¿Por qué es necesario derrotar a ARENA?

Sumergidos en una crisis y con una campaña electoral que roba corazones, pero no conciencias. Enamorados de un candidato que interpeló y evidenció la corrupción y esa forma dictatorial de gobernar de un partido que tiene su ombligo en una oligarquía cafetalera, pero que ahora perdió toda identidad para casarse sin divorcio con el gran capital transnacional, que no tiene ombligo, pero sí, muchos escenarios para funcionar y acumular riqueza.

Movido entre la incongruencia de dos partidos poco claros, con afanes de ganar una elección que entrará a la historia como la más reñida de la postguerra, la más disputada, pero donde la discusión está prohibida, el compromiso es una mala jugada y los aliados no existen, aquí sólo se permiten las adhesiones.

El divorcio del partido de izquierda con el movimiento social es descomunal, nadie puede decir que ese partido es del pueblo. Las encuestas van y vienen con números buenos, a veces malos, dependiendo de las intenciones, y la pregunta es: ¿Quién juega a la política?, pues, los partidos políticos no lo hacen y la izquierda electoral reniega de eso.

El juego mediático se inició con las FARC por delante y los “grupos terroristas”, con las “dictaduras como la de Chávez, Correa y Evo”, ahora hasta la “dictadura de Daniel Ortega”, ese que promueve medidas Neoliberales en Nicaragua. La jugada del terrorismo no funciona muy bien para las derechas, la gente no termina de comprenderle de que sirven las libertades que pregonan, máximo cuando se piensa con el estomago vacío y con un futuro tan desgarrador.

Para las derechas el juego de los medios ya no funciona como antes, y la crisis económica llegó dura contra el gobierno también, la corrupción no deja márgenes para maniobras, mientras el descontento se generaliza, hoy el miedo no será el arma clave para una victoria de la derecha.

Con este panorama, surgen las siguientes preguntas: ¿ que hacer?, ¿debemos creer en los partidos?, ¿debemos votar?. Un esfuerzo mínimo de comprensión de la realidad nos debe llevar a pensar que es necesaria una derrota de ARENA, no porque sea necesario que el FMLN gobierne, si no porque es necesario y urgente enviar un mensaje de que las medidas neoliberales impulsadas por ARENA son un fracaso para las mayorías y que esta crisis que atravesamos tiene nombre y se llama Neoliberalismo, el éxito de la aplicación del modelo por parte de ARENA, que ahora le permite al gran capital darse el lujo de divorciarse de ese partido, porque su poder es mucho mayor que ese pequeño instrumento.

En el plano internacional es necesario mandar una señal de que El Salvador está por el camino de comenzar transformaciones profundas, aunque se juegue en la cancha del sistema, a lo que ellos llaman: la Alternancia. Esto obligará al FMLN a mostrar más decencia frente a la gente que optó por votar por su candidato y evitar que el FMLN termine en franco contubernio con el gran capital.

El protagonismo de cada ciudadano es importante, es un protagonismo que debe llevar a la izquierda partidaria a no renegar plenamente de sus raíces, pero además que inicie el camino de la construcción de un régimen que garantice al menos una existencia más digna del ser humano y detener el avance de las medidas Neoliberales. El triunfo del FMLN solo es bueno en la medida que este termine con el gobierno de ARENA, pero además que garantice el inicio de verdaderas transformaciones en lo económico, político y social en favor de las grandes mayorías.

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