Perú. El adiós de las especies

Publicidad

La quinta extinción terminó con los dinosaurios. La sexta ha comenzado. Según los científicos, para finales del siglo XXI la mitad de las especies vivas podría haber desaparecido. En el Perú hay 64 en peligro crítico de extinción, entre ellas el cocodrilo de Tumbes, la pava aliblanca y el zambullidor de Junín. La pérdida de su hábitat, la sobreexplotación, el cambio climático, y la contaminación son las principales causas de esta tragedia mundial.

La primera extinción masiva ocurrió hace 439 millones de años y destruyó el 85% de la vida en la Tierra.

La segunda, hace 367 millones y la tercera, hace 251.

La cuarta extinción, hace 210 millones de años, se produjo tras la fragmentación de Pangea, el supercontinente que agrupaba a todas las masas de tierra firme del planeta.

La quinta extinción es la que todos hemos escuchado: fue causada por el impacto de un meteorito y acabó con el 76% de la vida sobre la Tierra, incluyendo a los reyes del planeta: los dinosaurios.

Eso fue hace 66 millones de años. La vida continuó. La evolución continuó. El hombre apareció –hace unos 2.5 millones de años– y dominó el mundo. Fue el nuevo soberano.

Pero en los últimos años, los científicos comenzaron a encontrar evidencias de que, por sexta vez, las especies que habitan la Tierra están desapareciendo. Notaron que lo están haciendo a un ritmo mucho más acelerado que el de los cinco eventos anteriores. Y descubrieron que, a diferencia de aquellos, las causas de esta acelerada desaparición no son fenómenos naturales.

La causa es el ser humano.

La depredación de la naturaleza, la sobreexplotación de especies, la contaminación y el cambio climático ocasionado por el uso de combustibles fósiles. Todas actividades cometidas por el ser humano.

Somos los seres humanos los responsables de que, según una investigación publicada en octubre en la revista Bioscience, «el 59% de los carnívoros más grandes y el 60% de los herbívoros de mayor tamaño estén amenazados de extinción». Somos nosotros los causantes de que solo queden en el mundo unos 40 rinocerontes de Java, unos 30 tigres dorados y un centenar de lobos rojos.

Los científicos opinan que con la velocidad actual de extinción, es posible que la mitad de animales y vegetales haya desaparecido para finales de este siglo. De eso se trata precisamente la sexta extinción.

 

Una rápida desaparición

En junio del año pasado, un grupo de científicos de Estados Unidos y México presentó un estudio, en la revista Science Advances, que reveló la velocidad a la que los vertebrados (mamíferos, reptiles, anfibios, aves y peces) están desapareciendo del planeta.

En principio, sus investigaciones establecieron que la tasa natural de extinción siempre habría sido de 1.8 por cada 10 mil especies cada 100 años.

Siguiendo esa tasa, desde 1900 hasta la actualidad deberían de haberse extinguido unas 9 especies de vertebrados. Pero no. En realidad se han extinguido 477 especies.

En un siglo desapareció la fauna que, con la tasa natural de extinción, habría tardado 10 mil años en desaparecer.

Según los datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), desde el año 1500 se han extinguido 617 especies.

—Nuestro trabajo indica que ya hemos entrado a la sexta extinción masiva, sin duda alguna, le dijo Gerardo Ceballos, uno de los autores del estudio, al diario El País. –La diferencia es que todas las anteriores fueron causadas por fenómenos naturales. Esta está siendo causada por el ser humano.

 

Menos población

–Es impresionante– dice José Luis Mena, director de la Unidad de Ciencias de la WWF Perú, mientras revisa los informes sobre la sexta extinción que tiene en su computadora.

Hace dos meses, la WWF presentó el Índice Planeta Vivo que, entre otros datos, muestra cuánto se ha reducido no el número de especies sino su población en el mundo.

Entre 1970 y 2012, la población de los vertebrados decayó en un 58% en promedio.Eso es más de la mitad en un lapso de solo 32 años.

Eso no fue todo. La WWF advirtió que es muy posible que para el 2020 el descenso llegue a ser de un 68%.

Eso significaría que dentro de solo cuatro años, en el mundo quedará solo el 32% de los vertebrados que había en 1970.

—Pero –advierte Mena–, estos datos provienen sobre todo de Estados Unidos y Europa. Hay poca información de lo que está ocurriendo con las especies de los países del Hemisferio Sur, que es donde las tasas de deforestación son mayores. Y se sospecha que la situación podría ser peor.

La situación podría ser peor. También en Perú.

 

Caza y contaminación

Hace unos años, José Luis Mena recorrió las lomas de Atocongo y de Amancaes con un equipo de investigadores en busca del ratón arrocero de Zúñiga, un roedor endémico de Lima. Nunca lo encontró.

—No se le ve desde los años 40. Yo fui buscando vestigios de que todavía está vivo.

El ratón arrocero de Zúñiga es parte de la clasificación de especies amenazadas del Perú actualizada en el 2014 por el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor). En total hay 535 especies ordenadas en cinco categorías. De ellas, 64 están en la categoría de Peligro Crítico, lo que significa que podrían desaparecer dentro de solo 20 o 30 años. El ratón arrocero está en esa situación. Puede que ya esté extinto y aún no lo sepamos.

Nunca se sabe. Durante casi un siglo la pava aliblanca estuvo desaparecida hasta que fue redescubierta en 1977, en Olmos, Lambayeque, por los conservacionistas Gustavo del Solar y John O’Neill.

Letty Villanueva, jefa del Departamento de Ornitología del Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, dice que la pava aliblanca sigue estando amenazada. Antes la cazaban para comerla; ahora la cazan por deporte, como trofeo.

El último censo de Serfor registró solo 250 ejemplares.

La caza, sin embargo, no es la amenaza principal en el caso de las especies peruanas. Lo es la pérdida de su hábitat. Eso ocurre con la perlita de Iquitos, avecilla que vive en los bosques de arena blanca de Maynas. Según Letty Villanueva, la industria inmobiliaria está acabando con esos bosques y reduciendo cada vez más el hábitat de la perlita, que ha quedado restringida en la Reserva Nacional Allpahuayo Mishana. Hoy solo quedan 15 parejas de esa especie.

La contaminación es otro problema. Durante décadas los relaves mineros y los desagües de la ciudad de Junín estuvieron a punto de exterminar al zambullidor de Junín, que habita el lago Chinchaycocha. A estas amenazas se sumaba el desembalse irregular de las aguas de la represa Upamayo, que afectaba la anidación de las aves. Según Constantino Aucca, presidente de la asocación ecologista ECOAN, en los noventa la población disminuyó hasta llegar a ser de solo 50 ejemplares. Gracias a planes de conservación impulsados por autoridades locales y cooperantes, se ha recuperado la especie. Pero sigue siendo considerada en Peligro Crítico.

Los planes de conservación ayudan a detener la extinción, al menos mientras duren. Jesica Gálvez, directora de Gestión Sostenible de Patrimonio de Fauna Silvestre del Serfor, dice que actualmente cuatro especies tienen planes de conservación: la pava aliblanca, el suri, el cóndor andino y el oso de anteojos. Hay planes en preparación para la perlita de Iquitos, el saltojo y el tapir pinchaque. Y se están alistando estrategias de conservación para primates y para anfibios.

Pero las principales causas de la extinción de las especies –pérdida de su hábitat, sobreexplotación, contaminación, cambio climático– tienen que ver con un problema de fondo: los patrones de producción y el consumo insostenible, como lo señala la WWF en el Índice Planeta Vivo. Mientras no cambiemos esos patrones, la presión sobre la biodiversidad será cada vez mayor. Hay tiempo para hacerlo. La sexta extinción no es irreversible.

Todavía.

.

www.larepublica.pe/impresa/domingo/833666-el-adiosde-las-especies

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More