Publicado en: 12 marzo, 2016

PODEMOS y la batalla por la “centralidad del tablero”: “Izquierda-derecha” vs “extremos-centro”

Por Pedro Antonio Honrubia Hurtado y Luis Juberías

Con la campaña contra PODEMOS en esta última semana se busca que en/desde PODEMOS se hable de las cuestiones internas de PODEMOS, en lugar de hablar de las cuestiones externas (pactos, negociación, Gobierno, etc.). Con ello, la iniciativa en el debate político pasa completamente a manos de los otros actores del momento, y en especial […]

Con la campaña contra PODEMOS en esta última semana se busca que en/desde PODEMOS se hable de las cuestiones internas de PODEMOS, en lugar de hablar de las cuestiones externas (pactos, negociación, Gobierno, etc.). Con ello, la iniciativa en el debate político pasa completamente a manos de los otros actores del momento, y en especial del “Gran Centro” que ahora dizque que conforman PSOE y Cs. La famosa centralidad del tablero se desplaza desde la dicotomía “pueblo vs régimen” que es clave en la estrategia política de PODEMOS, a una mucho más del gusto del “establishment”: “centro vs extremos”, donde PSOE y Cs ocuparían el centro y PODEMOS y PP, haciendo pinza en negativo, los extremos. Sacamos de la ecuación política el conflicto de intereses entre la oligarquía y el pueblo y lo llevamos al conflicto entre aquellos que son capaces de ceder en pos del consenso y la gobernabilidad y aquellos que no; que solo piensan en sus intereses partidistas y que no atienden al llamado de la calle para que haya entendimiento. Si además logras que figuras vinculadas a PODEMOS como Carmena o Villarejo muevan ese ruido, perfecto. Ya tienes el escenario ideal para que la presión sobre Pablo Iglesias y PODEMOS sea total, y, lo que es más importante: das pleno sentido al matrimonio PSOE-Cs, matizando y resignificando el porqué de su “mestizaje ideológico”, que lejos de ser algo “anormal” pasa  a ser algo que tiene unas connotaciones profundamente positivas para el momento político en cuestión.

Fomentando la idea de la “división” en PODEMOS, pues, en realidad, buscan devolver al debate al viejo esquema “izquierda-derecha” que PODEMOS supo superar con éxito, pero ahora expresado en la dualidad “centro-extremos”. Situar a PODEMOS en el extremo izquierdo del tablero frente a un “gran centro” capaz de aglutinar lo que de bueno sigue habiendo en el espacio tradicional de la “izquierda-derecha” y colocándose al mismo nivel ideológico de un PP que ha decidido voluntariamente dejar el espacio de la “nueva derecha moderna” a Cs. Si logran que dentro de PODEMOS ese marco tenga calado, estarán ganando.  Si logran que desde el propio interior de PODEMOS la división “centro-extremos” tenga un reflejo, habrán devuelto el marco y la centralidad del tablero justo a donde lo habíamos sacado ya. No podemos en ningún caso comprar los marcos del adversario, debemos seguir imponiendo, creyendo y moviendo nuestra acción política en base a nuestros propios marcos.

Que PODEMOS le está ganando la batalla al PSOE lo demuestra, además, este mismo hecho evidente. El régimen ya no apela al viejo esquema “izquierda-derecha” para enfrentarse a PODEMOS. Ahora lo hace con ese otro mucho más sofisticado: “centro-extremos”. Sabe que si apelan al eje “izquierda-derecha” PODEMOS ya no es una fuerza subalterna sometida a la hegemonía del PSOE en ese espacio de la “izquierda”, sino una fuerza que mira de igual a igual al PSOE y que le disputa de lleno tal hegemonía, además no desde la identidad clásica de la izquierda, sino desde la transversalidad y la resignificación de la realidad política. PODEMOS no disputa la hegemonía de la izquierda sino la posibilidad de llegar al gobierno, de enfrentarse a las fuerzas de la “gran coalición”, de ocupar el espacio del PSOE no como partido de izquierdas, sino como “partido del pueblo”.

Por ello ahora abocan a la dualidad “centro-extremos” en la que sí pueden presentar a PODEMOS como “extrema izquierda” y volver así de nuevo al viejo esquema. Si se impone el marco “centro-extremos” el régimen habrá devuelto la centralidad del tablero a su espacio. No hay que tener miedo a disputarle el espacio de la izquierda al PSOE, hay que tener miedo a que el PSOE vuelva a ocuparlo en solitario.

Primero irán hacia el centro para marcar la diferencia “centro-extremo” y si logran que PODEMOS los siga, una vez el espacio tradicional de la izquierda vuelva a quedar vacío, volverán a él y dejarán a PODEMOS sin espacio, o, peor aún: con la mitad del partido pensando en la extrema izquierda y la otra mitad pensando en el extremo centro. Cuidado. El poder no teme a la izquierda, sino a la gente, pero la gente sigue votando sobre determinados ejes simbólicos que no podemos negar ni renunciar a ellos. No le hagamos el juego al adversario.

Conquistar la hegemonía de la izquierda se debe ver dentro del objetivo de ser capaces de provocar una ruptura con el régimen, no como pasar/pasarse al extremo izquierdo. Ni miedo a disputar tal hegemonía ni pasarse de identitarios en la tarea. Ese es el gran reto que tenemos por delante.

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