Petroquímicas y el Tsunami de plástico que se Avecina: «El Plástico es tan Destructivo para el clima como el Petróleo y el Gas»

El fenómeno del cambio climático evoca imágenes de humo negro saliendo de chimeneas, emisiones de los tubos de escape en una interminable carretera atestada de tráfico en que unos parachoques tocan con otros, o las grúas de fracturación hidráulica (fracking) con forma de insecto  y perforadoras que salpican el paisaje. No vemos nuestras simples bolsas de plástico como parte de la crisis climática, pero deberíamos hacerlo. Y así como la sed de energía de combustibles fósiles es un síntoma desagradable del capitalismo descontrolado, también lo es la producción y el uso de plásticos. Ambos surgen del mismo problemático sistema, y ambos contribuyen a la misma crisis existencial que enfrenta la humanidad.

El plástico impregna todos los aspectos de nuestra vida moderna. Desde las teclas que toco en mi portátil mientras escribo esta la tapa de mi café con leche para llevar, el paquete de las galletas envueltas individualmente en la encimera e incluso los cristales de mis gafas de sol.

Si bien podemos estar preocupardos por la contaminación que el plástico, especialmente la variedad desechable, crea al obstruir los vertederos, asfixiar nuestra vida marina, ingresar a nuestra cadena alimentaria e interrumpir nuestros sistemas endocrinos, es probable que no estemos considerando el papel de la producción y eliminación de plásticos en el cambio climático. De hecho, existe un vínculo directo entre los devastadores tornados en el Medio Oeste esta semana y los 128 mil millones de botellas de plástico que Coca-Cola produce cada año.

Los fabricantes producen 448 millones de toneladas de plástico al año, gran parte de los cuales son desechables, destinados a productos de embalaje. Tal vez imaginemos las bandejas que contienen nuestras  frescas  y orgánicas ‘frutas del bosque’ o los robustos embalajes de burbujas en los que se entregan nuestros pedidos de Amazon se podrían transforman fácilmente en nuevos envases una vez los arrojásemos a los contenedores de reciclaje. Pero solo aproximadamente el 10% de todos los residuos plásticos en Estados Unidos se recicla, y ahora ese porcentaje probablemente se ha reducido aún más.

Malasia anunció esta semana que enviará cientos de toneladas de residuos plásticos a sus países de origen, incluidos EEUU, el Reino Unido y Australia. La decisión de Malasia se produce un año después de que China decidiera dejar de aceptar residuos plásticos para reciclar y es la última de una tendencia perturbadora de que el mundo se llene de plástico no deseado al mismo tiempo que los fabricantes aumentan la producción.

Carroll Muffett, presidente y director ejecutivo del Centro para el Derecho Ambiental Internacional (CIEL), me explicó en una entrevista AQUI que “los plásticos son simplemente combustibles fósiles en otra forma. El 99% de lo que se utiliza en plásticos son petróleo, gas y, en menor medida, reservas de carbón». Como resultado,»los procesos que producen los plásticos comienzan en los pozos y en las plataformas de fractura en todo Estados Unidos y en todo el mundo». Según Muffett, cada paso en la producción del plástico que usamos y desechamos de manera casual tiene un impacto en el clima, desde las emisiones durante los procesos extractivos, como el fracking, hasta el transporte de las materias primas a las plantas de procesado y más. Debido a que cada vez se reciclan menos plásticos, muchas comunidades en todo el mundo también están quemando su basura plástica como combustible, agregando más emisiones a nuestra atmósfera ya saturada. Y el plástico que no se recicla ni se incinera en sí mismo emite potentes gases de efecto invernadero como el metano y el etileno, como ha demostrado alarmantemente un estudio de 2018.

El CIEL publicó recientemente un informe titulado ‘Plastic & Climate: The Hidden Costs of a Plastic Planet‘, que encontró, entre otras cosas, que “la producción e incineración de plástico producirá más de 850 millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero, igual a las emisiones de 189 centrales eléctricas de carbón de 500 megavatios» [En España hay 15].

A pesar de estas estadísticas alarmantes, Muffett dice que «la infraestructura para fabricar nuevos plásticos está creciendo increíblemente rápido». En lugar de reducir la producción y el uso de plásticos, la industria de los combustibles fósiles está acelerando su crecimiento. La Agencia Internacional de Energía (AIE) descubrió el año pasado que los productos petroquímicos, las materias primas a partir de las cuales se crean los plásticos cotidianos, «se están convirtiendo en los mayores impulsores de la demanda mundial de petróleo, frente a los automóviles, aviones y camiones». Llamándolo el ‘Punto Ciego’ del sistema energético mundial, la AIE encontró que los productos petroquímicos» representarán más de un tercio del crecimiento de la demanda mundial de petróleo hasta 2030, y casi la mitad del crecimiento hasta 2050, agregando casi 7 millones de barriles de petróleo al día para entonces».

Muffett señaló: «A medida que aumenta el reconocimiento mundial de la necesidad de hacer la transición fuera de los combustibles fósiles a la energía y al transporte, las compañías de petróleo y gas, que no son coincidentemente las mismas compañías que fabrican plásticos como Exxon, Chevron, Shell, Total…, dependen cada vez más de los productos petroquímicos y plásticos para hacer que sus modelos de negocios a largo plazo sean rentables”.

En otras palabras, las compañías de combustibles fósiles están envasando de nuevo el mismo producto que causa el cambio climático en una forma diferente y nos lo venden esperando que no notemos la poca diferencia hay entre los dos.

Un aspecto perverso de la industria es la gran medida en que los contribuyentes subsidian a las corporaciones petroleras. Este año, el Fondo Monetario Internacional estima que los subsidios a los combustibles fósiles en todo el mundo suman hasta 5.2 billones (10^12) de dólares al año, con EEUU en segundo lugar solamente detrás de China en escala. Como Muffett observó irónicamente, «Nosotros, como sociedad, nos vemos obligados a subsidiar nuestra propia destrucción».

Si comenzamos a ver la producción y el uso de plástico como parte de los medios mortales de producción de la industria de los combustibles fósiles para obtener ganancias, podremos ser capaces de enfrentarnos al impulso de aumento su producción.

La crisis climática está profundamente vinculada a la crisis del plástico. Existe un suministro masivo de petróleo y gas en nuestra economía, y las compañías de combustibles fósiles desean aprovechar al máximo sus materias primas fácilmente disponibles a pesar de la naturaleza destructiva de sus productos.

Junto con nuestra demanda de transición hacia una nueva economía limpia y verde, debe hacerse un llamado a reducir drásticamente la producción y el uso de plásticos. Según Muffett, los envases de plástico desechables de un solo uso como en los que vienen envueltos en la mayoría de nuestros productos son «en realidad el principal impulsor para la construcción de una nueva infraestructura de plástico». Y a pesar de que los productores les gusta asegurar que se oferta es una simple respuesta a una demanda del consumidor, Muffett dice que la investigación ha demostrado que «los plásticos, en una medida mucho mayor que prácticamente cualquier otro producto en la tierra, es en realidad es una cuestión de demanda impulsada por el suministro» [en contra de las supuestas leyes fundamentales de funcionamiento del mercado].

El informe de CIEL sobre plásticos exige el fin de la producción y el uso de plástico desechables de un solo uso y la reducción de la nueva infraestructura de petróleo, gas y petroquímica. A medida que las compañías de petróleo y gas construyen nuevas plantas de procesamiento para pasar de la producción de combustible a la producción de plástico, esa infraestructura debe detenerse. Como muchos de los movimientos de justicia climática han hecho, en lugar de solo pedir una transición a fuentes de energía renovables, el camino a seguir es un grito de guerra para dejar todos los combustibles fósiles en el suelo.

Traducción tarcoteca – Plastic Is Just as Destructive to the Climate as Oil and Gas – Truthdig 30.5.2019 por Sonali Kolhatkar

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