Poblaciones de África gravemente amenazadas por el hambre tras el aumento en un 20 % de los precios de los alimentos

La Organizaciones de Naciones Unidas (ONU) advirtió que al menos 2.1 millones de personas en la nación africana de Somalia están en riesgo de morir de hambre durante el período de agosto a diciembre de 2012, debido a la fuerte crisis de seguridad alimentaria que atraviesa este país.

Las sequías y las altas temperaturas de los últimos meses en Estados Unidos y Europa Oriental hicieron que el valor de los alimentos, en especial el maíz y la soja, se disparara de manera peligrosa. La situación amenaza la salud y el bienestar de millones de personas en el mundo.

En este trimestre, ha continuado la significativa alza de los precios nacionales, en particular en África. Estos fueron especialmente elevados en África al sur del Sahara, con aumentos de 113 por ciento en el caso del maíz en Mozambique. Al mismo tiempo, el sorgo subió desmedidamente en el Sahel y en partes de África oriental: 220 por ciento en Sudán del Sur y 180 por ciento en Sudán.

En sólo treinta días el maíz y el trigo aumentaron un 25% y la soja un 17%, mientras que el arroz se mantuvo estable. Así lo informó el Índice de Precios de los Alimentos elaborado por el organismo internacional.

El maíz amarillo, que se cultiva sobre todo en los Estados Unidos, es considerado por los especialistas como un insumo fundamental en la producción de alimentos. Los maizales de la región de Illinois y Missouri han sido gravemente dañados por la falta de lluvias, obligando a los productores de la zona a adelantar sus cosechas. En algunos campos se llevan a cabo únicamente trabajos pensados para la próxima campaña, ante la pérdida total de las cosechas de este año.

Los pocos agricultores que tienen terrenos regados con sistema de pivot central pudieron salvar algo de su producción; pero donde esperaron a las lluvias para regar los campos se ven los efectos de la falta de precipitaciones.  Además, según informes de la Bolsa de Chicago, la mayoría de las mazorcas de maíz que sobrevivieron tienen un desarrollo bajo y los granos están achicharrados; incluso, en muchos casos están afectadas por enfermedades que provocan la caída de los granos apenas uno abre un choclo. Tan sólo en México, este grano tiene 3500 aplicaciones industriales en nueve cadenas productivas básicas. Por eso, un incremento en el precio se traduce en  aumentos encadenados de diversos productos.

Quienes también la están pasando mal son los productores ganaderos. Al verse afectada la producción de maíz, la ganadería también está en crisis por falta de alimentos para los animales. En ese escenario, se comenta que muchos ganaderos estadounidenses comenzaron a deshacerse de sus animales antes de que pierdan más peso y arriesgarse a recibir menos dólares por sus ejemplares.

Además, un verano extremadamente seco en las zonas de cultivo de Rusia, Ucrania y Kazajistán contribuyó al alza de los precios y generó importantes pérdidas en la producción de trigo. En cuanto a la soja, muchas plantas tienen todas sus hojas amarillentas por el impacto del fenómeno climatológico. Nadie se anima aún a estimar los resultados del impacto que tendrá la falta de agua.

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