Perú. La situación de las mujeres campesinas en Las Bambas

Por Karina Bueno

INFORME

 

 “…Ni la comunidad, ni la empresa consulta la opinión de las mujeres”

Julia Cuadros/ Cooperación

 

 

Cotabambas actualmente cuenta con 50, 656 habitantes, 53% son hombres y 47% son mujeres, mientras que la población rural asciende al 69%.  Tradicionalmente ha desplegado una economía basada en la agricultura y ganadería para asegurar la alimentación y el trueque con comunidades y comerciantes de Arequipa y Cusco.

Esta economía es sostenida por hombres y mujeres con roles diferenciados. Las mujeres despliegan a los largo del día un promedio de 15 horas de trabajo que implica la crianza de hijos/as, la preparación de alimentos, la provisión de alimentos a quienes trabajan la chacra, la participación en tareas puntuales de agricultura (echar semilla, cosecha), la crianza de animales, el tejido de prendas, la elaboración de queso y el intercambio/ venta en la ferias dominicales de Challhuahuacho. Los hombres ejecutan labores de producción familiar destinando para ello un promedio de 12 horas de trabajo que dedican a la organización y desarrollo de la agricultura en la chacra, el arreglo de cercos, la elaboración de adobes, el pastoreo, el hilado y tejido de prendas.

El quehacer político en la comunidad también está determinado por roles de género; el hombre es el comunero calificado, jefe de hogar, propietario colectivo que representa a la familia  y por ende toma decisiones -con otros hombres- sobre la vida comunal y la disposición de los bienes comunes. Este poder contribuyó en su momento, a la instalación de la gran minería, que se hizo sin consulta previa.

En el 2004 comenzó el proceso de instalación de la actividad minero extractiva a través de la empresa Xstrata para el desarrollo del proyecto las Bambas, con la creación y transferencia de un Fondo de Fideicomiso (cuestionado luego por no cubrir las expectativas de la población).  En el 2012 las Bambas es transferida a la empresa Glencore y en el 2014 a MMG Limited. En el 2015 y 2016, explotan los conflictos por la modificación inconsulta del proyecto. En el 2017 Las Bambas superó la producción de 450 mil toneladas de cobre en concentrado, que se trasladan por más de 300 camiones de carga pesada.

Desde agosto del 2018 la comunidad de Fuerabamba exige el pago por el uso de su territorio para la carretera de traslado de minerales; y otras comunidades también reclaman por el polvo, el ruido, la contaminación del agua, los derrames de insumos químicos; y además surgen disputas por límites que se mantienen como conflictos latentes. La respuesta estatal ha sido enfriar las protestas y reclamos con más de 9 meses de declaratoria de estados de emergencia en el llamado “corredor minero del Sur”, en lugar de establecer un dialogo profundo con las múltiples demandas.

Tomamos en cuenta este contexto, sin perder de vista que se enmarcan en estructuras patriarcales y coloniales, para analizar los impactos de las Bambas en la vida de las mujeres campesinas e identificar el contenido de sus voces en este escenario complejo para las comunidades, y más aún para las mujeres.

Impactos políticos y tejido social

El desarrollo de la actividad minera en las comunidades de Cotabambas y Grau, ha sido favorecido por la correlación de poder masculino (económico y político) entre los representantes de las empresas mineras, el estado, el gobierno regional y gobiernos locales y los presidentes comunales; las mujeres estuvieron ausentes en las negociaciones y firma de acuerdos. Sin embargo, las transformaciones que se ocasionan en las dinámicas eco-territoriales son directamente vividas por ellas.

En el 2000, las federaciones de comunidades campesinas y de mujeres se posicionaron como la fuerzas principales de interlocución frente al estado y las empresas; más tarde estos últimos, desplegaron estrategias de negociación paralelas con cada una de las comunidades de influencia directa, abriendo fisuras de legitimidad social y dirigencial, al 2010 estas organizaciones quedaron debilitadas. Surgieron entonces los frentes de defensa, sin embargo la lógica de demandas específicas se ha mantenido vigente; hay que mencionar además, que la criminalización desatada contra los/as dirigentes que participaron de protestas sociales, profundizan esta fragmentación. Esta situación, se replica en las organizaciones de mujeres, los esfuerzos de articulación se ven disminuidos por sospechas de colusión de dirigentas con las empresas.

Impactos en la economía y los roles

La generación de puestos laborales para la mano de obra no calificada local, así como la estrategia de captación de dirigentes para proyectos productivos ha trastocado los roles tradicionales de hombres y mujeres en las comunidades, y ha afianzado el poder económico y político patriarcal. El acceso a puestos laborales remunerados en las operaciones mineras ha sido aprovechado principalmente por los hombres debido a la modalidad de contratación, rotación por 15 días consecutivos o trabajos permanentes con algunos días de descanso; a los cuales las mujeres, sin experiencia de trabajo fuera de sus comunidades, tiene menores posibilidades de acceso.

El desplazamiento de la fuerza productiva masculina hacia la minería, ha obligado a las mujeres a reemplazar esa fuerza y hacerse cargo de las actividades agrícolas, ganaderas y domésticas viéndose sobrecargadas en su rol de sostener la economía familiar, sin remuneración. A esto se agrega que los ingresos económicos captados por los jefes de hogar, son utilizados para sus propios intereses. Por otro lado, se ha debilitado el intercambio de productos mediante el trueque, siendo remplazado por una actividad comercial monetaria intensa, con la elevación del costo de vida, impactando de manera directa en la escasa economía monetaria de las mujeres.

Impactos por la conflictividad social y criminalización de defensoras

En todos los episodios de conflictividad hombres y mujeres se han movilizado, las mujeres como frente de protección de dirigentes y manifestantes para evitar el choque frontal con las fuerzas armadas, como es el caso de las últimas protestas en Challhuahuacho. En 2015 y 2016 la conflictividad escaló a niveles de violencia y enfrentamiento en el que perdieron la vida cuatro dirigentes (Exaltación Huamaní, Beto Chahuayllo, Alberto Cárdenas y Quintino Cereceda) y hubo heridos. Tras los conflictos, fueron criminalizados/as más de 90 dirigentes de las cuales 3 son mujeres, que hoy afrontan largos viajes por los juicios que se les sigue.

La conflictividad afecta de manera diferente a las mujeres; la muerte de las cuatro personas mencionadas, ha dejado viudas, más pobres y solas a cargo de sus hijos, entre estas mencionamos a: Antonia Huillca, quechuhablante, madre de 3 hijos/as y viuda de Quintino Cereceda. Agustina Llusca, madre de cinco hijos y viuda de Beto Chahuayllo Huilca. El Estado no ha generado medidas de contingencia para estas familias, siendo para ellas más complicado aún enfrentar la vida misma. Una situación parecida ocurre con las madres, esposas e hijas de los heridos que deben hacerse cargo de sus cuidados y manutención.

La militarización de la zona, ha significado una vivencia con mayores temores para las mujeres y niñas frente al incremento de posibilidades de ser violentadas, engañadas o embarazadas por parte de integrantes del ejército, existen testimonios en quechua de mujeres, que señalan haber sido hostigadas en zonas de pastoreo o incluso coaccionadas violentamente para mantener el silencio frente a la actividad minera. Sin embargo hace falta aquí, involucrar mayores esfuerzos para indagar o investigar situaciones de violencia y silenciamiento hacia las mujeres.

 “ … Los policías nos violentan, nos toman fotos, nos persiguen y asustan” Maria Rosa Ochoa

Impactos de violencia y prostitución mujeres

Cotabambas es la cuarta provincia con mayor número de casos por violencia contra la mujer según el MIMP 2018, la problemática se enmarca en el afianzamiento del poder económico y político de los hombres sobre las mujeres, de la relaciones de poder desiguales y violentas y la ausencia de planes estatales y privados para dirigir los ingentes recursos hacia el abordaje integral de la violencia de género.

Por otro lado, como ya es conocida las zonas de crecimiento económico, comercial y poblacional condicionan el surgimiento de negocios en torno a la prostitución de mujeres, las sociedades en pos de desarrollo fundan como muestra la cosificación y comercialización del cuerpo de las mujeres como se señala en SERVINDI, “Las fiestas costumbristas han sido transformadas en eventos comerciales por la empresa minera, cuyos gerentes contratan orquestas de moda, regalan cientos de cajas de cerveza y traen prostitutas para los solteros”

Impactos en la relación de las mujeres con el territorio y ambiente

Es un hecho que la actividad minera transforma el territorio, en la medida en que se transforma la orografía del mismo, al operar tajos a cielo abierto y realizar represamientos o secados de fuentes de agua superficiales, cambiando el curso de las aguas, destruyendo los sistemas de aguas subterráneas. A lo que hay que agregar la construcción de carreteras, el incremento del tránsito de camiones y maquinaria pesada, que levanta grandes polvaredas contaminando sus aguas, pastizales y laymes

Las mujeres históricamente han desarrollado una relación más estrecha con la naturaleza, su semejanza a ella en la creación de vida, desde la cosmovisión andina, es trascendental. Su rol de cuidadora de la vida -humana, animal y natural- la conecta directamente con esta y por ello percibe más los desequilibrios ocasionados por la actividad minera como: la enfermedad de ovejas, la disminución del caudal del agua y especies del río, la irrupción de vibraciones y sonidos de explosión, el polvo sobre los cultivos etc.  Todo esto es motivo de un enorme malestar y preocupación en torno a la situación de la agricultura y el ambiente para el futuro, “cuando se vaya la mina; sin embargo sus preocupaciones y planteamientos no son escuchados ni tienen un lugar privilegiado en los acuerdos, mesas de diálogo y respuestas del Estado.

“ … Nos están contaminando el agua, los animales, ya no nos respetan, como vamos a vivir después. Que haya Justicia” Felicitas Ochoa

Desde esta perspectiva de análisis, es importante tomar en cuenta los impactos de la minería  y la urgencia de dar medidas favorables para el ejercicio de los derechos humanos de las mujeres, principalmente campesinas y niñas. Por ello, en el escenario actual de conflictividad y búsqueda de salidas, es imprescindible incorporar en el diálogo la voz y las demandas de las mujeres.

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Fuentes consultadas:

1.- Impacto de la Minería en la vida de Hombres y Mujeres en el Sur Andino, los caso Bambas y Tintaya. Julia Cuadros, mayo del 2010, Lima Perú.

2. https://larepublica.pe/politica/981242-esposa-de-comunero-muerto-en-las-bambas-aqui-estoy-en-lo-alto-del-cerro-esperando-justicia?fbclid=IwAR29LN2_rAP1ooHM7oERJPpGbj-WRe-dynSPsYbmPYICBFg6ptPdGw4ZrMw

3. https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=643314369431364&id=100012584198994

4. https://www.servindi.org/actualidad-informe-especial/01/10/2016/comunidades-afectadas-por-las-bambas-demandan-dialogo-directo

 

Foto: Marco Garro. Ojo Público

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http://www.noticiasser.pe/informe/la-situacion-de-las-mujeres-campesinas-en-las-bambas

 

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