Perú. Fujimori y Vizcarra

Por César Zelada, Rebelión

Fujimori bonapartizó el régimen político bajo la dirección de un partido político-militar de tal manera que investigadoras como Sally Bowen caracterizaron que el fujimorismo desarrolló un Estado dentro del Estado

Fujimori llegó al poder en 1990 (en medio de una profunda crisis del régimen político-económico), a través de elecciones, humillando al connotado literato Vargas Llosa, con el 62.4% contra el 37.6%, respectivamente. Vizcarra llegó al poder, 28 años después, a través del mecanismo de la sucesión constitucional democrática burguesa, conspirando contra su presidente PPK, quien renunció por corrupción, y había ganado las elecciones con el 50,1% de los votos a la hija de Alberto, Keiko Fujimori.

Fujimori se graduó de ingeniero agrónomo en la Universidad Nacional Agraria, habiendo concluido sus estudios primarios y secundarios en escuelas públicas en el Colegio Nuestra Señora de la Merced, La Rectora y en la Gran Unidad Escolar Alfonso Ugarte, respectivamente; mientras que Vizcarra se graduó de ingeniero civil en la Universidad Nacional de Ingeniería, habiendo concluido sus estudios primarios y secundarios también en escuelas públicas como Juan XXIII y en la Gran Unidad Escolar Simón Bolívar de Moquegua, respectivamente.

Antes de sentarse en el sillón de Casa de Pizarro, Fujimori viajó a Washington, donde los agentes del FMI lo convencieron de la necesidad del plan de ajuste neoliberal para reinsertar al Perú en la comunidad financiera internacional de la cual el país había sido proscrito debido a la crisis dejada por Alan García (iniciativas de reducción de pagos de la deuda, etc.); mientras que Vizcarra se reunió con el embajador yanqui días previos de la renuncia de PPK para coordinar su asunción al poder, en un contexto donde la política neoliberal había demostrado su rotundo fracaso para disminuir la pobreza e injusticia social.

Fujimori, para superar la crisis política y económica (sistema de partidos, la guerra interna y obtener mayoría congresal ya que era la 3ra fuerza política), y aplicar los planes neoliberales del FMI, dio un autogolpe de Estado político-militar, cerró el Congreso de la República y convocó a un Congreso Constituyente (que produjo la constitución de 1993), que fue refrendado en el referéndum obteniendo el apoyo popular de 52,24% de los votos válidos; mientras que Vizcarra, para superar la crisis del régimen político-económico neoliberal que implicaba su ilegitimidad y la demanda de la población con la consigna “que se vayan todos”, convocó a un referéndum de carácter preventivo para descomprimir la radical movilización social (y aplicar los planes de ajuste estructural del FMI con el fin de cerrar el déficit fiscal), con la propuesta demagógica de la no reelección de los congresistas, obteniendo el 55% de apoyo popular.

No obstante, los “logros” de Fujimori fueron concretos: Superó la hiperinflación y la guerra interna en un contexto de caída de la URSS, y, por tanto, de reflujo de la lucha de clases, y de desmoralización de los movimientos sociales; mientras que Vizcarra, más allá de la demagogia de las reformas, no tiene mucho que mostrar, y su referéndum se da en una coyuntura de nueva crisis histórica del capitalismo (y de fracaso del neoliberalismo), con la semiinsurrecciuón de los chalecos amarillos en Francia, y por tanto, de ascenso de la lucha de clases, pero con un movimiento social desarticulado.

Fujimori bonapartizó el régimen político bajo la dirección de un partido político-militar de tal manera que investigadoras como Sally Bowen caracterizaron que el fujimorismo desarrolló un Estado dentro del Estado (una mafia organizada dirigida desde el Ejecutivo y las FF.AA. que digitaba el poder legislativo y judicial), creando así las columnas de barro que al estar completamente centralizadas también fueron las causas de su derrumbe en el 2000 por factores de corrupción, entre otros; mientras que Vizcarra semibonapartiza el régimen gracias a la crisis política de corrupción y un referéndum con un 55% de apoyo popular, desplazando a los partidos que han gobernado o co-gobernado durante los últimos más de 35 años y son odiados por las masas, pero en un contexto de mucha volatilidad, sin partido político, con sobreendeudamiento, la caída de la bolsa de Lima hace dos meses, caída del precio de los metales (por la guerra comercial China-EE.UU.), y con un déficit fiscal de aproximadamente $8 000 millones que le obliga a profundizar el neoliberalismo con un segundo paquetazo de privatizaciones como el agua, y recortes de derechos laborales y despidos, para seguir siendo sujeto de crédito.

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rebelion.org/noticia.php?id=250948

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