se unifiquen las luchas, etc.
Sin embargo, en una cantidad de empresas, algunas muy importantes&nbsp &nbsp -como en Kraft o el subte, por – y otras más chicas, como SIAT, Bosch, Crónica, etc., (para mencionar como ejemplo sólo algunas de las últimas) sigue despuntado una tendencia de lucha en el movimiento obrero, mientras que en varias provincias se preanuncian duros enfrentamientos entre los docentes y otros sectores estatales con los gobiernos provinciales. Estas tendencias clasistas se orientan también contra la burocracia sindical en la medida en que es la aliada principal del gobierno. De estas luchas dio cuenta la prensa y dejó entrever el alerta de las patronales y la burocracia sindical por el crecimiento del activismo de izquierda y el peso que estarían teniendo en las comisiones internas y cuerpos de delegados, disputándole a la burocracia la “representatividad” en estos organismos sindicales más próximos a las bases. La preocupación con “la izquierda” no se debe a su peso numérico, que todavía es muy escaso, sino por su vinculación con esa vanguardia obrera a través de la intervención en las luchas y la presencia en cuerpos de delegados y comisiones internas.
Por eso la burocracia sindical, que no ha perdido los reflejos para cuidar “sus” sillones, quiere liquidar este proceso “en el nido”. Así como uno de los ejes es hacer pasar las decenas de miles de despidos, ajustes y mayores condiciones de explotación, otro objetivo de esta ofensiva es el ataque a las comisiones internas,cuerpos de delegados o sectores del movimiento obrero que tienen una posición independiente de las burocracias sindicales.
Tanto el PO, como el PTS y el MAS, coinciden en que, bajo los efectos de la recuperación temporaria post devaluación, y con los primeros golpes de la crisis actual se viene desarrollando una vanguardia clasista en la lucha contra las patronales, el gobierno y la burocracia sindical.
La necesidad estratégica y principal de la vanguardia obrera es construir un partido de trabajadores revolucionario que pueda dirigir al conjunto de la clase trabajadora y las masas populares en la lucha por derribar al régimen capitalista e instaurar un gobierno obrero y del pueblo pobre.
Esta necesidad estratégica, se ve agudizada porque la crisis histórica que cruza al capitalismo imperialista preanuncia un período de intensificación de la lucha de clases. Por esta razón consideramos de fundamental importancia la discusión acerca de cómo agrupar políticamente a la vanguardia obrera, en la perspectiva de construir un partido revolucionario.
Nuestro partido, el PRS, fundado en el año 2002, -entre otras diferencias- ha sido muy crítico con la política, levantada por el PO y el PTS -centrada en&nbsp la Asamblea Constituyente-&nbsp cuando el levantamiento popular de diciembre de 2001 provocó la caída del gobierno de De&nbsp la Rua. También&nbsp hemos criticado la orientación burocrática del MAS que llevó a la división del movimiento de desocupados FTC, en donde compartíamos la dirección, así como recientemente la política de SóB (corriente internacional dirigida por el MAS) en Honduras.
Sin embargo entendemos que la situación política nacional introdujo una tajante división entre los partidos y grupos que se consideran de la clase trabajadora.
Mientras que el PCR, el MST e IS (así como otros grupos menores como CS –ahora CI- por ejemplo) apoyaron al frente de la burguesía agropecuaria de&nbsp la Mesa&nbsp de Enlace, el PO-PTS-MAS (y otros grupos menores como&nbsp la COR&nbsp y nuestro partido –PRS-) planteaban una posición en general independiente de las dos fracciones burguesas enfrentadas.
Gran parte de la vanguardia obrera, que se viene desarrollando desde el 2001 y que empezó a manifestarse en las luchas a partir del 2004, pudo apreciar y entender claramente aquella división fundamental, pero sin embargo no logra distinguir las diferencias entre los partidos que integraron este bloque clasista, y los reconocen en los conflictos con una posición general de apoyo a la lucha obrera y en oposición al frente patronal-burocrático.
En sus publicaciones recientes, tanto el PO como el PTS y el MAS vienen planteando la necesidad defortalecer e impulsar el desarrollo de la vanguardia clasista del movimiento obrero. Pero esta orientación se concreta en la práctica en que cada partido busca organizar por separado a los activistas obreros que influencian política o sindicalmente. El PTS (junto con algunos dirigentes independientes de Zanón) lanzaron una convocatoria recubierta de frases unitarias pero unilateral, que pretendía que el resto de los partidos vayan al pie, lo cual sabían que era poco probable, por lo que en realidad&nbsp &nbsp apuntaban a la construcción de una colateral, la cual cerró rápidamente su llamado “amplio” con la formación del Plenario de Trabajadores Clasistas, bajo la hegemonía política del PTS. El PO, que directamente descarta cualquier organización común con el resto de los partidos trotskistas, convocó -paralelamente a la realización de su Congreso- a una Conferencia Sindical de la que solo participaron los activistas que adhieren en algún grado a ese partido. El MAS parece haber abandonado su línea de “movimiento político”.
Ninguno tiene una política seria para unir a la vanguardia obrera clasista. Los tímidos “llamados” que aparecen cada tanto en los periódicos, sin que se correspondan con una política y una campaña pública consecuente, que abra a fondo la discusión en la base militante y en la vanguardia obrera, parecen más bien intentos de cubrirse contra las críticas sobre el sectarismo de los partidos trotskistas.
Los dirigentes del PTS dicen públicamente que no tienen ninguna diferencia con el programa estratégico del PO. El PTS y el MAS, durante los últimos años, han planteado la necesidad de impulsar un Partido deTrabajadores (PTS) o un movimiento político de los trabajadores (MAS), y además han confluido en frentes electorales. Por su parte el PO ha rechazado la integración de esos frentes electorales, no por diferencias programáticas fundamentales, sino por el orden en la integración de los candidatos a una lista común. Esto hace que la vanguardia obrera siga sin entender por qué estos partidos están divididos.
La intervención en la lucha obrera y política de estos partidos por separado, tratando de ganar cada una para su partido alrededor de diferencias tácticas, y de organizar por separado a los activistas de vanguardia que actúan en una misma estructura obrera, divide, debilita y crea confusión entre los trabajadores.
Por supuesto que es elemental que cada partido pretenda organizar a sus simpatizantes y captar nuevos militantes.&nbsp &nbsp Pero, en la situación histórica de crisis general del capitalismo, la extrema debilidad de cada partido por separado, y el surgimiento de una vanguardia obrera clasista, transforma en un grave error sectario pretender construir un partido revolucionario de la clase obrera en base a la orientación de disputar la vanguardia desde cada organización por separado.
Un partido obrero revolucionario saldrá de la experiencia común de la lucha de clases y poniendo a prueba en el seno de la vanguardia clasista, unificada en un bloque común, las posiciones de los distintos partidos que se disputan la dirección. No se trata de disolver los partidos, sino de que cada uno luche por sus posiciones políticas en el marco de un bloque común que agrupe a la vanguardia obrera en base a unprograma de independencia de clase. En ese marco las diferencias secundarias o artificiales quedarían de lado y la discusión se daría alrededor de los problemas centrales de la lucha de clases.
Opinamos que en las actuales condiciones no existe ninguna posibilidad para la formación de un Partido de Trabajadores, como plantean los compañeros de Zanón y el PTS. Sólo un gran ascenso de la clase trabajadora, impulsado por una camada muy amplia de vanguardia podría ser la base para un PT, ya que este sería un partido “de masas” con origen y una base amplia en los sindicatos, y como táctica hacia la construcción de un partido revolucionario de la clase trabajadora sólo tendría sentido plantearla en esas condiciones.
La propuesta que planteamos desde el PRS es la formación de un bloque político de los partidos que se reivindican trotskistas y que sostienen una posición independiente de la burguesía (PO, PTS, MAS), para impulsar el reagrupamiento de la vanguardia de la clase trabajadora. Este bloque integrado también por dirigentes clasistas como los de Zanón y otros dirigentes y delegados independientes, atraería con mayor fuerza que cada partido por separado a una camada de vanguardia hacia posiciones generales de independencia de clase, contra los proyectos de conciliación de clases como Proyecto Sur y&nbsp la Constituyente Social&nbsp de&nbsp la CTA&nbsp o frente al stalinismo que disputan a la vanguardia de la clase trabajadora.
Defendemos la idea de un bloque de las principales corrientes trotskistas que mantienen posiciones independientes porque hoy la organización del activismo obrero se da principalmente alrededor de los partidos o agrupaciones sindicales dirigidas por estos.Este bloque de partidos serviría para agrupar políticamente al activismo clasista en cada gremio y en una corriente nacional, y permitiría levantar con más fuerza un programa obrero independiente frente a la crisis capitalista. En cada gremio y nacionalmente, el bloque de las comisiones internas, delegados, agrupaciones sindicales fortalecería la pelea por constituir un Frente Único Obrero y por la unidad de acción en la lucha contra el gobierno, las patronales y la burocracia sindical.
En el seno de ese bloque político clasista cada partido o corriente política podría defender de cara a la vanguardia obrera sus programas y sus políticas, en base a la experiencia de la lucha unificada. Lo verdaderamente progresivo es que la lucha por una política obrera revolucionaria, en el seno de la vanguardia clasista unificada, daría una base más amplia para la cristalización y el surgimiento de un partido de trabajadores revolucionario.
Si se concretara dicho bloque PO-PTS-MAS, nuestra pequeña organización se integraría para impulsarlo, y para luchar por nuestras posiciones y por la formación de un partido de trabajadores revolucionario.
Creemos que es una necesidad apremiante que todos los compañeros que integran dichas organizaciones y a los compañeros independientes discutan estas posiciones u otras que permitan avanzar hacia u reagrupamiento político de la vanguardia clasista.
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