PODEMOS ¿qué margen tendría para reformas?

Por Aurora Despierta

Querer no es poder, si no se tiene en cuenta la realidad del capitalismo actual y futuro, la correlación de fuerzas entre capitalistas y trabajadores, y qué es lo que de verdad necesitamos para empoderarnos con la lucha en empresas, barrios y centros de estudio

Todas estamos de acuerdo en que en España (o Estado español) hay muchísimas cosas que, hipotéticamente, incluso sin salirnos del capitalismo y comparados con otros países, podrían mejorar. Pero ¿podríamos con PODEMOS? ¿Qué recorrido hay para una estrategia de reformas?

Este artículo viene motivado tras la lectura de un texto importante que os recomiendo en la sección VII.

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Sin entrar ahora en un mareo de cifras ni en una relación exhaustiva, sabido es que en España, en relación con el PIB por habitante, hay menos gasto social que en otros países europeos semejantes (el 68% del gasto de otros), que el fraude y la elusión fiscal es mayor y a la vez se destinan pocos funcionarios y medios para combatirla, que se invierte muy poco (incluido desde el Estado) en I+D+i, que el modelo productivo necesita mejorar mucho para no depender tanto de la construcción y del turismo, ni de un tejido de pequeñas empresas, que el “capitalismo de amiguetes”, la corrupción y la financiación ilegal de los partidos del Régimen (PP, PSOE, CDC…) pesan lo que no debieran, que la democracia, la transparencia, la división de poderes, etc., es manifiestamente mejorable, también el carácter laico del Estado, y un larguísimo etcétera en el que no creo que haga falta entrar, porque nos entendemos. Es decir, que incluso sin salirse del capitalismo, aquí habría mucho para reformar.

Pero la cuestión en realidad no es esa, sino hasta qué punto se puede hacer ese recorrido. Porque en la situación actual, hay muchos intereses creados, y hace falta una fuerza capaz de vencerlos. Y también que estamos hablando de un sistema social, el capitalismo, que tiene su historia, sus tiempos, sus necesidades y posibilidades propias.

Si nos situásemos en la España de inicios de la década de 1950, cuando hacía poco que en Europa y gran parte del mundo se acababa de salir de la IIª Guerra Mundial, convendríamos en que el capitalismo todavía tenía, hasta mediados de la década de los 70 al menos, un largo recorrido, tanto en España como en el conjunto del mundo, y que por tanto había margen para mejoras en el modelo productivo, en el gasto social, etc., y por supuesto, sobre todo partiendo del fascismo español, de reformas en los derechos y libertades más básicas, en un cambio de Régimen. Por eso, en esa época, las políticas de corte socialdemócrata tuvieron su edad dorada, aunque a nosotros nos llegó muy tarde, cuando el capitalismo mundial tras la crisis de los 70, ya estaba cambiando el paso hacia el neoliberalismo, achicando el espacio para el sindicalismo y reformismo socialdemócrata, y así nos quedamos “a medias” en todo.

I.- ESPAÑA en el MUNDO, y en sí misma UN MUNDO

Como el capitalismo es un sistema mundial, y además ahora, extremadamente globalizado (más que lo estará con el tratado TTIP EEUU-Europa), no podemos analizar una de sus partes, sin tener en cuenta la totalidad, porque de lo contrario, no se pueden comprender ni sus características, ni posibilidades, ni sus límites, ni sus problemas, como el surgimiento, expansión y evolución de sus crisis, como la que todavía estamos viviendo y lo que puede venir y seguro vendrá. Además, ya no estamos en la España de la autarquía del primer franquismo, sino en la Unión Europea y en la eurozona, que cada vez mejor sabemos lo que significa, y en lo que no hace falta insistir ahora.

El capitalismo además, no tiene un desarrollo igual y homogéneo en todos los países, ni siquiera en los de la Unión Europea. El desarrollo capitalista es básicamente acumulación de capital (producción, beneficios, inversión de los beneficios, reproducción ampliada, expansión productiva…), y esa acumulación no se da ni en la misma forma ni medida en todos los países. Asistimos a un proceso desigual y a la vez combinado. Porque los países con un capitalismo más poderoso, que pueden exportar más mercancías industriales, que pueden invertir más en I+D+i, que acumulan más beneficios, necesitan de otros que les compren esas mercancías (no que las produzcan y compitan), o que directamente con una mano de más barata se los produzcan, y sectores económicos en los que invertir sus beneficios de modo más rentable que en el propio país, sea en la producción o el crédito al consumo (de viviendas, por ejemplo). Así que se produce también una división internacional del trabajo: nosotros exportamos productos agrícolas porque se nos da bien (clima, infraestructura, etc.), ofrecemos servicios para el turismo de los países más ricos, y nicho de inversión de créditos extranjeros para la construcción de obras públicas o viviendas que sabemos hacer tan bien desde el franquismo con la construcción de pantanos y centrales hidroeléctricas inauguradas por el Caudillo.

De modo que para saber el recorrido que tiene el capitalismo español, debemos considerar de dónde venimos, cuál es la realidad actual y su posible evolución.

El resultado es que tenemos una estructura económica que incluso en términos capitalistas resulta poco envidiable. Para empezar, al interior de la misma España, el proceso de acumulación de capital, el desarrollo desigual y combinado, la división del trabajo, ha hecho que lo mejor del sistema capitalista, productivo, financiero, comercial y de servicios, se concentre en tres zonas: Catalunya, Euskadi y Madrid.

Incluso estos tres territorios no son similares. Por ejemplo, Catalunya tiene más desarrollo comercial y turístico que Euskadi, y Madrid más presencia del capital financiero y de servicios asociado que las dos anteriores. Otros territorios, como Extremadura, Andalucía, Galiza…tienen un peso desproporcionado del sector primario (agricultura, pesca…).

El peso de las microempresas, pequeñas y medianas, es mucho mayor por ejemplo que en Alemania, lo que lastra las posibilidades del capitalismo español y de su competitividad, lo hace más retrasado y dependiente de la I+D-i extranjera, menos capaz de que las empresas se autofinancien, por tanto, más dependientes del crédito bancario, de un sector tradicionalmente muy poderoso y ahora más con la desaparición de las cajas de ahorros y la enorme concentración bancaria de los últimos años.

Con grandes dificultades para competir con mejores productos industriales y más productividad en base a una tecnología más avanzada, el capitalismo español, con un peso además de sectores en los que es difícil la mejora de la productividad (turismo, comercio…), tiene que recurrir a competir en base a menores costes labores, que se traducen en más explotación (horas extras gratis, etc.), salarios más bajos y la tendencia a disminuir las cotizaciones sociales.

El proletariado (clase trabajadora) industrial sigue concentrado sobre todo en Catalunya y Euskadi. En el resto, la clase trabajadora está mucho más ligada al sector servicios y a la producción agrícola o la industria de transformación (conservas, etc.). El tejido empresarial de micro, pequeñas y medianas empresas, dispersa todavía más a la clase trabajadora. Esto tiene sus consecuencias para la unificación de las luchas, su extensión territorial y el desarrollo muy desigual territorialmente de la lucha y de la conciencia política, aunque la tendencia general a la baja, la haya igualado bastante en las últimas décadas, pero por abajo.

Esta estructura productiva conduce a que el paro estructural en España siempre haya sido muy elevado (aunque durante el franquismo se disimulase algo por la enorme emigración, y en el período previo a la crisis, por el espejismo de la burbuja inmobiliaria-financiera), porque su tejido económico, en condiciones “normales”, no puede absorber toda la fuerza de trabajo disponible, tanto de baja como de alta cualificación. Y a que el tipo de empleo existente dependa mucho de la temporada, como en el sector turístico, o en tareas agrícolas. Si a esto le añadimos las consecuencias de la crisis actual, el panorama es el que tan bien conocemos y sufrimos.

De aquí surge también la estructura de clases sociales. El minifundio agrícola gallego contrasta con las inmensas fincas de los terratenientes andaluces, con raíces nobiliarias y vuelos en el capitalismo agrario y en el sistema financiero. La importancia de las inversiones de las multinacionales en Catalunya, contrasta con el desarrollo excepcional del cooperativismo en Euskadi, pero totalmente integrado en el capitalismo. Esto hace que las características materiales, ideológicas, políticas, culturales y psicológicas de la clase capitalista, de la “clase media” y de la clase trabajadora, tenga sus rasgos comunes (lo más importante), pero también sus diferencias (que tienen su peso).

Si a esto le unimos, la existencia de territorios que por su historia económico-social y características culturales (sobre todo lingüísticas) tienen poblaciones con identidades nacionales diferentes y en conflicto, incluso en su interior (véase el caso evidente hoy de Catalunya), la diversidad económica, de clase y nacional de España resulta más evidente de la que podemos observar, por ejemplo, en Portugal o Grecia y otros estados europeos, y por tanto, su gestión más complicada, tanto para los capitalistas, su Estado burgués, como para las tareas de los revolucionarios comunistas.

II.- El HORIZONTE ESPAÑOL. Estrecho y tenebroso

Decía al principio que la España de 1950 tenía mucho recorrido en una evolución, digamos, positiva. Pero ¿cuál es hoy?

Tenemos un capitalismo que comparativamente, es débil y dependiente y con una competencia internacional creciente en un mundo globalizado en el que desaparecen las barreras arancelarias. Si el alemán, para hacerse más competitivo y generar más beneficios para su clase burguesa, ha limitado derechos que tenía hace quince años su clase trabajadora, el capitalismo español, de entrada mucho más débil, se ve obligado a ir en la misma dirección, incluso de forma más acusada, tanto por la supervivencia de sus micro, pequeñas y medianas empresas, como porque se convierten en subsidiarias de las empresas extranjeras que invierten y producen en España. De ahí la creciente brutalidad de las reformas laborales, la pérdida enorme de derechos, que del trabajo precario de los 80 (secundario), hayamos pasado a una situación en la que es la norma y extendiéndose; que del flipe inicial del fenómeno mileurista, hayamos pasado a que ahora casi se considere al mileurista ¡clase media! según algunos.

El gran paro estructural que persistirá durante muchos años, servirá para presionar a la baja los salarios y condiciones de trabajo y atemorizar a los trabajadores/as, y por tanto, mejorar la correlación de fuerzas para que, aunque con posibles retoques, la tendencia reaccionaria en las reformas laborales, permanecerá. Lo contrario no se puede imponer porque un gobierno quiera cambiar una legislación, sino porque hay una importante presión obrera y popular para que no bajen los salarios, para que los parados no tengan que aceptar cualquier trabajo por una miseria, ya que cuentan con buenas prestaciones y subsidios de desempleo o rentas mínimas garantizadas; o sea, correlación de fuerzas entre las clases sociales, y esto tampoco se puede conseguir con voluntarismo, porque lo natural es que en principio una gran masa de paro debilite y atemorice a los trabajadores/as, los desmovilice y frene su fuerza de presión, aunque esto pueda acabar por remontarse.

En cuanto a los gastos sociales del Estado, cuyo aumento fue la gran aspiración con la llegada de la “democracia” y sobre todo de la socialdemocracia al Gobierno, estando muy retrasados con respecto a otros países europeos de un nivel similar, ahora nos encontramos con dos techos.

El primero es que la burguesía necesita de sus beneficios, tanto para su buen tren de vida, como para reinvertirlo en las empresas si quiere depender menos de la financiación externa (escasa), y por eso quiere pagar menos impuestos, sea mediante una carga impositiva efectivamente menor, o la elusión, evasión, fraude fiscal, y también que se reduzcan las cargas sociales de la empresa, en cotizaciones a la Seguridad Social, y en el pago de las indemnizaciones por despido.

El segundo es que el Estado en su conjunto, tiene una enorme masa de deuda pública que ya está muy cerca del 100% del PIB, precisamente debido a que ya existía un sistema fiscal muy favorable a los capitalistas, que recaía sobre todo en las nóminas y el consumo de los trabajadores/as, y a que la recaudación fiscal durante la crisis ha descendido brutalmente tras el fin de los ingresos extraordinarios posible por los impuestos durante la burbuja inmobiliaria, cuando a la vez han aumentado los gastos (prestaciones y subsidios de desempleo, aunque haya un porcentaje altísimo de población que no tiene nada), y a que además se ha rescatado a las cajas y bancos, y para colmo despilfarrado en el “capitalismo de amiguetes” y la corrupción.

Los bancos, empresas, etc., que invierten en deuda, quieren tener garantizado el cobro de los intereses y del bono a su vencimiento. La clase capitalista en su conjunto, quiere que el Estado disminuya su ratio de endeudamiento de modo que absorba menos recursos financieros para que vayan orientados a otros fines, como los productivos y los comerciales o los especulativos, y para que vaya “haciendo sitio” (margen de endeudamiento), para cuando se presente otra crisis y tenga que volver a endeudarse, por ejemplo rescatando bancos. Pero sobre todo, porque hay que “quitar grasa” al Estado, adelgazarlo en sus gastos sociales, tanto porque estos se financian en buena parte de las empresas (hay que reducir costes) y suponen en realidad salario indirecto (sanidad, educación…), y diferido (prestaciones desempleo, pensiones…), como porque los servicios públicos limitan el nicho para negocios capitalistas que podrían hacerse con las privatizaciones.

De aquí que la Unión Europea haya diseñado un arma de destrucción masiva del gasto social a cuenta de reducir la ratio deuda pública/PIB al 60%, cuando anda ahora en general, hacia el 100%. Esto es el TSCG (Treaty on Stability, Coordination and Governance; o Pacto Fiscal Europeo o Fiscal Compact), cuya versión española es la LOEPSF (Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera), hija del “matrimonio” entre el primero y la reforma del artículo 135 de la Constitución. No os digo más porque llevo más de tres años explicándolo. Quien quiera enterarse del arsenal de la LOEPSF, que lea mi artículo “PODEMOS, su cuento económico de la lechera y farsa política” (21-8-2015, enlace al final).

Esto quiere decir que aunque en España se gasta en gasto social del Estado un 68% de lo que lo hacen en otros estados con un PIB por habitante similar, la pretensión de aumentar ese gasto, sea vía impuestos (empezando por la lucha contra los privilegios fiscales de las empresas) y déficit y endeudamiento, choca con la prioridad a la reducción de la ratio deuda pública /PIB y amortización efectiva de la deuda (reducción de la masa de deuda).

Es más, la cosa es muy concreta y tasada en la LOESPF. Si resulta que para ponernos al nivel de otros europeos deberíamos aumentar el gasto social en un equivalente al 30% aproximadamente de los que otros gastan, eso apunta a que el aumento del gasto social anual debiera ser superior al aumento del PIB nominal anual, porque de lo contrario nos mantendríamos en el PIB aumenta 3% (supongamos que por habitante es lo mismo), el gasto por habitante aumenta 3%, pero se mantiene en principio la diferencia con respecto a lo que gastan otros que también habrán aumentado proporcionalmente, salvo que las diferencias disminuyan mucho porque empiezan a gastar mucho menos, pero entonces lo más probable es que nosotros también lo estaríamos haciendo, por lo que las diferencias se mantendrían.

La LOEPSF tiene una “regla de gasto” que no establece diferencia entre gasto social, militar, etc., por lo que cabría recortar de uno y pasar a otro, pero al gasto general, excepto lo que por crisis corresponda a las prestaciones por desempleo, y otras partidas muy raras, tiene un límite de crecimiento.

Cito de mi estudio “PODEMOS, su cuento económico de la lechera y farsa política” (21-8-2015), del apartado 8.- La LOEPSF y su “cama de Procusto” o la REGLA DE GASTO, da la PUNTILLA al plan de Podemos” de la sección II.- El CAMINO a NINGUNA PARTE porque ignora el OBSTÁCULO de la AUSTERICIDA ley LOEPSF y subestima a su “padre”, el tratado TSCG de la Unión Europea” :

Lo que sacamos en claro de todo esto es que con la LOEPSF no se puede aumentar el gasto en la misma proporción que el PIB nominal, como pretende el plan de Podemos. Que a lo sumo debe estar en la misma tasa del PIB potencial (que la AIReF estima que “está entre dos puntos y dos puntos y medio por debajo de la tasa de aumento prevista para el PIB nominal”), y en tanto no se consiga el déficit estructural cero (en el plan de Podemos no está garantizado que se logre ni para 2020), y desde 2017, el crecimiento del gasto debe estar por debajo de la tasa del PIB potencial.

La LOEPSF es un artefacto sofisticado, diseñado para tenernos pillados y obligarnos a la reducción de la ratio deuda /PIB incluso por su amortización neta, por varias vías, sea el déficit estructural, el déficit total, el crecimiento del PIB real o del empleo neto, y expresamente con un regla para limitar y reducir el gasto. Todo esto se acaba traduciendo en recortes sociales.”

Si no se deroga la LOEPSF, con su regla de gasto y las demás, no habrá manera de salvar las distancias en el gasto social con otros países. Pero esta pretensión choca frontalmente con la estrategia general de la burguesía de disminuir el gasto social, reflejada en el TSCG de la U.E., y en las legislaciones nacionales.

Así que nos encontramos con que el capitalismo español, como parte del europeo y mundial, hoy necesita imperiosamente precisamente de lo que le están dotando las reformas laborales y los programas de austeridad pública (en concreto vía TSCG-135-LOEPSF).

Los capitalistas con mejor información, saben que el futuro del capitalismo está lleno de incertidumbres, así que, si pueden evitarlo, no quieren hacer concesiones importantes que más adelante les pondrían en una posición desfavorable al haber aumentado los costes y reducido su competitividad.

Y hay un capital financiero-industrial-terrateniente-comercial, de larga tradición reaccionaria y antidemocrática, que está dispuesto a defender como sea esa estrategia, porque le va la supervivencia en la competencia intercapitalista europea y mundial, a costa de la clase trabajadora y el pueblo.

Si se ha superado la recesión (ahora hay crecimiento del PIB), no así la crisis, y todo apunta a que la tasa de crecimiento disminuirá y a que en un futuro próximo volverán las turbulencias en la economía mundial (cada vez más señales rojas en China y otros “emergentes”), lo que agudizará la competencia mundial, el paro, la explotación del trabajo.

Si además resultase que Catalunya se independizase, España perdería, además de un territorio de gran extensión e importancia geopolítica (el segundo fácil acceso a Francia tras la frontera de Irún, puerto marítimo importante), casi un 20% de su PIB y de sus sectores económicamente más desarrollados, por lo que repercutiría en todo el potencial de desarrollo del resto de España, en la estructura de clases y en su lucha, y en el mantenimiento de los gastos sociales del Estado, dejando por tanto muchísimo menos margen y recorrido a una política socialdemócrata.

Por si esto fuera poco, el capitalismo mundial y por tanto el español, tiene ante sí un horizonte extremadamente turbulento hacia la década de 2030, con la llegada del declive general a cuenta de la emergencia de la crisis energética, que agudizará enormemente la competencia entre los capitalistas y sus tensiones por recursos que hoy se dan por descontados, aumentando sus costes y agudizando la tendencia a la baja de la tasa de ganancia, y el consiguiente endurecimiento de la explotación del trabajo y de los recortes en gastos sociales. Leed ““¡No es una estafa! Es una crisis (de civilización)” de Emilio Santiago Muiño. Comentarios (14-10-2015, enlace final)

Con semejante horizonte, es fácil prever que la “ley mordaza”, ahora sobredimensionada para el nivel de movilizaciones existentes (aunque está teniendo un efecto intimidador), no es más que el principio de la marcha a un recorte cada vez mayor de las libertades democráticas, y a una vigilancia y control omnipresente de la población gracias a internet, la videovigilancia en las calles, centros de trabajo, etc.

El llamado Régimen del 78, en realidad ya no es tal. Si hubo la Transición del franquismo a la “democracia” del 78 (deudora en gran parte del franquismo, heredando su aparato de Estado, burocracia, tribunales, cuerpos represivos, servicios secretos, ejércitos…), ahora estamos asistiendo a la Transición al Régimen más antiobrero y antipopular de la Unión Europea y del capitalismo globalizado. Por tanto, no hay que avanzar mirando al retrovisor del 78, sino darle respuesta a esto y su futuro, en el ámbito territorial (Europa) que las condiciones nos imponen, pero en las que también podemos forjar la imprescindible unidad de la clase trabajadora y pueblos europeos frente a la ofensiva conjunta de los capitalistas y su imparable globalización, pues aunque entre en crisis en la década de los 30, no debe cogernos vencidos por habernos aislados tras nuestras fronteras, pues necesitará de una respuesta internacional de nuestra clase, para poder vencer e imponer el socialismo, primero continental, e internacional.

III.- Una CLASE TRABAJADORA, extremadamente DEBILITADA y DESORIENTADA

Desde la crisis de los 70 del siglo pasado, las derrotas consiguientes y en particular en los 80, la llegada del neoliberalismo, el hundimiento de los países del Este y la crisis no sólo del estalinismo “socialista” sino de todo lo relacionado con el comunismo de verdad, el debilitamiento de los sindicatos con el avance de la globalización, las ilusiones reformistas y de mejora social a cuenta de la época de la burbuja inmobiliaria, el crédito fácil, etc., y la posterior caída en la crisis más brutal y prolongada, han supuesto la quiebra progresiva de la conciencia obrera basada en el sindicalismo negociador y el voto al partido reformista, su pérdida de derechos, atomización y creciente individualismo por la precarización del trabajo y el temor al paro. En lugar de avanzar en el cuestionamiento del capitalismo a través de su lucha autoorganizada, ha caído en el fatalismo, primero en la despolitización y luego en las ilusiones de una vuelta al pasado de manos de una nueva socialdemocracia “de verdad de la buena”, frente a la que se ha pasado al socialiberalismo como agente del neoliberalismo entre la clase trabajadora (PSOE).

Una clase trabajadora que continúa descendiendo por la pendiente de la derrota, confiando muy poco en sus propias fuerzas y nada en su futuro histórico de autoliberación, ha visto como sectores de la “clase media” (pequeña burguesía asalariada, funcionarios, autónomos, estudiantes con futuro precarizado, pequeños empresarios de micro-empresas empobrecidos) tomaron protagonismo a raíz del movimiento 15M y de las “mareas”. A la vez que unos caían en el descrédito (PSOE) o en la crisis (Izquierda Unida) o en la descomposición (los autoconsiderados “revolucionarios”, “comunistas”, etc.), asistía al auge de un partido (PODEMOS) de “clase media”, sin raíces en la clase trabajadora, pero con un discurso democrático “rupturista” y con planteamientos más sociales y enfocados a los sectores más castigados por la crisis. Así que muchas/os trabajadores/as han ido depositando en ellos la confianza de que puedan resolverle los problemas que ella misma no puede, y menos los partidos que tradicionalmente han conseguido su voto, porque iban de “izquierdas” (poco más que en sus siglas de PSOE) o provenían de una izquierda más combativa pero con raíces en el estalinismo contrarrevolucionario y socialdemocratizada (PCE, Izquierda Unida) y cada vez más descafeinada, integrada e impotente.

Ni siquiera un gobierno de Podemos podría enfrentarse a la resistencia y presiones del capitalismo español y europeo, si no contase con el apoyo de una clase trabajadora fuerte, confiada en sí misma, en lugar de una que espera pasivamente que le resuelvan los problemas a base de leyes parlamentarias y pactos internacionales. Pero Podemos, en lugar de combatir esta actitud e ilusiones, lo que hace es fomentarlas, no contribuir para nada a la movilización y menos autónoma, ni desafiar en su momento en serio a la “ley mordaza” cuyo resultado no podría ser otro que inhibir todavía más las escasas protestas, lo que lleva, sobre todo en período electoral, a mitificar “la fuerza” del voto, frente a su impotencia real, que es lo que busca Podemos. A lo que estaría abocado Podemos sería a comportarse básicamente como cualquier otro gestor del capitalismo, como ha venido haciendo el socialiberalismo del PSOE; precisamente a una alianza con él, es a lo que en realidad ahora aspira cuando se alejan los sueños de gobernar por mayoría.

Para colmo, la clase trabajadora de España, buscando lo que parecen soluciones y fáciles, puede estar tentada en algunos sectores, a seguir a la pequeña burguesía y burguesía “nacional”, tras la salida de España y levantar un Estado completo nacional. Esto es lo que puede ocurrir en Catalunya, donde diferentes alternativas políticas e identidades nacionales, pueden llevar a fracturas importantes en la clase trabajadora, e incluso a enfrentarla a los trabajadores/as de gran parte del resto de España contaminados por el españolismo, que no están dispuestos a reconocer a los primeros el derecho a la independencia, y que por tanto podrían caer en brazos de las fuerzas burguesas más reaccionarias, como se ha visto incluso en Catalunya por el importante voto a Ciudadanos en las zonas tradicionalmente entendidas como el “cinturón rojo” de Barcelona, las comarcas con mayor presencia de polígonos industriales.

IV.- La CLAVE NUNCA ESTUVO en el BIPARTIDISMO, SINO en las POLÍTICAS de CLASE y la CORRELACIÓN de FUERZAS ENTRE la CLASES. El “PARTIDO del CAPITAL” TAMBIÉN está ABIERTO a PODEMOS

Es cierto que la política, en su ámbito más restringido, de la vida de los partidos, su actuación parlamentaria, en el Gobierno, no es un reflejo directo, automático, inmediato, de la correlación de fuerzas entre las clases, y de sus intereses, pero en última instancia, los representan.

Que no sea una expresión directa, le dota a la política de una cierta autonomía, un margen, en el que se pueden expresar las peculiaridades, manías, torpezas y estupidez de los líderes políticos en su defensa de sus intereses de clase. Esto puede dar lugar a accidentes, a bloqueos, a desconciertos, a inoperancia, que las fuerzas revolucionarias y el proletariado, deben ser capaces también de aprovechar. Es algo parecido a una guerra en la que lo determinante es el poder económico, militar, administrativo, la decisión para luchar, pero determinadas circunstancias, el azar, la suerte, las creencias, pueden jugar un papel desproporcionado.

Ahora mismo estamos viendo que la CUP-CC, pese a su poca fuerza y diputados, puede llegar a bloquear el nombramiento del president del Govern de Catalunya, agotar el plazo hasta el 9 de enero y llevar así a la convocatoria de nuevas elecciones, y con ello a la investidura de un Govern después de que ya estuviese el gobierno de España tras el 20-D, lo que podría salvarnos a todos de una dinámica que ahora podría ser infernal de enfrentamiento Catalunya-España, y división y enfrenamiento de la clase trabajadora al interior de Catalunya, y entre gran parte de la del resto de España y la independentista. Leed mi artículo “Salvar el Derecho a Decidir y las generales del 20-D: ataquemos su Talón de Aquiles” (6-10-2015, enlace al final).

Así mismo, que tras el 20-D, por la composición del Senado, no se consiga una mayoría de votos absoluta (la mitad más uno de los senadores 134/266) que aprobase la aplicación en Catalunya del artículo 155 de la Constitución, bloquearía esa actuación anticatalana por parte del gobierno español y la deriva consiguiente. Aunque como el agua y la vida, acabaría saliendo por algún lado y modo, eso podría darnos un margen de tiempo para actuar, que podría ser decisivo.

Esto no significa que haya que caer en el fetichismo de la politiquería ni del parlamentarismo, sino tener en cuenta todas las realidades.

Por eso mismo también, el bipartidismo del PP y PSOE viene siendo en España expresión del poder del gran capital y su relación con otras fracciones de la burguesía, y subordinadamente, de la “clase media” y, más todavía, de la trabajadora. Pero el problema no es el bipartidismo, sino el poder de una clase social que hasta ahora se ha expresado por ese medio, pero que puede hacerlo también de otras maneras. La prueba está en que, tras el desconcierto inicial con el surgimiento de Podemos, que creaba una enorme distorsión en el reflejo político-parlamentario, de la correlación de fuerzas entre las clases, el capital más inteligente, rápidamente se lanzó a promocionar al “Podemos de derecha”, a Ciudadanos, y está contando con tiempo suficiente para hacerlo y bien. Así, la verdadera correlación de fuerzas entre las clases podrá expresarse mucho mejor en términos de partidos políticos y representación parlamentaria. Cada uno de ellos y los tres en su conjunto, y lo mismo da que fueran media docena, más allá de sus diferencias, representan los intereses generales del gran capital español, son “el partido del capital”.

La correlación de fuerzas entre las clases, también puede acabar traduciéndose en que Podemos, acabe formando parte del “partido del capital”. No hará falta mucho. Ya está con un pie en ello. No cuestionar ni luchar contra la LOEPSF-135-TSCG, que es un pilar ahora fundamental de la estrategia del capital, supondría estar apoyando la política de clase capitalista, por lo que de hecho situaría a PODEMOS en el lado del PSOE-PP-Ciudadanos, tanto más si tenemos en cuenta que la LOEPSF daría el portazo definitivo al programa económico de Podemos, como comentaré a continuación.

V.- PODEMOS no podrá con lo que dice querer y NO QUIERE lo QUE CORRESPONDE HACER

El contexto actual, la dinámica del capital, el futuro próximo y el horizonte de la crisis activada por el fin de la era del petróleo fácil (década de los 30 seguramente) nos llevan a concluir que el recorrido para una política de corte socialdemócrata como la que pretende PODEMOS, es muy corto, sobre todo si lo comparamos con el ciclo de los años 50 a los 80 del siglo pasado, los “años gloriosos” de la socialdemocracia.

Tanto más si tenemos en cuenta la correlación de fuerzas entre las clases sociales (sobre todo burguesía y proletariado), la debilidad y desorientación de la clase trabajadora.

Pero es que además, PODEMOS no es ni por su composición social, ni por sus líderes, ni por sus pretensiones, un partido de la clase trabajadora, sino de unos sectores de la “clase media” empobrecidos, precarizados, que ven como sus aspiraciones tradicionales de estatus y de ascenso social, se han desestabilizado completamente.

Pero como toda “clase media” cuya existencia depende de la del capitalismo (puestos intermedios, formateo y control de la clase trabajadora, pequeños negocios que solo tienen sentido con el capital y del imperio de la mercancía…) y del Estado burgués (diferentes tipos de funcionarios), no puede llegar a cuestionarse el capitalismo si no es porque el capitalismo no le da margen y sobre todo porque una clase trabajadora en lucha y empoderándose apunta a una sociedad diferente al capitalismo. Por eso es por lo que, aspirando a mejorar su posición y conseguir para ello el apoyo de sectores de la clase trabajadora a los que les tocaría una pequeña parte, se agarra a las ilusiones socialdemócratas y levanta esa bandera ante los trabajadores/as que también siguen sin romper con ese imaginario ya condenado por la historia, la evolución del capitalismo.

Sin embargo, incluso en esa vía, no se atreve a ir nada lejos. Consciente de lo que necesita la clase capitalista y de que sólo con su tolerancia puede conseguir para su “clase media” ciertas concesiones, de que apostar ahora por la clase trabajadora, es apostar a “caballo perdedor” cuando el horizonte (su “ventana de oportunidad”) son las próximas elecciones y un período corto de tiempo, se niega a plantearse objetivos que sin embargo son de cajón si de verdad se quiere defender los intereses más inmediatos de la clase trabajadora y el pueblo. Y con ello incluso está poniendo en peligro el logro de las pretensiones para la “clase media”, sobre todo la que depende del Estado burgués y de sus gastos sociales y pago a funcionarios de sanidad, educación, etc.

Por eso, hemos oído decir a un economista de Podemos (Fernando Luengo): “el Pacto Fiscal europeo es una camisa de fuerza que hace imposible la aplicación de otra política económica, pero no porque Podemos lo haya asumido ya, sino para que lo haga sin falta en el programa de las elecciones generales. Podéis conocer el asunto a fondo de mi artículo En PODEMOS algunos cuestionan ¿por fin? el TSCG ¡pero NO la española LOEPSF!” (22-10-2015, enlace al final)

Esto quiere decir que si no se rompe con el Tratado de Estabilidad Coordinación y Gobernanza (TSCG en sus siglas originales en inglés, o Pacto Fiscal Europeo o Fiscal Compact), de entrada no podrá salir adelante el Programa de Podemos. Pero es todavía peor, porque la aplicación en España del TSCG de la U.E. es la LOEPSF (Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera) y con esa ley en la mano, el programa de Podemos se bloquearía todavía más rápido y completamente. Lo he demostrado en mi artículo “PODEMOS, su cuento económico de la lechera y farsa política” (21-8-2015, enlace al final).

Siendo esto tan evidente para quien se interese por conocer un poco la realidad en serio, sin embargo PODEMOS hasta hoy no ha movido un dedo para denunciar y luchar contra el trío LOEPSF-135-TSCG de la UE.

El miércoles 21 de octubre, en la presentación que Podemos, con Pablo Iglesias y parte del equipo de asesores (Nacho Álvarez –al que Iglesias ha presentado como futuro ministro de economía- Vicenç Navarro, James Galbraith y Nuria Alonso) ha hecho de sus propuestas económicas, ha dicho:

Proponemos suavizar la senda de reducción del déficit ahora prevista, condicionándola al cumplimiento de otros objetivos como la reducción del desempleo”.

Pues bien, si eso va en serio, como mínimo tendría que modificar la LOEPSF, porque esta ley dice bien claro que el déficit hay que reducirlo sí o sí independientemente del crecimiento del empleo, dejando el estructural en el cero por ciento para final de 2019, y para cuando haya un aumento del empleo del 2%, exige que la ratio deuda pública /PIB descienda también un 2%.

Dice la LOEPSF en su “Disposición transitoria primera. Período transitorio (o sea hasta 2020): “2.º A partir del momento en que la economía nacional alcance una tasa de crecimiento real de, al menos el 2 por ciento anual o genere empleo neto con un crecimiento de al menos el 2 por ciento anual, la ratio de deuda pública se reducirá anualmente, como mínimo, en 2 puntos porcentuales del Producto Interior Bruto nacional.”

O sea, que la LOEPSF no dará descanso. Cómo afectaría esto a un plan económico de Podemos, ya lo he demostrado en mi artículo “PODEMOS, su cuento económico de la lechera y farsa política” (21-8-2015, enlace al final), así que si quieres saber la verdad, no te lo puedes perder.

Por tanto, no vale soltar esa propuesta sobre el déficit y el paro, y escaquearse de la cuestión fundamental que hay que poner claramente encima de la mesa y obligar a todos a pronunciarse y desenmascararse: cuestionar y derogar la LOEPSF.

Un gobierno de Podemos no iría a ninguna parte si no derogase la LOEPSF y rompiese con el TSCG. Pero como esto provocaría una gran resistencia de la clase capitalista española y europea, si no quiere que le ocurra como al gobierno griego, tendría que contar con un importante apoyo y movilización de la clase trabajadora y el pueblo a favor de esa política, y en contra de cualquier claudicación y traición por parte del gobierno de Podemos. Sin embargo, ese empoderamiento de la clase trabajadora y el pueblo asusta a Podemos, y además no depende del gobierno, ni de Podemos, sino de la propia autoactividad y conciencia de la clase trabajadora. Lo que sí se puede hacer es facilitar y estimular su desarrollo empezando por explicar a nuestra clase la verdad, mostrarle claramente qué es, en qué consiste, cuál es la trascendencia de la LOEPSF-135-TSCG, a qué intereses y estrategia del capital mundial-europeo-español, responde. Pero si lo que se hace, como viene haciendo Podemos, es callar como muertos, ser parte y cómplices del pacto de silencio que protege ese Trío Austericida, entonces se estarán cortando la hierba bajo sus pies, y nada podrá ponerse de verdad en marcha.

En el ámbito político, su pasividad ante la “ley mordaza”, cuando Podemos contaba con una enorme voluntad de voto y con un rechazo a la ley generalizado (al menos de boquilla) excepto en el PP, ya nos da una pista muy grande de su combatividad para afrontar reformas de mucho mayor calado y que contarán con una gran oposición en el aparato de Estado burgués y entre los capitalistas. Toda la retorica rupturista, “constitituyente”, etc., si no es por la presión de masas (estoy pensando sobre todo en Catalunya) no podrá superar el gatopardismo más burdo, cuando en la clase trabajadora no existe capacidad de presión para imponer mínimamente sus intereses, y el mismo Podemos se está encargando de que ni se entere de lo que nos jugamos con el Trío Austericida.

Esto quiere decir que no es sólo la realidad del capitalismo, su dinámica y su horizonte, la correlación de fuerzas entre clase capitalista y trabajadora, y la legalidad internacional y nacional, la que impone unos límites muy estrechos a las posibilidades de reforma, sino que PODEMOS, en los hechos, no está haciendo nada por ampliar esos límites a corto y medio plazo, porque eso supondría hacer una labor que no quieren hacer (aparte las dificultades para ello porque carecen de implantación en la clase trabajadora): la de ayudar a la clase trabajadora a empoderarse, a luchar, a concienciarse, empezando por no ocultar la realidad, mostrarle la existencia y trascendencia histórica de la LOEPSF-135-TSCG y más allá de esto, el horizonte que muchos de ellos no ignoran, de la crisis histórica a partir de la década de los 30 de este siglo, a la vez que se apunta a soluciones con las inversiones públicas por la transición energética y contra el cambio climático, que también requieren romper el techo de la deuda al 60% del PIB.

Porque una clase trabajadora empoderada, acabaría por dar la espalda a Podemos y plantear una política que también cuestionaría ciertos estatus sociales, aspiraciones y privilegios de terminados sectores de clase media. Y más próximo, porque si la pequeña burguesía fracasa, sólo podrá aspirar a algunas migajas, si se echa en brazos de la burguesía y colabora con ella para mantener aplastada a la clase trabajadora, aunque sea a costa de arruinar el futuro de la Humanidad, y por tanto, el de esa “clase media”.

Como ya he explicado todo esto en muchos artículos (gracias a Kaos en la red), no me repito y os remito a ellos, sobre todos a los que figuran en la relación al final de éste.

VI.- SÓLO PODREMOS CON la CLASE TRABAJADORA

No hay soluciones milagro a corto y medio plazo. Lo tenemos muy crudo y a largo plazo, peor, con el capitalismo. Las verdaderas esperanzas no están en una vuelta al pasado del capitalismo, a la época pre-crisis y no digamos a la época anterior al mileurismo, o como en otros países, los mejores tiempos del “Estado de bienestar”, “pleno empleo”, etc., de los llamados y mitificados “30 gloriosos”. El capitalismo no tiene más alternativa a fondo que la revolución y el comunismo, o de lo contrario nos esperan los tiempos del declive y turbulencias y genocidios a partir de la década de los 30 seguramente. Y la clase social que sostiene y da vida al capitalismo, es la clase trabajadora; por tanto, la única que le puede arrebatar la existencia negándose a seguir siendo una clase para el Capital, haciendo la revolución para acabar con las relaciones sociales capitalistas, el mundo de la mercancía y del trabajo como tal, por la construcción del comunismo.

Que el capitalismo admita ya pocas reformas, y necesite lanzar contra nosotros una ofensiva, no quiere decir que renunciemos a la resistencia, que cedamos a las tendencias del capitalismo, que asintamos fatalistamente a las reformas laborales, el desmantelamiento de los gastos sociales del Estado, el recorte de las libertades, porque eso supondría que nos rendimos; pues no se puede renunciar a todo y luego pretender exigirlo todo; es imposible en términos psicológicos y de acumulación de fuerzas. No, debemos anteponer nuestras necesidades humanas como trabajadores/as a los requerimientos del capital, cuestionándolo así cada vez más en el proceso de lucha, apurando sus límites, cada vez más conscientes de que la lucha por reformas, a largo plazo, está condenada al fracaso y la pérdida de lo alcanzado, y lanzarnos al asalto en cuanto podamos y haya quedado en evidencia para la mayoría que no vale la pena seguir soportándolo, porque tenemos todo por ganar, y el coste humano y planetario del capitalismo ya será inasumible e incomparablemente mayor que el sacrificio en la lucha por acabar con él. De hecho, una revolución socialista en Europa en el siglo XX, habría tenido sin duda un coste humano muy inferior al de las dos guerras mundiales y las víctimas de las dictaduras del capital.

Sólo podemos prepararnos para ahora, el medio plazo y el futuro, si la clase trabajadora se empieza a ver como la protagonista de su presente y futuro, que no debe depositar la dirección de su lucha en sindicatos y partidos, que no debe seguir la rueda de ninguna fracción de la “clase media” o de la burguesía, bajo discursos socialdemócratas, de burguesía “nacional”, o anti-imperialista. Es decir, si es capaz de avanzar en el desarrollo de una política independiente de clase.

Pero esto quiere decir, que no podrá limitarla al ámbito de su nación, o de su Estado, sino que deberá tener una clarísima dimensión europea cuando menos. Porque ya no estamos en los inicios del capitalismo nacional como en el siglo XIX, ni con capitalismos nacionales imperialistas como en el XX, sino en un capitalismo cada vez más globalizado (Unión Europea, eurozona, TSCG de la U.E, tratado TTIP Europa- EEUU…) y con un futuro con la crisis energética que nos afectará de lleno (España es un país totalmente dependiente del petróleo y del gas) y tendrá consecuencias internacionales tremendas. Querer replegarnos en la nación, en “nuestro” Estado, como si ahí pudiésemos hacernos más fuertes, no es más que una vana ilusión que redundará en aislarnos, debilitarnos más (en lugar de unificar y extender las luchas a escala continental…) y derrotarnos, previo sacrificio de nuestra independencia de clase subordinándonos a una u otra fracción de la “clase media” o de la burguesía “nacional”.

Sí, está todo por hacer. Pero más vale que reiniciemos este camino, porque la vía aparentemente fácil y de resultados inmediatos de Podemos, va a dar mucho menos de lo que promete, creará frustración, probablemente desmoralización, y nos hará perder un tiempo y energías preciosas si nos quedamos “colgados” de ella como antes del estalinismo o de la socialdemocracia. Porque el capitalismo no nos va a ofrecer “oportunidades” indefinidamente, y se pondrá cada vez más duro, represivo, asesino, militarista y genocida, para asegurarse nuestra derrota, sumisión, y dominio de un mundo en declive.

VII.- RECOMIENDO

Si he escrito este artículo, ha sido estimulada por la lectura de un texto poderoso, titulado “La política comunista y Podemos. Discusiones con un oportunista “de izquierda” y reflexiones adicionales” de Roi Ferreiro, publicado el 16 de octubre de 2015 en el blog de Inter-Comunistas (antes Comunistas Internacionales; no es una organización, sino un grupo abierto de participación y debate) https://www.facebook.com/comunistasinternacionales y el texto os lo podéis descargar directamente en http://www.mediafire.com/download/3ptaa5gg5c5bxd2/RF_-_La_politica_comunista_y_Podemos_15-10-2015.pdf

En ese texto se trata el tema que abordo en este artículo, más a fondo, y otros muchos de gran importancia para una orientación proletaria de clase independiente no sólo ante Podemos, sino en la actual época histórica. En estos tiempos tan complejos, confusos, difíciles, en los que nos movemos en el filo de la navaja (entre el oportunismo y el sectarismo doctrinario), en los que impera la miseria teórica y política, es una aportación muy relevante la que nos hace este compañero, al que públicamente felicito.

Contra la desorientación y la derrota, para romper el pacto de silencio, PASA este ARTÍCULO y hazte agitador y propagandista contra la LOEPSF-LEP y el TSCG de la U.E.

PARA PROFUNDIZAR: algunos de mis artículos más relacionados con éste. CÓPIALO para ir accediendo con tiempo a los enlaces.

En PODEMOS algunos cuestionan ¿por fin? el TSCG ¡pero NO la española LOEPSF!” (20-10-2015) —- https://kaosenlared.net/en-podemos-algunos-cuestionan-por-fin-el-tscg-pero-no-la-espanola-loepsf/

““¡No es una estafa! Es una crisis (de civilización)” de Emilio Santiago Muiño. Comentarios” (14-10-2015) —– https://kaosenlared.net/no-es-una-estafa-es-una-crisis-de-civilizacion-de-emilio-santiago-muino-comentarios/

Salvar el Derecho a Decidir y las generales del 20-D: ataquemos su Talón de Aquiles” (6-10-2015) –con comentario —— https://kaosenlared.net/salvar-el-derecho-a-decidir-y-las-generales-del-20-d-ataquemos-su-talon-de-aquiles/

27S ¿Qué nos dice de los trabajadores; de CUP-CC y CatSQPot? ¿Y ahora qué?” (1-10-2015) —- https://kaosenlared.net/27s-que-nos-dice-de-los-trabajadores-de-cup-cc-y-catsqpot-y-ahora-que/

Catalunya Sí que es Pot: la mentira de su lucha contra la austeridad” (11-9-2015) —— https://kaosenlared.net/catalunya-si-que-es-pot-la-mentira-de-su-lucha-contra-la-austeridad/

PODEMOS, su cuento económico de la lechera y farsa política” (21-8-2015) versión completa en PDF, y comentario mío en la web aclarando, ampliando —– https://kaosenlared.net/podemos-su-cuento-economico-de-la-lechera-y-farsa-politica/

Varoufakis nos advierte. Sigamos igual y Schäuble nos aplastará. El secreto de su Plan” (4-8-2015) —- https://kaosenlared.net/varoufakis-nos-advierte-sigamos-igual-y-schauble-nos-aplastara-el-secreto-de-su-plan/

24 mayo. Victoria electoral municipal. Trampa política y austericida. Derrota estratégica” (18-6-2015) con comentario de rectificación —– https://kaosenlared.net/24-mayo-victoria-electoral-municipal-trampa-politica-y-austericida-derrota-estrategica/

44-13-3: las medidas ideales para el austericidio público. La alternativa” (21-5-2015) con versión PDFhttps://kaosenlared.net/44-13-3-las-medidas-ideales-para-el-austericidio-publico-la-alternativa/

PODEMOS ¿reestructurar la deuda pública sin derogar la LOEPSF? Un engaño” (23/4/2015) —– https://kaosenlared.net/podemos-reestructurar-la-deuda-publica-sin-derogar-la-loepsf-un-engano/

Íñigo Errejón no lee a su padre y PODEMOS perderá las elecciones. Plan de batalla ganador” (7/4/2015) con versión PDF —- https://kaosenlared.net/inigo-errejon-no-lee-a-su-padre-y-podemos-perdera-las-elecciones-plan-de-batalla-ganador/

Marcha del 31E Madrid. Lo que fue y lo que pudo haber sido. Los intereses políticos de PODEMOS” (2/2/2015) —– https://kaosenlared.net/marcha-del-31e-madrid-lo-que-fue-y-lo-que-pudo-haber-sido-los-intereses-politicos-de-podemos/

Podemos”. Un Programa de “clase media” indignada que no sirve a los trabajadores y contribuirá a derrotarnos” (6/3/2014) ——– http://2014.kaosenlared.net/secciones/s2/izquierdaadebate/item/82359-%E2%80%9Cpodemos%E2%80%9D-un-programa-de-%E2%80%9Cclase-media%E2%80%9D-indignada-que-no-sirve-a-los-trabajadores-y-contribuir%C3%A1-a-derrotarnos.html

Pablo Iglesias. Mover ficha en el trucado tablero electoral. ¿De la indignación, a la derrota por la ilusión? PDF” (21/1/2014) Archivo PDF ——- http://2014.kaosenlared.net/secciones/s2/laboraleconomia/item/78793-pablo-iglesias-mover-ficha-en-el-trucado-tablero-electoral-%C2%BFde-la-indignaci%C3%B3n-a-la-derrota-por-la-ilusi%C3%B3n?-pdf.html

¿Qué son el Tratado y la Ley de Estabilidad? Abaratar, empobrecer y derrotar para 2020. Futura política fiscal” (31/08/2012) seleccionado como “Destacado” —– http://2014.kaosenlared.net/especiales/e/elcapitalismoenbancarrota/item/29222-%C2%BFqu%C3%A9-son-el-tratado-y-la-ley-de-estabilidad?-abaratar-empobrecer-y-derrotar-para-2020-futura-pol%C3%ADtica-fiscal.html

Para un balance imprescindible de las Marchas de la Dignidad os remito a “El 22M y más allá. Por la unidad de los trabajadores y trabajadoras europeos contra la legislación austericida”. En el blog de Inter-Comunistas (antes Comunistas Internacionales; no es una organización, sino un grupo abierto de participación y debate) https://www.facebook.com/comunistasinternacionales podéis descargaros el documento (segunda edición actualizada) http://www.mediafire.com/download/ngk12arzp1qdkdm/2CI_-_El_22M_y_mas_alla_2a_ed_%282015%29.pdf

Para acceder a los artículos, informes y libros. Para los artículos de 2015, los podéis encontrar poniendo https://kaosenlared.net/author/aurora-despierta/ o escribiendo en Google: Aurora Despierta. Kaos en la red, y cogiendo la primera que viene, o lo mismo poniendo “Aurora Despierta” site:kaosenlared.net

ADVERTENCIA. Si desde este u otro artículo visitáis alguno de los artículos previos a 2015, tened en cuenta que las direcciones de Kaos cambiaron a raíz del nuevo Kaos (en el viejo Kaos a las tres w les sustituyó 2014, pero no sirve modificarlo tal cual en la dirección pues persiste la instrucción vieja si no se elimina previamente el formato en un archivo txt) y por eso, no funcionarán los enlaces que yo incluía en los viejos artículos.

PARA NO TENER NINGUNA DUDA, disponer de la relación completa de mis documentos en Kaos en la red, hasta el 10/2/2015 con TODOS los ENLACES CORRECTOS, lo mejor, DESCÁRGATE la versión PDF del artículo “PODEMOS se pronuncia por cumplir con la austericida LOEPSF. De la indefinición a la traición. Y archivo PDF” (23/2/2015) ——- https://kaosenlared.net/podemos-se-pronuncia-por-cumplir-con-la-austericida-loepsf-de-la-indefinicion-a-la-traicion-y-archivo-pdf/

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