[Periodista palestino, Moaz Amarnih, herido por las Fuerzas de Ocupación Israelíes] Los ojos de la verdad jamás serán cegados 

La acción organizada el pasado viernes 15 de noviembre en Surif (región de Hebrón) ha llevado a nuevas protestas en distintas localidades alrededor de Cisjordania durante los últimos cuatro días. La razón ha sido la pérdida de un ojo del periodista palestino, Moaz Amarnih, que fue herido por las Fuerzas de Ocupación Israelíes. 

El pasado viernes 15 de noviembre, se llevó a cabo una acción no violenta en Surif, un pueblo situado al noroeste de la región de Hebrón. La población en esta área depende mayoritariamente de la actividad agrícola para sobrevivir. Recientemente, el Estado de Israel ha confiscado más y más tierras palestinas siguiendo las políticas de ocupación. Este hecho llevó a que sus ciudadanos, así como activistas palestinos, decidieran organizar una acción pacífica justo en una de estas tierras donde el Estado de Israel quiere construir un nuevo asentamiento de colonos. 

El fin de la acción era realizar una plegaria cargada de simbolismo como parte de la Resistencia Popular. Sin embargo, varios jeeps con policía fronteriza israelí así como miembros de las Fuerzas de Defensa Israelíes, aparecieron en escena impidiendo la entrada y empujando a los manifestantes fuera del territorio, incluyendo a  mayores y a niños. La tensión fue escalando rápidamente hasta que los palestinos que aún no se encontraban dentro del perímetro de seguridad que los soldados establecieron, consiguieron entrar, burlando tanto a la policía como a la armada israelí. Fue en ese momento cuando estos últimos reaccionaron como es habitual, con un desproporcionado uso de sus fuerzas, disparando a los manifestantes con gas lacrimógeno, granadas de sonido así como balas del calibre 22 recubiertas en goma, las cuales son consideradas ilegales de acuerdo a las leyes de derecho internacionales. 

Moaz Amarnih, periodista palestino, perdió su ojo izquierdo mientras cubría la acción cuando fue disparado con una de estas balas recubiertas de goma.  Mientras otros periodistas estaban ayudándole y poniéndole a salvo, algunos soldados israelíes se dedicaban a grabar videos de su cara ensangrentada sin ningún tipo de preocupación o remordimiento, mostrando una vez más su comportamiento vergonzoso y criminal. Moaz, fue inmediatamente trasladado al hospital de Belén, y desafortunadamente, acabó perdiendo no solo la visión sino también el ojo. Este tipo de balas se desintegran cuando penetran en el cuerpo humano y desgraciadamente una parte de estos fragmentos de munición ha quedado alojado cerca de su cerebro. A día de hoy sigue hospitalizado y aún no se sabe cual es el riesgo, ni si puede ser operado sin causar derrame cerebral. 

Se ha lanzado a través de las redes sociales una gran campaña que ha cruzado fronteras bajo el hashtag “los ojos de la verdad no serán cerrados”. Esta campaña coincide con las más de 200 personas que han perdido también la vista y los ojos tras la brutalidad ejercida por los carabineros durante las manifestaciones chilenas. Así pues, los mensajes de apoyo mutuo entre ambas luchas son constantes en las redes sociales. No deja de ser curioso a su vez la colaboración militar, armamentística y económica entre las potencias de Chile e Israel, que comparten el mutuo desprecio por las vidas humanas de aquellos que se oponen a sus políticas criminales.

El pasado lunes 18, la organización con sede en Hebrón, “Human Rights Defenders”, y otros activistas, organizaron una nueva acción pacífica para mostrar su solidaridad con Moaz Amarnih así como con todos los periodistas, quienes deben tener el derecho de hacer su trabajo sin sufrir la violencia ejercida por la ocupación israelí. La manifestación tuvo lugar en frente del CheckPoint situado al norte de la calle Shuhada, en la ciudad antigua de Hebrón. Una calle fantasma desde 1997, cuando se prohibió la presencia de palestinos obligándolos a cerrar todos sus negocios en lo que era en ese momento la arteria principal en términos económicos y comerciales, que conectaba el mercado con la Mezquita de Ibrahim. Fue en esta Mezquita donde se llevó a cabo la matanza de 1994, cometida por el colono extremista Baruch Goldstein, que mató a sangre fría a 29 palestinos que se encontraban rezando, e hirió a otros 150. Tras esta tragedia, se cerró la entrada a la calle principal, sumándose esta medida a la división de la ciudad debido a los Acuerdos de Oslo. Una parte de la ciudad, llamada H1, quedó administrada bajo la Autoridad Palestina; mientras que la otra parte, H2, donde se encuentra la calle fantasma de Shuhada, cayó bajo la jurisdicción de Israel. Los ciudadanos palestinos que habitan en H2 están controlados por las leyes del derecho militar israelí mientras que los colonos están bajo la aplicación de las leyes civiles. Todas estas restricciones han sido impuestas por las autoridades con el objetivo de proteger a los colonos, quienes según la ideología sionista, están expuestos a las “amenazas terroristas palestinas” de la zona, permitiéndoles llevar lo que ellos consideran una vida normal. 

No solamente activistas palestinos e internacionales de distintas organizaciones como ISM (International Solidarity Movement) y Human Rights Defenders se sumaron a la acción, sino también el grupo judío ortodoxo Neturei Karta, quienes se oponen absolutamente al sionismo y llaman a la desmantelación del Estado de Israel. Neturei Karta (“Guardianes de la Ciudad” en arameo antiguo) es un movimiento activo en varios países y fundado en 1983, cuyos miembros no solo apoyan la causa palestina, sino que rechazan la nacionalidad israelí y las ayudas económicas y sociales que ésta comporta para ellos y sus hijos. 

Las distintas organizaciones de Hebrón, conjuntamente con el movimiento de Resistencia Popular Palestino, demandan la libertad de expresión de la prensa así como de la población palestina. Esto solo se conseguirá con el fin de la ocupación israelí, lo cual se complica aún más a la vista de los últimos acontecimientos. El lunes, mismo día que se llevó a cabo la protesta, el Secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, declaró: “el establecimiento de asentamientos de civiles israelíes en Cisjordania no es ´per se´ inconsistente con las leyes del Derecho Internacional”. Esta intervención, tras cuatro décadas de declarar la ilegalidad de estas colonias,  concuerda perfectamente con las políticas de la administración de Trump en lo referente a Israel-Palestina. Por su parte, la Unión Europea continúa considerando que estos asentamientos en los territorios ocupados de Palestina son ilegales y un obstáculo para cualquier posible acuerdo de paz.

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