Publicado en: 16 abril, 2019

“Por mi familia”: Guatemalteco solicitante de asilo anhela pasar a Estados Unidos

Por Sergio Morales Rodas

Con la reciente decisión de un juez de California de rechazar la medida de la administración del presidente Donald Trump “Quédate en México”, con la cual los solicitantes de asilo sería retornados a este país, se abre la esperanza para muchos guatemaltecos que huyeron del país y que ahora buscan refugio.

Uno de ellos, Jorge (prefiere que no se cite su apellido), lleva casi cinco meses de vivir en Tijuana, ciudad fronteriza que pertenece al estado mexicano de Baja California. Se fue por motivos de seguridad, por tal razón tampoco quiso proporcionar más detalles del lugar exacto desde donde migró ni la familia que dejó. Solo mencionó que es originario de Jutiapa.

Jorge, al igual más de 340 guatemaltecos que esperan presentar su solicitud de asilo, según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores, tiene la esperanza de que las autoridades estadounidenses le autoricen permanecer en ese país, ahora que la justicia derogó la disposición del gobierno de Trump.

El pasado 9 de abril, una corte estadounidense bloqueó la política del gobierno estadounidense de devolver a México a solicitantes de asilo mientras sus casos son analizados, una política que el mandatario Trump bautizó como “Quédate en México”.

Jorge tiene un abogado de migración estadounidense que le asesora, y quien le ha dicho que sí es posible que se quede en EE. UU. debido a que ese país no puede negar el asilo puesto que está establecido en convenios internacionales.

Vía telefónica aseguró a Prensa Libre que durante el tiempo que estuvo vigente “Quédate en México”, aproximadamente un mes y medio, entre 20 y 40 personas que pedían asilo eran regresadas por día a Tijuana, incluyendo matrimonios con hijos, un número relativamente bajo si se compara con la gran cantidad de migrantes que todos los días llegan a esa ciudad fronteriza.

En caravana

Este migrante de 43 años llegó a Tijuana en noviembre del 2018 con la segunda caravana que partió de Honduras. Al principio estuvo en un albergue habilitado por autoridades mexicanas y, aunque le dieron un trato digno, asegura que pasó muchas penas puesto que en el lugar la cantidad de migrantes fluctuaba entre ocho mil y nueve mil.

Cada día decenas de migrantes centroamericanos llegan a Tijuana con la intención de llegar a EE. UU. y pedir asilo. (Foto Prensa Libre: AFP)

 

“No tenía ni siquiera en dónde dormir, conseguí una carpa donde me metía, llovía y me mojaba, y muchas veces tuve que soportar frío”, asegura Jorge. Posteriormente logró conseguir un empleo de albañil con el cual poco a poco comenzó a ganarse algunos pesos que le han permitido salir adelante, aunque reconoce que el apoyo de su familia en EE. UU. ha sido fundamental.

“He tenido el apoyo de mi familia todo el tiempo; si no, estuviera en la calle porque no es fácil conseguir trabajo en Tijuana cuando uno no tiene documentos”, dice Jorge, quien su deseo es no solo poner su vida a salvo, sino también reencontrarse con sus familiares algunos de los cuales no ve desde hace años.

No obstante, que la mayoría de migrantes que espera presentar su solicitud de asilo son hondureños, Jorge asegura que un buen número son guatemaltecos. Es difícil precisar cuántos exactamente, esperan presentar sus casos ante las autoridades de Inmigración de EE. UU., asegura el migrante, pero hay muchos puesto que todos los días llegan a la frontera.

El Ministerio de Relaciones Exteriores informó que, según datos del consulado de Guatemala en Tijuana, hoy en día son 347 los connacionales que están en Baja California, ubicados en albergues a la espera de ser llamados nuevamente para continuar su proceso de asilo, es decir, lograron ingresar a EE. UU., presentaron su caso, pero por la vigencia de “Quédate en México”, fueron retornados.

Vista de una parte del muro que divide EE. UU. de México en la Frontera de San Diego y Tijuana. (Foto Prensa Libre: AFP)

 

No obstante, el Minex prefirió no emitir comentario alguno sobre la decisión judicial que prohibió el retorno a México de los solicitantes de asilo.

Historia de vida

Jorge vivió mucho tiempo en EE. UU., de 1991 al 2007 cuando regresó. “Prácticamente me había hecho a la vida de allá”, relata, al mismo tiempo que indica, toda su familia se quedó en Florida y los extraña “mucho”, porque lleva ya casi 12 años sin verlos.

A su regreso Jorge se dedicó a trabajar en los empleos que encontrara, principalmente la agricultura, área en el cual sembró unos seis mil árboles en las tierras de su padre. Pero de un tiempo para acá, asegura, le fue muy difícil conseguir un empleo.

El migrante dice que su vida en Guatemala corre peligro porque a causa de unos tatuajes que tiene en el cuerpo y que se hizo en el tiempo que vivió en EE. UU., la Policía lo considera delincuente, una historia que, afirma, lamentablemente ocurre en muchos países latinoamericanos, incluso en México donde se estigmatiza a una persona solo por su apariencia.

“Los policías me molestan y me han golpeado, me paran y me han amenazado. Una vez me golpearon y me pusieron la pistola en la cabeza”, aseguró, al momento que no duda que de regresar a Guatemala su integridad estaría vulnerable.

Al ser consultado sobre qué es lo que más anhela de EE. UU. no duda en decir “mi familia”.

Migrantes caminan en caravana en la reciente movilización de ese tipo este año. En un movimiento similar llegó Jorge hasta Tijuana, el año pasado. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

 

“Lo primero que haré al llegar a Estados Unidos es ir a Florida y ver a mi madre, después de que tengo más de 10 años sin verla, ya al legalizarme pienso conseguir un trabajo para el gobierno y continuar educándome”, asegura Jorge, quien cuenta que se graduó a nivel medio en el condado de Broward County.

Con nostalgia recuerda que la Navidad del 2018 la pasó durmiendo en la calle y con mucho frío puesto que solo tenía una carpa para protegerse.”No quería molestar a mi familia con más ayuda”, cuenta.

Añade que esta Semana Santa será “la más triste de mi vida”, puesto que no tendrá cerca a sus familiares, además asegura: “también pienso en mis árboles que sembré en Guatemala porque he trabajado mucho por ellos”. No obstante, tiene la esperanza de que al establecerse en EE. UU. podrá conseguir recursos para seguir dándoles mantenimiento.

Buena noticia

La Red Migrante Guatemalteca de California aplaudió la decisión del juez de California porque considera injusto que una persona que va huyendo de su país se le deje vulnerable en México.

El presidente de esa organización de migrantes guatemaltecos, Walter Batres, precisó que sabe el caso de una guatemalteca que venía huyendo de la violencia, pero que en un albergue de Tijuana fue atacada, por lo cual, los solicitantes de asilo “corren peligro” aún estando en México.

Miles de centroamericanos han sido detenidos por las autoridades en la frontera sur de EE. UU. (Foto: CBP)

 

“Lo importante es que se les deje ingresar y que desde Estados Unidos asistan a las cortes a resolver sus casos porque hay algunos que pueden tardar hasta cuatro años en dilucidarse y estar ese tiempo en México sería demasiado injusto”, apunto Batres. Explicó que en muchas ocasiones los jueces requieren evidencia que cuesta conseguirla puesto que, en ciertos casos, esta se encuentra en Guatemala y hay que tramitarla y enviarla.

Batres añadió que aquellos solicitantes que fueron retornados a Tijuana mientras duró la política de Trump, ya no serán deportados a México cuando tengan su siguiente citación a la corte.

Caravana silenciosa

Aunque las noticias sobre la reciente caravana de hondureños que conformaban al menos mil migrantes de ese país han abundado en estos días, lo cierto es que una caravana silenciosa mucho más numerosa se moviliza todos los días desde Guatemala.

Como ejemplo, el pasado 7 de marzo un gran grupo de migrantes guatemaltecos viajaba en un camión que se accidentó en una carretera de Chiapas, México, más de 20 fallecieron.

Además, los números revelados en el sitio web de la Patrulla Fronteriza dan cuenta de que desde Guatemala migra la mayor cantidad de familias y menores de edad no acompañados.

En los primeros seis meses del año fiscal 2019, que empezó el 1 de octubre del 2018 y terminará el 30 de setiembre próximo, se han detectado en la frontera sur 90 mil 447 unidades familiares, cada una de estas está compuesta por un adulto o dos que viajan con uno o más niños.

Este año se han desbordado las instituciones estadounidenses que reciben a migrantes. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

 

La cifra supone un aumento del promedio mensual de detenciones de 260 por ciento, ya que con las unidades familiares detenidas en seis meses ya se superó el total de las que fueron aprehendidas en 12 meses del 2018 y que fue de 50 mil 401.

El caso de los menores de edad no acompañados es similar. En el mismo periodo del año fiscal 2019 se reporta la detención de 16 mil 392 niños, niñas y adolescentes, un promedio mensual de dos mil 732, muy superior al promedio del año pasado que fue de mil 860.

De continuar las cifras de menores y familias migrantes, el año fiscal 2019 podría cerrar con más de 200 mil detenciones de niños y unidades familiares procedentes de Guatemala.

 

.

“Por mi familia”: Guatemalteco solicitante de asilo anhela pasar a Estados Unidos

 

COLABORA CON KAOS