Perú / Apuntes históricos. 9 de julio de 1990: Fuga de prisioneros políticos del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru

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«Los avatares de la guerra lleva a que muchos compañeros mueran, desaparezcan o sean detenidos. Desde que insurgimos con las armas en la mano y con el crecimiento de nuestra organización por casi todo el país, las cárceles del Perú fueron albergando combatientes tupacamaristas.

Pero era en el penal “Castro-Castro”, más conocido como Cantogrande, donde se encontraban recluidos la mayor cantidad de presos y también los de mayor responsabilidad, incluyendo al Comandante Rolando.

Esta prisión fue construida con todos los adelantes de la técnica moderna carcelaria para prevenir e imposibilitar cualquier intento de evasión. Edificada en unos arenales descampados y encajonada contra unos cerros pelados, pedregosos, era la cárcel más segura del país. Cuando fue inaugurada se la consideró de máxima seguridad y aplicó un estricto régimen cerrado.

En 1986 hubo un primer intento de fuga del MRTA que fue trabajado desde adentro. La treintena de combatientes que había en esos momentos se turnaban por grupos para ingresar al ducto del pabellón y chapaleando entre los excrementos avanzaron un subterráneo al que dotaron de luz y un pequeño ventilador. Cuando habían progresado y faltaban algunos metros para sobrepasar el muro perimetral, fueron descubiertos en julio de ese año.

Como hubo otros intentos similares por internos comunes, la Guardia Republicana revisaba periódicamente las instalaciones lo que imposibilitaba la repetición de la experiencia desde el penal.

Es política del MRTA no abandonar a sus miembros y menos aún a sus presos. Dentro de la línea de recuperación de cuadros y militantes se alquiló a mediado del 87 una casa situada en una urbanización popular de Cantrogrande.

El proyecto de salida era sólo conocido por parte de la Dirección y un reducido número de compañeros que fueron destacados para este trabajo.

Fueron tres años arduos durante los cuales los tupacamaristas siguieron cayendo sin saber que al otro lado un grupo de combatientes arañaba las entrañas de la tierra construyendo el largo túnel de la libertad.

El 9 de julio cuando el más infame de los gobiernos que se recuerde se aprestaba a retirarse, el aprista, la utopía se materializó en un alucinante túnel de 332 mts. que penetró el penal eludiendo todos los sistemas de seguridad y permitiendo el retorno a sus trincheras de lucha de 47 guerreros.

Fue el más duro y contundente golpe político contra Alan García y los apristas en las postrimerías de su desdichada gestión.

Y por cierto luego de esta audaz salida donde no hubo ni muertos ni heridos, acción que por su limpieza y eficacia asombró no sólo al país, las clases dominantes, como siempre, babearon su irremediable mezquindad. Pigmeos mentales que sufren el endémico y aplastante complejo de inferioridad, quisieron amenguar el extraordinario impacto de la fuga en la conciencia popular retaceando roñosamente el esfuerzo paciente de los compañeros que construyeron el túnel hacia la libertad.

Mediante sus diarios y revistas argumentaron –o más bien mintieron- sin fundamento ni consistencia que hubo técnicos o ingenieros ecuatorianos o colombianos. Falta de imaginación o embotada por su rabia hepática. Absurdo que en un país minero, con cientos de especialistas en túneles, tengamos que recurrir a aquellos extranjeros donde justamente no existe esa experiencia.

Las clases dominantes saben que el MRTA planificó y construyó el túnel por donde en un acto de osadía sin límites en este país rescatamos a todos los combatientes presos en Canto Grande. Pero urdiendo otro infundio, la supuesta colaboración del APRA en la fuga. Este operativo significó no sólo un categórico golpe político al APRA, sino una de sus peores humillaciones. Para el megalómano Alan García esta fuga no sólo le destiño y arrugó la majestad sino que en sus fueros más íntimos debió haber sentido la furia del ultraje, la brasa de la afrenta. El ministro del Interior, el siniestro Agustín Mantilla quedó en el más absoluto ridículo pues a pesar de su aparatoso despliegue policial no logró capturar a ningún evadido, y vio frustradas y deshechas sus ambiciones de mantenerse en el cargo con el gobierno de Fujimori.

Finalmente no interesan lo que digan o que digan lo que quieran. Así enmascaran o subliman sus rabietas, su impotencia, su mediocridad. Que griten, alardeen y mientan en tanto aún poseen el poder y manipulan sus medios de comunicación. Porque el MRTA al margen de estas inmundicias avanza, crece, se extiende.

Somos como el túnel. Sólo que ahora atravesamos esta sociedad y sus instituciones caducas, carcomidas. Un anónimo ejército de topos que con la paciencia infinita que te da saber que tienes la razón organiza y se multiplica de manera clandestina. Pero este largísimo, tesonero túnel que construimos desde el 1° de marzo de 1982 le procurará la libertad no a un puñado de combatientes sino a todo su pueblo cuando asuma su destino, se convierta en protagonista de su propia historia y arrase con los Belaúnde, los García, los Fujimori y emergiendo triunfales por la boca de este túnel, atrapen el poder con sus manos ásperas, definitivas.

¡CON LAS MASAS Y LAS ARMAS… PATRIA O MUERTE, VENCEREMOS!»

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* Extracto del Documento aprobado por el III Comité Central del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru, en septiembre de 1990. Cedema.org

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