Publicado en: 1 diciembre, 2018

POLONIA – de república a neocolonia. Un desdichado peón de los USA

Por Roberto Cobas Avivar

Rusia es convertida en el simil del nazismo. La desidia ideológica se lleva al límite. Hay que preparar al pueblo polaco para que, otra vez, ponga a gusto los muertos en una nueva guerra imperialista contra Rusia.

La derecha polaca se hace con el poder del Estado. En 1989 las elites de las corrientes derechistas opositoras pro imperialistas y las descendientes del desalmado Partido Obrero Unificado Polaco, desencadenan la contrarrevolución burguesa que pone fin al mal llamado “socialismo real” en Polonia.

Los artífices han sido los gobiernos y fuerzas oligarcas de los EEUU y la UE. Arrastran a los millones de ciudadanos que se enrolan en la tragi-comedia del movimiento Solidaridad. Era en su arranque un movimiento obrero-ciudadano por hacer rectificar el enrarecido rumbo del socialismo. Así devino en el paraguas de la transformación burguesa capitalista del sistema de la República Popular de Polonia. La arremetida de las fuerzas políticas criollas y las foráneas contra la clase obrera, la ciudadanía, la sociedad y el estado pasa a los anales de la historia como el ejemplo más despampanante después del Chile de Pinochet de la doctrina del choque del neoliberalismo made in USA & Reino Unido. Arrazar. Todo el patrimonio económico de 60 años de trabajo de la sociedad, renaciendo de las cenizas después de la guerra y la ocupación nazi y reconstruyendo las infraestructuras, la industria así como echando los fundamentos de la justicia y el avance social del pueblo polaco, es vendido a precio de ganga a los capitales foráneos. Los trabajadores son convertidos en mano de obra barata y el país en el mercado de los USA y los centros de la UE. El hundimiento social en las ciudades y especialmente en el campo es cuasi apocalíptico. Es el precio que le cobra a Polonia la oligarquía y la burguesía internacional por derrumbar el “comunismo” que nunca existió. De república a neocolonia. 

Al lado, ha caido bajo la misma planadora la URSS. La derecha del llamado partido comunista PCUS se hace con las riendas de la contrarrevolución burguesa. La figura de B. Jelcyn se hace emblemática al frente del brutal asalto al pueblo, a la economía, al estado. La transformación capitalista no da tregua y el FMI y el BM, infiltrando los tentáculos del capital norteamericano, carcomen el país. Tras el desplome de la Unión queda Rusia como un despojo después del festin neoliberal. Un dato da la intensidad del despojo: en apenas 10 años se produce una caída en el umbral de vida al nacer de más de 15 años. Todo un fenómeno demográfico.

La historia y el instinto de conservación de la sociedad rusa llevan a V.I. Putin a la presidencia del país. El momento de inflexión se da casi como un milagro. El mítico renacer del Ave Fenix se hace realidad. Desde entonces, ya en la senda del desarrollo capitalista, se produce una fuerte recomposición material y social del país. Putin inocula la fuerza de un profundo sentido nacional y el país, la sociedad asume el reto de la resurrección y el avance. El rescate del potencial militar de defensa se hace prioritario. Ante los ojos cegatos del mundo imperialista occidental Rusia se convierte en apenas dos decenios en una potencia militar moderna. Hoy ya capaz de restablecer el equilibrio militar con las grandes potencias del mundo unipolar. Es suficiente para que USA y la UE con la OTAN a la cabeza emprendan en pánico la carrera por la reconquista de la hegemonía. Es inútil. Rusia se sitúa a la cabeza del desarrollo tecnológico armamentístico. Todo lo que entonces queda hacer es convertirla en el “oso imperialista” en que habían convertido a la URSS. La idea que se va haciendo realidad del mundo multipolar, jalado por Rusia y China, les quita el sueño a los EEUU y a los sub imperialismos europeos.

La guerra hay que ganarla en la ofensiva ideológica con la gran maquinaria de las corporaciones mediáticas financieras de los EEUU i Europa. Rusia será el imperio del mal  y Putin el nuevo zar que amenaza el mundo de los valores occidentales, algo semejante al ISIS que ellos mismos han materialmente creado. La civilización está en peligro, no ya por el “comunismo”, sino por el zarismo bolchebique del nuevo emperador. Ahora, como siempre, Occidente necesita los estados lacayos, como el Imperio Romano los colaborantes.

Polonia se alza con las palmas. La alimentación de un enfermizo sentido anti ruso en la sociedad polaca es la clave. La rusofobia adquiere dimensiones semejantes al estado mental que los condujo a la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial. Decir Rusia y Putin pasa al catálogo de los delitos contra la patria. Rusia y Putin pueden sólo aparecer en titulares, noticias, comentarios, conferencias como algo menos que las siete plagas de egipto. La rusofobia se convierte en doctrina de estado. Los medios de comunicación privados, en su mayoría en manos de capital alemán y norteamericano, llevarán la voz cantante. La televisión pública se convierte en la tribuna del gobierno de turno. Los neoliberales (los partidos PO, PSL, SLD y otras plataformas satélites) que han estado en el poder desde 1989 hasta el 2015 – en coaliciones de gobiernos de derecha e izquierda – hacen de la propaganda anti comunista la razón de ser del estado. Con los derechistas neo conservadores se intensifica la arremetida. Desaparecer de raíz todo símbolo que refiera al comunismo y al socialismo. La Hoz y el Martillo y la imagen del Ché son proscritas oficialmente bajo penas judiciales. El nuevo Redactor Jefe de la Televisión Pública TVP no se inhibe de advertir en entrevista televisiva que portar o evocar las imágenes de Fidel y el Ché ha de ser motivo de enjuiciamiento penal. Un macartismo trasnochado se apodera del país. Es directamente proporcional al miedo que la nueva burguesía, la oligarquía y las derechas polacas le cogen al socialismo, convertido, a pesar de ellos, en una suerte de fantasma que les quita el sueño.

En el 2015 arraza en las elecciones presidenciales y parlamentares la derecha conservadora (PiS) en los atuendos del neo democratismo cristiano a la polaca. La plataforma política económica y social que los lleva al poder rompe programáticamente con el neoliberalismo. Y no se hace esperar un curso reformista social nacionalista. Logran hacer reflotar la economía del país y componer una política de justicia social que cala en las mayorías diezmadas por años de neoliberalismo, corrupción y descomposición del estado. No tarda igualmente la reacción neoliberal interna y europea en convertir a esa fuerza política en una amenaza para la UE del capital. El gobierno de este movimiento derechista está fuertemente anclado en el poder de la Iglesia Católica polaca, a la que la transformación burguesa capitalista del sistema le ha dado todas las prerrogativas económicas y políticas posibles. La esencia de la economía del capital no cambia, se modera la intensidad de la acumulación a costa del trabajo y se redistribuyen con mayor sentido social los panes y los peces. El conservadurismo religioso permea la línea política del partido y se repiten los intentos, con no poco rechazo social que los mantiene a raya, de la clericarización de la sociedad.

El nuevo gobierno conservador-cristiano se alinea rápidamente con los USA. Convierten su política exterior en un apéndice de la del Pentagóno. Cierran filas con la ofensiva anti rusa de Washington. Se auto declaran el patio trasero del Imperialismo. Asumen la doctrina yanqui de la contención de Rusia como propia y proponen la instalación de bases permanentes militares en territorio polaco, al estilo de Colombia, Argentina y ahora el Brasil de Bolsonaro. El lavado de cerebro y del consciente colectivo de la sociedad polaca para llevarlo a la rusofobia y el guerrerismo anti ruso más descabellados se convierte en objetivo ideológico. Ello, suponen, cohesionará a la mayoría social alrededor del gobierno y el partido. En realidad es la recreación de los fantasmas que llevaron a Polonia a la tragedia de la II GM. 

Los medios de comunicación masiva, especialmente la televisión, se transforman en cajas de resonancia de los occidentaes, con CNN a la cabeza. La otra televisión que por ley ha de ser pública, es raptada por los gobiernos de turno. Ahora ha pasado de manos de los derechistas neoliberales a los actuales derechistas neo conservadores. Anticomunismo, antisocialismo y rusofobia son la orden a propagar. TVPInfo, el canal informativo de esa televisión “pública” cae en niveles de inmoralidad y anti ética desinformativa que sin riesgo pueden compararse al goebelismo mediático. Mentir, confundir, tergiversar según los intereses de los USA componen la línea del medio. Oleadas de expertos a la carta en abrumadora mayoría derechistas, pseudo intelectuales, envenenadores y reyes de la desinformación disfrutan de los espacios televisivos, publicistas e informativos. Ahí se gana la guerra en la lucha de clases.

Rusia es convertida en el simil del nazismo. La desidia ideológica se lleva al límite. La gráfica muestra el programa televisivo de TVPInfo, donde ya no hay ningún tipo de escrúpulos al respecto. Esa es la calaña pro imperialista y el pozo moral de la Televisión Pública polaca, TVP. Hay que preparar al pueblo polaco para que, otra vez, ponga a gusto los muertos en una nueva guerra imperialista contra Rusia.

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Nota:

PO – Plataforma Ciudadana – derecha neoliberal

PiS – Derecho y Justicia – derecha conservadora cristiana

PSL – Asociación Popular Polaca – partido campesino, centro derecha

SLD – Coalición Democrática de Izquierda – izquierda liberal, centro derecha.

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