Por qué me voy de Izquierda Abierta

Eberhard Grosske (Esquerra Unida de les Illes Balears – L’Esquerra Plural)


Acabo de formalizar mi abandono de Izquierda Abierta. Lo he hecho por coherencia y porque estoy convencido de que los errores que han presidido el diseño y nacimiento de este proyecto tienen muy difícil solución. Pero también lo he hecho con sentimiento porque sigo estando exactamente donde estaba cuando fui candidato de IU Abierta en la IX Asamblea de IU y porque sigo creyendo que es necesario hacer un esfuerzo para mejorar la credibilidad de la izquierda alternativa sintonizando mejor con la ciudadanía, renunciando a viejas prácticas partidistas y ajustando discursos, programas y prácticas cotidianas.

Lamentablemente, he llegado a la conclusión de que Izquierda Abierta no está en condiciones de cumplir esta función.

Durante el último año y medio he vivido en IA un proceso cupular  y he soportado que no se hiciera ningún esfuerzo real por cohesionar a las miles de personas que, en 2009, permitieron a IU Abierta obtener cerca de un 35% de apoyos de los delegados y delegadas de la Asamblea; he soportado que, el año 2011, se decidiera la constitución de un partido y se redactara un manifiesto fundacional y unos estatutos sin abrir un debate horizontal y participativo sobre ninguna de las tres cosas… y he sufrido con tristeza que, fruto de todo ello, la mayoría la mayoría, sí – de las personas que fueron de IU Abierta y que siguen siendo de IU, se hayan apartado progresivamente del proyecto y se hayan autoexcluído, como yo lo acabo de hacer ahora. También padecí, no hace mucho, una Asamblea Constituyente de nuevo cupular y teledirigida, en la que los participantes no tuvimos el reglamento con antelación ni pudimos votar en las comisiones ni – cosa realmente extraordinaria – pudimos tener acceso a las enmiendas presentadas.

Pero la línea roja que ya no he querido traspasar es que, acabados los debates previstos en el orden del día de la Asamblea (y cuando muchos ya la habíamos abandonado) se aprobara una resolución «in voce» (ni siquiera fue repartida a los presentes) que incorporaba Ezker Batua a IA y que vulneraba los Estatutos de la propia Izquierda Abierta en un doble sentido: por ignorar el procedimiento previsto para la incorporación de partidos y colectivos a IA y porque, al presentarse EB a las elecciones vascas, significaba que IA competía electoralmente con IU en Euskadi, algo que solemnemente se había aprobado en Estatutos (sólo unas horas antes, insisto) que no se haría en ningún caso.

Una cosa es hacer lecturas administrativistas de los Estatutos y otra es no respetar las normas más elementales del juego democrático. Pero, al margen de estos problemas de democracia interna y de respeto a las reglas del juego, hay en el tema de Euskadi, un problema político aún más de fondo: si la intención de IA era favorecer un encuentro entre EB y EA-IU, la manera desleal como se ha actuado durante la campaña electoral (incluyendo la utilización de la foto de Llamazares en el mailing de EB) ha tenido el efecto exactamente contrario: el entendimiento entre EA-IU y EBB está ahora más lejos que nunca y las tensiones van a trasladarse inevitablemente al conjunto de IU dificultando una lista de integración en la próxima Asamblea de Izquierda Unida federal. En resumen : la fuerza supuestamente tejedora de acuerdos en el seno de la izquierda ha nacido con el estigma de provocar descosidos en su propia casa.

Mi idea de renovar y «abrir» la izquierda pasa por cosas muy diferentes: pasa por debates inclusivos y horizontales, por la lealtad y la transparencia, por el respeto a las reglas del juego democrático y los compromisos adquiridos con aquellos con quienes se comparten proyectos unitarios y, también, por una búsqueda de la unidad de la izquierda que sea real y que no esté desmentida por la práctica. Por éso, celebrados los comicios en Euskadi y Galicia, sintiéndolo mucho y como tantos otros, me voy.

Fuente: http://grosske.balearweb.net/post/112114

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