Publicado en: 1 febrero, 2018

Populismo capitalista VS socialismo. ¿Dónde se ubica Venezuela?

Por José Álvarez- Carrero

Mientras tanto, la verdadera izquierda en vez de capitalizar el descontento de los venezolanos y construir un bloque opositor para la toma del poder y la construcción del verdadero socialismo, es cómplice de ese régimen que mantiene intacta la estructura capitalista

La desigualdad económica, la inseguridad y creciente pobreza causada por las reformas neoliberales de los años 80 y 90 sumieron en la desesperanza a los venezolanos, quienes en masa terminaron votándole a Hugo Chávez, el militar carismático que proponía mano dura para superar la crisis, a la par que se mostraba como una esperanza para los más necesitados. Así, el Chavismo llegó al poder con buenas intenciones, como acabar con la pobreza y disminuir la desigualdad. Durante su gobierno se alcanzaron algunos logros, pero la falta de formación económica de sus dirigentes llevó a que se construyera un modelo de capitalismo populista insostenible en el tiempo.

Algunos años después el chavismo empezó a autodenominarse “socialista”, como una reacción al apoyo que dio EEUU a quienes intentaron dar el golpe de estado del año 2002 y como congratulación con aquellos movimientos sociales y de izquierda que sin hacer un exhaustivo análisis económico veían como positivos los impresionantes logros que alcanzaba Venezuela en disminución de la pobreza, los cuales eran resaltados por la misma ONU.

Aun así, no había nada más alejado de lo que es el socialismo y de lo que es la izquierda que las políticas populistas del Chavismo. Este movimiento populista en su afán de superar la pobreza sin tocar a los ricos, terminó a cambio empobreciendo a la clase media, ya que ese modelo de “lucha” contra la pobreza a partir de subsidios bajo el modelo de “misiones” –en vez de crear un aparato productivo sólido a partir de una economía planificada- llevó a que su sostenibilidad en el tiempo dependiera de la emisión de dinero sin su respaldo respectivo, creando con ello un problema de inflación que ha llevado al empobrecimiento general de la clase media venezolana.

Basta mirarlo 20 años después y ver como no se ha hecho ninguna reforma digan de ser considerada “socialista”. El poder económico sigue teniéndolo los mismos que lo tenían en 1998, es decir la casta opositora. El poder político lo tiene el PSUV en el cual, si bien hay algunos militantes honestos, también hay otros permeados por la corrupción, principalmente quienes en el pasado pertenecieron a partidos como AD y COPEI.

En veinte años, Venezuela no ha hecho nada en aras de construir el socialismo y su política asistencialista de “Misiones” ha sumido al país en la inflación, al financiarlas con emisión de dinero sin fondos debido a que en la época de “vacas gordas” no se usó el excedente del petróleo para financiar un verdadero proceso de industrialización. Hoy Venezuela NO es socialista ya que se está ante un gobierno que no tiene planificada la economía, ni los trabajadores asuman el control de los medios de producción, ni se trabaja en un programa de industrialización, ni se colectivice la economía, ni se construya un verdadero sistema de seguridad social universal, ni un sistema educativo altamente competitivo, ni una infraestructura pública sólida, ni se ha roto la dependencia del petróleo, ni se expropia a los propietarios de los medios de producción, ni se remunera el trabajo bajo la fórmula “de cada quien de acuerdo a sus capacidades, a cada cual de acuerdo a su trabajo” etc.

Los subsidios son incompatibles con el verdadero socialismo porque eliminan la libertad personal. El mismo modelo “presidencialista” y caudillista es anti-socialista, ya que en el socialismo deben ser los trabajadores los que gobiernen a través de consejos obreros, lo que lleva a que el ejecutivo se organice bajo un modelo de dirección colectiva o “directoral” u no bajo esquemas monocéfalos de dirección.

Mientras tanto, la verdadera izquierda en vez de capitalizar el descontento de los venezolanos y construir un bloque opositor para la toma del poder y la construcción del verdadero socialismo, es cómplice de ese régimen que mantiene intacta la estructura capitalista y sumerge a los trabajadores en la miseria, lo que lleva a que sea la derecha neoliberal la que capitalice ese descontento, por lo que le espera al venezolano promedio aún más hambre, miseria y atraso.

A pesar de ello, y aunque la historia no se repite, la situación venezolana tiene un paragón en el tiempo. En la Rusia de 1917, cuando Kerensky se definía como “socialista” para camuflar su populismo capitalista, mientras la derecha de Kurnilov trataba de Capitalizar ese descontento. Por fortuna, Lenin, Trotsky y Stalin hicieron una lectura adecuada de la situación y construyeron un bloque opositor verdaderamente socialista que condujo a los trabajadores a la toma del poder solo unos meses después. De lo contrario, Kerensky hubiera sido el Maduro del Siglo XX y la URSS en vez de industrializarse platicando su economía y eliminar la opresión del hombre por el hombre, se hubiera puesto a dar subsidios a la demanda emitiendo dinero y causando inflación mientras culpaba a la burguesía de “guerra económica” ¿Se imaginan a Stalin con escusas así de pendejas en los años 30?. Por esto, hoy nadie que se considere “de izquierda” debe llamar “socialista” a Venezuela, porque Venezuela no es socialista, por eso está en crisis y por eso su gente se empobrece cada día más. Socialismo es desarrollo, industrialización, trabajo, libertad, democracia obrera (esa que por desgracia también faltó en la URSS), y mejora del nivel de vida para la población.

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