Perú. Mujeres construyendo ciudadanía en quechua y aimara

Publicidad

Una muestra de la subordinación histórica de las lenguas originarias en nuestro país es el hecho de que hasta hace pocos años no contábamos con traductores e intérpretes certificados en quechua, aimara, asháninka, shipibo y awajún, para hablar solamente de las lenguas originarias con mayor cantidad de hablantes. Esta carencia, que se hizo evidente en las audiencias públicas organizadas por la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) a inicios del milenio, empezó a cambiar tan solo hace unos años, gracias a la capacitación y registro de traductores e intérpretes por parte del Ministerio de Cultura.

Debido a que esta capacitación implica disponer de tres semanas intensivas para la formación y hacer una pasantía en una institución pública, así como a las diversas inequidades de género que aún pesan en nuestro país, la cifra de hombres es mayor que la de mujeres en el registro oficial de traductores e intérpretes indígenas. Por ejemplo, para la familia lingüística quechua, de 34 traductores-intérpretes registrados hasta el 2014, 21 son hombres y 13 mujeres, a pesar de que, según el censo del 2007, son ligeramente más las mujeres que tienen al quechua como lengua materna que los hombres: 1.691.559 mujeres frente a 1.570.191 varones, y es esperable que esta proporción no haya variado mucho en el último ejercicio censal.

Un ejemplo de las consecuencias negativas que puede tener este desbalance está en el hecho de que para las declaraciones brindadas por las mujeres víctimas de esterilización forzada en Ayacucho se destinó inicialmente a traductores-intérpretes hombres. Esto significó un escollo adicional para las víctimas, quienes tuvieron que brindar su testimonio sobre un tema tan íntimo y personal ante los funcionarios públicos con la mediación de intérpretes varones. Este problema se resolvió gracias a la oportuna intervención de la Asociación Servicios Educativos Rurales (SER) y el Ministerio de Cultura, mediante un acuerdo que permitió certificar a algunas dirigentas indígenas como traductoras-intérpretes sobre la base de su experiencia en el oficio y pese a su falta de capacitación oficial.

“No sabíamos que estábamos siendo traductoras, inconscientemente estábamos siendo traductoras”, afirmó Alina Morote Contreras, presidenta de la Federación de Mujeres Indígenas de Huamanga (FEMUI), a inicios de este mes de marzo, en una reunión de dirigentas de Ayacucho y Puno organizada por SER en Huamanga, en el marco del proyecto “Mejorando la vida de las mujeres a través del papel de las intérpretes sociales en el Perú rural”.[i] En este encuentro participaron algunas de las dirigentas que, como Morote Contreras, han permitido luchar por los derechos y la ciudadanía de otras mujeres —y también varones— mediando entre idiomas como el quechua, el aimara y el castellano.

A pesar de que no han recibido capacitación formal ni han sido certificadas por el Estado, dirigentas como Morote Contreras suelen acompañar, desde hace décadas, a otras mujeres quechuahablantes o aimarahablantes cuando estas acuden a la posta médica, cuando se dirigen a las escuelas a matricular a sus hijos o cuando tienen que realizar algún trámite judicial. En las interacciones que estas mujeres tienen con el Estado, las dirigentas suelen interpretarlas del quechua al castellano o del aimara al castellano, y también interpretan a los representantes del Estado de manera inversa. Ellas desempeñan, pues, un oficio clave de mediación lingüística. Pero hay más: las dirigentas muchas veces median culturalmente entre modelos distintos de acción y comunicación, en un contexto injusto que ha privilegiado no solo al castellano sobre las lenguas originarias sino también la cultura escrita sobre las culturas orales y ciertas formas de conocimiento sobre otras. Esta es una historia muy conocida.

Lo que no es conocido ni del todo valorado por la sociedad y por el Estado es el rol clave de mediación lingüística y cultural que estas mujeres desempeñan en el día a día. Con el fin de visibilizar y contribuir a una mejor valoración de sus acciones, tres investigadores hemos puesto en marcha un proyecto de incidencia social en colaboración con la Asociación SER. La lingüista Rosaleen Howard (Universidad de Newcastle), la especialista en estudios de traducción e interpretación Raquel de Pedro Ricoy (Universidad de Stirling) y yo (por la Pontificia Universidad Católica del Perú) estamos embarcados desde enero último en este proyecto.

En este marco, esperamos aportar a los derechos ciudadanos de las mujeres quechuahablantes y aimarahablantes del Perú. Nos espera un año de actividades intensas y retadoras en Puno y Ayacucho para lograr los objetivos del proyecto. Tenemos previsto registrar la voz y la imagen de estas dirigentas en audios y videos que sirvan como testimonio de su labor para el futuro, así como facilitar el recuerdo y diseminación de sus experiencias en este campo mediante la exploración teatral. Son desafíos importantes, pero estamos seguros de alcanzarlos gracias a la energía, compromiso e inteligencia que caracteriza a mujeres como Alina Morote Contreras.

* Luis Andrade Ciudad. Lingüista y profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

 

[i]Proyecto financiado por el Consejo de Investigación para las Artes y Humanidades (AHRC) del Reino Unido.

.

http://noticiasser.pe/28/03/2018/informe/mujeres-construyendo-ciudadania-en-quechua-y-aimara

También podría gustarte

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More