¿Por qué tenemos que ser los cubanos los últimos en enterarnos de lo que pasa en Cuba?

Cuando murió mi madre, hace ya algunos años, yo llevaba semanas de vigilia al lado de su cama, día con día, hora a hora, seguía su evolución, chequeaba los reportes de los médicos, la lectura de los aparatos, la evolución de los tratamientos…

Nada me era ajeno, estaba al tanto de todo, sabía lo que pasaba; preguntaba y me respondían, a veces con evasivas, pero no estaba para ocultamientos, así que volvía a preguntar, investigaba sobre la enfermedad, su evolución… Llegado el momento, incluso tuvimos tiempo de despedirnos, arreglar asuntos pendientes, pedir perdón por los malos momentos y alegrarnos por la dicha de ser familia, que solo en los momentos difíciles valora uno lo que la vida nos ha dado.

Claro que es dura, muy dura la pérdida de un ser querido, pero hay formas de aceptarlo de ir preparándonos para el desenlace inevitable…

No quiero hacer comparaciones, porque no hay punto de referencia, Fidel Castro no es mi madre, tampoco mi padre…

Pero no puedo dejar de reconocer, que al igual que millones de cubanos, estoy preocupado por su salud, muy preocupado, porque su salud va ligada inexorablemente, queramos o no reconocerlo, a la Salud de la Revolución Cubana y ese es el lugar dónde hemos vivido los últimos 50 años, aún aquellos que cruzaron los mares en busca de mejor fortuna y otros sueños.

Sabemos que el Comandante está mal, quizás muy mal, es un secreto a voces, y todos estamos a la espera, pero en Cuba, en la radio, la televisión, los periódicos, no se dicen nada del asunto, como si ocultar el hecho cambiara la realidad.

Incluso cuando el Papa Juan Pablo Segundo enfermó de muerte, aún y cuando la Iglesia Católica es uno de los Estados más cerrados que hay, la evolución de su salud fue seguida por millones de personas, con partes médicos periódicos, transmisiones de televisión desde Roma, noticias en los periódicos… Los fieles llegados de todas partes del Mundo, se congregaban en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, conocían lo que estaba pasando y rezaban por su salud… Llegado el momento a nadie tomó por sorpresa el hecho, todo lo contrario, se había preparado al Mundo para lo inevitable…

Pero en Cuba no, aquí no ha pasado nada, y esto es lo que realmente molesta, que tengamos que enterarnos de lo que está pasando con Fidel por lo que se publica en el exterior, porque un Gobernante extranjero nos diga en su programa de todos las semanas que el Comandante está mal, que “el Fidel aquel que recorría las calles y pueblos de madrugada con su uniforme y abrazando a la gente, no volverá, quedará en el recuerdo”; incluso porque “Fuentes de alto nivel en Washington hayan dicho que Castro está gravemente enfermo”.

¿Es que acaso los nuevos dirigentes cubanos piensan que enterrando a Fidel, también están enterrando a la Revolución Cubana y temen la reacción del Pueblo?, ¿por eso el misterio, por eso el secretismo?

¿O es que acaso nos están preparando alguna “sorpresita”?

¿Por qué tenemos que ser los cubanos los últimos en enterarnos de lo que pasa en Cuba?

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