Periferia

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PERIFERIA



Tres mujeres están abriendo una senda perdida en el monte. Lo hacen siguiendo los recuerdos de los mayores sobre su antigua ubicación. Una senda olvidada que lleva hasta La Corraliza, al pie del Frailecico. Una peña que corona el Cañón del Turia en Chulilla, en Los Serranos de Valencia.
Sus armas son una azada y dos grandes tijeras de poda, con las que metro a metro, han ido, durante los últimos días, abriéndola, despertándola, sin más motivación que su inquietud. Sin que nadie les pidiera que lo hiciesen. Su hazaña, pues así es el hecho, me ha abierto a mí también esta senda de palabras que, como todas las sendas, lleva algún lugar. Y es esta humilde reflexión, suscitada por su voluntarioso y gran gesto, la que analizo ahora con mi lupa del pensamiento. Son muchos los caminos que por dejar de recorrerse, han acabado desapareciendo entre la espesura del Olvido.
Ana, Sfia (la francesita) y Déborah, para el monte y su gente, han sido quienes han devuelto la memoria a un lugar que unos ignorábamos, o que otros hablaban de Ella (la senda) desde sus recuerdos. Pienso en lo fácil que es olvidar y en lo laborioso que es tener que recordar. En las referencias que ya no iluminan la oscura incertidumbre pues son irrecuperables. En la febril búsqueda de los inquietos, que como nuestras amigas, resisten a ser pasto de la amnesia que retiene y secuestra nuestros indecisos pasos. La Historia es un pozo profundo que alberga galerías que todavía esperan ser exploradas. Y que además de antiguas, también pueden ser nuevas y desconocidas. Porque la Historia no sólo es pasado y presente. Es un futuro que aun debe pronunciarse. Un porvenir que hemos de escribir con nuestros actos.


La Memoria puede servir para vislumbrar nuestro futuro. El hecho de recuperarla es vital para gestar la Historia que ha de venir. Sin su referencia, nuestras sendas seguirán siendo equivocadas y estaremos expuestos a las inclemencias de una existencia ciega donde la improvisación hace que la Evolución Humana sea un juego de azar. Una partida de dados donde los visionarios y los profetas tienen un puesto de trabajo garantizado. Vamos, que a ellos no les afecta la crisis mundial. El miedo es su terreno y como muestra, las religiones. La ignorancia siempre fue el Talón de Aquiles de los débiles en voluntad. Algo, que desde hace miles de años, ha interesado a quienes necesitan esta deficiencia para poder dominar otras vidas, otras sendas…





Benjamín Lajo Cosido

(memorialista)


















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