Poderes oscuros del neofeudalismo

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Si aumentan sin cesar el desempleo, la pérdida de libertades y derechos y el miedo al terrorismo de los europeos, se debe principalmente, como se viene señalando, a las guerras de los aliados en Oriente y a la toma del poder político por las grandes familias de ricos industriales y la gran banca europea y norteamericana, fuente de la crisis que comenzó en 2007.Todo eso está conectado. En primer lugar son todos ellos quienes han provocado un vuelco del propio sistema capitalista, y de explotador lo han convertido en depredador. Han descubierto que es más cómodo y menos arriesgado jugar al Monopoly real que invertir en industrias y negocios con trabajadores que pueden provocar conflictos. Además, así se pagan menos impuestos y pueden hurtar mejor sus ganancias al fisco y esconderlas en paraísos fiscales como Irlanda, Gibraltar, Holanda o Andorra entre otros. En segundo lugar, pero siempre con el mismo origen, es la vocación guerrera de estas gentes. Al Monopoly lo complementan con otro juego mortal: el Risk. Y es que no es casual esta complementariedad: ¿qué hace el uno sin el otro? La política mundial se ha convertido en un juego de rol con desenlaces mortales.
Qué desgracia que Europa sea tan proclive a guerrear. Hoy en día, cuanto más rico es un país, más alto su grado de participación directa o indirecta en asuntos sucios y en gastos militares. Para los creadores de las guerras se trata de una inversión como otra cualquiera: qué importa que se reciban ataúdes de pino con los propios soldados muertos por una supuesta patria, o que los pueblos se empobrezcan. Si se fabrican armas y bombas, hay que sacarlas del almacén. Porque no se pueden tener stocks de estas cosas mientras sigue avanzando la tecnología de matar. Hoy son drones, mañana serán robots capaces de subir escaleras o bucear para matar. Pero tan fuerte apuesta en el terrible juego de rol de los negocios de guerra precisa de una excusa convincente para tener a los ciudadanos de su parte, o al menos para que no rechisten. No se puede hacer una guerra sin antes lavar el cerebro de las masas para que la respalden por activa o por pasiva. Y la excusa hoy es la lucha contra el terrorismo islamista. El terrorismo es real, los atentados son reales, sí. Despreciable, sí; pero ¿por qué surge? De sobra lo sabemos, pero es bueno recordarlo para evitar que los medios de comunicación nos laven el cerebro con otras ideas.
El terrorismo islamista es la respuesta al terror sembrado por los EEUU y sus aliados, entre ellos los gobiernos europeos, contra el mundo islámico. Y sabemos que el terrorismo occidental busca tres cosas: petróleo, negocios de relacionados con la guerra y poder geoestratégico.
No se pueden justificar las guerras ni el terrorismo, eso nunca, sea cual sea, pero si usted mete la mano en un avispero puede tener serios problemas con sus habitantes. En este caso, la razón para meter la mano en el avispero Oriente sabemos la que es, pero no es la que nos dicen que es. No se defiende allí la democracia, ni los derechos humanos ni el cristianismo auténtico. (1) Todo eso es justamente lo que se quiere evitar. Esa es la gran hipocresía del belicoso occidente, que persigue en Alemania a los cristianos originarios y en el resto del mundo a quien convenga, con cualquier ortodoxia como argumento.
La proliferación de movimientos terroristas del avispero oriental se ampara en la religión. La religión es una excusa también para ellos, pero ¿existe alguna otra fuerza capaz de llevar a terroristas a colocarse una bomba en la cintura y hacerse estallar con ella donde se les diga por sus dirigentes? Ninguna idea política hasta hoy ha conseguido eso, y dudo mucho que haya alguna capaz de conseguirlo.
Europa, que ni es ni fue cristiana, -si acaso católica o protestante- y sus gobiernos, utilizan la religión como tapadera, como justificación moral para lavar las conciencias de los cruzados involucrados en una doble guerra: una interna, mediática, policial y económica para controlar a sus ciudadanos, y otra externa por el poder mundial y las fuentes de energía. Todo sucio y con tintes demoniacos bajo el satánico lema del “Ata, separa, domina” que es la verdadera bandera de los disfrazados como islamistas o como cristianos.
Mientras en EEUU- creador de la crisis financiera mundial y motor de arranque de esta crisis y de estas guerras- no se notan sus efectos negativos, en el continente europeo se ha desatado un verdadero tsunami por la afluencia masiva de gentes que huyen de la muerte y del hambre buscando refugio entre quienes han destrozado sus países y sus vidas. Así que este continente se encuentra ante un complejo problema, no solo de identidad cultural, sino de miedo, mientras continúa el retroceso hacia estados policiales con la excusa del terrorismo, la crisis laboral y el descontento social por todo eso. Pero cosa curiosa: no existe un movimiento de los ciudadanos europeos contra la guerra mientras los gobiernos rechazan en sus fronteras a los que huyen de ella. En cambio, existen movimientos ciudadanos que desean acoger a las víctimas de sus gobiernos, pero sin presionar para que dejen de destruir sus países. Este síntoma de resignación colectiva ante los poderes públicos agresores resulta alarmante y hasta se puede considerar un éxito de las políticas de represión de la ciudadanía por este neoliberalismo feudal.
Y mientras el “amigo americano” desea el control total de la vieja Europa, los europeos están perdidos, divididos, desmoralizados, empobrecidos, indignados y muchos resignados en un laberinto donde el Minotauro no es otro que el gran Ego satánico de quienes gobiernan Europa y el mundo: los nuevos feudales de todo el Planeta; ese 1 por ciento de terrícolas que domina, empobrece y mata al 99 por ciento restante.
( Próximo artículo y final: Las fronteras de la conciencia)
(1) Es bueno saber que los cristianos originarios son hostigados sin cesar en Alemania hoy mismo mientras católicos y protestantes reciben ayudas millonarias del Gobierno. Es el salario por el silencio de las Iglesias, que sirven de soporte moral a la inmoralidad de banqueros, políticos y servidores de la máquina de la guerra y del retroceso de las libertades.

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