Publicado en: 20 octubre, 2015

Por la Unidad Popular, contra el oportunismo electoralista

Por Andalucia Comunista

A nuestro modo de ver y en las actuales condiciones de la lucha de clases, cualquier propuesta inmediata de “Unidad Popular” sería un mero teatro electoral, un nido de oportunistas sin principios que lo más que podría conseguir es buscarle un sueldecito a los mismos.

La situación social en nuestra Tierra es desoladora. Un millón de andaluces y andaluzas está en paro. Un 42,3 por ciento de la población se encuentra en riesgo real de pobreza. Cerca de 300.000 familias andaluzas no cobran ningún tipo de prestación social. La renta media andaluza ha caído un 18 por ciento desde 2007. Un 16 por ciento de hogares andaluces no pueden usar la calefacción o el aire acondicionado por falta de recursos económicos. Ocho de cada diez familias andaluzas no llegan a final de mes y seis de cada diez hogares andaluces viven al día. 40.000 familias de la comunidad autónoma han sido expulsadas de sus hogares en los últimos años por impacto de alquileres o de hipotecas.

Estas son sólo las cifras más significativas del drama humano que vive nuestro país. Ante tanto dolor, una organización como ANDALUCÍA COMUNISTA se ve obligada a plantear a su pueblo claramente y sin ambages cual creemos que es la salida, ya que ofrecerle espejismos y falsas ilusiones sería una traición y una mentira impropios de aquellos que reivindican a Blas Infante o a Pepe Díaz entre sus figuras de referencia.

En nuestro partido, somos conscientes de que para dar soluciones concretas a los problemas de nuestro pueblo es necesario el máximo grado de unidad de las fuerzas de izquierda andaluzas que tengan como objetivo lograr una Ruptura Democrática en torno a los objetivos de democracia, soberanía y justicia social que el conjunto del Pueblo Trabajador Andaluz tiene en la actual etapa histórica.

No obstante, corremos el peligro de que esa Unidad Popular nazca desvirtuada convertida en una cáscara vacía, en un instrumento meramente electoralista en manos del oportunismo más ramplón. Los andaluces de conciencia no podemos caer en el idealismo de querer que la realidad se adapte a prejuicios preconcebidos. ¿Y acaso no es caer en el idealismo plantearse tareas políticas para las que el Pueblo Trabajador Andaluz no esté preparado? ¿No es acaso eso un brindis al sol? No ver la realidad tal y como es, por cruda que pueda parecer, sería situarse en la atalaya roja o verdiblanca, no intervenir y convertirse en un elemento ajeno al pueblo andaluz.

Necesitamos herramientas para la lucha económica (sindicatos) de las que carecemos. Nuestro sindicato de referencia, el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), aún se encuentra en pañales y apenas tiene implantación real en los centros de trabajo. Mientras no seamos capaces de basar su organización en ellos, difícilmente podremos plantearnos tareas mayores.

La juventud andaluza se encuentra en un estado de confusión ideológica apabullante. En su inmensa mayoría, -debido a la imagen que de la misma dan los mass media-, entienden la actividad política como algo ajeno a sus problemas, y un campo propio donde medrar, se fomenta así su pasividad y su apoliticismo. A causa de este ambiente general, los pocos jóvenes que deciden cambiar la realidad en la que viven a través del activismo sociopolítico, lo hacen con una profunda desorientación, y alejados de la problemática de la juventud de sus pueblos y barrios, a la que se deberían de esforzar en escuchar, organizar y representar.

Y, siendo honestos, ni siquiera disponemos de un partido de vanguardia mínimamente consolidado. Es cierto que, desde ANDALUCÍA COMUNISTA, creemos que esto ha sido producto de las continuas agresiones sufridas por la organización de vanguardia a manos de elementos oportunistas. Sin embargo, si bien gracias a muchos esfuerzos se ha conseguido evitar la liquidación de la misma, nuestros errores en esa tarea y la dureza de la ofensiva han lastrado su consolidación y no podemos ser ciegos ante esta realidad.

Ante todo esto, a nuestro modo de ver y en las actuales condiciones de la lucha de clases, cualquier propuesta inmediata de “Unidad Popular” sería un mero teatro electoral que carecería utilidad para el Pueblo Trabajador Andaluz, convirtiéndose en un nido de oportunistas sin principios que lo más que podría conseguir es buscarle un sueldecito a los mismos a costa del sufrimiento y las ilusiones de la gran masa de nuestro pueblo.

Es por ello que llamamos a los andaluces de conciencia a no dejarse atraer por los cantos de sirena del oportunismo; a redoblar los esfuerzos en consolidar espacios de poder popular creando y fortaleciendo secciones sindicales combativas basadas en la transparencia, la participación y el asamblearismo; organizando colectivos juveniles amplios de barrio o pueblo; apoyando a las candidaturas municipalistas honestas que puedan existir; entrando a formar parte de las asociaciones de vecinos coherentes que pueda haber y en todas aquellas organizaciones sociales que estén creando poder popular desde la base en nuestro país. Corremos el riesgo de que los pocos organismos de masas que se han creado gracias a la movilización popular de los últimos años sean barridos por la actual ola de cretinismo parlamentario durante el proceso de reflujo que estamos viviendo. No lo permitamos.

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