¿Por qué se deslocalizan las industrias?

¿POR QUÉ SE DESLOCALIZAN LAS INDUSTRIAS?

Delphi esta completamente comprometida con el objetivo de operar en todas nuestras plantas, extranjeras o nacionales, legalmente, éticamente y responsablemente. Tenemos políticas y practicas corporativas completas respecto a nuestra conducta, designada para asegurar que DELPHI es un ciudadano corporativo global bueno y responsable y que DELPHI cumple las leyes de los diversos países donde opera’(www.delphi.com; web de la empresa)

DELPHIes una empresa más que quiere cerrar para trasladarsu producción a otro país. Angustia, rabia, impotencia… ¿Cómo es posible que pase esto si la empresa funciona bien y su productividad aumenta[1]?¿si a los trabajadores se les han estado pidiendo grandes esfuerzos para ‘ser competitivos’ y se han realizado acuerdos que les dijeron aseguraban la producción hasta 2010? ¿si el estado central y la Junta de Andalucía le han proporcionado sustanciosas ayudas? ¿cómo pueden marcharse ahora dejando un panorama de tierra quemada detrás, sin que les importe para nada la suerte de sus trabajadores ni la de la región?

Esto es el capitalismo, y lo que de él podemos esperar. El caso DELPHI, como es bien sabido, no es el único caso. Según el Observatorio de Reestructuraciones en Europa (ERM) en el periodo 2003-2005 (¡2 años¡) se han observado un total de 3.500 casos de reestructuración perdiéndose 1.077.021 puestos de trabajo netos en el proceso (Documento de CGT ‘Tocata y fuga de las multinacionales del auto’).También en el estado español desdehace varios años abundan situaciones similares, en las que empresas con sustanciosas rentabilidades deciden trasladarse a otros lugares, donde esperan obtener mayores beneficios.

De lo que a menudo no nos damos cuenta es que cuando estas empresas vinieron a nuestro país, a la bahía de Cádiz, su llegada estaba motivada también por la búsqueda de beneficio el mismo fenómeno que les hace marcharse ahora. Las deslocalizaciones no son nada nuevo ni extraño, sino parte de la dinámica ‘normal’ del capitalismo, uno de los muchos instrumentos con los que este cuenta para lograr su objetivo de que los capitales obtengan un alto beneficio.


La empresa y las decisiones empresariales

En la actualidad la producción y el intercambio de los bienes y servicios necesarios para nuestra existencia individual y colectiva se realiza bajo el capitalismo. Que consiste en una forma de organización de la sociedad que supone que unas pocas personas, que son las propietarias del capital,tienen ya o deciden montar unas empresaspara producir lo que la sociedad va a consumir y obtener con ello un beneficio para sus capitales. El producto que surge de la empresa es legalmente propiedad de los capitalistas, que lo venden para obtener el beneficio deseado. La obtención del beneficio para el capital es el objetivo principal del capitalismo y, por tanto, del establecimiento de las empresas.

Las empresas son las unidades básicas del sistema, las organizaciones primarias dentro de un sistema complejo de producción y distribución de la riqueza cuya función es siempre conseguir unos beneficios que les permitan acumular constantemente más y más capital y reproducirse en el tiempo.

En este proceso, la capacidad de decidir pertenece totalmente a los propietarios y directivosde la empresa. Los propietarios de las empresas y las direcciones de las mismas (que no son siempre las mismas personas) son quienes organizan las empresas,compranlos medios de producción y contratan a la fuerza de trabajo como si fuera una mercancía más. Deciden, qué producir, cómo producir, y donde producir. Los trabajadores, aunque son el factor clave y determinante de la creación de valor en todo el proceso productivo, tienen que aceptarestas decisiones y limitarse a realizar el trabajo que los empresarios les encomiendan. Para eso les contratan. Lo que los trabajadores pueden exigir, es sólo que les paguen el salario contratadoy se cumpla la normativa legal en el ámbito laboral.

El sistema legal existente, base del capitalismo,convierte así en propiedad privada los conocimientos acumulados durante décadas, las tecnologías, las formas de organización, muchos de los recursos que en su conjunto se han generado de una forma social y pública. Valiéndose de un elaborado sistema legal, basado en el derecho a la propiedad privada, con la ayuda de las patentes marcas y otros procedimientos, convierten la acumulación de progreso humano que se genera socialmente y es público en factores de producción privado, pasando a ser el producto obtenido legalmente propiedad del capitalista.

La lógica del capitalismoes la que sigue: Los capitalistas, porque son propietarios del capital, toman las decisiones y contratan la fuerza de trabajo que les permite obtener un beneficio. Al hacer esto, afirman que los trabajadores ‘salen beneficiados’ pues logran un empleo con el que obtienen el salario que les permite comprar los bienes que necesitan para vivir. Dicen que, mediante el salario, los trabajadores pueden comprar aquello que necesitan o desean, de forma que la actividad de la empresa es como si se desparramase en toda la sociedad. Hasta le llaman la ‘economía del goteo’. Según esto, elcircuito es perfecto: Los capitalistas obtienen su beneficio y esto proporciona empleo a los trabajadores. Si los capitalistas obtienen más beneficio, reinvertirán lo que obtienen para obtener todavíamás beneficio y habrá más empleo para los trabajadores.¿Qué más se puede pedir?Este planteamiento y no otro, constituye la lógica esencial del capitalismo. Para que haya más empleo tiene que haber más beneficio. Y aquí está el meollo de la cuestión: cuando los directivos de una empresa piensan que pueden obtener más beneficios en otro lugar tienen el derecho legal de poder marcharse.

Las autoridades públicas de los países ricos pueden exigir a las empresas por ley que cumplan algunas normas respecto a la seguridad, higiene y otras condiciones de trabajo, como la duración de la jornada,pueden exigir a la empresaque paguen algunos impuestos, y más recientemente, que cumplan algunas normas ambientales, perolos niveles de exigencia no son iguales en todos los países. Perono tienen ningún derecho a incidir en ninguna otra la actividad normal de la empresa. Las autoridades ponen unas normas respecto a unos aspectos limitados, y, en tanto en cuanto éstas se cumplan, en todo el resto no tienen derecho a inmiscuirse. Hay que tener en cuenta, además, que estas normas legales que la empresa tiene que cumplir, existen gracias a la presión de los trabajadores que a través de muy durasluchas han obligado a los estados a que obliguen al cumplimiento de estas normas. El nivel de derechos sociales conquistados por los trabajadores cambian notablemente según las zonas geoeconomicas y la historia del movimiento obrero de cada sociedad.Pero estas normas son las que son y ahora no existen normas que obliguen a las empresas donde, cómo y qué producir. Al contrario, toda la filosofía económica de los dirigentes económicos y políticos del mundo es que las empresas tienen que tener el máximo de libertad para sus operaciones. Asimismo, es preciso no olvidar lo que supone la naturaleza del estado, cuya función principal es garantizar las condiciones de acumulación en cada país, así como el poder que tienen las grandes corporaciones para moldear los aspectos fundamentales de las estrategias depolítica económica de las autoridades públicas

Actualmente el sistema capitalista es mucho más complicado que todo esto: es sabido que el capital productivo ya no consiste sólo en empresas sencillas, como acabamos de describir, sino que se han ido desarrollando redes de empresas transnacionales con relaciones muy complicadas entre sí (sobre las que volveremos más adelante); por otra parte, no todo el capitalismo sigue la misma línea del capital productivo, sino que existe también el capital comercial y el capital financiero que siguen sus propias intereses, a veces conflictivos con los del capital industrial. Debido a muchos factores históricos, políticos y sociales, ambos se han desarrollado mucho, particularmente el capital financiero que es ahora el que controla y domina el mundo capitalista. Pero toda esta enorme complejidad, que no vamos a describir aquí, no altera la sustancia de las relaciones básicas que vamos a intentar explicar. No obstante, es importante tener en cuenta que las empresas se mueven ahora en este complicado mundo dotadas de una flexibilidad de acción que las hace más resistentesa la acción de los agentes sociales.

La dinámica del capitalismo

No vamos a detenernos ahora a hacer la historia del capitalismo. Como brevísimo resumen histórico de cómo el capitalismo ha llegado a su actual fase podemos señalar que dentro de una misma filosofía básica han existido fases o etapas del capitalismo en las que, sin alterar la sustancia profunda del mismo, las situaciones han sido diferentes. El capitalismo va evolucionando en razón de dos grandes fuerzas que van cambiando en el tiempo: por un lado, su propia dinámica, es decir, el capitalismo va cambiando a medida que se expande, y por el otro, va cambiando según las resistencias que encuentra en su voluntad de expansión, es decir según las resistencias y las luchasque le presentan aquellos que no están de acuerdo con su dinámica, los que sufren con ella, en general los trabajadores. El resultado de la relación entre ambos aspectos, que es una relación de conflicto (la expansión del capital por un lado, la lucha de los ‘no capitalistas’ por el otro) es lo que conforma la evolución de la sociedad. Y estos dos elementos no siempre tienen el mismo peso, o actúan igual.

Ha habido momentos en que la lucha de los trabajadores y las capas populares era potente, y el capital, sin dejar de buscar siempre su beneficio, tuvo que aceptar bastantes derechos para los trabajadores. Esto sucedió al acabar la II Guerra mundial, (años cincuenta y sesenta del siglo XX), época en que el movimiento obrero fue muy activo y tuvo fuerza, y en que la existencia de la Unión Soviética como modelo que se creía alternativo, obligo al capitalismo de Europa occidental y al de Estados Unidos a ceder en bastantes aspectos favorables a los trabajadores,logrando unos salarios y condiciones de trabajo mejores que en el pasado, y unos servicios sociales–el denominado ‘Estado del bienestar’-que cubrían las necesidades muy básicas cuando los trabajadores se encontraban en situaciones muy duras (paro, enfermedad, vejez, …).

Con la crisis económica de los años sesenta y los setenta del siglo XX está situación cambio muy radicalmente, el movimiento obrero se debilitó (por causas que no vamos a explicar ahora), las fuerzas políticas y sociales conservadoras consiguieron modificar la ideología dominante hacia sus valores (en los años ochenta llegan al poder Margaret Tatcher y Ronald Reagan que marcan el comienzo de una nueva era) y el capital consiguió iniciar una nueva época de gran poder y dominio.Desde los años setenta-ochenta del siglo XX se inicia una nueva etapa del capitalismo de grandes transformaciones en el mismo y de enorme dureza para los trabajadores, que estaban ya bastante desmovilizados.

&nbsp Un mundo (empresarial) competitivo

El capitalismo no puede existir sin crecer constantemente. Para ello, desde sus inicios hace ya más de tres siglos,busca su expansión en todo el mundo y en todos los ámbitos en los que pueda obtener un beneficio. No es nada nuevo, lo ha hecho desde siempre[2]. Pero nos centraremos en los aspectos más próximos: Ya desde los años 1960s fueron apareciendo en Europa y en España lo que conocemos como empresas transnacionales que eran empresas de otros países que venían a operar a éstos para beneficiarse de unos costes más bajos. Iniciaban un proceso de expansión desde sus países de origen, basados en la abundancia de capitales y la búsqueda, como siempre, de nuevos mercados. Esta expansión, en su mayoría, no suponía lo que conocemos como ‘deslocalización’ ya que no se producíala pérdida de puestos de trabajo ni de capacidad productiva en sus propios países, pues era una época en que la industria crecía con fuerza en todo el mundo industrializado. No obstante, en algunos sectores (textil, confección) cuando estas empresas vinieron a nuestro país, su llegada suponía también una deslocalización de sus países de origen, el mismo fenómeno que les hace marcharse ahora. Las deslocalizaciones no son nada nuevo ni extraño, sino parte de la dinámica ‘normal’ del capitalismo, uno de los muchos instrumentos con los que este cuenta para lograr su objetivo de que los capitales obtengan un alto beneficio.

Desde la crisis de los años setenta, esta búsqueda de expansión internacional se ha intensificado, dando lugar a lo que se conoce actualmente con el nombre de globalización. Es decir, la voluntad del capital de operar para ganar dinero en todos los confines del mundo y en todos los rincones donde se pueda obtener un beneficio[3], lleva a operar, de la mano de enormes conglomerados capitalistas, en todos los países, de forma que se conforma una economía mundial[4].Según las NN.UU. más de la mitad del comercio mundial proviene de las empresas transnacionales y más de un tercio de ese comercio se compone de transferencias de bienes entre distintas ramas de la misma transnacional. Dos tercios de las transacciones internacionales de bienes y servicios combinados dependen de las operaciones de las empresas transnacionales. Una evolución que coincide con una fuerza de trabajo bastante desmovilizada y débil en los países más ricos del mundo.

Desde la óptica de la globalización, el objetivo del capital es crear el marco propicio para una organización económica internacional en la que la libre circulación de mercancías y de capitales no encuentre el más mínimo obstáculo. Al eliminar las barreras comerciales, los mercados se amplían más allá de las fronteras nacionales, se agudiza la competencia internacional en una escala superior y la competitividad se convierte en el objetivo central de todos los gobiernos, condicionando tanto su política económica como su política social.

Esta globalización o mundialización económica viene determinada por la existencia de grandes grupos industriales multinacionales fruto de la concentración y centralización del capital y, por la tendencia de la producción mercantil a aumentar su escala de producción, cuyo marco de actuación no puede aceptar el corsé del Estado nacional. En la tendencia a la internacionalización del ciclo productivo del capital las transnacionales juegan un papel destacado. Estas corporaciones realizan una producción en la que intervienen factorías repartidas por muchos países y abastecen a un mercado que también es mundial. De esta manera, es la extensión creciente de las transnacionales la que ha llevado a un aumento de la escala de producción. El desarrollo expansivo del capital, posterior a la II Guerra Mundial, puso una vez más sobre la mesa los límites que la existencia de los Estados nacionales imponía al desarrollo capitalista tanto desde el punto de vista de la producción como de la circulación de las mercancías y capitales.

Esta globalización, se mueve entre líneas que la conducen a una competencia despiadada entre todos sus agentes. Al ir expandiéndose, las empresascada vez producen más mercancías, pero para obtener beneficios hay que vender estos productos. Y la capacidad de compra de las poblaciones no crece con la misma fuerza porque los salarios, que es con lo que se compran los productos,son siempre inferiores al valor de lo producido[5]. Cuando más se produce, la lucha por vender y la competencia entre las empresas es mayor y más dura. Además, a medida que el poder del capital se concentra, el poder de las grandes empresas es mayor y las empresas transnacionales quieren expandirse por todos los espacios, no sólo territoriales (países) sino también económicos (ámbitos nuevos en los que pueden obtener beneficios). Las empresas necesitan obtener más y más cuotas de mercado, pero como el mercado no crece en la suficienteproporción la competencia entre ellas es cada vez más intensa.

Debido a ello, los grandes poderes económicos y los economistas que los asesoran, plantean que se ha de establecer un mundo donde no haya trabas para que las empresas compitan entre sí, donde todas las empresas pugnen con todas las demás, que es lo que hará que todas sean más eficientes y competitivas. Esta brutal lucha competitiva,está llevando a las empresas más potentes a reestructuraciones de gran alcance que están modificando muy fuertemente toda la organización empresarial anterior a la crisis. La tecnología actual facilita estas reestructuraciones ya que permite que un proceso productivo se divida en sus distintas partes componentes y que pueda tener lugar en diversas fabricas y países y el control a distancia de las mismas–un automóvilo un televisor no se fabrica entero en ningún país, unas piezas se hacen en una empresa, otras en otra, y se ensamblan en otra-. No importa que las diferencias entre las posibilidades de competir sean enormes y ello suponga que muchas empresas se hundan, sobre todo en los países menos industrializados.

Esta ubicación geográfica dispersa de la producción, y el que las empresas puedan recurrir a suministrarse de distintas plantas en diversos países, en un contexto de desmovilización, debilita aún más la capacidad de los trabajadores de ofrecer resistencias. Todo ello, a pesar de que paradójicamente, la posibilidad de bloquear toda la línea de suministros y producción desde un punto pequeño de la cadena, vinculado a la ubicación estratégica del puesto de trabajo, es mucho mayor.. Sin embargo, en ausencia de una conciencia antagonista y de experiencias exitosas de lucha suele cundir el desánimo y la impotencia frente a las “leyes del mercado”…

Más todavía: desde la crisis de los años setenta, por diversas razones que no podemos recoger aquí, es el capital financiero –capitales dedicados a comerciar directamente con el dinero y no a la producción de bienes y servicios (éste último es el denominado capital productivo)- el que controla el capitalismo actual, ya que han aumentado sus magnitudes de una forma impresionante y superan con mucho las cantidades de los capitales productivos. Y necesitan colocarse en algún lugar para poder obtener un beneficio. Entre sus múltiples colocaciones, lo que tratan de hacer es comprar y vender empresas, o más bien comprar paquetes de acciones que les den el control de la empresa,para obtener un beneficio, pero no tanto con la producción normal de las mercancías que estas empresas producen,sino directamente para obtener beneficios con la diferencia de precios entre la compra y venta de la propia empresa o, mas a menudo, con la compra y venta de paquetes de acciones de la misma. Para ello, estos capitales compran empresas, las ‘sanean’ (lo que casi siempre quiere decir que reducen su plantilla) y las vuelven a vender por un precio superior. No importa si la empresa antes ganaba más o menos dinero, la cuestión está en encontrar un comprador que crea que ganará más dinero en el futuro, o que la compre para volver a revenderla. Si se compra una empresa que tiene plantas en diversos países, el ‘saneamiento’ puede suponer el cierre de plantas en algunos países. Las empresas se compran y venden como cualquier otro producto, sin tener en cuenta para nada las consecuencias que esto puede tener para los trabajadores ni siquiera para la propia producción. No nos parece que lo que está sucediendo en DELPHI Puerto Real responda a este tipo de evolución, pero esta pasando en otras empresas.

Una parte importante de este capital financiero esta formado por los fondos de pensiones privados. Nos están diciendo constantemente que en el futuro no habrá dinero para financiar las pensiones públicas, y que hagamos pensiones privadas con los bancos, Cajas de ahorros y otras instituciones financieras. Estos fondos de pensiones privados constituyen cantidades enormes (mucho mayores en países como Estados Unidos e Inglaterra donde las pensiones públicas son casi inexistentes) que las instituciones financieras tienen que invertir, y esta compra de empresas que señalamos, es una forma en que se pueden invertir estos fondos. De modo que es posible encontrarse en la paradójica situación, que con los ahorros de los trabajadores para sus pensiones, se compren empresas para reducir sus plantillas o cerrar algunas plantas.

El papel del sector público

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En todo este proceso de cambio el sector público ha ido también transformando su forma de actuación. Pensemos brevemente que es el Estado[6]. Es un error considerar que los estados son agentes neutrales que tienen por misión buscar el bienestar de la población. La naturaleza del estado es otra. La función principal del estado es reproducir el sistema social para favorecer al capital, para apoyar a las clases dominantes, pero también: ‘Los estados en el capitalismo tienen un carácter contradictorio: prioritariamente son instrumentos importantes de apoyo al capital, pero, al mismo tiempo, en las democracias parlamentarias tienen que contentar parcialmente a las poblaciones. Tienen que apoyar la acumulación de los negocios y, al mismo tiempo, tienen que justificar y legitimar la sociedad capitalista ante las poblaciones que la sufren…Mientras los capitales no se vean en grave peligro tratarán de combinar ambas funciones’[7]En cierta manera, en el ámbito del estado, se da también una especie de lucha de clases por la que las clases dominadas tratan de lograr que éste atienda sus reivindicaciones. Y aunque la función prioritaria del estado es apoyar al capital a obtener beneficios, según la fuerza de las clases dominadas el Estado puede verse obligado a tomar medidas a favor de éstas, siempre que la reproducción del sistema no peligre. Sólo si el peligro para las clases dominantes es grave tomarán claramente partido por ellas (Republica española, Chile de Allende…). Los estados apoyan primordialmente la acumulación de capital, justo con la justificación necesaria para que la población no se rebele. Desde el punto de vista de las empresas cualquier diferencia en las legislaciones entreEstados supone distintos niveles de beneficios, por ejemplo los diferentes sistemas de salarios o de seguridad social cambian los costes laborales además del nivel de poder que puede ejercer el capital sobre la fuerza de trabajo. No es lo mismo el sistema de EEUU comparado con el francés o español.

En la globalización, los estados siguen cumpliendo la misma función. Pero, actualmente, los estados ya no se dedican a potenciar el capital nacional, sino que van a convertirse en instrumentos del capital transnacional que abarca, además, a los capitales más fuertes de cada país, por lo que le llamaremos capital internacionalizado. A lo que se dedican ahora los estados es a que sus respectivos territorios funcionen satisfactoriamente para que el capital global obtenga los beneficios deseados. Su ‘lealtad’ principal ya no es hacia el capital nacional, sino hacia el capital transnacionalizado, que considera los diversos países como territorios ‘provinciales’ a su disposición, en los cuales los respectivos estados tratan de generar las mejores condiciones de acumulación vía: desreglamentación, privatización, permitiendo la deslocalización, el deterioro de la legislación laboral, por medio del enorme refinamiento de su legislación represiva y otros aspectos aunque sean muy penosos para sus trabajadores y clases populares. Queda minada la esfera “social” del Estado pero la represiva queda ampliamente fortalecida en sus numeroso ámbitos (Leyes, policía, ejército…) Por otro lado, intentan justificarel sistema ante las clases dominadas. Si las clases trabajadoras y las clases populares plantean una situación débil, la legitimación será mucho más fácil y exigirá menos del estado.

Pero para que la economía permita esta legitimación, aunque sea débil como en la actualidad, se intenta convencer a la población que el estado no debe intervenir directamente en la economía (por ejemplo creando empresas públicas). Los poderes fácticos exigen al estado que no haya empresas públicas y que proteja las privadas,y, en la etapa del capital internacionalizado, que se considere que son las empresas transnacionales las que pueden tirar de la economía de un país. Para ello el estado tiene que ‘atraerles’ a su territorio, y como hay muchos estados que las quieren, los estados compiten entre sí para captar empresas y capitales,para conseguir que vengan (o que no se vayan). ¿Cómo? Dándoles todas lasfacilidades posibles para que se instalen: subvenciones, bajos impuestos, una legislación laboral favorable para ellos, el poder repatriar los beneficios, y, por supuesto, ningún impedimento para que se vayan cuando quieran. Cuanto más débiles estén las fuerzas populares, más fácil es para los estados llevar a cabo esta estrategia.

Nos encontramos pues en una situación en que los capitales mundiales sólo quieren libertad para operar como les parezca mejor, y los estados operan para que esto se lleve a cabo sin problemas en sus sucesivos territorios, intentando justificar la situación ante sus poblaciones con el mínimo coste, económico para las empresas, político para los dirigentes..

Estrategias del capital y políticas económicas

Está claro que el capital pretende la máxima libertad para operar donde le convenga. Su afán de beneficios y la competencia entre grandes capitales le lleva a ello. Por lo que han ido estableciendo unas medidas que le permiten reducir los costes y aumentar los beneficios. Además, la estructura de la industria en elcapitalismo esta compuesta por una cantidad pequeña de grandes empresas que compiten de una manera salvaje por obtener su parte de cuota de mercado,sistema que impide que ninguna de ellas se desmarque de la estrategia de las otras; si una empresa utiliza un sistema nuevo que tiene costes menores, todas las demás estarán obligadas a imitarla. Si una gran corporación utiliza la estrategia de la deslocalización y disminuye sus costes, las empresas de su sector tardarán muy poco en deslocalizar sus plantas.

Aunque son muchas las medidas que pueden utilizarse, entre las que nos interesan aquí merece la pena destacar la descomposición del sistema productivo en sus partes componente, la externalización de tareas, la subcontratación, y la deslocalización.

La descomposición del sistema productivo. Es tan vieja como la división del trabajo y la industrialización. Consiste en dividir un proceso de producción en sus diversas tareas y realizar cada una de ellas, o una parte de las mismas, separada de las demás. Para unirlas al final en plantas de ensamblaje. La diferencia principal en la actualidad es que esta descomposición no se realiza ni en una misma fábrica, ni siquiera en un mismo país, sino que la tecnología moderna y el bajo coste del transporte, facilita que esto se haga en países diferentes. De esta forma, la empresa puede aprovechar las diferencias en los costes de los medios de producción para rebajar el coste del producto. Por ejemplo, si va a fabricar un automóvil, puede producir los metales que necesita (acero, aluminio) en países donde haya agua, mucha y barata, y pocas leyes ambientales (India, Bangladesh); puede producir en otro país con mano de obra de formación intermedia y salarios relativamente bajos, las piezas intermedias de los motores y otras piezas del automóvil (España, DELPHI); y en otro la tapicería, los cristales, etc. dejando para los países con mano de obra más cualificada las tareas de diseño, investigación, marketing y otras similares (Francia, Alemania, Estados Unidos…). Incluso en ciertas tareas se utilizarán los servicios de los trabajadores autónomos (camioneros) para lograr costes más bajos. Si se ensamblan los coches cerca de donde se van a vender (Francia, Alemania, España, Italia…) se habrá conseguido producir el coche con costes bastante más bajos que si se hubiera producido todo él en Francia, Alemania o Estados Unidos. El cuadro 1 permite ver las ventajas que las empresas pueden obtener de las diferencias salariales entre países.

Cuadro 1.- Salario bruto anual en euros (Industria y servicios).Empresas de más de 10 empleados (Antes de impuestos y cotizaciones pagadas por los empleados). Año 2002

PaísesSalario bruto anualPaísesSalario bruto anual

Alemania39.440Polonia7.172

Francia37.319Hungría5.870

España17.873Eslovaquia4.582

Grecia16.278Bulgaria1.587

Fuente: Informe expediente DELPHI. Gabinete Confederal CGT

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La externalización. Si se pueden dividir las tareas en sus partes componentes, está claro que no hace falta que todas ellas las haga la misma empresa. Una empresa puede contratar a otras para que realice algunas tareas, en el mismo país o en país diferente. E incluso puede organizarlo todo para que las piezas necesarias lleguen a otra empresa sólo en el momento que hagan falta –es lo que se llama just-in-time- de forma que las empresas ahorren en stocks y almacenaje trasladando los almacenes a las empresas proveedoras, que asumirán el riesgo.PrecisamenteDELPHI es una empresa que produce muchos de sus productos no para la venta directa, sino principalmentepara las grandes empresas de automóviles; es decir, éstas últimas han externalizado la fabricación de muchas de sus piezas, a otras empresas, de las que DELPHI es una. Así mismo DELPHI subcontrata partes de sus procesos a otras empresas generándose una atomización de la producción pero cuyo control está cada vez en menos manos. A menudo también las empresas utilizan la partición de la empresa empresas más pequeñas (divisiones) de manera que con la excusa de la especialización se mejora el control y se divide a los trabajadores en unidades más pequeñas.

La subcontratación. Esta externalización permite la subcontratación. Es decir, una empresa contrata a otra para que bajo sus diseños y sus instrucciones realice las piezas o las operaciones que la primera necesite. A menudo, la empresa contratada trabajo sólo para la contratante, con lo que su dependencia de ésta es total, la subcontratada es poco más que un taller de la contratante. Por una parte, la primera empresa puede exigir mucho en las condiciones para la contratada, ya que es su único cliente; por otra parte, si la primera no le contrata, a la segunda no le queda más remedio que cerrar. Esto hace que normalmente en las subcontratas las empresas contratantes logren los productos a precios más bajos que si las hubieran producido ellas, muy a menudo por una presión muy fuerte a la baja en los salarios de las empresas contratadas. La subcontratación permite también diluir las responsabilidades de la empresa principal, hasta el punto que los trabajadores realmente no sepan quien es su verdadero patrono. Lo que está dando lugar a grandes problemas sobre todo en caso de accidentes de trabajo.

La deslocalización. Con las tecnologías actuales, parece que cualquiera de estas modalidades se puede llevar a cabo en cualquier lugar. Por lo que las empresas con una cierta dimensión se dedican a estudiar como podrán organizar su producción de la forma que les produzca más beneficios combinando las posibilidades que les ofrece el mundo entero, trasladando sus plantas a donde la mano de obra tenga salarios más bajos, cotizaciones laborales menores o una mayor ‘disciplina’ laboral, o los recursos productivos (impuestos, materias primas)sean más baratos, o haya menos controles al capital (regulaciones ecológicas). Este traslado a otros países con costes más bajos es a lo que llamamos deslocalización.

Para justificar el traslado de factorías hacía otros países, se apela a las consabidas fuerzas del mercado. Fuerzas que nos son exhibidas como si de leyes de la física se trataran contra las que nada se puede hacer y no como lo que realmente son: la consecuencia necesaria de las relaciones sociales de propiedad y producción capitalista.

Los capitalistas deberían ser francos y explicarnos si lo que pretenden es que rijan los mismos salarios que en el Tercer Mundo y los mismos derechos sindicales. Según Intermón, en Marruecos, donde producen Cortefiel, Inditex, Mango e Induyco (Corte Inglés) las mujeres son frecuentemente expuestas a jornadas laborales de 12 y 16 horas en temporada alta, porque desde España se les pide plazos de entrega de 6 días (ya se sabe: just in time) en aras de los cambios de escaparate. Un ejemplo clarificador es el de una fábrica textil de Tánger que vendía hace cinco años por 3,3 euros un pantalón a las grandes firmas españolas y hoy sólo cobra 2 euros. Por cierto, que es así cómo el capitalismo libera a la mujer musulmana de las garras del fundamentalismo fanático religioso para caer en las manos del fundamentalismo fanático del beneficio.

La utilización del concepto de deslocalizaciónsupone un aspecto más en la lucha entre el capital y el trabajo en el terreno ideológico. El objetivo que se pretende es que los trabajadores pasen a considerar que la competencia y la competitividad capitalista sea un aspecto en el que debe de tomar parte situándose del lado de su empresa, del capital para el que trabajan o de su Estado-nación.

Se trata de oscurecer la cuestión de por qué, como trabajador, tiene que competir con otros trabajadores de otros países o regiones; o por qué está obligado a vender su fuerza de trabajo al empresario o por qué sus condiciones de vida dependen de las decisiones de los propietarios del capital. Dicho fríamente, la intención última es que los trabajadores compitan entre ellos, asumiendo como propia su degradación salarial, para conseguir que una sobreexplotación les permita sobrevivir.

No es totalmente correcto decir que se puede producir en cualquier país, porque cada vez más el proceso productivo en las empresas necesita de todo un marco de producción social (Ver recuadro 1), pero es verdad que se presentan posibilidades similares de producción en bastantes países. Y, como ya hemos dicho, dado que los países compiten entre sí para atraer las empresas trasnacionales, cada vez hay más países que ofrecen facilidades a las empresas para que se instalen en ellos. La competencia es cada vez mayor.

Elestado español ha pasado de recibir empresas que se deslocalizaban de otros países (por ejemplo, Alemania) a experimentar la deslocalización en sentido inverso, es decir, a que las empresas se marchan a otros países que ofrecen más facilidades. El mismo mecanismo que desarrolló el mercado en el estado español impulsa ahora a las empresas a vender y trasladarse al extranjero.
Lo que sucede es que ahora, en una época y en ocasiones en unos territorios, como ahora DELPHI,la deslocalización significa aumentar las ya altas cifras de paro y precariedad. Además, esto conlleva importantes efectos locales en términos de desestructuración y destrucción de formas de vida en las zonas geográficamente afectadas; y más todavía si son zonas de débil industrialización. De aquí que en el estado español se están percibiendo con intensidad los problemas que causa el fenómeno deslocalizador. Sólo desde 2001 –el fenómeno se había iniciado ya varios años antes- se computan 36 deslocalizaciones en el estado con entre 15.000- 16.000 puestos de trabajo afectados; enlas empresas de Componentes de Automoción y empresas del Automóvil 15 plantas han abandonado España y2 más han cerrado, con una destrucción de empleo de 8.700 puestos de trabajo[8]. Los países a los que se han dirigido las empresas son principalmente los del Este de Europa, Marruecos y China.

Recuadro 1. El carácter social del proceso productivo. Cada vez se percibe que la producción de mercancías en el mundo moderno, no es un proceso que se realiza únicamente en el interior de las empresas, sino que éste requiere cada vez con mayor intensidad el recurso a aspectos que no los producen, ni los pueden comprar las empresas, sino que dependen de todo un contexto social y, en gran parte, de la actuación pública. Por ejemplo, es necesaria mano de obra bien formada, y cada vez mas especializada, pero esto es fruto del sistema educativo de la sociedad, no de las empresas; es necesaria una investigación permanente y avanzada, que depende del sistema educativo y tecnológico público, una población con buena salud, que depende del sistema de salud del país; son necesarias vías de transporte, puertos, aeropuertos, ferrocarriles, carreteras, que dependen de la infraestructura de que dispone el país; es necesario un buen sistema de telecomunicaciones, que depende también de la infraestructura que existe en el país. Y, especialmente, es preciso un sistema de contratos, derechos y reglas que garanticen los contratos y el sacrosanto derecho de propiedad. Y muchos más aspectos. Es decir, que la producción de un país no depende sólo de las empresas, sino de toda una estructura colectiva del país en cuestión. Es importante este aspecto pues muestra que los beneficios de los negocios son el resultado de todo un conjunto social y no sólo de la estricta actividad empresarial. Por eso, aunque algunos autores digan lo contrario, los estados siguen siendo claves para la actividad de las empresas aun en un mundo internacionalizado.

La deslocalización es un peligro que surge de la aceptación implícita de la propiedad privada del capital y le es inherente. Además, la deslocalización (o lo que produce efectos muy parecidos, la desinversión) se nos puede presentar de muchas maneras, por ejemplo, cuando una empresa cierra para vender el suelo que ocupa o cuando el cierre viene originado porque el beneficio que proporciona una factoría es inferior a la tasa media de ganancia. En estos casos el capital se ‘deslocaliza’ desde la inversión productiva a su forma de capital-dinero sin cuestionarse la necesidad social de su producción.

Tampoco podemos olvidarnos de los talleres textiles ilegales que funcionan en nuestro país con trabajadores en un régimen de semiesclavitud y que no impide que los empresarios obtengan pingües beneficios con su comercio. Se trata de una forma paradójica de ‘deslocalización’. Aquí los deslocalizados son los trabajadores desde su país de origen hacia el nuestro. Podríamos extender nuestra lista con todos aquellos emigrantes que trabajan para los empresarios españoles en peores condiciones salariales y sin ningún tipo de derecho sindical.

Todas estas modalidades organizativas son antiguas. Hace muchos años que se practican. Lo que sucede es que la tecnología moderna hace mucho más fácil poder controlar lo que se hace a distancia y por ello se han hecho cada vez más frecuentes y más evidentes. Pero cuando el capital extranjero empezó a venir al estado español desde los años sesenta, se expandía, no se deslocalizaba.. Las economías de los países ricos estaban pasando por un proceso de expansión de la producción que hacía que se ampliasen empresas en nuevos países (empresa francesas, alemanas, estadounidenses, inglesas en España) para aumentar la producción en ellos sin disminuir la producción en los países de origen[9]; pero a partir de la crisis de los setenta, la producción no se expande tanto, la tecnología permite producir con menos mano de obra, las estrategias del capital han cambiadoy, son muchos los nuevos países que se quieren integrar en este sistema internacionalizado de producción.

Hay otro elemento que incide en la fuerza y sobre todo, en los aspectos negativos de la deslocalización. Y es la política económica de los gobiernos y las instituciones internacionales desde los años ochenta. Lo que llamamos la política económica neoliberal.

Ya se ha señalado antes que en la etapa anterior a lo que llamamos la crisis de los setenta (del siglo XX), durante los años 1944 a los ochenta,los estados tenían regulaciones, más o menos estrechas, por lo que las empresas no podían abrirsus instalaciones, trasladarlas de lugar o cerrarlas sin una vigilante regulación estatal. El movimiento obrero era fuerte y había logrado que las empresas tuvieran que responsabilizarse, por lo menos parcialmente,de su personal y no era tan fácil cerrar una empresa y desaparecer sin más exigencias. Pero, precisamente la existencia de empresas transnacionales, y la moderna tecnología, entre otros elementos que no trataremos aquí, junto con el debilitamiento del movimiento obrero y la integración en el sistema de los partidos socialdemócratas llamados de izquierda y los sindicatos más fuertes, fueron facilitando el cambio en la política de los estados hacia lo que han denominado desregulación. Es decir, eliminar las regulaciones por la que los estados controlaban la vida económica de sus países. Tanto respecto al capital dirigido a la producción de bienes y servicios, como y todavía con más intensidad en relación con el capital financiero. Ya se ha señalado también más arriba que lo que el capital quiere es libertad para actuar, como quiere y donde quiere. Y es lo que está logrando cada vez más con la ayuda de los estados que aceptan desmantelar sus regulaciones anteriores, para que las empresas puedan actuar a su antojo.

No son sólo los estados lo que llevan a cabo esta desregulación, sino que en ello vienen estimulados, casi se podría decir forzados, por las grandes instituciones públicas internacionales, que son importantes agentes para la realización de una política económica neoliberal: el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la OCDE, y, muy importante, la Unión Europea, exigen a los estados que establezcan medidas de ‘liberalización’ comercial, financiera y de desregulación de la economía, para que las grandes empresas transnacionales puedan actuar como les convenga. Según estas instituciones, esto estimulará la competitividad global, lo que beneficiará a todos los habitantes del planeta.

Todos estos aspectos juntos son los que están llevando a la deslocalización de bastantes empresas en Europa. Que es el resultado de la estrategia de las empresas transnacionales (no hay que olvidar que el agente directo de la deslocalizacion no es el estado sino el capital), de la subordinación del sector público a los intereses de aquellas y de la competencia de los gobiernos de países que entran nuevos en esta carrera por atraerlas, así como de la extrema debilidad del movimiento obrero, que sólo reacciona en situaciones límite,dirigido por algunos sindicatos, partidos y cuadros dirigentes que hace muchos años han aceptado totalmente la ortodoxia neoliberal.

Estas son las líneas esenciales que están en la base de lo que está pasando en DELPHI de Puerto Real. Los detalles son distintos en cada ocasión, pero la esencia es la misma. Es todo lo que puede esperar la clase trabajadora y las clases populares del capitalismo globalizado.

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