Publicado en: 22 marzo, 2019

Perú. Martín Vizcarra y la corrupción

Por Bárbara Ester y Alejandro Dinegro Martínez

El escándalo de Odebrecht que precipitó la salida de PPK llevó a Vizcarra hacia la Presidencia.

Vizcarra comenzó su gestión con expectativas por parte de la sociedad peruana, las cuales lentamente se fueron desmoronando por el accionar del Congreso, de mayoría opositora. De mayo a septiembre del año pasado, Vizcarra perdió 20 puntos porcentuales de favorabilidad, siendo considerado un sucesor débil. La opinión pública se lo hizo notar; sin embargo, Vizcarra lograría remontar el traspié inicial y salir fortalecido.

El escándalo de Odebrecht que precipitó la salida de PPK llevó a Vizcarra hacia la Presidencia. Otro escándalo, el de los audios de la Corte Nacional de la Magistratura, le darían la posibilidad de reordenar el juego político. La Justicia operó como juez y parte; fue reordenada y fue quien investigó a los mismos congresistas a los cuales se la acusaba de encubrir. El escándalo salpicó a casi todos, incluido el propio presidente, dividió al fujimorismo en el Congreso y judicializó a distintos actores de la oposición. En este caos, Vizcarra creció.

Para terminar de forzar la voluntad defensiva de la oposición en el Congreso, el oficialismo convocó a un plebiscito junto a las elecciones regionales, el apoyo fue grande. De acuerdo a las  distintas encuestadoras la población reconoce la lucha contra la corrupción como su principal bastión de popularidad. La aprobación de la breve gestión de Vizcarra cuenta con un beneplácito casi sin precedentes en lo que va del siglo (sólo superada por el apoyo que recibió en promedio Ollanta Humala durante su primer año de gestión), y dicha imagen sería imposible de sostener sin el brazo justiciero de de los fiscales que investigan a magistrados, políticos y empresarios peruanos vinculados a la corrupción.

Sin embargo, la prolongada luna de miel comenzó a mostrar señales de agotamiento con dos hitos, el primero en enero, cuando el Congreso aprobó investigar todas las contrataciones que llevó a cabo el consorcio Conirsa, el cual habría sido el nexo que indirectamente vinculaba a Odebrecht con la ex empresa familiar de Vizcarra. El segundo fue en febrero, ante presuntas vinculaciones del presidente como miembro del “Club de la Construcción”, donde incluso un colaborador eficaz mencionó la entrega de 100 mil dólares para la campaña electoral de Peruanos Por el Kambio, en una reunión en la que habría participado el propio Vizcarra en calidad de jefe de la misma. La apuesta del presidente fue la negación y la apelación a la revancha por parte del enquistado sistema de corrupción.

A medida que su popularidad comenzó a fatigarse se sumó un nuevo problema, las divisiones internas dentro del propio partido terminaron de cuajar. Entonces, Martín Vizcarra realizó otra maniobra para recobrar la favorabilidad que comenzaba a mostrar una leve tendencia a la baja por tercer mes consecutivo: el anuncio de un nuevo gabinete ministerial el Día Internacional de la Mujer.

Fuente: IPSOS Perú,  Instituto de Estudios Peruanos (IEP) y Datum

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Perú: el nuevo Gabinete con viejas recetasLa mañana del 8 de marzo, el Primer Ministro y también congresista de la República, César Villanueva, renunciaba a la Presidencia del Consejo de Ministros. La noticia no sorprendió. La renovación del Gabinete no era una novedad para los ministros salientes e incluso fue anunciada públicamente, ese mismo día, por el propio presidente. Hasta el momento, el Gobierno que asumió en 2016 y del cual Vizcarra es continuador, ha presentado una alta rotación al interior de sus carteras, 99 de los 126 viceministros designados duraron menos de un año en el cargo.

Una de las razones de la renuncia de Villanueva sería la caída de la popularidad del presidente Martín Vizcarra, reflejada en las encuestas. Otro motivo, sería el cambio hacia nuevos personajes que permitan mantener una actitud dialogante con la población. En este sentido, el nuevo Gabinete constituye el primer espacio gubernamental con paridad de género del 50%, medida que no se logró incluir en el referéndum y que constituye una nueva e incipiente demanda por parte de la ciudadanía.

Aceptada la renuncia del premier y puesto a disposición los otros dieciocho cargos ministeriales, el presidente anunció más cambios. La prensa empezó a deslizar posibles opciones para ocupar el cargo de premier y otros siete cambios ministeriales. Se mencionó al embajador Allan Wagner, al exministro de Defensa, Jorge Nieto y al titular de Justicia, Vicente Zeballos.

Finalmente, el 11 de marzo juramentaba como nuevo presidente del Consejo de Ministros, el actor, abogado y exministro de Cultura, Salvador del Solar quien, según el semanario “Hildebrandt en sus Trece”, habría sido la tercera opción para asumir el cargo.

En diciembre de 2016, Del Solar fue nombrado ministro de Cultura por el presidente Pedro Pablo Kuczynski. Un año después presentó su renuncia al cargo tras el polémico indulto a Alberto Fujimori. Sin embargo, durante su gestión se recuerda que cedió ante la presión del fujimorismo y obligó a renunciar al director del Lugar de la Memoria, por una muestra crítica con el Gobierno de Alberto Fujimori y su brazo armado, Vladimiro Montesinos.

Algunos parlamentarios de izquierda y del progresismo han evidenciado su preocupación en relación a los ministerios más cruciales, temiendo que se conserve a ministros con serios cuestionamientos. También señalaron que el nuevo gabinete responde a viejas recetas políticas y económicas. El viernes 15 de marzo, un reportaje revelaba que el flamante premier Del Solar se reunió con magistrados del Tribunal Constitucional, para desestimar el pedido de Consulta Previa de una comunidad de Puno.

Aun con estos cambios, Vizcarra no podrá evitar sortear los obstáculos de la realpolitik, empezando por la contradicción de intereses entre los empresarios y la opinión pública. La Política Nacional de Productividad y Competitividad (PNCP) constituye el tema más importante del Ministerio de Economía y Finanzas (MIEF) y será una prueba de fuego para sostener su imagen en 2019. Las medidas concretas que realizará el ministro de Economía irían de la mano de la representación que busque Vizcarra, pero las mismas recién se conocerán a finales de junio. Este será el verdadero punto de definición político-laboral de Vizcarra.

A poco del anuncio de su nueva política laboral, llegó la presión al Ejecutivo por parte de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP). En la Conferencia Anual de Ejecutivos (CADE) se hizo evidente la simpatía de este grupo empresarial hacia el mandatario, cuando se anunció la aprobación de la PNCP. Sin embargo, las cámaras empresariales no parecen haber mostrado conformidad con el nuevo titular del MIEF.

En segundo lugar, la mayor desaprobación viene de las regiones del norte y del sur, afectadas por lluvias y huaicos. En el norte, el proceso de reconstrucción sigue sin avances tangibles para la población, y en el sur los huaicos producto de las intensas lluvias le han diluido 5 puntos porcentuales de imagen positiva de gestión. Este punto también será decisivo para su futuro político si aspira a gobernador regional una vez concluida su gestión en 2021.

Tercero, en relación al caso Odebrecht la Comisión de Fiscalización del Congreso decidió, por voto mayoritario, investigar todas las contrataciones que llevó a cabo el consorcio Conirsa para las obras de la Interoceánica Sur, luego que el presidente Martín Vizcarra detallara que la empresa que formó junto a su hermano, CyM Vizcarra, brindó servicios a esta firma que funcionó como intermediaria de la constructora brasileña. La investigación sigue su curso pero el Acuerdo Odebrecht es saboteado desde el Congreso y también desde declaraciones presidenciales. El 31 de diciembre del pasado año, Vizcarra consideró que la empresa no debería seguir trabajando en el país a causa de sus conductas lesivas, y nuevamente el 14 de marzo consideró que el monto de reparación (610 millones de soles, pagaderos en 15 años) es insuficiente. Ambos argumentos remiten a los esgrimidos por los congresistas adversos al acuerdo que destapó el megaescándalo de corrupción.

Finalmente, según las normas electorales actuales, Vizcarra no puede ser candidato a la Presidencia en 2021 dado que, como parte de la fórmula presidencial, está impedido de presentarse a una reelección inmediata, lo cual no impide que pueda aspirar a otro cargo. El Ejecutivo no cuenta con una bancada firme y ordenada en el Congreso; por el contrario, se están produciendo renuncias a lo que fue la bancada PPK y que actualmente, se ha cambiado el nombre a “Contigo” la cual no es de gusto de algunos parlamentarios de la propia bancada. El futuro del oficialismo aún es difuso y lo distancia un largo camino hacia el 2021. Vizcarra ha sabido compensar su falta de carisma con la astucia del termómetro social, pero esto no parece suficiente para eclipsar a la sociedad en el largo plazo sin reformas estructurales, las cuales se ven impedidas por la presión empresarial, la lucha de facciones dentro del propio partido de gobierno y las investigaciones judiciales en curso sobre el propio presidente.

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www.celag.org/martin-vizcarra-y-sus-365-dias-de-reformismo/

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