Poetas chinos

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Por Jose Luis Merino

TORMENTA

Wu Kieng (siglo XIX)

Maldije a la lluvia que, azotando mi techo, no me dejaba dormir.

Maldije al viento que me robaba las flores de mis jardines.

Pero tú llegaste y alabé la lluvia. La alabé cuando te quitaste la túnica empapada.

Pero tú llegaste y alabé el viento, lo alabé porque apagó la lámpara.

 

 

A LA MANERA ANTIGUA

Lu Wen Ming (siglo XVIII)

La luna cae en el agua cenagosa y su luz permanece pura.

El pino solitario junto al sendero tortuoso, no pierde su verticalidad.

El hombre superior halla contratiempos, su corazón permanece inalterable.

 

 

CANCIÓN DEL RÍO HENG

T’ang Shih (siglo XV)

Mi casa está a la entrada del río Heng. Cada año lloro la terminación de la primavera. A las flores mustias se las llevan las aguas sin esperar la vuelta del viajero.

 

 

CH’ANG AN

Meng Chiao (siglo IX)

La verde montaña domina el río Amarillo, a sus pies se halla el camino de Ch’ang An: quienes persiguen honras y fortunas se cruzan en él sin sospechar que envejecen.

 

 

EL PERFUME DE LAS FLORES

Li-Tchang-Yin (siglo VIII)

Las flores, ya marchitas, caen y son llevadas por el viento del otoño; pero el perfume de las flores… ¿Adónde va el perfume de las flores?

 

 

EXTÁSIS

Tao-Han (siglo VIII)

Contemplo las cimas azules y la luna que se mira en las aguas del lago, oigo el murmullo de las vertientes y del viento al pasar entre las hojas; pero mi alma se transporta más allá de las cosas visibles, mi alma caminante y a la vez cautiva, en un glorioso éxtasis.

 

 

AURORA PRIMAVERAL

Men Hao Jan (siglo VIII)

Mi sueño primaveral ha olvidado la aurora. He aquí que los pájaros cantan en todas partes. Anoche zumbaban la lluvia y el viento. ¿Quién sabe cuántas flores han caído?

 

 

EL TÉ

Wang-Tsí (siglo VII)

En el instante que llevas la taza a los labios cierra los ojos:

¡Te hallas en el Paraíso!

 

 

EL PABELLÓN DE MÚSICA

Liang-Hung (siglo I)

Los músicos ya se han ido. Los tulipanes que dejaron en los jarrones de jade se inclinan sobre los laúdes, como queriendo escuchar aún.

 

 

EL ROCÍO SOBRE EL CHALOTE

Anónimo (siglo I)

¡Oh rocío que engalanas el chalote! ¡Qué pronto te secas! Rocío, tú renacerás mañana. ¿Pero cuándo volverá el hombre que muere?

 

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